El misterio del Bafometo (I)

 “Creo en el misterio del Bafometo…

(Credo gnóstico)

Contenido

I. Qué es el Bafometo

II. El Bafometo y el macho cabrío de Mendes

III. La estrella flamígera

IV. El macho cabrío en la Biblia

V. Los cuernos resplandecientes de Moisés

VI. El día sagrado de la expiación

VII. El chivo expiatorio

I

Qué es el Bafometo

Al Bafometo, también se le reconoce con los siguientes sinónimos: Bafomet, Bafumet, Baphomet o Baffometo. Aparece en antiguas leyendas árabes, judías, cátaras, templarias y del esoterismo occidental en general; motivo de especial interés para los estudios gnósticos.

Bafometo, es una palabra cuya sílaba tónica es la penúltima (Bafometo), es decir, es una palabra grave y no una palabra esdrújula, por lo que no debe pronunciarse con acento en la tercera sílaba (fo). Es decir, no debe pronunciarse: Bafómeto, sino Bafometo.

En torno del origen del término Bafometo, han surgido las más diversas interpretaciones. Algunos sostienen que resulta de fusionar dos términos griegos que llevan al significado de “bautismo de sabiduría’, que de acuerdo con la cosmovisión gnóstica “realiza el milagro de hacernos humanos”. Es así como, por ejemplo: Montague Summers, le daba significado al término Bafometo, a partir del término griego Baph Metis: “bautismo de Luz”.

Otra interpretación interesante es la que da Mario Roso de Luna para quien procede de Baal-phomet y está vinculado a los ritos dionisíacos y por ende a los misterios del amor sacramental y la sexualidad sagrada. En otras interpretaciones, se considera que el nombre tiene un origen árabe y se asocia al color negro y al oficio del carbonero y al conocimiento; lo que vincula el término a la Alquimia y al trabajo de herreros y constructores.

Alrededor del Bafometo se han generado muchas leyendas, especulaciones e ideas falsas que impiden su comprensión. Desde tiempos inmemoriales ha sido asociado con cultos antiguos y leyendas de diferentes escuelas de misterios en occidente. No han faltado las leyendas que han provocado pánico y escalofríos a mucha gente, ya que, equivocadamente, muchos lo asocian con el mal, la hechicería, los aquelarres y la magia negra.

Un ejemplo de lo anterior es el culto de los templarios en el que adoraban al Bafometo como si fuese un dios, como su salvador. En la leyenda se dice que el Bafometo, era capaz de proporcionarles tesoros y realizar grandes prodigios, como la germinación del trigo en tierra estéril. Sin embargo, no hay evidencia que en el culto Templario se relacionara al Bafometo con prácticas de hechicería; aunque sí fuese un elemento didáctico que favorecía la concentración en prácticas de meditación colectiva, cuando los templarios meditaban en tal símbolo.

II

El Bafometo y el macho cabrío de Mendes

El misterio del Bafometo, generalmente se encuentra unido al macho cabrío de Mendes. En el Bajo Egipto, existió una antigua ciudad llamada Mendes: la ciudad de Per-Banebdjedet o Ba-Neb-Zeder (el dominio del carnero), la ciudad  de “El macho cabrío señor de Zedet”, situada cerca de Licópolis, cabeza de prefectura, en la región del delta del Nilo. Allí, en la actualidad, se localiza la ciudad de Tell el-Ruba. En la antigua ciudad de Mendes, se rendía culto al carnero Ba y al macho cabrío. Para Herodoto, el macho cabrío era el “Señor de los jóvenes” porque las damas se unían con él con el fin de engendrar hijos divinos. Según los historiadores, los habitantes de Mendes, ni mataban, ni comían cabra o macho cabrío. Según Juan Bautista Carrasco, en su “Mitología universal”: “Los que rendían veneraciones al macho cabrío o cabrón, adoraban en él al signo Capricornio”.

Más allá del Bajo Egipto, algunas tradiciones afirman que el culto al macho cabrío es más antiguo y que no era exclusivo de Mendes. Así los griegos decían que ese culto se remontaba a la mítica Arcadia. Según Deshner Karlheiner en su “Historia Sexual del Cristianismo”, el macho cabrío es el más rijoso de todos los animales. Dicho autor toma del Rig Veda la siguiente exclamación: «Tú, el de prodigiosa fuerza». Según Deshner, para el mismísimo Thor, el más popular de los dioses germanos, el macho cabrío era sagrado. Dice además Deshner: “También Ovidio conoce al chivo sagrado que habría dejado embarazadas a las sabinas. Al macho cabrío, protagonista de mitos griegos, animal de culto de Afrodita, de Osiris y de otros dioses, siempre se le ha atribuido una gran actividad sexual. Dionisos prefería la forma de toro o de macho cabrío a todas las demás. Pan personaje envuelto en el mito, tan lascivo como potente, hijo de un pastor y una cabra, elevado a la categoría de dios de la Naturaleza por los órficos y los estoicos, aparece siempre con los cuernos, las orejas y las patas de una cabra”.

Por todo lo anterior, el Bafometo, es generalmente representado con la figura de un diablo con cara de macho cabrío. La imagen, muchas veces tiene en la frente, la estrella de cinco puntas, dos de esas puntas apuntando hacia la tierra y una hacia arriba, apuntando hacia el cielo. Esta es la estrella flamígera o pentagrama esotérico. La imagen tiene además, senos de mujer y sus brazos no son iguales: un brazo es de varón y otro de hembra. Una mano con la palma hacia arriba, señala hacia la luna blanca y la otra mano, con la palma hacia abajo, señala hacia la luna negra. El bajo vientre está velado y los órganos sexuales están representados por el caduceo de Mercurio.

Otras veces, el Bafometo al ser representado con la figura de cabro o macho cabrío, está sentado en un trono y con una antorcha encendida entre los cuernos. En la frente tiene el signo del pentagrama esotérico (la estrella microcósmica). Complementan el rostro de este “macho cabrío” o Bafometo, los siguientes rasgos: pechos de mujer y genitales masculinos. La figura, algunas veces se encuentra sentada y sin cuernos; otras veces tiene cabeza humana y está provista de largas barbas blancas. En ocasiones, dicha cabeza está moldeada con distintos metales: cobre, plata y oro.  En otras ocasiones, la apariencia del Bafometo es la de una figura monstruosa.

Uno de los dibujos más emblemáticos relativos al Bafometo con forma de macho cabrío, es el de Eliphas Levi, quien lo representó sentado sobre la piedra cúbica, con cabeza de cabra, rasgos andróginos y elementos esotéricos, entre ellos: una antorcha y la estrella microcósmica entre los cuernos; así como un falo con la forma de la vara de Hermes, un brazo masculino y otro femenino, una mano hacia arriba y la otra mano hacia abajo, señalando una luna creciente y otra menguante. Cada brazo tenía las palabras alquimistas: solve et coagula.

III

La estrella flamígerapentagrama

Es oportuno aclarar que la estrella de cinco puntas tiene doble significado: con la punta hacia arriba es el pentagrama esotérico de la magia blanca. Representa al microcosmos, al hombre auténtico. Por ese motivo, a la estrella flamígera también se le denomina: estrella microcósmica. Por ese motivo, el Kalki Avatar afirma que:“El pentagrama expresa la dominación del Espíritu sobre los elementos de la Naturaleza. Con este signo mágico podemos mandar a las criaturas elementales que pueblan las regiones del fuego, del aire, del agua y de la tierra. Ante este símbolo terrible tiemblan los demonios y huyen aterrorizados”. (Samael Aun Weor. El Matrimonio Perfecto)

Sin embargo, el pentagrama esotérico, con la punta hacia abajo, es el símbolo de la magia negra, así como de los cultos y pactos satánicos. “El pentagrama con la punta superior hacia arriba sirve para hacer huir a los tenebrosos. El pentagrama con la punta hacia abajo sirve para llamar a los tenebrosos. Puesto en el umbral de la puerta con la punta superior hacia adentro y los dos ángulos inferiores hacia fuera no permite el paso a los magos negros. El pentagrama es la estrella flamígera. El pentagrama es el signo del Verbo hecho carne. Según la dirección de sus rayos puede representar a Dios o al diablo”. (Samael Aun Weor, El Matrimonio Perfecto)

Es lamentable que en los tiempos actuales, las gentes asocien de manera equívoca el significado del pentagrama esotérico con los de la pentalfa invertida. De esta manera, en la actualidad y por ignorancia, muchas personas creen que la estrella de cinco puntas tiene únicamente el significado de la estrella caída. Es claro que de esto, los únicos beneficiados son los tenebrosos y los practicantes de la magia negra.

Como prueba de que la estrella flamígera con la punta hacia arriba desde tiempos antiguos tiene un significado asociado a la divinidad, es que en el cristianismo medieval, las iglesias góticas ostentaban gloriosamente tal símbolo. En tal sentido y a manera de ejemplo, citamos a Louis Charpentier, quien al referirse a las ojivas góticas, en particular, las de la catedral de Chartres, en Francia, tanto al estudiar su portentoso diseño arquitectónico, como su profundo significado esotérico, afirma: “Esa estrella está inscrita en el círculo que tiene por diámetro la altura de la piedra angular. Las dos puntas bajas son los centros de los arcos  de círculo que forman los dos lados de la ojiva. Esos arcos cortan el círculo en las dos puntas altas laterales. La piedra angular está situada en la punta superior de la estrella. ¿Es solamente simbólica esa inclusión del hombre en la bóveda?  Y aunque así, ¿permanece el símbolo sin acción directa sobre el hombre mismo? Es poco probable que fuese sin pensamiento de acción como el maestro de obras hizo de esa bóveda un desarrollo del hombre, integrado así en la armonía general de la edificación”. (Louis Charpentier. El enigma de la catedral de Chartres, 56)

Es fácil establecer una relación más. El análisis de Charpentier con un ser humano colocado de pie en posición de estrella flamígera, se puede asociar con “El hombre de vitruvio” de Leonardo Da Vinci. Este es el canon de las proporciones humanas que se fundamenta en la proporción áurea y el número de oro.

Derivado de lo anterior, es conveniente enfatizar que: “cuando el pentagrama eleva al aire su rayo superior, representa al Cristo. Cuando el pentagrama eleva al aire sus dos puntas inferiores, representa a Satán. El pentagrama representa al hombre completo. Con el rayo superior hacia arriba, es el maestro. Con el rayo superior hacia abajo y las dos puntas inferiores hacia arriba, es el ángel caído. (Samael Aun Weor. El Matrimonio Perfecto).

IV

El macho cabrío en la Biblia

En la simbología esotérica y desde tiempos remotos, el macho cabrío, así como los cabros, cabrones y cabras están asociados al fuego sexual, la fecundación y la fertilidad. Por ese motivo en diversos pueblos al referirse a los jefes y reyes, se les asociaba el adjetivo de cabrones o machos cabríos. Incluso en la Biblia, libro sagrado de las diferentes formas religiosas del Cristianismo, hay referencias interesantes al respecto.

La identificación y comparación de diferentes versiones de la Biblia es importante, ya que hay variaciones interesantes de una traducción o versión a otra u otras. En especial, se pueden encontrar diferencias notables si se comparan o cotejan el Antiguo Testamento (cristiano) con el Tanaj, es decir, con el conjunto de los 24 libros que constituyen la Biblia hebrea.

A este respecto, Marcos Edery, en la introducción al libro de Génesis y Haftarot en versión castellana y publicado por Editorial Sinai de Tel Aviv, explica que: “el Tanaj es el libro que relata la historia del nacimiento del pueblo de Israel…” Tanaj es el acrónimo de las letras hebreas iniciales de los tres grupos de libros en los que se subdivide el Antiguo Testamento, según los hebreos y que son: la Torah (el Pentateuco), los Nevi’im, es decir, la recopilación de libros de los Profetas; tanto mayores, como menores incluidos Jueces y Reyes. El tercer grupo de libros hebreos, son los Ketuvim, los otros escritos bíblicos, entre ellos: Salmos, Cantares, Proverbios, Rut y Ester. Los Haftarot son breves selecciones de los libros de los profetas incluidos en los libros de la Torah o Pentateuco: Génesis (Bereshit), Éxodo (Shemot), Levítico (Vayikrá), Números (Bemidbar) y Deuteronomio (Devarim).

Volviendo al estudio del macho cabrío en la Biblia, no puede olvidarse el simbólico sueño de un combate entre un carnero y un macho cabrío, que se narra el capítulo 8 del libro de Daniel. También, en el Antiguo Testamento, en la versión Reina-Valera del libro de Jeremías se lee: “Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los caldeos, y sed como los machos cabríos que van delante del rebaño”. (Jer 50:8).

En el libro de Zacarías, se  encuentra el siguiente versículo: “Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra” (Zac 10:3). Sin embargo, al leer el mismo versículo, pero en el Tanaj (es decir, en el Antiguo Testamento, hebreo), específicamente en la parte correspondiente a Nevvi’im, y más específicamente en el libro de Zekharyah, la versión hebrea de Zacarías, se lee: “Mi ira se alza contra los pastores, y castigaré los cabros. Porque YHWH de los Ejércitos se ha puesto a pensar en favor de su rebaño, la Casa de Yahudah; los hará como majestuosos cargueros en batalla”.

Es evidente, que tanto en el libro de Jeremías, como en el de Zacarías se encuentran dos asociaciones diferentes, pero concurrentes. En ambos pasajes se ilustra la relación que se establecía en la antigüedad entre los cabros y machos cabríos con los  jefes o gobernantes. Es de entender que la condición de líderes o caudillos estaba asociada a la valentía, al arrojo y a la potencia sexual simbolizada en cabros o machos cabríos.

V

Los cuernos resplandecientes de Moisés

La relación entre el simbolismo bíblico del macho cabrío, los guías del pueblo hebreo y las fuerzas sexuales, se explica con más propiedad en el siguiente texto del Avatar de la Era de Acuario: “La historia dice que cuando Moisés bajó del monte Sinaí después de haber recibido los mandamientos de la ley de Dios; los israelitas le vieron dos rayos de luz en la cabeza a manera del macho cabrío de Mendes; este es el motivo por el cual Miguel Ángel lo plasmó con dos cuernos de luz y la tradición al cincelarlo los convierte en el mármol como cuernos común y corrientes y siempre saliendo de la cabeza. Resulta interesante que el macho cabrío es el símbolo de la fuerza sexual del hombre”. (Samael Aun Weor. Sí hay infierno, sí hay diablo, sí hay karma).

Es claro que los resplandecientes cuernos de Moisés en la monumental estatua esculpida por Miguel Ángel, han generado polémica y confusión. Los diferentes exégetas de la Biblia, desprovistos de la hermenéutica gnóstica no pudieron explicarse el fenómeno descrito en el Éxodo (Shemot), tal como se lee en la Vúlgata de san Jerónimo. En las más recientes versiones bíblicas, los teólogos, al no intuir el profundo significado de los cuernos, han generalizado el significado de “resplandor”  o “resplandeciente” a la original palabra bíblica קרן (krn, karan) que, coincidentemente, también significa “cuerno” o “cornudo” o “que tiene cuernos”, tal como se entrevé en el comentario al versículo 29 del capítulo 34 del libro de Éxodo, publicado por Editorial Sinai de Tel Aviv en la página 318: “La raíz קרן “karan” quiere decir resplandor, lo mismo que ocurre en Habakuk 3:4. Pero, aquel que quiere entender que esta raíz hebrea en este lugar quiere decir cuerno, no es más que un ignorante y un insensato, ya que en la mayoría de las raíces bíblicas las mismas tienen por lo menos dos acepciones.” (Rashbam) [sic]

Es mediante la intuición, las claves del simbolismo esotérico y de la Antropología Gnóstica que se comprende porqué Aaron y todos los hijos de Israel vieran “dos rayos de luz”, como si fueran dos cuernos resplandecientes en Moisés cuando este bajara del monte Sinai. Los cuernos resplandecientes, son una clara alusión al poder sexual trascendente del gran iniciado Moisés, producto de pacientes y laboriosos trabajos en la sexualidad sagrada, la alquimia sexual sin fornicación.

Para mayor argumentación de lo expresado anteriormente, otros estudiosos vindican la traducción de Jerónimo de Estridón en la Vulgata explicando que este era un hombre culto y conocedor del griego y del hebreo. Sabios filólogos dan un significado distinto al texto de Éxodo 34-29 de la versión Reina-Valera: “al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que había hablado con Dios” y lo asocian con el que se encuentra en Salmos 69:31: “Y agradará a Jehová más que sacrificio de buen, O becerro que tiene cuernos y pezuñas”, reafirmando que la raíz hebrea “karan”, significa a la vez “cuerno” y “resplandeciente”. Estas profundas y elocuentes explicaciones, cobran más sentido si se relacionan con aquella frase del Avatar de Acuario en la que afirma que la etimología es alma de la Historia y una de las más poderosas claves de la Gnosis.

Pero, porqué san Jerónimo “se decide por darle el significado que ese mismo verbo tiene en Salmos… y a continuación, en latín, escribe «Quod cornuta esset facies sua» que literalmente significaría «que su rostro estaba cornudo». (María Barbero en “La Linterna del Traductor). Barbero amplía la explicación indicando que “en su comentario al Libro de Amón, Jerónimo explicó que la voz cornuta era una referencia metafórica a la glorificación; en los comentarios a los libros de Isaías y Ezequiel, y también en el Diálogo contra los Pelagianos, san Jerónimo vuelve a manifestar que los cuernos de Moisés constituyen una metáfora de «fuerza», «poder», «sabiduría» o «conocimiento de Dios»; en la Antigüedad clásica, la representación de un personaje con un tocado de cuernos de carnero era símbolo de autoridad, por influencia egipcia (el dios Amón Ra), transmitida luego a la cultura romana… Recordemos que Alejandro Magno también gustaba de aparecer con cuernos en algunas de sus efigies… (Consúltese a María Barbero y “Los cuernos de Moisés”)

El carácter sexual del simbolismo oculto tras la veneración al macho cabrío no es nuevo. Así, Luis pancorbo en “Los dioses increíbles afirma: “¿Cómo va a ser nimio, en ese contexto, el culto al lingam que tiene una antigüedad similar a la del hombre pensante? Y el lingam está lejos de ser una obscenidad al estilo contemporáneo. J. A. Dulaure, autor de Culto al Falo, recorrió los orígenes del culto hasta llegar a lo que consideraba lo primero para él: «El entusiasmo religioso por el signo del equinoccio de la primavera». El falo como epicentro de un culto solar, revitalizador, que se alargó primero al toro (Tauro en Grecia y Roma; Apis en Egipto), signo del zodiaco en esa posición equinoccial, y que en otra constelación cercana, a la del Cochero celeste o del Cabrero, llevaría al macho cabrío. Esa es la fuente, para Dulaure, del Pan griego y del Mendes egipcio, dos formas de dioses genesíacos y primaverales, aunque al final se decantarían en un dios claramente fálico como Príapo”.

VI

El día sagrado de la expiación

Por diversas fuentes a las que es relativamente fácil de acceder, se puede obtener mucha información acerca del sagrado día de la Expiación, el día de Quippúr, más conocido como Iom Quippúr (Iom Kipur o Yom Kipur), en el Judaísmo. Corresponde a uno de los días relacionados con el Año Nuevo Judío y a los “diez días terribles”, dedicados al arrepentimiento. Es el día más santo y solemne del calendario judío. Es un día de ayuno, abstinencia y de reposo total, en el que ni siquiera se permite el aseo corporal; por lo que no es laborable y no se debe ingerir bocado alguno, ni se bebe ninguna clase de líquidos. Todo el día está dedicado a prepararse para recibir el perdón de HaShem. Durante toda la ceremonia el Sumo Sacerdote debe conservar su pureza desde siete días antes del sagrado día.

Es la conmemoración del perdón, y del arrepentimiento del corazón. Es el día en el que con base en mucha reflexión y oración, se busca la total misericordia divina, así como la reconciliación con el Creador y el perdón por los errores cometidos. Es el tiempo en el que  mediante la profunda introspección y meditación se debe adquirir un compromiso serio para realizar cambios de conducta. Para el día de Kippúr, los judíos acostumbran vestir ropa blanca y limpia llamado kitel, similar a la mortaja que se coloca a los fallecidos antes de la sepultura. A la luz de la Antropología Gnóstica, resulta claro comprender que es una ceremonia de descargo y asociada con el trabajo en la muerte mística.

En los Haftarot del libro de  Levítico (Vayikrá) con traducción, supervisión y selección exegética del rabino Marcos Edery, publicado por Editorial Sinai de Tel Aviv, se explica que el ritual de expiación descrito en Levítico tenía lugar en el Santuario una vez al año en el día de Quippúr. Dicha ceremonia se encuentra descrita más ampliamente en el Talmud, específicamente en el Tratado de Ioma. En dicha ceremonia, los cohen o sacerdotes descendientes de Aaron, vestían con telas de lino blanco y debían hacer una inmersión en el agua cada vez que se cambiaran de ropa para servir en el Santuario. Hacían cinco abluciones y aún hoy, son cinco oraciones que se dicen ese día. Los animales inmolados eran adquiridos con dinero de una colecta. En dicha obra se alude a que algunas gentes consideran que Hazazél (Azazel) es el nombre de un demonio; pero a criterio del autor es el nombre de una montaña.

Según Iona Blickstein, en la introducción al Tratado, anota que es un texto mishnático. Explica que Ioma es un “vocablo arameo que significa «el día que se refiere al día más especial del año, el día del Perdón Iom Hakipurim…»”. Blickstein explica además que cuando el día de Quippúr se festejaba completo, era el día en el que se reunían las tres santidades: la santidad del tiempo, la santidad del lugar y la santidad del hombre. Mishná es un cuerpo exegético  de leyes judías que consolida la tradición oral judía.

Respecto del ritual de expiación, Deshner Karlheinz, afirma que: “En el Antiguo Testamento el macho cabrío se convirtió en el «chivo expiatorio» que se envía al desierto, «al Diablo» cargado con todos los delitos del pueblo; en el Nuevo Testamento, es el símbolo de los condenados en el Juicio Final; en la Edad Media cristiana, el apestoso Satanás en persona”.

En relación con esa doble función o doble significación del macho cabrío en las sagradas escrituras, en el capítulo XV, titulado: El Sabbat de los hechiceros, correspondiente a la Segunda parte: El ritual; de la obra: Dogma y ritual de la alta magia, Eliphas Levi, explica lo siguiente:

“En Judea se consagraban dos machos cabríos, el uno puro el otro impuro. El puro, era sacrificado en expiación de los pecados; el otro, cargado por imprecaciones de esos mismos pecados, era enviando en libertad al desierto. ¡Cosa extraña, pero de un simbolismo profundo! ¡La reconciliación por la abnegación y la expiación por la libertad! Pues bien; todos los sacerdotes que se han ocupado del simbolismo judío, han reconocido en el macho cabrío inmolado, la figura de aquel que ha tomado —dicen ellos— la propia forma del pecado. Luego los gnósticos no estaban fuera de las tradiciones simbólicas, cuando daban al Cristo libertador la figura mística del macho cabrío”.

“Toda la Cábala y toda la magia, se dividen, en efecto, entre el culto del macho cabrío sacrificado y del macho cabrío emisario. Hay, pues, la magia del santuario y la del desierto, la iglesia blanca y la iglesia negra, el sacerdocio de las asambleas públicas y el sanhedrín del sábado”.

VII

El chivo expiatorio

Son muy conocidas frases como la siguiente: “lo pusieron de chivo expiatorio”. Expresión que se refiere a que a una o a varias personas se les atribuye la culpa de una falta o delito que no han cometido; sino otras personas que forman parte de un grupo mayor o son más poderosas. Sin embargo, no todas las personas saben que el origen de dicha expresión se halla en la antigüedad, en el pueblo hebreo, en la sagrada ceremonia de la expiación en el décimo día del mes Tishrei, el primer mes conforme al actual calendario judío y el séptimo de acuerdo con el orden dado a los meses en la Biblia. A continuación el texto bíblico:

En el capítulo 16 del libro de Levítico (Vayikrá en el Tanaj), se encuentra la ceremonia de los dos machos cabríos echados a suertes: uno para la expiación y otro que se envía al desierto: “1 Habló Jehová a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se acercaron delante de Jehová, y murieron. [En Vayikrá se lee: Habló Adonai a Moshéh…]  2 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio. 3 Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto. 4 Se vestirá la túnica santa de lino, y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino, y se ceñirá el cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua. 5 Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación, y un carnero para holocausto”.

“6 Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa. 7 Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión. 8 Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel. 9 Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación. 10 Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto”.

“11 Y hará traer Aarón el becerro que era para expiación suya, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo. 12 Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo. 13 Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio, para que no muera. 14 Tomará luego de la sangre del becerro, y la rociará con su dedo hacia el propiciatorio al lado oriental; hacia el propiciatorio esparcirá con su dedo siete veces de aquella sangre. 15 Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. 16 Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, el cual reside entre ellos en medio de sus impurezas. 17 Ningún hombre estará en el tabernáculo de reunión cuando él entre a hacer la expiación en el santuario, hasta que él salga, y haya hecho la expiación por sí, por su casa y por toda la congregación de Israel. 18 Y saldrá al altar que está delante de Jehová, y lo expiará, y tomará de la sangre del becerro y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar alrededor. 19 Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel”.

“20 Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo; 21 y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. 22 Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto”.

Continua en El Misterio del Bafometo II

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