La Gnosis eterna y universal

Contenido

Introducción

Delimitación del término: Qué es y qué no es Gnosis

El Coloquio de Mesina

Universalidad de la Gnosis

La Gnosis Cristiana

Introducción

En el presente estudio, en primer lugar, se hace una recopilación de referencias y explicaciones dadas por diferentes guías espirituales y académicos, especialistas en religión y filosofía antigua con el propósito de delimitar de manera apropiada el concepto de Gnosis y diferenciarlo de lo que no es Gnosis. Se dedica un espacio suficiente al Coloquio de Mesina de 1966 sobre los orígenes del Gnosticismo, donde se formuló la definición de la raíz griega Gnosis, tal como la reconocen, los gnósticos contemporáneos, incluido Samael Aun Weor, el Presidente fundador de las instituciones gnósticas contemporáneas: Gnosis: Conocimiento iluminado de los misterios divinos reservados a una élite. En la sección: La Universalidad de la Gnosis, se hace una aclaración a lo concluido en el Coloquio en torno de la delimitación geográfica y cronológica del Gnosticismo. Finalmente, se incursiona en la Gnosis cristiana, con referencias a la importancia que se da en la Biblia judeocristiana al conocimiento y se hace un breve abordaje al libro cumbre de los gnósticos: Pistis Sophia para desembocar en la concepción de una Gnosis eterna y universal.

Delimitación del término: Qué es y qué no es Gnosis

Gnosis es la síntesis de todos los conocimientos necesarios para llegar a la divinidad. Por ello, usualmente, en diccionarios y enciclopedias se afirma que el gnosticismo es un conjunto de doctrinas filosófico-religiosas, mezcla de creencias cristianas con principios del platonismo, de las tradiciones judías, caldeas y orientales, así como de elementos esotéricos.

Sin embargo, investigaciones más profundas van más lejos. Por ejemplo, Henry Durvill en su libro Los misterios iniciáticos, cita una frase de Hermes Trismegisto, el tres veces grande dios Ibis de Thot:

“Buscad un piloto que os encamine hacia las puertas de la Gnosis, donde refulge la deslumbradora luz, limpia de tinieblas, donde nadie se embriaga, donde todos son sobrios y vuelven sus miradas hacia el que quiere ser contemplado, el inaudito, el inefable, invisible para los ojos de la carne, visible para la inteligencia y el corazón”.

Hermes Trismegisto, el hombre dios, un sabio egipcio y guía espiritual de los faraones egipcios, cuyos nombres se asocian a los dioses Dyehuty, Tot y Hermes o Mercurio. Para Durvill, Hermes Trismegisto ejerce su influencia, en torno del siglo XXV A.C. A Hermes Trismegisto se le atribuye haber legado a la humanidad la ciencia de la Alquimia y el sistema de ciencias metafísicas, conocido como Hermetismo. Se le atribuye el libro La Tabla de Esmeralda y el Corpus Hermeticum. La atribución de “Tres veces grande”, solo se le puede conferir a un ser humano que después de alcanzar el Nacimiento segundo, logra la Auto realización íntima del Ser y alcanza la legítima inmortalidad y la auténtica Resurrección de los muertos, por lo que se convierte en tres veces grande. Hermes o Mercurio nos da la clave para transmutar los metales viles en el oro puro del Espíritu, la transmutación alquímica del plomo en oro, que se equipara al milagro de Jesús, en las bodas de Caná, al transmutar el ens seminis, las aguas de la vida, en el vino de luz del alquimista previo compromiso de huir de la fornicación.

Durvill refiriéndose a las antiguas iniciaciones y a los estudios gnósticos, afirma: “Los tiempos de la iniciación se extinguieron siglos antes de la Era Cristiana. Los adeptos se retiraron, como ocurrió en la Asiria, reintegrándose a los lugares de su origen, en la región norte del Indostán. Otros iniciados de inferior categoría salieron de Memphis para llevar a Grecia la luz del esoterismo. En Alejandría existieron también algunas agrupaciones y durante la Edad Media, desde Alejandría y el Asia Menor vienen a Europa los adeptos de Gnosis, y del Hermetismo”.

Helena Petronila Blavatsky en La clave de la Teosofía explica que: “Pitágoras denominaba a su Gnosis “el conocimiento de las cosas que son” o h gnwçiç onpwu, y reserva esos conocimientos sólo para sus discípulos, que habían jurado guardar el secreto; para aquellos que podían asimilarse ese alimento mental y hallar en él satisfacción; a los que juramentaba para guardar el secreto y el silencio”.

Gnosis es el conocimiento de uno mismo. Es el conocimiento de nuestros propios límites y posibilidades. El conocimiento de quiénes somos, de dónde vinimos y hacia dónde vamos.

Para Annie Besant, en su obra: Los Misterios, “el fondo y esencia de la enseñanza, que pone al individuo en posesión de la Gnosis o conocimiento real, el saber místico que substituye la creencia por el conocimiento y permite decir al hombre con toda certeza: «Yo conozco las cosas de los mundos superfísicos», esta enseñanza era en todas partes única e idéntica, y aunque difiriesen los cultos externos, lo que constituía la entraña, el culto interno y fondo de los Misterios era semejante en todos”.

Gnosis, es un conocimiento dinámico, liberador y transformador. El gnóstico, al conocerse, diferencia plenamente entre su Ego y su Esencia maravillosa o chispa divina. En el proceso de conocerse, libera y desarrolla su Esencia o fracción de alma, despertando la conciencia. Al mismo tiempo, descubre su Ego (los defectos de carácter) o elementos indeseables de conducta, lo comprende y mediante un trabajo psicológico; pero de una escuela de Psicología en particular, una escuela que enseñe a liberarse del Ego y a despertar conciencia, una Psicología Gnóstica que dé los métodos y procedimientos para encaminar un esfuerzo serio, que, si cuenta además con el auxilio de lo divinal, gradualmente logra eliminar esos elementos indeseables de conducta.

El conocimiento de uno mismo se denomina: autognosis. Es un tipo de conocimiento que se obtiene a través de la observación íntima. Los filósofos griegos de la antigüedad se referían a él con la frase: gnosce te ipsum. “Conócete y conocerás el Universo y a los dioses” y que se encontraba grabado en el pórtico del templo de Apolo, en Delfos. Entre los Diálogos de Platón, en el primer Alcibiades, se lee: “Así, mi querido Alcibiades, sigue mis consejos, y obedece al precepto que está escrito en el frontispicio del templo de Delfos: Conócete á ti mismo”.

Todo el proceso de autoconocerse, se realiza en la vida diaria, pero también a través de la experiencia mística directa. Este tipo de experiencias permiten acceder a otros tipos de conocimiento, ajenos al que se obtiene mediante la razón. La imaginación, la inspiración, la intuición, la auto reflexión evidente del Ser, la meditación y la experiencia en los mundos superiores de conciencia llevan al estudiante gnóstico a la autognosis.

Uno de los grandes investigadores contemporáneos de la  Gnosis histórica, Henri Charles Puech, afirma que: “De manera más especial, en los sistemas religiosos de los que constituye el fondo, la Gnosis aparece como un conocimiento que trae consigo y procura por sí mismo la salvación, una ciencia liberadora o salvadora, un saber que es en sí y por sí mismo salvación. Se llama o puede llamarse gnosticismo -y también gnosis- a toda doctrina o actitud religiosa fundada sobre la teoría o la experiencia de la obtención de la salvación mediante el conocimiento.” (Tomado de En torno a la Gnosis)

Elaine Pagels, otra autoridad mundial en el estudio de la Cosmovisión gnóstica,  en su obra: “Los evangelios gnósticos” establece claramente la diferencia entre  qué es Gnosis y qué no lo es:

“Aquellos que dicen no conocer nada sobre la realidad última se les denomina «agnósticos» (literalmente: «que no conocen»), a la persona que sí afirma conocer tales cosas se le llama «gnóstica» («conocedora»). Pero gnosis no significa principalmente conocimiento racional. La lengua griega establece una distinción entre el conocimiento científico o reflexivo («él conoce o sabe matemáticas») y el conocimiento a través de la observación o la experiencia («él me conoce»), que es la gnosis. Tal como la utilizan los gnósticos, podríamos traducirla por «intuición», porque gnosis entraña un proceso intuitivo de conocerse a uno mismo. Y conocerse a uno mismo, decían ellos, es conocer la naturaleza y el destino humanos. Según el maestro gnóstico Teodoro, que escribía en Asia Menor hacia 140-160, el gnóstico es aquel que ha llegado a entender «quiénes éramos y en qué nos hemos convertido; dónde estábamos… hacia dónde nos apresuramos; de qué se nos está librando; qué es el nacimiento y qué es el renacimiento. Sin embargo, conocerse a uno mismo, en el nivel más profundo, es al mismo tiempo conocer a Dios; este es el secreto de la gnosis”.

Puech, da una explicación similar, cuando expone que “El idioma griego conocía muy bien los términos de gignóskein (conocer) y de gnosis (conocimiento), y en ciertos contextos filosóficos (platónicos o pitagóricos), estas expresiones podían designar el conocimiento verdadero (por oposición a la doxa, conocimiento aproximativo, dudoso, ilusorio) de los seres (onta) o incluso de Dios. Pero no se las empleaba «técnicamente» e implicaban siempre un proceso dialéctico y discursivo del espíritu, proceso que puede desembocar en una intuición, pero que sigue estando fundado sobre una especulación de orden humano…” Explica, además Puech que “El término de gnosis empleado por separado no basta en griego: exige o sobreentiendo un genitivo que designe el objeto de la «gnosis». Este objeto, en los textos más explícitos, es «Dios»”. Explica además que la Gnosis, es “un conocimiento que, una vez dado, es inmediato y absoluto, trascendente con relación a la simple fe (pistis), conocimiento de la Vida y de la Luz que es él mismo Vida y Luz, conocimiento en una palabra, que es visión, revelación y gracia, «carisma» (kharisma), verdad absoluta aprehendida por un acto místico o confiada mediante un hieróslogos, apocalipsis de visionario o iniciación mistérica”. Para Puech, las revelaciones llevadas a las doctrinas gnósticas “se ofrecen como descubiertas en éxtasis”; es decir, en el vacío iluminador, en la iluminación o conciencia objetiva.

Pagels, cita a “Otro maestro gnóstico, Monoimo, -quien dice- “abandonad la búsqueda de Dios y la creación y otros asuntos de parecida índole. Buscadle tomándoos a vosotros mismos como punto de partida. Averiguad quién hay dentro de vosotros que se adueña de todo y dice: “mi Dios, mi mente, mi pensamiento, mi alma, mi cuerpo”. Averiguad las fuentes del pesar, del gozo, del amor, del odio… Si investigáis cuidadosamente estas cuestiones, las encontraréis en vosotros mismos”.

Stephan A. Hoeller, en su libro: Jung Gnóstico y los Siete Sermones a los muertos da la siguiente definición de la Gnosis: “conocimiento espiritual al que se accede a través de la intuición”, que está en correspondencia con la definición que da el DRAE: “Conocimiento absoluto e intuitivo, especialmente de la divinidad”.

En relación con los gnósticos, Hoeller, expone además que: “no eran miembros de una secta ni de una nueva religión, como afirmaban sus detractores, sino personas que compartían una cierta actitud frente a la vida. Puede decirse que esta actitud consistía en la convicción de que el conocimiento personal, directo y absoluto de las auténticas verdades de la existencia es accesible a los seres humanos y, más aún, que la adquisición de dicho conocimiento siempre debe constituir la realización suprema de la vida humana”.

“Este conocimiento, o Gnosis, no era racional ni científico, ni siquiera era considerado como un conocimiento filosófico de la verdad, sino como un saber que surgía en el corazón de una forma intuitiva y misteriosa y, por ello, en al menos uno de los textos gnósticos (el Evangelio de la verdad) es denominado Gnosis Kardias, el conocimiento del corazón”.

“Evidentemente se trata de un concepto religioso que es a la vez sumamente psicológico, ya que el significado y el propósito de la vida no es ni la fe –con su énfasis en la certeza ciega de la existencia de Dios y su igualmente ciega represión- ni las buenas obras, sino el discernimiento y la transformación interior, para decirlo en pocas palabras, un proceso psicológico profundo”.

Philip Gardiner en su libro: Gnosis el Secreto del templo de Salomón revelado, dice lo siguiente:

“Son muchas las personas que no comprenden lo que significa la palabra gnosis; otras creen que significa simplemente conocimiento, y lo dejan ahí. Sin embargo, existe un significado más profundo. Es una palabra que da origen al título de gnóstico, o alguien que tiene un conocimiento especial. La verdadera definición del término gnosis es la experiencia mística directa de lo Divino en el yo. Es la realización de nuestra verdadera naturaleza, y no se puede discernir mediante un dogma o una doctrina intelectual, sino sólo a través de la experiencia”.

David Grez en su versión de Los Evangelios Gnósticos afirma lo siguiente: “el nombre lo tomaron de la palabra gnosis, vocablo griego que significa conocimiento. Este término había sido ya empleado por diversas corrientes de la filosofía griega, sobre todo por los platónicos y los pitagóricos. Con esta expresión designaban ellos al conocimiento verdadero de la esencia de algo, por oposición al conocimiento de las apariencias de las cosas, sometido a los vaivenes del cambio. Es decir que el término gnosis exige un objeto al que referirse. Ese objeto en la mayoría de los textos gnósticos es Dios”.

“La gnosis, sería pues, el conocimiento de Dios o de alguna propiedad de Dios, pero se trata de un conocimiento inmediato y absoluto, es decir, que es recibido a la manera de una revelación o una visión, sin necesidad de sucesivas y progresivas deducciones del entendimiento. Por tanto, es un conocimiento muy alejado de la manera racional y cartesiana a la que los europeos modernos estamos acostumbrados”.

Más adelante dice: “los gnósticos creían en la posibilidad de alcanzar un conocimiento completo de la verdad mediante un despertar o una revelación inmediata, que ampliaría sus capacidades de comprensión hasta límites insospechados…”

En la biblioteca virtual de Google, se encuentra una obra de Francine Cuidaut: El nacimiento del cristianismo y del gnosticismo, publicada por ediciones Akal. De Torrejón de Ardoz, Madrid. El autor cita a Orígenes, Clemente e Ireneo; para quienes la palabra Gnosis, designa al cristianismo auténtico. Explica también que la Gnosis, “implica, como indica su nombre, un conocimiento que se quiere salvador y que revela a los iniciados el secreto de su origen y los medios para alcanzarlo”. Además aclara que: “Para empezar, el gnóstico conoce mediante una revelación. Él no cree, pues la fe es inferior al conocimiento, y su gnosis, «el conocimiento de la grandeza inefable es por sí sola la redención perfecta». Cita a Clemente de Alejandría, en su obra Extractos de Teódoto, explicando que el gnóstico sabe: “Quiénes éramos y en quiénes nos hemos convertido, dónde estábamos y adónde hemos sido arrojados, hacia dónde nos apresuramos y de dónde somos redimidos, qué es la generación y la regeneración”.

Cuidaut, cita inmediatamente a Monoimo, del que ya se mencionó a través de Pagels, quien a través de Hipólito, en Revelación de todas las herejías, volumen VIII, expresa con palabras un tanto distintas, lo ya apuntado: “Renuncia a buscar a dios y a buscar la creación y las otras cosas análogas: búscalo partiendo de ti mismo y advierte quién en ti, sin que te des cuenta, se apropia de toda cosa y dice: “Mi Dios, mi espíritu, mi pensamiento, mi alma, mi cuerpo”. Aprende de dónde viene la pena y la alegría, el amor y el odio, de dónde, que uno venga sin quererlo, que uno ame sin quererlo. Si buscas exactamente estas cosas, las encontrarás en ti mismo”.

Para Francisco García Bazán, en su obra: Sobre el gnosticismo y los gnósticos, “la palabra “conocimiento” (gr. gnôsis, copto, soouen) utilizada entre los gnósticos de los primeros tiempos cristianos, se refiere al conocimiento confinado en sí mismo, o sea, entendido absolutamente. En esta acepción propia, el conocimiento es saber directo, inmediato y revelado por tradición. Es decir, libre de los velos que le pongan obstáculos (la expectativa, el olvido o el error) y de los intermediarios basados en los medios sentimentales o racionales que lo hacen un fin mediato y lo debilitan cognoscitivamente (el deseo, el querer, el juicio y el razonamiento deductivo e inductivo), además, adquirido tradicionalmente”.

En forma similar, García Bazán, en su obra Gnosis, la Esencia del Dualismo Mágico, explica que “gnóstico es el que posee la gnosis. Y la gnosis es un conocimiento. Pero este conocimiento escapa a los normales análisis racionalistas. El correlato de este conocimiento es el Sí-Mismo: la intimidad infinita o espiritual de la persona, que es lo verdadero y simple. Se conoce al Sí-Mismo como objeto de conocimiento, pero el Sí-Mismo sólo es cognoscible por él mismo; el Sí-Mismo, por lo tanto, se auto-conoce en la gnosis, es sujeto y objeto de conocimiento, porque es una misma cosa lo que conoce y lo conocido, conocer y conocerse. Pero, aclaremos, no es que el hombre sea el Sí-Mismo, o que lo más aparente de lo que se suele llamar el hombre, la unidad psico-física, sea el Sí-Mismo, sino que éste, según tales sentidos, es algo totalmente diferente del hombre. Tampoco es correcta la declaración inversa, a saber, que el Sí-Mismo sea el hombre y que, por lo tanto, al conocerse el Sí-Mismo sea el hombre el que se conoce a sí mismo. No: el Sí-Mismo se conoce a sí y esta auto-gnosis es la gnosis”.

“El hombre, lo repetimos, como lo enfocan las ciencias y como lo tiende a idealizar la antropología ingenua del creyente común, puede ser que se experimente y que se conozca, hasta ignoramos qué entresijos humanos, pero este conocimiento, bien lo llamemos de su yo, de su intimidad o de su individualidad, es un conocimiento que tendrá que ver todo lo que se quiera con los más finos análisis de los instrumentos sensoriales, psicológicos, racionales o de la imaginación reproductora, pero que nada tiene que ver con el conocimiento gnóstico. Y porque la gnosis tiene este carácter peculiar que hemos señalado, se dice que es revelación y no conocimiento, o que es conocimiento revelado”.

“Efectivamente, no existe posibilidad humana de aceptación, afectividad o cognoscibilidad que pueda alcanzar la gnosis. El auto-conocimiento del Sí-Mismo es extra y supra-humano. Es un conocimiento supra-consciente que depende de sí, que nada tiene que ver con lo humano, que pertenece a otra esfera de ser. El hiato que existe entre el Sí-Mismo y el hombre es infranqueable y por eso el pneuma se re-conoce, y este reconocerse es un acto autónomo para el que la razón, el sentimiento o la voluntad, como facultades psíquicas, resultan ineficaces”.

“Ahora bien, tampoco este conocimiento revelado es idéntico a la fe, aunque ésta se mueva en el ámbito espiritual; y lo será menos cuando la experiencia de fe, fenómeno común en nuestros días y antes, tiende a confundirse con la creencia y con el mismo lenguaje religioso que ha generado. Pero ambas experiencias, aunque diversas y jerárquicamente diferentes, pueden aproximarse, si se tiene en cuenta que la fe es obra de la gracia y que ésta posee una autonomía propia que depende sólo de lo sobrenatural. Y si la revelación gnóstica se basa en la auto-gnosis, hemos de afirmar también que su forma de conocimiento ha de ser inmediata, directa o intuitiva, ajena, por lo tanto, a la menguada forma racional deductiva y mucho más a la experiencia y ensamble de datos sensoriales”.

Al llegar a este punto la discusión, es importante hacer algunas aclaraciones semánticas. En este sentido, Samael Aun Weor, explica en el capítulo titulado: Antropología Gnóstica, de su obra: La doctrina secreta de Anáhuac, lo siguiente: “Incuestionablemente, el conocimiento gnóstico escapa siempre a los normales análisis del racionalismo subjetivo. El correlato de este conocimiento es la intimidad infinita de la persona, el Ser. La razón de ser del Ser es el mismo Ser. Solo el Ser puede conocerse a sí mismo. El Ser, por lo tanto, se auto conoce en la Gnosis. El Ser, revaluándose y conociéndose a sí mismo, es la auto-gnosis. Indubitablemente, esta última, en sí misma, es la Gnosis. El auto-conocimiento de Ser es un movimiento supra-racional que depende de Él, que nada tiene que ver con el intelectualismo. El abismo que existe entre el Ser y el Yo es infranqueable y, por esto, el Pneuma, el Espíritu, se reconoce y este reconocerse es un acto autónomo para el que la razón subjetiva del mamífero intelectual resulta ineficaz, insuficiente, terriblemente pobre. Auto-conocimiento, auto-gnosis, implica la aniquilación del Yo como trabajo previo, urgente, impostergable. El Yo, el Ego, está compuesto por sumas y restas de elementos subjetivos, inhumanos, bestiales, que incuestionablemente tienen un principio y un fin”.

“La Esencia, la Conciencia, embutida, embotellada, enfrascada entre los diversos elementos que constituyen el mí mismo, el Ego, desafortunadamente se procesa dolorosamente en virtud de su propio condicionamiento. Disolviendo al Yo, la Esencia, la Conciencia, despierta, se ilumina, se libera, entonces deviene como consecuencia o corolario el auto-conocimiento, la auto-gnosis. Indubitablemente, la revelación legítima tiene sus basamentos irrefutables, irrebatibles, en la auto-gnosis. La revelación gnóstica es siempre inmediata, directa, intuitiva; excluye radicalmente a las operaciones intelectuales de tipo subjetivo y nada tiene que ver con la experiencia y ensamble de datos fundamentalmente sensoriales. La inteligencia o nous en su sentido gnoseológico, si bien es cierto que puede servir de basamento a la intelección iluminada, se niega rotundamente a caer en el vano intelectualismo. Resultan palmarías y evidentes las características ontológicas, pneumáticas y espirituales de nous (inteligencia)”.

“En nombre de la verdad declaro solemnemente que el Ser es la única real existencia, ante cuya transparencia inefable y terriblemente divina eso que llamamos Yo, Ego, mí mismo, sí mismo, es meramente tinieblas exteriores, llanto y crujir de dientes. La auto-gnosis o reconocimiento auto gnóstico del Ser, dada la vertiente antropológica del Pneuma o Espíritu, resulta algo decididamente salvador. Conocerse a sí mismo es haber logrado la identificación con su propio Ser divinal. Saberse idéntico con su propio Pneuma o Espíritu, experimentar directamente la identificación entre lo conocido y lo cognoscente, es eso que podemos y debemos definir como auto-gnosis”.

“Ostensiblemente, esta develación extraordinaria nos invita a morir en sí mismos a fin de que el Ser se manifieste en nosotros. Por el contrario, alejarse del Ser, continuar como Ego dentro de la herejía de la separatividad, significa condenarse a la involución sumergida de los mundos infiernos. Esta reflexión evidente nos conduce al tema de la “libre elección” gnóstica. Incuestionablemente, el gnóstico serio es un elegido a posteriori. La gnóstica experiencia permite al sincero devoto saberse y auto realizarse íntegramente. Entiéndase por Auto-realización el armonioso desarrollo de todas las infinitas posibilidades humanas”.

Con justa razón, Marvin Meyer y Willis Barnstone, en la Introducción a su obra La Biblia Gnóstica, publicada por Shambala, afirman que: “Los humanos en este mundo están encarcelados, dormidos, borrachos, caídos, ignorantes. Necesitan encontrarse a sí mismos, ser liberados, despertados, tornarse sobrios, levantarse y alcanzar la iluminación. En otras palabras, necesitan regresar a la gnosis”. En la misma Introducción, afirman que: “En otras palabras, el llamado al conocimiento es el despertar de la conciencia, desde adentro y afuera, de “lo que es, lo que era, y lo que está por venir. “Es una visión. Es gnosis”.

Meyer y Barnstone, explican que: “El término gnóstico se deriva de la antigua palabra griega gnosis, «conocimiento». Gnosis es una palabra común en griego, y puede designar diferentes tipos del conocimiento. A veces, como en los textos sagrados incluidos en este volumen, la gnosis significa conocimiento personal o místico. Entendido de esta manera, la gnosis puede significar conocimiento, es decir, el conocimiento como conocimiento personal de uno mismo u otra persona o incluso Dios, o puede significar la penetración, es decir, el conocimiento como conocimiento inmediato de verdades profundas. Estas formas de entender la gnosis son no mutuamente excluyentes, ya que el conocimiento puede implicar la conciencia inmediata de uno mismo o de otro, en una unión personal o comunión que proporciona una visión profunda de la verdadera naturaleza de todo. Como ya lo hemos hecho notar… La gnosis buscada por los autores de estos textos es apenas conocimiento ordinario. Un texto de la biblioteca Nag Hammadi, La Exégesis sobre el alma, declara que la restauración del alma a un estado de plenitud “«no se debe a las frases de rutina ni a las habilidades profesionales o al aprendizaje de libros». En efecto, los místicos comúnmente han enfatizado, en muchos libros, que el conocimiento místico no se puede lograr simplemente leyendo libros”.

Otros textos describen este tipo de gnosis haciendo una lista de preguntas que deben abordarse si se quiere aclarar por el conocimiento. En el Libro secreto de Juan, el Salvador o Revelador anuncia que ella o él enseñará «lo que es, lo que fue y lo que está por venir», y en el Libro de Thomas el revelador ordena, «Examínese y entienda quién tú eres, cómo existes y cómo llegarás a ser». Para alcanzar este conocimiento, convertirse en un gnóstico, es conocerse a sí mismo, a Dios y a todo. O, en las palabras de la máxima del antiguo centro oracular dedicado a Apolo en Delphos, Grecia, una máxima citada con frecuencia en los textos de este volumen: gnothi Sauton, «conócete a ti mismo». De acuerdo con muchos de estos textos sagrados, conocerse verdaderamente es alcanzar este conocimiento místico y alcanzar este conocimiento místico es conocerse a uno mismo de verdad. El conocimiento gnóstico, entonces, se basa en la experiencia mística vivida, en el conocimiento de toda la línea de tiempo del mundo, pasado, presente y futuro, y en el conocimiento de sí; de dónde venimos, quiénes somos, a dónde vamos y del viaje del alma”.

El Coloquio de Mesina

En 1966, del 13 al 18 de abril, en la ciudad de Mesina, Italia, se realizó el Coloquio internacional sobre los orígenes del gnosticismo o Coloquio de Mesina. Según las fuentes oficiales del Coloquio y que se encuentran fácilmente en la web, “fue una reunión de eruditos y expertos académicos en Gnosticismo que tuvo lugar en la Universidad de la ciudad de Mesina, Italia, con el propósito de examinar la cuestión de los orígenes del gnosticismo desde el punto de vista de la historia de las religiones. También se procuró definir y consensuar el núcleo esencial de las doctrinas gnósticas del cristianismo primitivo”. Cuidaut dice al respecto que “La variedad de enfoques en este terreno y la imprecisión del vocabulario utilizado pusieron de relieve la necesidad de clarificar la terminología mediante un doble método: histórico y tipológicos. Tal fue la meta que se impuso el primer gran Congreso Internacional de Mesina en 1966”, que, desde nuestro punto de vista, bien podría equipararse al Concilio de Nicea en el año 300, ya que en el Coloquio de Mesina, se reconoce oficialmente en el mundo académico la importancia de los sistemas gnósticos.

Francisco García Bazán, en su obra Gnosis, la Esencia del Dualismo Mágico, refiriéndose al Coloquio, explica que “un grupo de ilustres y experimentados especialistas en Gnosis fue encargado de proponer con exactitud el significado correspondiente a las palabras “gnosis”“gnosticismo”“pre-gnosticismo”“proto-gnosticismo” y “gnóstico”, el que se pudiera generalizar como científicamente válido y aceptable como consenso del Congreso. Aunque las caracterizaciones logradas no fueron totalmente aceptadas por todos los asistentes”.

“En la realización del Coloquio cooperaron la Asociación Internacional para la Historia de las religiones y la Sociedad italiana de la historia de las religiones y ayudaron financieramente, el Ministerio italiano de Instrucción Pública y la Universidad de Mesina. La organización del Coloquio y la edición de las ponencias que en él se presentaron, se realizó bajo la dirección del Profesor Ugo Bianchi de la Universidad de Mesina. Asistieron 69 expertos de diversas nacionalidades, entre otros H.J. Drijvers, Hans Jonas, Ugo Bianchi, Jean Daniélou y A.F.J. Klijn. Se trataron 43 ponencias y otras 15 fueron enviadas por participantes (como Gilles Quispel) que no asistieron personalmente. Fue aprobado y enviado a la Unesco un voto concerniente a la urgencia de la publicación definitiva de todos los textos de los manuscritos de Nag Hammadi confeccionado por un comité formado por los profesores T. Säve-Söderbergh, M. Krause y J.M. Robinson”.

“Los participantes en el Coloquio internacional sobre los orígenes del gnosticismo propusieron, con el fin de evitar su uso indiferenciado, delimitar exactamente el significado de los términos «gnosis» y «gnosticismo», de tal modo que el término gnosis quedaría reservado para significar «Conocimiento de los misterios divinos reservados a una élite» y gnosticismo designaría «un cierto grupo de sistemas del siglo II d.C. que todos están de acuerdo en designar de este modo».

Willis Barnstone y Marvin Meyer, en la Introducción a su obra La Biblia Gnóstica, refiriéndose al Coloquio afirman que: “Los estudiosos de las religiones antiguas y tardías han intentado ordenar a través de los problemas de definición y taxonomía para alcanzar cierta claridad con respecto a la gnosis y el gnosticismo. En 1966 muchos de los principales estudiosos de la gnosis se reunieron en una conferencia internacional en Messina, Italia, y produjeron un conjunto de declaraciones que están destinadas a definir la gnosis y el gnosticismo. Gnosis, ellos la definen como “conocimiento de los misterios divinos reservados para una élite”, y esto es un término de amplia aplicación. Por otro lado, el gnosticismo es “coherente serie de características que se pueden resumir en la idea de una chispa divina en el hombre, derivada del reino divino, caída en este mundo del destino, nacimiento y muerte, y que necesita ser despertada por la contraparte divina de sí para finalmente ser reintegrado”. El gnosticismo es, por lo tanto, un movimiento religioso representado por grupos religiosos que surgieron en el siglo II  de la EC y después, especialmente dentro del contexto del Cristianismo, grupos como los seguidores de Basilides y Valentinos, dos cristianos particularmente significativos maestros de la religión gnóstica.

En relación con la definición acordada en el Coloquio, los gnósticos contemporáneos, la reconocemos como correcta, válida y aplicable en todo momento. Es la utilizada por el Presidente fundador de las instituciones gnósticas contemporáneas, en el capítulo titulado: Antropología Gnóstica, de su obra La Doctrina secreta de Anahuac. Es similar también, a la que da José Motserrat Torrents en su versión de El Evangelio de Judas, publicado por Edaf. Según Torrents, en sentido estricto: Gnosis, significa: “Conocimiento religioso reservado a una élite”. En sentido estrictísimo: “Un determinado grupo de sistemas judíos y cristianos antiguos”. Torrents, contextualiza además los acuerdos del Coloquio de Mesina y explica que: “Los dos últimos sentidos se ajustan a las definiciones desciptivas acoradadas en un Coloquio de especialistas reunidos en mesina en 1966. A pesar de las reticencias de ciertos historiadores, siempre reacios a someterse a la disciplina de las terminologías pactadas, no veo motivo alguno para apartarme de las delimitaciones tan laboriosamente acordadas hace cuatro decenios”.

“En el documento conclusivo del Coloquio de Mesina se señalaron, junto con las anteriores, otras definiciones descriptivas como hipótesis de trabajo”:

1.- El gnosticismo de las sectas del siglo II, implica una serie coherente de características que pueden resumirse en la concepción de la presencia en el hombre de una chispa divina, que proviene del mundo divino, que ha caído en este mundo sometido al destino, al nacimiento y a la muerte, y que tiene que ser despertada por la contraparte divina del ser humano-su intimidad infinita o espiritual para ser finalmente reintegrada -en el reino de lo divino, lugar de donde procede-.

2.- El tipo de gnosis que implica el gnosticismo está condicionado por un cierto número de fundamentos ontológicos, teológicos y antropológicos. Desde esta perspectiva no toda gnosis es gnosticismo, tan sólo aquella que implica, la idea de una connaturalidad divina de la chispa que debe ser reanimada y reintegrada; esta gnosis del gnosticismo implica la identidad divina del cognoscente (el gnóstico), de lo conocido (la substancia divina de su Ser Intimo trascendente) y del medio por el cual conoce (la gnosis como facultad divina implícita que debe ser despertada y actualizada).

García Bazán, amplía estas conclusiones, indicando que “Sólo las doctrinas gnósticas que incluyan los fundamentos mitológicos, teológicos y antropológicos dichos, forman parte del gnosticismo. Y esta connaturalidad de la partícula pneumática con lo divino hace que la gnosis del gnosticismo sobreentienda la identidad del cognoscente, de lo conocido y del medio del conocimiento, es decir, la gnosis, que como facultad superior implícita debe ser actualizada. Esta gnosis es una revelación-tradición. Debe tenerse en cuenta la existencia en esta designación de formas de pensamiento contemporáneas a los grandes sistemas gnósticos cristianos y que presentan ciertas similitudes con la doctrina y escuelas del gnosticismo: el hermetismo, ciertos neoplatónicos, etc., que también deben ser examinadas y clasificadas”

3.- El pensamiento «pregnóstico» es aquel que presenta caracteres que pueden ser identificados exteriormente con los sistemas gnósticos, pero estando esos rasgos integrados en una concepción, en su conjunto, ajena al gnosticismo. Pensamiento que no es y es gnóstico y esta dualidad quedaría expresada con el vocablo “pregnóstico”.

4.- Lo «protognóstico» tendría como término de denotación a todo sistema gnóstico incipiente o germinal, es decir, movimientos espirituales que están impregnados por una actitud similar a la que caracteriza a los sistemas gnósticos consagrados.

En la obra de García Bazán, se encuentra información relativa a los conceptos: gnóstico y gnostizante, que a continuación se transcriben:

e) El adjetivo “gnóstico” puede aplicarse tanto a concepciones que se vinculan a la gnosis como al gnosticismo. En realidad, stricto sensu, su significación tiene mayor parentesco con gnosis que con gnosticismo, pues, como veremos, éste contiene a aquella como su aspecto fundamental, y aquel lo que hace es determinarla en movimientos históricos que encierran ciertos caracteres fijos. La ambigüedad del término, por consiguiente, es intransferible y sólo el contexto literario puede facilitar su significado exacto.

f) Queda finalmente por tratar el término “gnostizante”. Éste se encuentra bastante próximo por su significación a “pre-gnóstico”, ya que el vocablo hace referencia a rasgos que poseen analogía con el gnosticismo, pero integrados en un sistema no gnóstico. Preferimos usar el adjetivo “pre-gnóstico” para aquellos casos que se presentan como anteriores a los grandes sistemas del siglo II y siguientes, y “gnostizante” para los contemporáneos y posteriores.

Como lo aclara el Kalki Avatar, el término gnostizante, “se relaciona con aspectos intrínsecos que poseen cierta similitud con el Gnosticismo Universal, pero integrados en una corriente no definida como Gnosis”. En cierta medida, tal como lo afirman algunas escuelas gnósticas, el término puede referirse a una labor de enseñanza tendente a promover la Gnosis. Sin embargo, en nuestra comprensión del término, en este caso, esa labor no se realiza explícitamente como gnóstica, sino más bien en un contexto más abierto y libre asociado al ecumenismo y principios de inter espiritualidad, holismo, transdisciplinariedad, mística, despertar espiritual, meditación, búsqueda de la verdad, liberación espiritual, diálogo interreligioso, religión comparada, rescate de cosmovisiones antiguas; entre otros.

El concepto ha sido utilizado por diferentes autores, como Xavier Alegre en su disertación sobre “El concepto de salvación en las Odas de Salomón: contribución al estudio de una soteriología gnostizante y sus posibles relaciones con el cuarto evangelio”, por Domingo Muñoz León, en su obra: “Palabra y gloria Excursus en la Biblia y en la literatura intertestamentaria”, Sofía Torallas Tovar en su obra: Gramática de copto sahídico y por Henri Charles Puech, en su obra: En torno a la Gnosis, para citar algunos estudiosos que han usado el término.

4 Influencia y legado del Coloquio

“A pesar del tiempo transcurrido desde su realización y de que algunas de sus conclusiones y modo de abordar el fenómeno gnóstico han sido contempladas desde nuevas perspectivas – es necesario reseñar que en el momento de la realización del Coloquio, no habían sido traducidos todavía la mayor parte de los Códices de Nag Hammadi-. El Coloquio de Mesina es un referente en la historia del estudio y análisis académico del gnosticismo de lo primeros siglos del cristianismo”.

Universalidad de la Gnosis

El más exaltado gnóstico del mundo contemporáneo: Samael Aun Weor, afirma que: Como quiera que los estudios gnósticos han progresado extraordinariamente en estos últimos tiempos, ninguna persona culta caería hoy, como antaño, en el error simplista de hacer surgir a las corrientes gnósticas de alguna exclusiva latitud espiritual. La palabra “Gnosticismo” encierra dentro de su estructura gramatical la idea de sistemas o corrientes dedicadas al logro de la Gnosis en el ser humano”. Y esta conquista va más allá en el tiempo del siglo II de la era Cristiana y más allá también del entorno de las culturas que florecieron por esa época en torno del mar Mediterráneo..

“Si bien es cierto que debemos tener en cuenta en cualquier sistema gnóstico sus elementos helenísticos orientales, incluyendo Persia, Mesopotamia, Siria, India, Palestina, Egipto, etc., nunca deberíamos ignorar a los principios gnósticos perceptibles en los sublimes cultos religiosos de los nahoas, toltecas, aztecas, zapotecas, mayas, chibchas, incas, quechuas, etc., etc., etc., de Indo América”.

Montserrat Torrents, en relación con ese hermoso legado del Coloquio y los componentes ontológicos de la Gnosis, es decir, los que conciernen directamente al Ser, resalta que: “El documento conclusivo del Coloquio de Messina, describe de este modo el mencionado componente: La concepción de la presencia en el hombre de una centella divina, que proviene del mundo divino, que ha caído a este mundo sometido al destino, al nacimiento y a la muerte, y que tiene que ser despertada por la contraparte divina del Yo para ser finalmente reintegrada”. Que constituye elemento primordial en la Cosmovisión Gnóstica, al plantear la realidad que el ser humano actual, la humanidad mecánica, no posee Alma, sino solamente una fracción de la misma. Una chispa divina o Esencia maravillosa, que mediante el camino, la didáctica propuesta en la historia de Pistis Sophia, quien busca la verdad y la encuentra, se hace libre al realizar dentro de sí el misterio del “salvador salvado”, realizando enormes transformaciones íntimas, en pareja, en castidad, eliminando al querido Ego, despertando conciencia y auto realizándose a fondo. De esta manera, la Gnosis se hace vida en quien encuentra la verdad, al iniciar el proceso de auto descubrimiento y despertar de la conciencia. Por tal razón, el Quinto de los Siete afirma: “Hablando muy francamente y sin ambages diremos: La Gnosis es un funcionalismo muy natural de la conciencia, una Philosophia perennis et universalis“. La Gnosis es eterna y universal.

En este sentido, Cuidaut del que ya se han realizado referencias en párrafos anteriores, cita a F.C. Baur, de quien afirma “es sin duda el verdadero fundador de la investigación sobre la gnosis”, quien presenta el estudio de la Gnosis “no como una herejía, sino como una nueva religión, como una síntesis de fuerzas religiosas paganas anteriores al Cristianismo… como una interpretación alegórica del N.T.” “Para Baur, la gnosis es el punto de partida de una filosofía religiosa cristiana cuyo punto culminante serían los trabajos de Hegel”. Cita también a W. Bousset, un exégeta del N.T. para quien “los mitos de la salvación en el gnosticismo no provienen del cristianismo, sino que son anteriores”.

Más adelante, se apoya en R. Reitzenstein, quien “escruta el pensamiento oriental para poder llegar a comprender mejor el cristianismo. Nos revela nuevas fuentes, en particular el Canto de la perla (que se encuentra en los Hechos de Tomás). Lo ve como un texto capital para la comprensión de la gnosis, y descubre en él el mito del «salvador-salvado». La gnosis hunde sus raíces en Oriente y lleva en su seno el misterio redentor iranio, que se origina en Persia y encuentra su forma más pura en el maniqueísmo y en el mandeísmo, y cuyo centro es la identidad entre Dios y el alma.

García Bazán, en su obra: Sobre el gnosticismo y los gnósticos, plantea que: “La gnosis es una revelación-tradición, y hay en los grandes sistemas gnósticos cristianos similitudes con la doctrina y escuelas representadas por el Hermetismo, algunos neoplatónicos y escritores cristianos alejandrinos”. En su obra: La Gnosis eterna, explica que: “La palabra «gnosis» significa conocimiento. Deriva de una antigua etimología indoeuropea, jñd, también presente en el sustantivo sánscrito jñâna, con un significado idéntico: el conocimiento en sí mismo. Es decir, el saber directo e inmediato, despojado tanto de los velos que lo obstaculizan (el error, o el olvido), como de los intermediarios que lo fracturan y lo debilitan (el juicio y la razón). De acuerdo con este sentido, primero la gnosis posee una especificidad que la distingue de los fenómenos cognoscitivos que derivan de la percepción sensible y el raciocinio, pero asimismo una universalidad que la emparenta con el tipo de conocimiento que se origina en la intelección (nóesis) platónica, la intuición (anubhâva) del hinduismo y, en general, las corrientes metafísicas y religiosas que basan la fuente del conocimiento en la revelación profunda, la experiencia directa de lo que es real, es decir, lo verdadero e inmutable; o bien, gnosis es la tradición comunitaria que se inspira en estas raíces”.

La Gnosis Cristiana

La Gnosis cristiana, más específicamente, la gnosis ligada al Cristianismo primitivo, se encuentra en los Evangelios gnósticos. Algunos Evangelios gnósticos son: el Evangelio de María Magdalena, el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe y el Evangelio de Judas. La mayoría de los Evangelios gnósticos, forman parte de la gran Biblioteca gnóstica Copta del museo de El Cairo o Biblioteca de Nag Hammadi, declara Patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO.

Sin embargo, al escudriñar el Antiguo Testamento y los evangelios canónicos, es posible encontrar referencias a la Gnosis, como es el caso del Evangelio de Juan. “Si me conocieses, también a mi padre conocerías; y desde ahora le conoces y le has visto” (Jn 14:7). “El espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero ustedes le conocen, porque mora con ustedes y estará en ustedes” (Jn 14:17). “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste” (Jn 17:25).

En el libro de Oseas se lee: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; porque has olvidado la instrucción de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”.

En Mateo 11, “Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.  Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar”.

En el Evangelio de Lucas se explica por qué las palabras de Jesús  a sus discípulos fueron gnósticas y el resto de la humanidad recibió solo alegorías o parábolas: “Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola? Y él dijo: A ustedes les es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan”. (Lc 8:9,10)

Pablo, quien traslada el Evangelio de la Gnosis Cristiana entre los gentiles, dice en la Epístola a los Colosenses: “para que se consuelen sus corazones, instruidos en caridad y para toda la riqueza de la plenitud de la inteligencia, en conocimiento del misterio de Dios Padre y Cristo; en quien están todos los tesoros de la sabiduría y ciencia ocultos” (Col 2:2-3, Septuaginta)

El Buda Maitreya, en su obra El Matrimonio perfecto, explica que: “Ya está definitivamente comprobado que Jesús, el Cristo fue gnóstico. El Salvador del mundo fue miembro activo de la casta de los esenios, místicos que jamás se cortaban el cabello ni la barba. La Iglesia Gnóstica es la auténtica Iglesia primitiva cristiana cuyo primer Pontífice fue el iniciado gnóstico llamado Pedro. A ella perteneció Pablo de Tarso. Este fue nazareno. Los nazarenos fueron otra secta gnóstica…”

“Nosotros francamente hemos tomado la resolución de hacer conocer públicamente la raíz del Cristianismo: el Gnosticismo. Esta es la Iglesia Cristiana Primitiva. A esta Iglesia Gnóstica perteneció el Patriarca Basílides, célebre alquimista que dejó un libro de plomo con siete páginas, el cual según dice el Maestro Krumm Heller, se conserva en el museo de Kircher en el Vaticano. Este libro no puede ser entendido por los arqueólogos porque es un libro de ciencia oculta. Basílides fue discípulo de San Matías…”

“A la Iglesia Gnóstica Católica Cristiana Primitiva pertenecieron santos como Saturnino de Antioquía, célebre cabalista. Simón el Mago, quien se desvió lamentablemente. Carpócrates, que fundó varios conventos gnósticos en España, Marción de Ponto, Santo Tomás, Valentín. El gran maestro de Misterios mayores llamado San Agustín. Tertuliano, San Ambrosio, Irenio, Hipólito, Epifanio, Clemente de Alexandría, Marcos, el gran gnóstico, que cuidó de la Santa Unción Gnóstica, y nos dejó enseñanzas extraordinarias sobre el camino de las fuerzas sexuales a través de las doce puertas zodiacales del organismo humano. Gnósticos fueron también: Cerdón, Empédocles, San Jerónimo y muchos otros santos de la Antigua Iglesia Gnóstica”.

La obra monumental de la Gnosis es el: Pistis Sophia, el libro de la sabiduría poder, que permite elevarse al ser humano de una simple creencia, hacia la real sabiduría.

En la Enciclopedia Práctica Jackson, volumen V, se lee lo siguiente “El término se deriva de gnosis (conocimiento), ello es, el propósito de elevarse desde la fe (pistis), en la autoridad de Dios y de la Iglesia, hasta un saber racional de las cosas divinas. La filosofía de la gnosis se vincula al neoplatonismo. Dios produce por emanación, una serie de seres intermedios llamados eones. Entre Dios y la materia sitúan los gnósticos el mundo. La emanación de los eones en serie descendente se recorre nuevamente en línea ascendente hasta llevar a la salvación. La creación del mundo y la redención del hombre son hechos naturales”. En dicha Enciclopedia se cita a gnósticos de la época del Cristianismo primitivo: Marción, Apeles, Basílides, Manes, Clemente de Alejandría, Orígenes. De este último se lee lo siguiente: “Orígenes fue el filósofo más grande de la época inicial de la Patrística. Su obra: De los Principios constituye la primera suma teológica”.

Arnoldo Krumm Heller, Huiracocha, en su obra: La Iglesia Gnóstica explica que: “Así como en todas la religiones existe un libro sagrado o Biblia o conjunto de todas las enseñanzas y doctrinas que integra cada una, del mismo modo, los gnósticos, dentro de nuestra Iglesia, disponemos también de un libro santo, y con algunas referencias sobre él quisiere comenzar con mi estudio, advirtiendo, desde luego que para comprender los diferentes autores, hay que considerar la época y el sentido esotérico de en que fueron escritos”.

“Lo que es el Talmud para los semitas, el Bhagavad−Gita para los budistas, el Corán para los musulmanes y la Biblia para los Cristianos, es para nosotros la Pistis sophia. Veamos, pues, en síntesis, lo que acerca de ella dice un historiador y veremos que Pistis es n libro y entidad espiritual a la vez”.

“Se trata, del libro cumbre de todas las doctrinas gnósticas, el cual fue publicado en latín el año 1851 por Schwartze y Petermann, con arreglo a un código del museo de Londres, llamado Askeniano, cuya vejez se remonta al siglo III, aunque algunos opinen que al Siglo V. (Opus Gnosticum Valentino adjudicatum est Códice manuscripto Cóptico Londinensi descripsit et latine vertit M.G.Schwartze”).

“El original griego de esta obra, que sirvió de base en los primeros siglos, no ha podido ser hallado. Sólo se tiene el texto Sahídico, que es una traducción al Copto del Manuscrito Primitivo. El Papiro Copto, en cambio, fue encontrado en Egipto sin que nada pueda atestiguar si el Original Griego fue compuesto, asimismo, en este Pueblo. En lo que sí concuerdan todos los Críticos, es en que está Obra proviene de algunas de las múltiples Escuelas o Sociedades Gnósticas Primitivas, creyéndose más bien que pertenecería a los Ophitas”.

“Se divide en 148 Capítulos y en cuatro grandes partes o libros. El primero y el cuarto, no llevan inscripción alguna, mientras que el segundo es encabezado por este título: Segundo Libro de la Pistis Sophia. Lleva también un rótulo al final que dice: Parte de los Volúmenes del Salvador”.

 Gracias a la Gran obra realizada por el Verbo de Dios y otros precursores, la Gnosis contemporánea se ha difundido en gran parte del mundo. Por otro lado: el descubrimiento de la biblioteca de Nag Hammadi y otros códices gnósticos, entre ellos, los códices de Oxirrinco ampliaron la difusión de la Gnosis y el horizonte gnóstico se ensanchó hasta permitirnos comprender que la Gnosis es eterna y universal.

La gran difusión que provocó el Código Da Vinci de Dan Brown y la revaloración de María Magdalena como la gran Apóstol del Señor y a la vez, en su representación de esposa-sacerdotisa confirma la importancia de la sexualidad sagrada en todas las antiguas religiones. Otro movimiento gnóstico de gran importancia en la Edad Media ha resurgido: El Catarismo, la religión de “los puros”, de manera que a medida que pasa el tiempo, en la actualidad, resurgen corrientes gnósticas en el seno de todas las grandes religiones.

 

 

La cosmovisión gnóstica (II)

Contenido

Introducción

El mito gnóstico

Jehová y no Yahveh

Los eones y el Pleroma

Barbelo

El Eterno femenino

La Creación, el amanecer del Día Cósmico

Los diez principios del ser humano

El Ser y el Yo

Elementos esenciales de la cosmovisión gnóstica

El conocimiento gnóstico y la revelación

Los principios religiosos

Introducción

En la parte I de este Tema: La cosmovisión gnóstica, se hizo una introducción acerca de lo que es una cosmovisión, se hizo una breve contextualización acerca de lo que podría ser la cosmovisión del lector y se explicaron los principios universales de las diferentes cosmovisiones, así como las leyes universales, en particular la ley de Evolución e Involución, hasta formular una descripción general de la cosmovisión gnóstica. Se abordaron los temas de multidimensionalidad del espacio, la divinidad suprema, los diferentes cosmos, entre ellos el macrocosmos y el microcosmos, hasta concluir en el estudio de los elohim.

Una cosmovisión, es una concepción del mundo, una interpretación del origen del Universo y del ser humano, de su razón de ser y de las leyes que rigen tanto al espacio infinito, como a la humanidad y demás seres. La cosmovisión gnóstica se fundamenta en los principios universales de las cosmovisiones de las grandes civilizaciones antiguas surgidas en Egipto, Mesopotamia, Grecia, China; así como  las de los pueblos originarios de América. Es holística, transdisciplinar y multidimensional. Para estudiar y entender la cosmovisión gnóstica, se requiere conocer muchos más aspectos. Algunos de esos contenidos, son abordados brevemente en esta publicación.

El mito gnóstico

Los mitos, son narraciones alegóricas tradicionales y maravillosas ubicadas en tiempos remotos. Son protagonizados por fuerzas sobrenaturales o seres divinos. Por su medio se explican fenómenos o acontecimientos extraordinarios, como el origen del cosmos, los seres divinos y grandes acontecimientos de la humanidad. Uno de los mitos más antiguos es el Mito Solar. En el caso de la cosmovisión gnóstica, Samael Aun Weor, establece que los “caracteres que especifican claramente al Mito gnóstico y que mutuamente se complementan entre sí son los siguientes:

  1. Divinidad Suprema.
  2. Emanación y caída pleromática.
  3. Demiurgo arquitecto.
  4. Neuma en el mundo.
  5. Dualismo
  6. Salvador.
  7. Retorno.

La Divinidad suprema gnóstica es caracterizable como Agnostos Theos, el Espacio abstracto absoluto. El Dios ignorado o desconocido. La Realidad una de la cual emanan los elohim en la aurora de cualquier creación universal. Recuérdese que Paranishpana es el Summum bonum, lo Absoluto, y por lo tanto, lo mismo que Paranirvana. Más tarde, todo cuanto al parecer existe en este Universo vendrá a tener real existencia en el estado de Paranishpana”.

Jehová y no Yahveh

El santo Tetragrámaton, son cuatro letras hebreas Iod (Jod), He, Vau, He (I-H-W-H) que se usan en sustitución del nombre de Dios.

Incuestionablemente, las facultades de cognición humana jamás podrían pasar más allá del Imperio cósmico del Logos macho-hembra, del Demiurgo creador, el Ejército de la Voz (el Verbo). Jah-Hovah, el Padre-Madre secreto de cada uno de nos, es el auténtico Jehová.

Jod, como letra hebrea, es el membrum virile (el principio masculino). Eve, Heve, Eva, lo mismo que Hebe, la diosa griega de la juventud y la novia olímpica de Heracles, es el yoni, el cáliz divino, el Eterno femenino.

El divino rabí de Galilea, en vez de rendir culto al Jehová antropomórfico de la judería, adoró a su divino Macho-Hembra (Jah-Hovah), el Padre-Madre interior. El bendito, crucificado en el monte de las Calaveras, clamó con gran voz diciendo: “-Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu.” Ram-Io, Isis, su Divina madre Kundalini, le acompañó en el víacrucis.

Todas las naciones tienen a su primer Dios o dioses como andróginos. No podía ser de otro modo puesto que consideraban a sus lejanos progenitores primitivos, a sus antecesores de doble sexo, como seres divinos y dioses santos, lo mismo que hacen hoy los chinos.

En efecto, la concepción artificiosa de un Jehová antropomórfico, exclusivista, independiente de su misma obra, sentado allá arriba en su trono de tiranía y despotismo, lanzando rayos y truenos contra este triste hormiguero humano, es el resultado de la ignorancia, mera idolatría intelectual. Esta concepción errónea de la verdad, desafortunadamente se ha apoderado tanto del filósofo occidental como del religioso afiliado a cualquier secta desprovista completamente de los elementos gnósticos.

Lo que los gnósticos de todos los tiempos han rechazado no es al Dios desconocido, Uno y siempre presente en la Naturaleza, o en la Naturaleza “in abscondito”, sino al Dios del dogma ortodoxo, a la espantosa deidad vengativa de la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente). Muchos pensadores ateos se han atrevido a afirmar que no es Dios quien creo al ser humano; sino que fueron las personas, quienes se inventaron a Dios. En parte, su razonamiento es correcto. Fueron las humanas criaturas quienes crearon al falso dios o que adoran a falsos dioses.

En la cosmovisión gnóstica, se hace también plena diferenciación entre Jehová y Yahveh. Yahveh, no tiene relación alguna con el nombre oculto de Dios y el santo Tetragramatón, las cuatro letras hebreas Iod, He, Vau, He (I-H-W-H) para designar el nombre de Dios. A este respecto, Samael Aun Weor, en su obra: “El Matrimonio Perfecto” cita a Saturnino de Antioquía, “el gran cabalista, dice que Yahveh es un ángel caído, el genio del mal, el diablo. Yahveh es un demonio terriblemente perverso. Yahveh es aquel demonio que tentó a Cristo en el desierto y que lo llevó a la montaña para decirle: “Todos estos reinos del mundo serán tuyos si te arrodillas y me adoras”. Yahveh llamó al pueblo judío “mi pueblo predilecto”; en referencia al capítulo IV, versículo 6 del Evangelio de Lucas, que en la Vulgata latina, se lee: Et ait illi: Tibi dabo potestatem hanc universam, et gloriam illorum:  quia mihi tradita sunt, et cui volo do illa.

Los eones y el Pleroma

En los diccionarios, se hallarán referencias a los eones, como la siguiente: Cada uno de los seres eternos, emanados de la unidad divina, que colman el intervalo entre la material y el espíritu, poniéndolos en relación. En Wikipedia se lee que un eón es cada una de las inteligencias eternas o entes divinos, de un sexo u otro, que en conjunto integran la plenitud de la divinidad suprema, de la cual emanan. Están dispuestos en una jerarquía descendente que llega hasta la materia. Los eones son emanaciones de lo Divinal incognoscible e inmanifestado. El término: eones, se refiere por un lado a los seres celestiales, los cosmocratores o elohim creadores; pero también a regiones celestiales.

José Montserrat Torrents, en su versión de “El Evangelio de Judas”, explica que: “Para designar de modo genérico a las entidades o personificaciones del Mundo Superior Espiritual, los gnósticos de todas las ramas adoptaron el término griego «eón» (aion). En este significado, y en los más usuales de «periodo de tiempo» y de «eternidad», los gnósticos no difieren de los escritos filosófico-religiosos de su tiempo. Entre los gnósticos, «eón» se contrapone al mundo inferior”. Explica además que este uso conceptual tiene su origen en un texto del Platón (Montserrat, 107)

Samael Aun Weor, explica en el capítulo titulado: “Antropología Gnóstica de su obra: “La Doctrina secreta de Anáhuac, que: “El mito gnóstico de Valentín, que en forma específica nos muestra a los treinta eones pleromáticos surgiendo misteriosos de entre el Espacio abstracto absoluto por emanaciones sucesivas y ordenadas en parejas perfectas, puede y debe servir como arquetipo modelo de un mito monista que en forma más o menos manifiesta se encuentra presente en todo sistema gnóstico definido”. En Pistis Sophia develada, explica además el maestro que los eones emanan resplandecientes del Pro-Padre. El Avatar de Acuario, también explica que los treinta eones surgen en la aurora de la creación y son los cosmocratores o elohim creadores.

El concepto de eones como regiones cósmicas o cielos se refiere a los doce eones y en especial, al eón trece, que corresponde a la región más profunda del Espacio Abstracto Absoluto, el Ain. En el Nuevo Testamento, en la Biblia, constantemente se hace referencia al “reino de los cielos” (en plural, indicando que son varios). Pablo en la segunda de Corintios habla del tercer cielo, cuando dice: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo”. (2 Co 12:2). Dante Alighieri describe detalladamente nueve cielos y los mayas hablan de trece cielos. Los trece cielos de la cosmovisión maya, son los 13 eones o regiones celestiales.

Los primeros nueve cielos se corresponden con cada uno de los planetas, según el orden del antiguo sistema de clasificación astronómica: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Cada uno de esos cielos es la morada de una categoría especial de seres divinos, según la clasificación angélica. El orden es el siguiente: ángeles, arcángeles y principados; constituyen la primera triada. Potestades, virtudes y dominaciones; corresponden a la segunda triada. Tronos, querubines y serafines a la última y más alta triada. El ascenso a cada uno de los doce cielos, se corresponde con los doce trabajos de Hércules. Los tres cielos que se encuentran en lo más alto, corresponden a las tres regiones del Ain Soph.

Según Henri Charles Puech, en su obra: En torno a la Gnosis, el conjunto de emanaciones divinas forma el Pleroma. El Pleroma es el mundo divino, la morada de la luz.

El mundo divinal, el ámbito glorioso del Pleroma, surgió directamente de la Luz negativa, de la existencia negativa. Finalmente, el Nous, Espíritu o Neuma, contiene en sí mismo infinitas posibilidades susceptibles de desarrollo durante la manifestación. Entre los límites extraordinarios del Ser y del no Ser de la filosofía se ha producido la multiplicidad o caída. El mito gnóstico de la caída de Sophia (la divina sabiduría) alegoriza solemnemente a este terrible trastorno en el seno del Pleroma.

Barbelo

La primera emanación del Agnostos Theos o Espacio Abstracto Absoluto, el primer eón, es Barbelo, el desdoblamiento de la unidad en dualidad, en el aspecto femenino. El santo afirmar emana al santo negar, el aspecto femenino de la divinidad: Dios Madre. Barbelo aparece recurrentemente en la literatura gnóstica cristiana primitiva. Por tal motivo es motivo de análisis por parte de diferentes estudiosos del Gnosticismo histórico. En el Evangelio de los egipcios[1], Barbelo es reconocido como el eterno femenino, la madre inefable: “El segundo poder la Madre, la virginal barbelón…” (Los Evangelios Apócrifos, 119)

«En el Evangelio de Judas, Judas dice a Jesús: Tú has venido del inmortal eón de Barbeló»” (Montserrat, 40). El autor citado, expone además que “los textos designan a Barbeló «madre» y hablan de la «matriz» de Barbeló, que es fecundada por la luz del Espíritu…” (Monteserrat, 41)

En el capítulo 3 del libro secreto de Juan, se encuentran muchas evidencias del atributo femenino de Barbelo. El trato reverente a una divinidad femenina, la asociación al agua, a la virginidad, el gran vientre; son muy claros. Así se lee: “1 Porque el Perfecto se contempla a sí mismo en la luz que lo rodea. Este es el manantial del agua de vida que produce todos los mundos de todas las clases. 2 El Perfecto contempla su imagen, la ve en el manantial del espíritu y se enamora del agua luminosa. Este es el manantial de agua pura, luminosa, que rodea al Perfecto. Es el Pensamiento hecho activo, y la que apareció en presencia del Padre en luz brillante salió. 4 Ella es el primer poder: ella precedió a todo y salió de la mente del Padre como el Pensamiento Anterior de todo. 5 Su luz se parece a la luz del Padre; como el poder perfecto, ella es la imagen del perfecto e invisible Espíritu virgen. 6 Ella es el primer poder, la gloria, Barbelo, la gloria perfecta entre los mundos, la gloria emergente. 7 Ella glorificó y alabó al Espíritu virgen, porque había salido a través del Espíritu. 8 Ella es el primer Pensamiento, la imagen del Espíritu. Ella se convirtió en el vientre universal, porque ella lo precede todo, el Padre común, la primera Humanidad, el Espíritu Santo, el varón triple, el poder triple, el andrógino con tres nombres, el reino eterno entre los seres invisibles, el primero en salir”.

También se lee en dicho libro que Barbelo pidió al Espíritu virgen que le diera conocimiento anterior, inmortalidad, vita eterna, verdad y se las concedió (Gerz, 124). En los tres primeros versos del capítulo 4 se lee que “El Padre penetró a Barbelo con una mirada, con la luz pura, brillante, que rodea al Espíritu invisible. Barbelo concibió, y el Padre produjo un rayo de luz que se parecía a la luz bendita más no era tan brillante. Este rayo de luz era el Vástago único del Padre común que había salido, y el único retoño y el Vástago único del Padre, la luz pura” (Gerz, 125)

Entre las notas de El Evangelio de Judas, editado por Rodolphe Kasser, Marvin Meyer y Gregor Wurst; con traducción de Domingo Almendros y publicado por National Geografic, se hace un comentario al siguiente pasaje del Evangelio: “En los textos séticos Barbelo es la divina Madre de todos, de quien muchas veces se dice que es la Providencia (pronoia) del Padre, el Ser infinito El nombre Barbelo parece basado en una forma del Tetragrámaton, el sagrado nombre de cuatro letras de Dios en el judaísmo, y aparentemente viene del hebreo, tal vez “Dios (superlativo El) en (b-) cuatro (arb(a)”.

Más adelante, en las páginas 129 y 130 del mismo Evangelio, en el capítulo titulado: La conexión gnóstica, Marvin Meyer, explica: «La frase “el reino [o eón] inmortal de Barbelo” es frecuente en los textos séticos. Se refiere al reino superior de la divinidad más allá de este mundo, y está asociada con la figura divina de Barbelo, un personaje destacado de los textos séticos, donde asume el papel de nuestra madre en los cielos».

Barbelo es la primera emanación del Espacio Abstracto Absoluto, el “reino inmortal” y el principio femenino supremo. Es la Prakriti, la Madre Divina, la Diosa, el Eterno Femenino, la sustancia primordial de la Naturaleza, que da origen a las tres gunas o manifestaciones de la Naturaleza. Samael Aun Weor, en el capítulo de Virgo de su obra: “Tratado esotérico de Astrología Hermética”, explica que: “Cuando llega la Gran Noche, el Universo deja de existir, se disuelve entre el seno de la Prakriti. Explica también el maestro que: “Todo Cosmos nace de la Prakriti y se disuelve en la Prakriti. Todo mundo es una bola de fuego que se enciende y se apaga entre el seno de la Prakriti. Todo nace de la Prakriti, todo vuelve a la Prakriti. Ella es la Gran Madre”.

El Avatar de la Era de Acuario, explica además que: “Durante el Gran Pralaya (Noche Cósmica), la Prakriti es unitotal, íntegra. En la manifestación, en el Mahamvantara (Día Cósmico), la Prakriti se diferencia en tres aspectos cósmicos. Los tres aspectos de la Prakriti durante la manifestación, son: primero, el del Espacio infinito; segundo, el de la Naturaleza; tercero, el del hombre”. La Prakriti en su estado inmanifestado es Barbelo o mejor dijéramos, “la morada de Barbelo”, “la morada de luz”, “el océano de luz increada”, “el océano de la gran luz”, como lo explica el Kalki Avatar en Pistis Sophia develada.

Samael Aun Weor, en Pistis Sophia develada, explica que “Las grandes emanaciones de Barbelos, la Morada de la Luz, no pueden ser jamás comprendidas por la luz intelectual”.

El Eterno femenino

El principio femenino eterno y universal se encuentra presente en toda la Creación. Desde el seno del Pleroma, en la región de Barbelo, como en la Naturaleza y en el microcosmos, la segunda fuerza de la Naturaleza está presente. Ella es el Eterno Femenino, la Diosa, la Madre divina, en el espacio infinito; la Madre divina en la Naturaleza; la Madre divina en el ser humano. Estas son las tres madres; las tres Marías del Cristianismo, tal como se lee en los Evangelios: “Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, entre las cuales estaban María Magdalena, María la Madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo”. (Mt 27:55-56) “También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé”. (Mr15:40) “Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas y María Magdalena”. (Jn 19:25) El misterio de las Tres Marías aparece también en el Evangelio de Felipe, en el que se lee: “Había tres Mariames que caminaban todo el tiempo con el Amo: su madre, su hermana y la Magdalena, ella que es llamada su pareja. Así su verdadera Madre, Hermana y Pareja, también se llama «Mariam»”.

La gran Diosa, venerada desde la cultura megalítica entre el paleolítico y el neolítico tiene múltiples representaciones, rostros y nombres. Ella es la Tierra, la Luna, Venus, la madre Naturaleza, la abuela, la madre y la esposa. De esta manera María, la madre de Jesús, es la misma Isis, Juno, Deméter, Ceres, Maía, etc., la Madre Cósmica o Kundalini (Fuego Sexual) del cual nace el Cristo Cósmico siempre. La María Magdalena es la misma Salambo, Matra, Ishtar, Astarté, Afrodita y Venus con la cual tenemos que practicar Magia Sexual para despertar el fuego. Otras formas de representar a las Tres Marías, a los tres aspectos de la Prakriti, de la Madre Divina, se encuentran en las figuras de la abuela, la madre y la esposa. En la mujer, es ella misma en su papel de abuela, madre e hija o madre, esposa e hija. Así aparece entonces, la figura de santa Ana, la madre de María en la tradición cristiana, como también la abuela Ixmucané, en la tradición maya.

La Creación, el amanecer del Día Cósmico

En el capítulo 1 y titulado: El Niño Sol del Mensaje de Navidad 1966-67, el Avatar de la síntesis, explica que: “En el amanecer del gran día cósmico, el Primer Logos, el Padre, dijo al Tercer Logos, el Espíritu Santo: “Id, fecundad a mi esposa, la materia caótica, la gran Madre, para que surja la vida; empero, tu verás.” Así habló el Padre, y el Tercer Logos se inclinó reverente, amanecía la aurora de la Creación. En los siete templos del Caos trabajaron los cosmocratores, el ejército de los constructores de la aurora, la hueste de los elohim, el Tercer Logos”.

“Tres fuerzas son indispensables para toda creación; la fuerza positiva, la fuerza negativa y la fuerza neutra. Ante el altar del templo un Elohim se polarizó en forma masculina, positiva, y el otro en forma femenina, negativa. La planta baja del templo, el coro de los Elohim, representó la forma neutra. Este orden de las tres fuerzas quedó así establecido en cada uno de los siete templos del caos primitivo. Cantaba el divino varón, cantaba la divina mujer, cantaba el coro de los Elohim”.

Ya se explicó en el apartado correspondiente que Elohim es una palabra plural y que significa “dioses y diosas”, es decir, que en el primer versículo de Bereshit (Génesis) en la Torá, cuando se lee: “En el comienzo creó Elohim los cielos y la tierra”; se refiere a los cosmocratores a los eones de la Creación en el seno del Pleroma. A este respecto, Dion Fortune, en su obra La Cábala Mística, explica lo siguiente: “El ser humano tiene que adorar tanto a diosas como a dioses. Boaz y Yakin son ambos pilares del Templo, pero solo de su unión nace el equilibrio. Una religión sin diosas está a mitad del camino del completo ateísmo. En la palabra Elojim (Elohim) encontramos la clave verdadera. Elojim se traduce como «Dios» en las versiones autorizadas y revisadas de la Biblia. En realidad debería traducirse “diosas y dioses”, pues es un nombre femenino con una terminación plural masculina. Este es un hecho incontrovertible, al menos desde el punto de vista lingüístico; y es de presumir que los varios autores que integran los libros de la Biblia sabían bien lo que decían, y no usaron esa forma peculiar y única sin muy buenas razones. «Y el Espíritu de los principios masculino y femenino se cernía sobre la superficie de lo informe, y la Creación tuvo lugar».

“Toda la liturgia de los siete templos fue cantada y la gran Palabra hizo fecundo el vientre de la gran Madre Divina. «En, el Principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas y sin él nada de la que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres». El Verbo hizo fecundas las aguas de la vida, y el Universo en su estado germinal surgió espléndido en la Aurora. El Espíritu Santo fecundó a la gran Madre y nació el Cristo. El segundo Logos es siempre hijo de la Virgen madre”.

“Ella es siempre virgen antes del parto, en el parto y después del parto. Ella es María, Isis, Adonia, Isoberta, Rea, Cibeles, etc. Ella es el caos primitivo, la sustancia primordial, la materia prima de la gran Obra. El Cristo Cósmico es el ejército de la gran Palabra y nace siempre en los mundos y es crucificado en cada uno de ellos para que todos los seres tengan vida y la tengan en abundancia”.

Los diez principios del ser humano

En la cosmovisión gnóstica se reconoce que los diez sephirotes del Árbol de la Vida hebraica, se encuentran en el ser humano y constituyen diez principios inherentes a cada hombre y mujer. La relación entre el sistema de numeración decimal, los dedos de la mano, la búsqueda de alcanzar un punteo de 10 perfecto y la espiritualidad, es enorme. Esos diez principios constituyen, en su orden, la Trinidad en cada uno de nosotros, el Ser y sus dos almas (el alma divina y el alma humana) y los cuatro cuerpos: físico, vital, astral y mental.

La Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, en nosotros.

Debajo de la santísima Trinidad o Trimurti sagrada, se encuentra el septenario teosófico

El Ser, el Espíritu, Atman, Chesed, el Pneuma o Nous

El alma espiritual, alma divinal o alma femenina o alma conciencia. El budhi

El alma humana o alma masculina o alma voluntad. Manas superior o cuerpo de la voluntad

La mente o manas inferior

Las emociones, sentimientos y deseos; el cuerpo de deseos o cuerpo astral lunar en la mayoría de personas, el cuerpo kedsyano.

La vitalidad o cuerpo etérico

El cuerpo físico

Los antiguos rabinos hablan de los diez sephirotes de la Cábala: Keter, Chokmah, Binah, Chesed, Geburah, Tiphereth, Netzah, Hod, Jesod y Malkuth.

Keter es el Padre en nosotros, Chokmah es el Hijo en cada uno de nosotros, Binah, es el Espíritu Santo en nuestro interior.  Es claro que la Santísima Trinidad no es ajena a las diferentes religiones antiguas.  Así existe la Trimurti hindú: Brahma, Shiva y Visnú. En el antiguo Egipto se adoraba a Osiris, Isis y Horus y entre los mayas hay muchas formas trinitarias sagradas: Itzamná, Kukulkán y Chac o Ixchel son algunas representaciones. En la Naturaleza encontramos los polos positivo, negativo y neutro, en el hogar: papá, mamá, hijos. Por eso la representación de la Sagrada Familia.

A continuación de la Trinidad en nosotros viene lo que muchos denominan el Septenario teosófico integrado por un triángulo y el cuaternario inferior. Empecemos por listar el cuaternario inferior: cuerpo físico, la vitalidad, los deseos (emociones y sentimientos incluidos) y los pensamientos (la mente). Los siguientes principios son la voluntad, la conciencia y el Ser.

Algunas escuelas místicas al referirse al cuaternario inferior hablan de cuerpos espirituales. Los teósofos y yogas hablan del cuerpo de la vitalidad (vital o etérico), del cuerpo astral (o cuerpo de los deseos y las emociones), así como del cuerpo mental. En la literatura yogui y teosófica se usan nombres hindús un tanto extraños. Veamos por ejemplo lo que dice Helena Blavatsky:

Cuaternario.- El cuaternario, llamad o también cuaternario inferior, está constituido por los cuatro “principios” inferiores del hombre que forman su personalidad, a saber: el cuerpo denso o físico (sthûla zarîra), el doble etéreo o cuerpo astral (linga-zarîra), la vida o principio vital (prâna) y el centro de los deseos o pasiones animales (kâma-rûpa). –En otras clasificaciones se incluye entre los principios del cuaternario el manas inferior, o sea la inteligencia cerebral, la mente que tiende hacia abajo, al centro de los deseos y pasiones animales. Todos estos principios deben distinguirse del ternario o tríada superior imperecedera, que constituyen la individualidad, y son: el manas superior, el buddhi y el Âtman (o Yo supremo)”; que en la cosmovisión gnóstica, se denomina con más propiedad: El Ser y no yo supremo o yo superior.

Otras escuelas espirituales hacen una metáfora y relacionan al cuaternario, integrado por esos cuatro cuerpos inferiores, con un carruaje (el cuerpo físico), el caballo (el astral), el cochero (la mente) y el amo (la conciencia) que generalmente va dormido o distraído, es decir, tiene la conciencia dormida.

Mucho se ha hablado en la literatura mística acerca del doble astral, el eidolon o “cuerpo fantasmal”. Y es que todos tenemos ese doble. Bueno: todos tenemos los 10 principios, pero en esencia y pocos los tienen plenamente desarrollados. Los grandes seres, los apóstoles, un Buda, un Moisés o Jesucristo; es claro que desarrollaron plenamente su septenario y quizá alguno o todos los principios superiores.

Pues bien: la mayoría de personas tenemos solo un cuerpo astral fantasmal y por eso casi nunca nos percatamos que lo poseemos. Cada vez que nos acostamos a dormir, ocurre una separación del “alma”, en realidad, del doble astral que se desprende del cuerpo físico. Al día siguiente llamamos a este fenómeno: soñar. Mientras vivimos, el cuerpo físico está conectado con el astral, mediante el hilo de la vida o cordón plateado. Es claro que aprender a desdoblarse conscientemente, requiere práctica y tenacidad. En forma similar dominar los viajes astrales requerirá de mucha dedicación y tiempo. Debemos aprender a utilizarlo y a desarrollarlo hasta convertirlo en un auténtico cuerpo astral o espiritual. Ese es el cuerpo de los ángeles al ser vistos por un ser humano.

La triada superior y que cita la Blavatsky: atman, budhi, manas (superior) en la nomenclatura rabínica, corresponden a: Chesed, geburah, tiphereth. En la terminología cristiana: Chesed es el Espíritu, el Ser. Tiphereth es el alma humana o alma voluntad. Lo que ocurre es que budhi también es el alma; pero el alma conciencia, el alma divina. Esta es una de las razones por las que en la tradición se habla de las almas gemelas. Una es masculina (tiphereth) y la otra es femenina (budhi).

El Ser y el Yo

El Ser es lo real, lo auténtico en nosotros. Es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. El Ser es nuestro propio Espíritu, el Pneuma de los gnósticos.

El abismo que existe entre el Ser y el Yo es infranqueable y, por esto, el Neuma, el Espíritu, se reconoce y este reconocerse es un acto autónomo para el que la razón subjetiva del mamífero intelectual resulta ineficaz, insuficiente, terriblemente pobre.

El yo es el conjunto de valores negativos en la psiquis del animal intelectual, mal llamado ser humano, la personificación de los defectos de carácter, la suma de elementos indeseables de conducta en nosotros, los elementos subjetivos de las percepciones, entidades energéticas sutiles. El Yo, el Ego, está compuesto por sumas y restas de elementos subjetivos, inhumanos, bestiales, que incuestionablemente tienen un principio y un fin. El yo es múltiple, es pluralizado. Cada defecto de carácter está personificado por un yo. Las grandes religiones y los libros sagrados de la humanidad, se han referido al Ego pluralizado en múltiples formas alegóricas. Ellos son los endemoniados ganaderos del Evangelio, aquellos que a la pregunta: ¿cómo te llamas?, responden: “Legión me llamo; porque somos muchos”. (Mr 5:9), son el ejército de familiares y amigos a los que tiene que enfrentarse Arjuna en el Bhagavad Gita, son los nobles de Ítaca a los que debe enfrentar Ulises en la Odisea, para liberar su palacio y rescatar a Penelope, son los infieles del Islam, los demonios rojos de Seth de la tradición egipcia. Están representados en el Goliat bíblico al que David debe vencer con una piedra, son los cuatrocientos surianos a los que vence Huitzilopochtli en la tradición azteca, los adversarios de Hunahpú e Ixbalamqué, en el Popol Wuj.

Auto-conocimiento, auto-gnosis, implica la aniquilación del Yo como trabajo previo, urgente, impostergable. Por ese motivo, en todas las tradiciones místicas y en todas las mitologías, el héroe debe vencer a sus enemigos, como le ocurre a Hércules, quien debe vencer a la Hydra de Lerna, el monstruo de muchas cabezas. El ego es la causa de la idolatría condenada tanto en el Antiguo Testamento, ya que provoca que las humanas criaturas, se le arrodillen, se esclavicen y rindan culto por encima y antes del Padre que está en secreto.

Elementos esenciales de la cosmovisión gnóstica

La palabra “Gnosticismo” encierra dentro de su estructura gramatical la idea de sistemas o corrientes dedicadas al estudio de la Gnosis. Este Gnosticismo implica una serie coherente, clara, precisa, de elementos fundamentales verificables mediante la experiencia mística directa:

La maldición, desde un punto de vista científico y filosófico.

El Adam y Eva del Génesis hebraico.

El pecado original y la salida del Paraíso.

El Misterio del Lucifer interior.

La muerte del mí mismo.

Los poderes creadores que divinizan.

La esencia del Salvator Salvandus.

Los Misterios sexuales.

El Cristo íntimo.

La Serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes.

El descenso a los infiernos.

El regreso al Edén.

El don de Mefistófeles.

Solo las doctrinas gnósticas que impliquen los fundamentos ontológicos, teológicos y antropológicos arriba citados, forman parte del Gnosticismo auténtico y se enmarcan dentro de la cosmovisión gnóstica.

Establecidas estas aclaraciones semánticas, pasemos ahora a definir con entera claridad meridiana al Gnosticismo. El Gnosticismo es un proceso religioso muy íntimo, natural y profundo. Esoterismo auténtico de fondo, desenvolviéndose de instante en instante con vivencias místicas muy particulares, con Doctrina y ritos propios. Doctrina extraordinaria que fundamentalmente adopta la forma mítica y, a veces, mitológica. Liturgia mágica inefable con viva ilustración para la Conciencia superlativa del Ser.

El conocimiento gnóstico y la revelación

Gnosis es conocimiento, pero no cualquier conocimiento. Gnosis es la experiencia mística de lo divino en el Ser. El conocimiento al que aspira el gnóstico es el que devine de la auto-gnosis, es decir, el auto conocimiento, derivado de la experiencia. Pero esa experiencia, no es necesariamente cualquier experiencia. Por ejemplo, no es la experiencia derivada de años de práctica en determinado oficio o profesión. Es la experiencia del Ser, presente en el individuo despierto, en ausencia del yo, es la experiencia mística obtenida por imaginación e inspiración, como también por la “visita” a las dimensiones superiores del espacio. Todo ese tipo de experiencias místicas, se comprende a través de la intuición, es la revelación gnóstica. De allí que el Kalki Avatar afirme que: “El gnóstico esoterista acepta la revelación como procedente de seres divinos, las vidas manifestadas, pero jamás de la Vida Una no manifestable”.

Para mayor explicación de la afirmación del maestro, HPB en el tomo 1 de su obra La Doctrina Secreta afirma lo siguiente: El ocultista acepta la revelación como procedente de Seres divinos, si bien finitos, las Vidas manifestadas; pero jamás de la Vida Una no manifestable; si de aquellas Entidades llamadas Hombre Primordial, Dhyâni–Buddhas o Dhyân Chohans, los Rishi–Prajâpati de los indos, los elohim o hijos de Dios de los judíos, los Espíritus Planetarios de todas las naciones, los cuales han venido a ser Dioses para los hombres.

Los principios religiosos

En la cosmovisión gnóstica, se explica que todas las religiones tienen los mismos principios. Nosotros, los gnósticos, no estamos contra ninguna religión porque esto sería absurdo. Todas las religiones se necesitan. Todas las religiones son manifestaciones diversas de la Religión cósmica universal infinita. Lo grave, lo lamentable sería un pueblo sin religión. Creemos que todas las escuelas y sectas cumplen su misión enseñando, estudiando, discutiendo, etc. La Gnosis es la llama de donde salen todas las religiones, escuelas y creencias. La Gnosis es sabiduría y amor.

Los gnósticos no desdeñamos ni subestimamos ninguna religión. Todas las religiones son perlas preciosísimas engarzadas en el hilo de oro de la Divinidad. La cosmovisión gnóstica es asequible a las gentes de todas las religiones, escuelas, logias, sectas, órdenes, etc.

A través de la cosmovisión gnóstica, se comprende que la humanidad tiene a la disposición grandes tesoros. En el fondo de todas las religiones arcaicas se halla el principio Cristo, la búsqueda de la felicidad, el culto al amor, la clave suprema de la sexualidad sagrada o magia sexual y la eliminación de los elementos indeseables de conducta, el Ego y el anhelo por la liberación espiritual.

Continuará…

[1] David Gerz, Los Evangelios Gnósticos: Enseñanzas secretas de Jesús (Barcelona: Sirio, 2004), 119

La morada de Barbelo

En verdad os digo: Nada traje al mundo cuando vine a excepción de este fuego, esta agua, este vino y esta sangre. He traído el agua y el fuego de la región de la Luz de las Luces del Tesoro de la Luz; y he traído el vino y la sangre de la región de Barbelo. Y después mi padre me envió el espíritu santo en la forma de una paloma. (Pistis Sophia, cap 141,

En la Cosmovisión Gnóstica, uno de los conceptos que es preciso comprender con toda propiedad, es el de Barbelo. Barbelo aparece recurrentemente en la literatura gnóstica cristiana primitiva. Por tal motivo es motivo de análisis por parte de diferentes estudiosos de la Gnosis eterna y universal. Algunos investigadores, muchas veces, debido a que carecen de la vivencia propia de la Gnosis o que no se apoyan en fuentes complementarias provenientes del pensamiento holístico, no logran desentrañar plenamente su significado y otros conceptos gnósticos. Así ocurre con José Montserrat Torrents, quien es profesor de copto en la Universidad Autónoma de Barcelona. Torrents basado en los textos séticos o setianos “invita a adoptar un procedimiento puramente descriptivo de las gradaciones que los documentos setianos introducen para explicar el intervalo entre Dios y el mundo”[1].

Torrents, propone la categoría de estratos para referirse a los “grados de la «degradación de la divinidad de los setianos»” y distingue muchos estratos para explicar los textos. El primer estrato es el de “la absoluta trascendencia”, el “Espíritu Virginal”, es decir, conforme a la terminología gnóstica actual, el Agnostos Theos, el Espacio Abstracto Absoluto, Dios inmanifestado absoluto o simplemente El Inmanifestado, el Absoluto.

Los estudios gnósticos de todos los tiempos sostienen que Dios inmanifestado, se desdobla en Dios manifestado y a través de diversas emanaciones sucesivas crea o mejor dicho, recrea eternamente una serie de seres intermedios, los elohim, ángeles o dioses de todas las religiones y que en el Gnosticismo Universal reciben el nombre de eones. Estos seres intermedios divinales o eones, crean el Universo, la materia, la Tierra, los seres vivos incluido el ser humano.

La primera emanación del Agnostos Theos, es el primer eón, la morada de Barbelo. Surge por desdoblamiento de la unidad en dualidad. El santo afirmar emana al santo negar, el aspecto femenino de la divinidad: Dios Madre. Así se lee en el Evangelio de los egipcios[2], en el que Barbelo es reconocido como el eterno femenino, la madre inefable: “El segundo poder la Madre, la virginal barbelón…” (Los Evangelios Apócrifos, 119)

Según Montserrat Torrents, “El segundo estrato viene configurado por los eones superiores femeninos. El sujeto de este estrato recibe en casi todos los textos setianos un nombre femenino: Barbeló. «En el Evangelio de Judas, Judas dice a Jesús: Tú has venido del inmortal eón de Barbeló»” (Montserrat, 40). El autor citado, expone además que “los textos designan a Barbeló «madre» y hablan de la «matriz» de Barbeló, que es fecundada por la luz del Espíritu…” (Monteserrat, 41)

Sin embargo, Montserrat Torrents, en la explicación que da al comentario de Judas, en su versión del Evangelio de este apóstol: “Tú has venido del inmortal eón de Barbeló”, cree equivocadamente que Barbelo o Barbeló equivale al “Hijo”, es decir, al Cristo Cósmico. (Montserrat, 104)

En el capítulo 3 de El libro secreto de Juan, se lee: “1 «Porque el Perfecto se contempla a sí mismo en la luz que lo rodea. Éste es el manantial del agua de vida que produce todos los mundos de todas las clases. 2 El Perfecto contempla su imagen, la ve en el manantial del espíritu y se enamora del agua luminosa. Este es el manantial de agua pura, luminosa, que rodea al Perfecto. 3 Es el Pensamiento hecho activo, y la que apareció en presencia del Padre en luz brillante salió. 4 Ella es el primer poder: ella precedió a todo y salió de la mente del Padre como el Pensamiento Anterior de todo. 5 Su luz se parece a la luz del Padre; como el poder perfecto, ella es la imagen del perfecto e invisible Espíritu virgen. 6 Ella es el primer poder, la gloria, Barbelo, la gloria perfecta entre los mundos, la gloria emergente. 7 Ella glorificó y alabó al Espíritu virgen, porque había salido a través del Espíritu. 8 Ella es el primer Pensamiento, la imagen del Espíritu. Ella se convirtió en el vientre universal, porque ella lo precede todo, el Padre común, la primera Humanidad, el Espíritu Santo, el varón triple, el poder triple, el andrógino con tres nombres, el reino eterno entre los seres invisibles, el primero en salir”[3].

También se lee en dicho libro que Barbelo pidió al Espíritu virgen que le diera conocimiento anterior, inmortalidad, vita eterna, verdad y se las concedió (Gerz, 124). En los tres primeros versos del capítulo 4 se lee que “El Padre penetró a Barbelo con una mirada, con la luz pura, brillante, que rodea al Espíritu invisible. Barbelo concibió, y el Padre produjo un rayo de luz que se parecía a la luz bendita más no era tan brillante. Este rayo de luz era el Vástago único del Padre común que había salido, y el único retoño y el Vástago único del Padre, la luz pura” (Gerz, 125)

Para explicar el papel de Barbelo y los atributos de la divinidad femenina, aún inmanifestada, Elaine Pagels, profesora de religión en la Universidad de Princeton, hace el siguiente análisis: “Valentín, el maestro y poeta, parte de la premisa de que Dios es esencialmente indescriptible. Pero sugiere que la divinidad puede imaginarse como un cuerpo bivalente; consistente, por una parte, en el Inefable, el Profundo, el Padre Primero; y, por la otra, en la Gracia, el Silencio, el Vientre y la «Madre del Todo». Valentín hace el razonamiento de que el Silencio es el complemento apropiado del Padre, designando a aquél como femenino y a éste como masculino debido al género gramatical de las palabras griegas. Luego describe cómo el Silencio recibe, como en un vientre, la semilla de la Fuente Inefable; de ésta saca todas las emanaciones del ser divino, alineadas en parejas armoniosas de energías masculinas y femeninas”[4].

Los textos séticos, tienen origen setiano, uno de los grupos gnósticos de la época del Cristianismo primitivo, que según Elaine Pagels, “se decían hijos de Set, el tercer hijo de Adán y Eva”[5].  Entre los textos séticos, tal como lo explica Stephan Hoeller[6],  se encuentra el Evangelio de los egipcios, ya citado anteriormente.

Entre las notas de El Evangelio de Judas, editado por Rodolphe Kasser, Marvin Meyer y Gregor Wurst; con traducción de Domingo Almendros y publicado por National Geografic, se hace un comentario al siguiente pasaje del Evangelio: “Tú perteneces al reino inmortal de Barbelo”. “Admitir que Jesús viene del reino (o eón) inmortal de Barbelo es admitir, en términos séticos, que Jesús pertenece al divino reino celestial y es hijo de Dios. En los textos séticos Barbelo es la divina Madre de todos, de quien muchas veces se dice que es la Providencia (pronoia) del Padre, el Ser infinito El nombre Barbelo parece basado en una forma del Tetragrámaton, el sagrado nombre de cuatro letras de Dios en el judaísmo, y aparentemente viene del hebreo, tal vez “Dios (superlativo El) en (b-) cuatro (arb(a)”.

En la misma versión del Evangelio de Judas, en el capítulo titulado: La conexión gnóstica, Marvin Meyer, transcribe una frase de Judas dirigida a Jesús: “Sé quién eres y de dónde vienes. Tú perteneces al reino inmortal de Barbelo. Y yo no soy digno de pronunciar el nombre de quien te ha enviado. (Evangelio de Judas 35)”. Meyer, explica: «La frase “el reino [o eón] inmortal de Barbelo” es frecuente en los textos séticos. Se refiere al reino superior de la divinidad más allá de este mundo, y está asociada con la figura divina de Barbelo, un personaje destacado de los textos séticos, donde asume el papel de nuestra madre en los cielos»[7].

«El origen de Barbelo y de su nombre continúa sin estar aclarado, pero podría venir del inefable nombre de cuatro leras de Dios YHVH o Yahve usado en las Escrituras judías y en el judaísmo»[8]. De acuerdo con la cosmovisión gnóstica, Yahvé (Yahveh), no tiene nada que ver con YHVH, ni con Jehová o Iod-Heve el Demiurgo creador. Es oportuno aclarar lo dicho por Meyer en esta última cita, que Yahvé (Yahveh) tampoco tiene relación alguna con Barbelo. Para los gnósticos judíos, cristianos y contemporáneos, Yahvé (Yahveh) es demonio perverso, un mago negro.

Meyer continúa explicando que: «La palabra hebrea para “cuatro”, arba, puede designar el nombre sagrado, y el nombre de Arbelo puede estar derivado del hebreo mediante una expresión como “Dios (v. El) en (b-) cuatro (arb(a))”, es decir, Dios tal como se lo conoce por el nombre inefable». Líneas más adelante, Meyer explica que “Barbelo se convierte en el origen divino de la luz y la vida y la fuente —a menudo la Madre— del Niño divino en los textos séticos”[9].

Francisco García Bazán, en su versión de “El Evangelio de Judas” afirma que “el Señor viene de la Madre de la Vida, del Útero de Dios Padre”. En las notas correspondientes, explica que “Barbeló, es decir, be-arbá-elohá, en cuatro (letras) Dios, el Tetragrámaton o seno en silencio del Padre, de donde viene el Hijo, como lo expresa el arcaico himno-prólogo del Evangelio de Juan”[10]. En forma similar, Timothy Freke y Peter Gandy afirman que Barbelo es la primera emanación del Padre desconocido y que “se han avanzado varias etimologías para el nombre «Barbelo», incluida la sugerencia de que significa «en cuatro es Dios», obtenida de la tetraktys de los pitagóricos”[11]. Para Henri Charles Puech, la Madre es el pensamiento del Padre y la asocia con un doble aspecto, unas veces como Barbelo y otras como Sophia, ya sea como Entidad, virginal y trascendente o como Sophia caída[12]. Sin embargo, en la cosmovisión gnóstica, Sophia es hija de Barbelo, como se lee en el capítulo 137 de Pistis Sophia: “Y de nuevo hizo brotar otra fuerza de Pistis, la Sofía, hija de Barbelo”.

Barbelo es la primera emanación del Espacio Abstracto Absoluto, el “reino inmortal” y el principio femenino supremo. Es la Prakriti, la Madre Divina, la sustancia primordial de la Naturaleza. Samael Aun Weor, en el capítulo de Virgo de su obra: Tratado esotérico de Astrología Hermética”, explica que: “Cuando llega la gran noche, el Universo deja de existir, se disuelve entre el seno de la Prakriti. Explica también el maestro que: “Todo Cosmos nace de la Prakriti y se disuelve en la Prakriti. Todo mundo es una bola de fuego que se enciende y se apaga entre el seno de la Prakriti. Todo nace de la Prakriti, todo vuelve a la Prakriti. Ella es la Gran Madre”. El Avatar de la Era de Acuario, explica además que: “Durante el gran Pralaya (noche Cósmica), la Prakriti es unitotal, íntegra. En la manifestación, en el Mahamvantara (día Cósmico), la Prakriti se diferencia en tres aspectos cósmicos. Los tres aspectos de la Prakriti durante la manifestación, son: primero, el del Espacio infinito; segundo, el de la Naturaleza; tercero, el del hombre”. La Prakriti en su estado inmanifestado, es Barbelo o mejor dijéramos, “la morada de Barbelo”, “la morada de luz”, “el océano de la luz increada”, “el océano de la gran luz”, como lo explica el Kalki Avatar en Pistis Sophia develada.

Como se ha visto, en Pistis Sophía, el libro monumental de la Cosmovisión gnóstica, hay varias referencias a la morada de Barbelo. Así, se lee: “Y cuando volvió de lo alto hacia mí, le vertí de allí la primera fuerza que había recibido de Barbelo” (Pistis Sophía, cap 8, 39)

Cuando salió de Barbelo, se convirtió en cuerpo material para ti y proclamó la región de la verdad”. (Pistis Sophia, cap 61) “En verdad os digo: Nada traje al mundo cuando vine a excepción de este fuego, esta agua, este vino y esta sangre. He traído el agua y el fuego de la región de la Luz de las Luces del Tesoro de la Luz; y he traído el vino y la sangre de la región de Barbelo. Y después mi padre me envió el espíritu santo en la forma de una paloma.” (Pistis Sophia, cap 141). Este último texto coincide con el que aparece en la Misa gnóstica citando las palabras del Adorable al momento de bendecir la santa unción Gnóstica: “En verdad os digo que no he traído nada al mundo sino el fuego, el agua, el vino y la sangre de redención.He traído el fuego y el agua del lugar de la luz, de allí donde la luz se encuentra. Y he traído el vino y la sangre de la morada de Barbelo”. Más adelante se lee en la Misa: “La sangre me fue dada como símbolo del cuerpo humano, el que recibí en la morada de Barbelo, la gran fuerza del Dios universal”.

Finalmente, Samael Aun Weor, en Pistis Sophia develada, explica que “Las grandes emanaciones de Barbelos, la Morada de la Luz, no pueden ser jamás comprendidas por la luz intelectual”.

[1] José Montserrat Torrents, El Evangelio de Judas (Madrid: Edaf/Arca de sabiduría, 2006), 40

[2] David Gerz, Los Evangelios Gnósticos: Enseñanzas secretas de Jesús (Barcelona: Sirio, 2004), 119

[3] Fernando Klein, Los Evangelios Gnósticos (España: Alzmuzara/Espiritualidad, 2008), 124

[4] Elaine Pagels, Los evangelios gnósticos (Barcelona: Crítica/Biblioteca de bolsillo, 2005), 93

[5] Elaine Pagels, 62

[6] Stephan A. Hoeller, Jung y los evangelios perdidos  (Barcelona: Obelisco, 2005), 267

[7] Rodolphe Kasser, Marvin Meyer y Gregor Wurst (editores), El Evangelio de Judas (Barcelona: National Geographic Society/RBA Libros), 129, 130

[8] Rodolphe Kasser, Marvin Meyer y Gregor Wurst (editores), El Evangelio de Judas, 130

[9] Rodolphe Kasser, Marvin Meyer y Gregor Wurst, 130

[10] Francisco García Bazán (ed), El Evangelio de Judas (Madrid: Trotta/Pliegos de oriente, 2006), 20

[11] Timothy Freke y Peter Gandy, Jesús y la diosa perdida (Barcelona: Integral, 2006), 426

[12] Henri Charles Puech, En torno a la Gnosis (Madrid, Taurus, 1982), 200, 201

 

La reencarnación en la Biblia

Introducción

El psiquiatra norteamericano: Brian Weiss, autor de “Muchas vidas y muchos maestros”, “A través del tiempo”, brian-weiss“Solo el amor es real” y muchas obras más, en una entrevista explica cómo a partir del tratamiento que aplicó a una paciente a quien él llama simplemente: “Catherine”, fue encontrándose con la realidad de las vidas pasadas de sus pacientes:

 “Esta paciente tuvo un efecto muy profundo en mi vida porque yo era un científico, había escrito bastantes libros y ensayos y mi reputación académica era notoria, estaba alcanzando incluso renombre internacional en psico-farmacología. Pero cuando comencé a trabajar con Catherine la visión que tenía de la vida y la muerte cambiaron por completo. Entonces se me habría podido definir como un agnóstico. Creía en la ciencia, en la lógica, en los valores del hemisferio cerebral derecho. Esto aconteció hace 23 años y desde entonces he tratado a 3.500 pacientes más. Empecé a investigar en áreas como la reencarnación y la conciencia humana sobre las que nunca se me ocurrió que podría llegar a investigar. En fin, cambió mi sistema de valores, me di cuenta de lo que era importante y lo que no”.

 De su trabajo en la actualidad, Weiss afirmó que: “Nunca he dejado de investigar y sigo siendo muy crítico. No sería científico aceptar las cosas sin evaluarlas cuidadosamente. Sin embargo, ahora soy más intuitivo. Sigo atendiendo pacientes y fundamentalmente hago regresiones, pero sobre todo estudio la conciencia. Por ejemplo, ¿cómo puede alguien saber lo que está ocurriendo en un momento determinado a seis mil kilómetros de distancia? ¿Cómo establecen los médiums contacto con los espíritus de difuntos? Estudio todo esto. No digo que todo sea religión o espiritualidad, sino algo científico. Se trata de energías y habilidades que tenemos para las que todavía carecemos de explicaciones científicas, pero las tendremos muy pronto”.

Weiss nos da el testimonio de un científico acerca de la “Reencarnación”, la transmigración de las almas o la recurrencia eterna y el “eterno retorno de las almas” desde el punto de vista científico.

Pero desde la perspectiva religiosa: en todas las antiguas religiones se enseñaba esta verdad objetiva. Los filósofos griegos: Pitágoras, Sócrates y Platón, se refieren a ella. Los textos de la India hacen mucha referencia al respecto. ¿Y la Biblia?

La reencarnación de Elías, el Profeta

eliasyangelCitamos a continuación este versículo elocuente: En el capítulo 11 del Evangelio de Juan, se narra el diálogo entre Jesús y dos discípulos de Juan Bautista. Y al referirse a este, en el versículo 14, el Señor afirma: “Y si quieres recibirlo, él es aquel Elías que había de venir”.

Es claro que el profeta Elías vivía muchos años antes de Jesús, en la época de Reyes y en este diálogo, el divino rabí de Galilea explica que Juan el Bautista es la reencarnación del profeta Elías.

En el capítulo 17:10-12, lo reafirma: “Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas les digo que Elías, ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron”.

En el último libro del Antiguo Testamento, atribuido a uno de los doce profetas menores: Malaquías, se lee lo siguiente: He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. (Mal 4:5)

En el Evangelio de Juan, capítulo 9 se lee la historia del diálogo de Jesús y sus discípulos respecto de un ciego de nacimiento: “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?”

El Eterno Retorno en el Antiguo Testamento 

Es indudable que los judíos de esa época sabían de la ley del Karma y de que muchas enfermedades tenían origen en vidas pasadas.jesusyciego En apoyo de lo anterior, transcribimos algunos versículos de Eclesiastés, en el Antiguo Testamento:

“Generación va, y generación viene; mas la Tierra siempre permanece. Sale el Sol, y se pone el Sol, y se apresura a volver al lugar de dónde se levanta. El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar, nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del Sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después” (Ec 1:4-11).

Es indudable que si “no hay nuevo bajo el Sol”, los seres humanos que tenemos actualmente cuerpo físico y vivimos en el planeta Tierra, tampoco somos nuevos. Tampoco es primera vez que estamos viviendo en la Tierra.

El problema del hombre occidental es que en su paradigma del tiempo cree que este es lineal, cuando todas las antiguas culturas concibieron el tiempo como circular.

Respecto de la recurrencia eterna o la repetición incesante, Pedro Ouspensky en el capítulo titulado: El Eterno retorno y las leyes de Manú, de su obra: “Un Nuevo Modelo del Universo, explica lo siguiente:

Jesús indudablemente supo de la repetición y hablaba de ella con sus discípulos. En los Evangelios hay muchas alusiones a esto, pero el pasaje mas incuestionable, que tiene un significado definido en los textos griego, eslavo y alemán, ha perdido su significado en las traducciones a otras lenguas, que tomaron la palabra más importante de la traducción latina. “Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración… (Mat. 19, 28).

En alemán las palabras έν τη παλιγγενεσία. son traducidas “in der Wiedergeburt”. El griego παλιγγενεσία, el eslavo y ruso pakibytie, el alemán Wiedergeburt, pueden ser traducidos solo como existencia repetida (nueva existencia) o nacimiento repetido (nuevo nacimiento). En latín esta palabra fue traducida como regeneratio, que en el primer significado correspondía a nacimiento repetido. Pero más tarde, debido al uso de la palabra regeneratio (y sus derivados) en el sentido de renovación, perdió su significado original.

Diferencia entre retorno y reencarnación

 Ahora bien, es preciso aclarar conceptos. ¿Qué es lo que retorna incesantemente a este valle de lágrimas? Después de la desencarnación, la Esencia maravillosa atrapada entre el Ego y este a su vez, envuelto en los cuerpos sutiles lunares, busca la luz astral y se sumerge un tiempo en la quinta dimensión. De acuerdo con las leyes que rigen las causas de la existencia, un día determinado, esa Esencia y su Ego envuelto en los cuerpos lunares, volverá a iniciar una nueva vida.retyreen

En este sentido, el venerable maestro Samael Aun Weor, en su obra: “El Misterio del Aureo Florecer, explica que: “Los egos retornan incesantemente para repetir dramas, escenas, sucesos, aquí y ahora. El pasado se proyecta hacia el futuro a través del callejón del presente. La palabra reencarnación es muy exigente; no se debe usar de cualquier manera: nadie podría reencarnificarse sin haber antes eliminado el Ego, sin tener de verdad una individualidad sagrada.

Encarnación es una palabra muy venerable; significa de hecho la Reincorporación de lo Divinal en un hombre. Reencarnación es la repetición de tal acontecimiento cósmico; una nueva manifestación de lo Divino…”

Más adelante, explica el Avatar de la Era de Acuario que: “Normalmente dichos “agregados psíquicos” se procesan en los mundos astral y mental. Raras son las esencias que logran emanciparse por algún tiempo de entre tales elementos subjetivos, para gozar de unas vacaciones en el mundo causal antes del retorno a este valle de lágrimas.

Por estos tiempos tenebrosos del Kali-Yuga la vida celeste entre la muerte y el nuevo nacimiento se hace cada vez más imposible… la causa de tal anomalía consiste en el robustecimiento del Ego animal; la Esencia de cada persona está demasiado atrapada por el yo pluralizado.

Los egos normalmente se sumergen dentro del reino mineral en los mundos Infiernos, o retornan en forma inmediata, o mediata, en un nuevo organismo. El Ego continúa en la semilla de nuestros descendientes; retornamos incesantemente para repetir siempre los mismos dramas, las mismas tragedias. Debemos hacer hincapié en eso de que no todos los agregados psíquicos logran tal humano retorno; realmente muchos yoes diablos se pierden debido a que, o bien se sumergen dentro del reino mineral, o continúan reincorporándose en organismos animales, o resueltamente se aferran, se adhieren a determinados lugares.kali

En otros párrafos seleccionados de tan magnífica obra, el Kalki Avatar sigue explicando: “Todo ser viviente al morir se lleva más allá de la muerte el átomo simiente de su cuerpo físico. Los señores del Karma depositan tal átomo en el zoospermo fecundante a fin de que podamos reincorporarnos. El extremo del hilo magnético está unido a tal átomo… Cualquier criatura durante el sueño normal se sale del cuerpo para viajar muchas veces y a remotas distancias; el “hilo de la vida” se alarga hasta el infinito y siempre nos permite regresar al cuerpo físico.  Al morir, los ángeles de la muerte cortan ese hilo plateado y entonces es obvio que ya no podemos regresar al cuerpo físico…”

En este proceso, reencarnan los grandes iniciados, los maestros de la luz, los mensajeros de lo alto, los avataras. Diferente es la condición de la mayoría de la humanidad. Respecto de la mísera condición humana, el Buda Maitreya explica: “Para los budhatas (esencias) inconscientes del valle doloroso del Samsara, todo es diferente, desencarnan sin saberlo y se reincorporan automáticamente bajo cualquier signo. En esto del retorno no existe injusticia; los maestros del Karma eligen el signo zodiacal de aquellos que duermen. Cuando inhalamos por vez primera, devenimos impregnados íntimamente por la estrella que ha de gobernar nuestra nueva existencia…

“Cada mala acción es una letra que firmamos para pagar en la vida subsiguiente. La ley de Acción y Consecuencia gobierna el curso de nuestras variadas existencias y cada vida es el resultado de la anterior. Comprender íntegramente las bases y “modus operandi” de la ley del Karma es indispensable para orientar el navío de nuestra vida en forma positiva y edificante…”

Convivio Gnóstico en Usulután, El Salvador

Viaje desde Guatemala

Este sábado 13 y domingo 14 de abril de 2013, un grupo de estudiantes gnósticos de Guatemala, viajaron a San Miguel y Usulután, en la hermana república de El Salvador. Muy temprano del sábado, a las 7:00 de la mañana, emprendieron el viaje: Lesley Solís, Wagner Jiménez su esposo y Carlos Coll; quien era a la vez el guía del grupo de visitantes debido a su amplio conocimiento de las rutas, lumisiales y hermanos gnósticos en el vecino país. Más tarde, a eso de las 9:30 horas partió el segundo grupo de visitantes, integrado por Froilán Colín, José Camposeco, Carlos González. Luis Cúmez y quien escribe esta nota. La mayoría de los viajeros, miembros del Movimiento Gnóstico Cristiano Guatemalteco y el resto del Instituto Gnóstico de Investigaciones.

Viajeros y jóvenes gnósticos de San Miguel
Viajeros y jóvenes gnósticos de San Miguel

Después de unas 4 horas de viaje, los dos grupos de viajeros se encontraron en la carretera troncal del norte, en El Salvador y enfilaron hacia la ciudad de San Miguel a la que llegaron a eso de las 18:00 horas. Ya en El Salvador, un acompañante obligado y en especial por la época de primavera en el país centroamericano, fue el sofocante calor. Las temperaturas en San Miguel y Usulután, por los meses de abril y mayo pueden superar los 36 grados celsius (centígrados), con el agregado que en el istmo centroamericano, generalmente es época seca. El destino inmediato era el Movimiento Gnóstico Cristiano Universal de San Miguel. Ahí se encontraban reunidos un poco más de treinta estudiantes gnósticos, quienes solo esperaban a los visitantes para participar de la ceremonia semanal de Segunda Cámara.  En el orden de la ceremonia, se les dio la bienvenida y se expresó complacencia por la visita. Al finalizar la misma, los esperaba una cena típica ofrecida por los hermanos gnósticos de aquella ciudad. Disfrutaron de las tradicionales “pupusas” salvadoreñas, tortillas de masa de maíz, rellenas de frijol (judías), queso, chicharrón, loroco (Fernaldia pandurata) o chipilín (Crotalaria longirostrata). Estas dos últimas plantas alimenticias tradicionales en la comida de ambos países. De bebida los visitantes disfrutaron de un refresco de ensalada, también típico de El Salvador.

volcán Chaparrastique
volcán Chaparrastique

Después de la cena, tuvieron oportunidad de compartir unos minutos con un grupo de jóvenes, miembros directivos de la Juventud Gnóstica de San Miguel. Esos minutos los llenaron de mucho entusiasmo y recuerdos imborrables. Carlos Coll, les habló del Convivio de grupos gnósticos independientes de Sudamérica, previsto para noviembre de 2013. En dicha reunión, se  tiene previsto un Congreso de juventudes gnósticas.  Por parte de quien escribe, se les explicó que hace varias décadas, existió la organización de la Juventud  Gnóstica Centroamericana y que precisamente en El Salvador, el 1 de diciembre de 1974, se realizó el Primer Encuentro de las Juventudes Gnósticas Centroamericanas. Esa fecha, fue declarada por el Kalki Avatar, como Día Internacional de las Juventudes Gnósticas. Un año después, el 7 de diciembre de 1975, en Guatemala,  se  realizó el Segundo encuentro de juventudes. En ambos encuentros hubo asistentes de Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador. Hubo muchas actividades culturales que incluyeron expresiones artísticas:  teatro, danza, música, canto, entre otras.  En esta ocasión, se exhortó a los jóvenes a que trabajen intensamente por establecer vínculos y apoyos mutuos para trabajar por la Gran Causa.

El Monasterio Gnóstico “Litelantes”

Al terminar esta reunión informal, el grupo de viajeros se dirigió al monasterio Gnóstico “Litelantes”, al pie  del volcán Chaparrastique o volcán de San Miguel.  El grupo fue guiado por María y Eldin, guardianes del monasterio. En el inmueble  los esperaba el canto de las ranas, que son parte de los habitantes del monasterio y quienes disfrutaban del agua  de la fuente del mismo. Es oportuno recordar la hermosa frase de la alquimia y de la Gnosis: “La paciencia, es la escala de los gnósticos y la humildad, la fuente de su jardín”. A quienes visitaban el Monasterio por primera vez, estar en dichas instalaciones les causó mucha emoción y admiración. Una propiedad gnóstica adquirida en los años ochenta, en la que se han impartido muchos cursos a estudiantes y misioneros gnósticos y donde se han realizado gran número de retiros y peregrinaciones.

Froilán jugando ajedrez y Luis observa.
Froilán jugando ajedrez y Luis observa.

En la sala principal de la casa, se encuentra un hermoso juego de ajedrez, del cual, su diseño fue requerido hace algún tiempo por uno de los instructores de curso en dicho monasterio. Inmediatamente se inició una serie de partidas de ajedrez, con la consabida, pero breve explicación del simbolismo esotérico del juego ciencia y la referencia a una conferencia del Avatar de la Era de Acuario en la que con toda propiedad aborda dicha explicación. De manera muy resumida: el ajedrez representa a dos ejércitos en lucha, la dualidad de los contrarios, la lucha entre fuerzas opuestas: el bien y el mal. Las casillas blancas y negras, también dan ese simbolismo, al igual que las baldosas en el piso de las catedrales desde el gótico hasta el neoclásico.

José, Wagner y Eldin
José, Wagner y Eldin

La pieza más importante del ajedrez: la dama, representa al eterno femenino y a la madre divina en su doble aspecto de madre y esposa. Los ocho peones, recuerdan a los ocho kabires, a las ocho virtudes del Kundalini, a la ley de Octava, al Santo ocho. No se puede negar un carácter fálico al ajedrez.

Como es tradicional en los monasterios gnósticos, el grupo se puso de pie a la madrugada. Ya a las 4 de la mañana, Luis estaba duchándose. Uno a uno fueron preparándose todos para estar listos a las 5 de la mañana y realizar una breve práctica de ejercicios esotéricos gnósticos. Se tomó en cuenta el poder de la oración y se pidió a la divinidad la asistencia, se realizaron las respectivas oraciones de protección o conjuraciones, ejercicios  de respiración (pranayama) y ejercicios de vocalización.

Hora del desayuno
Hora del desayuno

Mientras tanto, María y sus hermanos, prepararon un delicioso desayuno típico. A las siete de la mañana, el grupo tomó rumbo hacia  el departamento de Usulután para reunirse con estudiantes gnósticos de la región oriental del vecino país.

El Convivio Gnóstico

Los hermanos gnósticos de San Miguel y Usulután, son pioneros en la organización periódica de convivios entre estudiantes de diferentes filiales o escuelas gnósticas independientes de la región oriental de El Salvador. Estos convivios llevan ocho años de realizarse con una frecuencia que oscila entre uno y dos meses entre uno y otro convivio o convivencia. En la dinámica, se rotan  las sedes de los convivios de una filial a otra.

Asistentes al convivio
Asistentes al convivio

En esta ocasión le tocó la organización a la escuela de Oxelotlán, municipio de Santa María, departamento de Usulután. Además de los visitantes de Guatemala, asistieron miembros de  grupos de El Tránsito, Chinameca, El Sitio,  Tierra Blanca, Santiago de María y San Miguel.

Los asistentes al convivio, fueron recibidos con un vaso de chocolate caliente y un trozo de quesadilla que gentilmente ofrecían  las damas gnósticas de la sede de Oxelotlán. La reunión formal inició a las 9 de la mañana con cerca de un centenar de asistentes y se realizó en el salón de conferencias de la sede en Oxelotlán. El programa de la actividad incluyó la entonación del Himno al Avatara de Acuario, y la oración Universal.

Otro grupo de asistentes
Otro grupo de asistentes

Las palabras de bienvenida las dio Jorge Santos, quien entre sus palabras insistió en la necesidad de llevar el trabajo hacia el interior de cada uno. Citó la famosa respuesta atribuida por muchos a Cervantes ante la pregunta: ¿Porqué los ladridos. “Es señal de que” estamos caminando (“cabalgamos”) para explicar que son varios años de realización de convivios gnósticos en la región y que cada vez crecen más.

Seguidamente, habló don Armando Amaya quien llamó a la reflexión acerca del compromiso con la conciencia y que este tipo de convivios, no deben ser vistos como reuniones de grupos independientes,  sino al contrario: son convivios de grupos dependientes, pero dependientes de las enseñanzas del Avatara de Acuario.

Una de las exposiciones
Una de las exposiciones

El representante del grupo de Chinameca, explicó a los asistentes la necesidad de llenarse de la energía del Tercer Logos, de transformarla y de inundar el interior con su poder, ya que esa fuerza es la que propicia el crecimiento interior y por ende, el de los grupos. Resaltó la importancia del trabajo en el despertar de la conciencia y el trabajo adecuado, consciente y positivo en el Gran Arcano. Simultáneamente, hay que comprender que es el Ego el que impide el trabajo interior, de ahí que un objetivo primordial de los esfuerzos íntimos consiste en el trabajo en la muerte mística o eliminación del Ego. Expuso que las juventudes gnósticas son las llamadas a tomar las riendas de la Gnosis

Jóvenes gnósticos
Jóvenes gnósticos

y los felicitó porque tienen un mundo de luz por delante.

El representante de El Sitio resaltó que la humanidad mecánica, la que tiene un 3% de conciencia es la que actúa como víbora mordiéndose entre sí. Hizo ver que el trabajo gnóstico consiste en ganarle la batalla al yo. El gnóstico sincero debe trabajar seriamente en los tres factores de la Revolución de la conciencia: muerte mística, nacimiento espiritual y sacrificio por la humanidad.

Le tocó el turno al representante de Tierra Blanca, quien indicó que el gnóstico debe aceptar y aprender a realizar las cosas conforme a la ley. Los seres humanos comunes y corrientes, damos saltos de vida en vida, de retorno en retorno, mientras no conocemos la realizad de los tres factores de la revolución de la conciencia y no los llevamos a la práctica, a la vivencia íntima.

Por parte del representante de San Miguel resaltó la importancia de desarrollar la capacidad de sentir: sentir sensaciones, sentir el cuerpo, la respiración, los movimientos. Comparo la acción del sol físico, que ilumina toda la Tierra, con el sol interior, que debe iluminar la Tierra filosófica. Recomendó valorar la propia energía creadora, la cual es Cristo. Recordó que todo estudiante gnóstico puede asistir a la filial, sede, escuela o institución gnóstica que considere más conveniente, pero que lo mejor, es vivir la Gnosis en el interior. Hizo memoria de trabajos esotéricos realizados en 1989 y que se centraron en reuniones nocturnas intensas, durante 9 semanas, cada viernes pidiendo ayuda. Los resultados están plasmados en los convivios realizados durante ocho años consecutivos.

En representación de Guatemala, Carlos Coll,

Carlos Coll
Carlos Coll

recordó el Convivio en Tazumal, en diciembre 2010 en el que se reunieron tres hijos del Venerable Maestro Samael y 500 gnósticos de diferentes lugares del El Salvador y de otros países. Esta iniciCativa tomó forma debido a que en El Salvador, surgieron las reuniones periódicas entre miembros de diferentes grupos gnósticos. Posterior a la reunión de Tazumal, en 2011, hubo una similar en Perú, en 2012 otra en México y para 2013 se tiene previsto realizar una en Iguazú. Carlos hizo referencia a su reciente visita a diferentes grupos de Colombia. Particularmente citó al grupo Anael, en Barranquilla. Este grupo reúne más de 70 personas que asisten a conferencias públicas. Los miembros trabajan intensamente

Moderador de la actividad
Moderador de la actividad

en la difusión de la Gnosis y ahí están los resultados. Habló de la Juventud Gnóstica de Medellín, que cuenta con más de cien miembros e invitó a los jóvenes a trabajar por la semilla y por la integración de los grupos gnósticos. Y enfatizó en la importancia de dar para recibir.

En la reunión se dio oportunidad a los representantes de los diferentes grupos asistentes para que expusieran brevemente su comprensión de algunos temas cruciales de la Psicología Gnóstica, entre ellos: la conciencia, el recuerdo de sí, la auto observación, los cuatro estados de conciencia, la Esencia, la Gnosis y el alma.  El convivio terminó con un delicioso almuerzo para todos los asistentes y la

Grupo de asistentes
Grupo de asistentes

invitación al próximo a realizarse en Chinameca el 23 de junio. Los guatemaltecos expresaron su complacencia, agradecieron la hospitalidad, cordialidad y múltiples atenciones recibidas. Retornaron a  Guatemala con todo el anhelo, motivación y disposición para replicar la experiencia en el país.

Te sugerimos que veas el album de fotografías del viaje en nuestra página en Facebook.

 

 

 

 

Visita de difusión de la Confederación Gnóstica en Antioquia, Colombia

El buen amigo y hermano gnóstico Carlos Coll, nos compartió el texto de la visita que él y Luis Humberto Agudelo Rojas, hicieron a finales de febrero e inicios de marzo a diferentes grupos gnósticos del departamento de Antioquia, república de Colombia, entre ellos al lumisial Sanat Kumara, del municipio de Yarumal y al grupo de la juventud gnóstica en el municipio de Bello. Además,nos enviaron un fragmento de la entrevista que por parte de la Emisora Cerro Azul y del periódico local: Sueño Norte, se realizó a Salomón Gómez Dueñas, hijo de Víctor Manuel Gómez  Rodríguez (Bodhisattva de Samael Aun Weor). La entrevista es muy oportuna, debido a que la parte humana del Ser de nuestro amado maestro, vino al mundo un 6 de marzo.

Carlos Coll, Luis Agudelo y Salomón Gómez
Carlos Coll, Luis Agudelo y Salomón Gómez

Consideramos importante resaltar que Carlos, desde hace varios años, viene impulsando la confraternidad de todos los grupos gnósticos del mundo. En las palabras de Luis Agudelo, parte de la entrevista: “Salomón nos comenta que él nació en Pamplona, departamento de Norte de Santander, Colombia, el 3 de abril de 1942, su hermano Imperator nació en Armenia el 19 de abril de 1946 y hubo otra hermana mayor que él, que murió a los cuatro años, de nombre Estela, que estudió en Bogotá en la Escuela de Cadetes, (tal como ya lo dimos a  conocer anteriormente, fueron) de familia militar: bisabuelo Tomás Gómez Forero, general Nicanor Gómez Quijano, general Alejandro Gómez Quijano, general Víctor Gómez Gómez, Gobernador del Cauca, en su tiempo”.

“Con la visita se busca un «Ejército de Salvación Mundial» no de armas, si no de amor, amistad, unidad y cordialidad.  Buscando las personas humildes, maestros interiores y no exteriores que luchen por el sacrificio por la humanidad”.

En la visita se recordó que este trabajo se empezó a concretar en el sitio

Compartiendo con miembros del lumisial Sanat Kumara
Compartiendo con miembros del lumisial Sanat Kumara

arqueológico de Tazumal, El Salvador, con un Convivio Gnóstico realizado el 12 de diciembre de 2010. Al año siguiente hubo una reunión en Perú, en 2012 en Querétaro, México y  para este año (2013), está planificado realizarla en Brasil. Luis Agudelo nos informa además que  el 2014, se tiene previsto realizarla en Colombia, cuna de las instituciones gnósticas del siglo XX.

En la visita se hizo una invitación para conocer el monasterio IEW ubicado en el departamento de  Leticia, Colombia, en la cuenca del río Amazonas y que desde su fundación, está a cargo de Guillermo León Quintero, abad del monasterio. Además, los visitantes llevaron, entre otros, los mensajes siguientes: “lo que se ha tratado de implementar en los grupos gnósticos en los tres años es el respeto entre las instituciones gnósticas del mundo, todos, desde cada sigla,  tenemos el mismo fin y la misma doctrina, a pesar que estamos en la Gnosis, sin embargo, no queremos dejar las viejas costumbres, hay que sacrificar las viejas costumbres para que entre la luz a nuestras almas,

Reunión en Bello, con integrantes de la juventud gnóstica
Reunión en Bello, con integrantes de la juventud gnóstica

la doctrina gnóstica develada y explicada por Samael Aun Weor se encuentra en sus libros y se basa en los “Tres factores de la Revolución de la conciencia”, es decir, en la auténtica castidad, sin fornicación; en la muerte psicológica o trabajo por la eliminación del Ego y en el Sacrifico por la humanidad. El propósito central de estas visitas es conformar una gran Confederación Gnóstica.

A los eones

Hoy, con mucho júbilo por el reinicio de la actividad de este blog, hemos decidido desempolvar un viejo poema del hermano gnóstico: Jorge G. y que se presentó en la década de los años ochenta a un concurso de poesía  en la entonces, sede de la Juventud Gnóstica Guatemalteca con motivo de un aniversario del advenimiento del Logos Samael a la Tierra.

A los eones

 

Oscuro misterio gnóstico,

canto perdido en el firmamento,

constelación de estrellas

fundidas en el pléroma.

 

¡Oh potencias de la eternidad!

Emanaciones del postrer aliento

del Demiurgo creador…

¡Constitución divina de los cosmos…!

 

Benditos heraldos de la aurora,

príncipes de los interiores

de los interiores y de los exteriores

de los exteriores del infinito,

del incomprensible y profundamente

ignoto, único misterio…

 

¡Hijos de la Luz de las luces!

Regiones celestiales en caída pleromática

manifestando en su paso, la creación del Uno

desde lo invisible hasta el caos.

 

Desde el primer gran escalón

hasta el decimotercer piso

de la morada de Barbelo.

 

Seres míticos que en legendario recuerdo

evocan el descenso del poder luminoso

del Omni misericordioso Rey de la Creación,

hasta plasmarse en el mundo,

la materia y el submundo

para crear con su ígneo poder

y volver nuevamente a crear…

 

Regiones celestiales, supra celestiales,

trascendentales que marcan la guía luminosa

del ascenso redentor de los arrepentidos

desde la materia al espíritu,

del pecado a la virtud,

de lo incomprensible a lo comprensible,

de la fe a la sabiduría…

(J.G.)

Disculpa a nuestros visitantes

Nos disculpamos con nuestros amigos, contactos y demás visitantes de este blog: Gnosis Guatemala, ya que durante varios meses estuvimos fuera de la red. Tuvimos dificultades técnicas derivadas de que nuestro sitio se vio infectado por códigos maliciosos que nos obligaron al silencio durante algún tiempo. Aprovechamos para agradecer a Andrés por su dedicación y paciencia al trabajar en la solución de este problema y lograr por fin que volviéramos a la actividad. Agradecemos al Omni misericordioso y a la bendita Logia Blanca que nos permiten continuar divulgando las sublimes enseñanzas de la divina Gnosis. Fraternalmente, el equipo de Gnosis Guatemala.

El poder de la oración

Introducción

“Gozoso en la esperanza, sufrido en la tribulación, sé constante en la oración”. El Señor nunca desprecia la oración del humilde”.

Entre los significados del DRAE para la palabra oración, seleccionamos las siguientes: “Súplica, deprecación, ruego que se hace a Dios o a los santos”. “Elevación de la mente a Dios para alabarlo o pedirle mercedes. Se entiendo por deprecación a un ruego, súplica, o petición. En Wikipedia encontramos que, en su significado espiritual o religioso, la palabra oración,significa: “el esfuerzo de comunicarse con Dios, un santo o un difunto, ya sea para ofrecer pleitesía, hacer una petición o simplemente expresar los pensamientos y las emociones personales”.

Sin embargo, Orígenes, en su “Tratado de la oración”, explica que si bien el significado más común para la palabra es el de plegaria, nos advierte que tiene otro significado, el de voto o promesa. Orígenes cita como ejemplo el voto de Ana en el primer libro de Samuel: “ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” (I S. 1:10-11).

Los estudios gnósticos enseñan que hay muchos tipos de oraciones y que también varían de acuerdo con su finalidad. El presente trabajo, es una recopilación de las enseñanzas de diversos maestros espirituales reconocidos por el Gnosticismo contemporáneo y tiene la finalidad desde el punto de vista de la Gnosis la de proporcionar la más amplia explicación acerca de la oración y su enorme poder espiritual. A continuación iniciamos con algunos comentarios, enseñanzas y explicaciones de la fundadora de la Sociedad teosófica, la V.M. Helena Petronila Blavatsky.

La Oración

“Uno de los principales elementos de las religiones exotéricas. Si leemos y meditamos bien las siguientes palabras de San Mateo, encontraremos en ellas la norma fiel que ha de guiarnos en la oración: “Mas tú, cuando orares, entra en tu cámara, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público… No os asemejéis a ellos (a los gentiles), porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que se lo pidáis” (VI, 6-8). –El significado de este pasaje es que, una vez concentrados en nosotros mismos y cerradas las puertas de los sentidos a toda suerte de impresiones exteriores, fijemos nuestro pensamiento en el Espíritu de Dios que mora en el sagrario de nuestro corazón, en nuestro ser interior, único Dios que podemos conocer, procurando con perseverante esfuerzo elevarnos a Él y obrar siempre de acuerdo con su voluntad, con el designio divino”.

“Así, pues, el verdadero teósofo, en vez de orar ante seres creados y finitos y de dirigir sus preces a lo Absoluto, que es una pura abstracción, trata de reemplazar la oración, vana y estéril, con actos meritorios y buenas acciones, ajenas por completo a todo interés personal, tanto a lo que se refiere a la vida presente como a la futura. La oración, tal como generalmente se entiende, paraliza la actividad y destruye en el hombre la confianza en sí mismo. Por otra parte, si una persona consigue un bien moral o material con sólo dirigir sus ruegos a un Dios o a un santo, ¿de qué recompensa es merecedor en perfecta justicia? Además, ¿a qué pedir nosotros, pobres ignorantes, gracias y dones a una Divinidad omnisciente, que, como tal, sabe mucho mejor que nosotros nuestras necesidades?

Esta reflexión es de mayor peso aun si tenemos en cuenta que las más de las veces la oración obedece a móviles puramente egoístas, puesto que pedimos con afán favores personales que redundan en daño de nosotros mismos o en grave perjuicio de nuestro prójimo. He aquí en qué términos se expresa Mr. Leadbeater sobre este punto: “Yo mismo siento aun, como teósofo, lo que siempre sentí como sacerdote de la iglesia cristiana: que rogar a Dios en favor de uno mismo o para lograr alguna cosa personal, implica falta de fe en El, pues denota claramente que Dios necesita que le digan lo que conviene a sus hijos. Jamás me sentí tan seguro de lo que más me convenía, que me pudiera yo creer en disposición de dictárselo al supremo Gobernador de cielos y tierra. Siempre me ha parecido que Él lo sabía mucho mejor que yo, y que, siendo Padre amoroso, ya hacía por mí cuanto podía hacerse, sin necesidad alguna de mis súplicas, con tanta más razón cuanto mis peticiones podían probablemente ir encaminadas al logro de un deseo que en modo alguno me conviniese”. (Véase: Inspiración, por Leadbeater, en el Loto Blanco de julio y agosto de 1917). Además, suponiendo que uno rece sus oraciones con verdadera devoción, y no de uno modo rutinario, maquinal y con ánimo distraído (que es lo más frecuente), la inmensa mayoría de las preces sólo sirven para halagar y satisfacer la condición egoísta, codiciosa y pedigüeña de los falsos devotos, que, como decía Ruiz de Alarcón:

“Tanto la intención cruel
sólo a este fin enderezan,
que si el Padrenuestro rezan,
es porque piden con él.”

“Por último, ¿no es un notorio contrasentido y además una falta de sumisión a la voluntad divina formular peticiones y más peticiones conforme a nuestro propio gusto, cuando por otra parte, en la oración dominical, decimos a nuestro Padre celeste: “Hágase tu voluntad”? -La palabra “oración”, además del significado que generalmente se le da de ruego o petición, significaba principalmente en otro tiempo invocación o encanto. El mantra, o sea la oración rítmica cantada de los brahmanes, tiene precisamente este sentido”.

“Para el teósofo y el ocultista, la oración no es una súplica o una petición; es más bien un misterio, un proceso oculto mediante el cual los pensamientos y deseos finitos y condicionados se transforman en voliciones espirituales y en voluntad. Tal proceso se denomina “transmutación espiritual”. La intensidad, la vehemencia de nuestras ardientes aspiraciones, cambian la plegaria en “piedra filosofal”, que transmuta el plomo en oro. Nuestra “oración de voluntad” se convierte en fuerza activa y creadora, que produce efectos de acuerdo con nuestros deseos. El poder de la voluntad se convierte en un poder viviente”. (Tomado del Glosario teosófico)/p>

HPB dice además en el tomo II de “Isis sin Velo“: “La oración es poderoso estímulo de la intuición, porque es anhelo y todo anhelo actualiza voluntad. Por otra parte, las emanaciones magnéticas del cuerpo, durante los esfuerzos físicos y mentales, determinan la autosugestión y el éxtasis. Plotino aconseja orar en soledad y apartamiento para mejor conseguir lo que se pide. Platón daba también el mismo consejo, diciendo que “la oración había de ser silenciosa en presencia de los seres divinos, hasta que aparten éstos la nube de los ojos del orante y le permitan ver con la luz que de ellos irradia”. Apolonio de Tyana se retiraba en secreto para “conversar” con Dios, y siempre que sentía necesidad de contemplación se arrebujaba en su blanco manto de lana”.

Jorge Adoum, en su obra: “La magia del verbo”, expone que: “Hablar es crear. Este es el objetivo de la oración. Pero ¿qué es la oración?, y ¿para quién es la oración?, y ¿para qué es la oración? Explica además el Mago Jefa que: “Orar significa hablar, oración es discurso, ruego y súplica. En gramática es un conjunto de palabras que expresan un conjunto cabal. Entonces, oración es invocación o una llamada a alguien en su auxilio, por medio de la palabra o verbo, y la palabra es el conjunto de varios sonidos”. Continúa explicando el Dr. Adoum que: “La oración es la vocalización de una o más palabras que salen, por necesidad, del corazón, para producir por medio de la ondulación de tono un efecto en nuestro organismo, o en los demás seres. Las letras son nombres de entidades divinas que efectúan estas vibraciones u ondulaciones que necesitamos, por medio de la aspiración y la respiración. Hasta el suspiro es una oración. Hasta el silbido es una oración que eleva la mente a cierto grado en el que la percepción espiritual es más intensa”.

“Estas palabras sagradas que producen estos efectos son llamadas mantram por los yoguis. Estas palabras crean por medio del ritmo y la nota clave de cada persona. El Íntimo, según nuestros puros pensamientos y aspiraciones, puede darnos la verdadera pronunciación de las palabras sagradas”.

En forma similar, Eliphas Levi en su obra: “El libro de los esplendores”, escribió: “El sabio, discreto vigilante, percibe esta manifestación, ve desde la tierra luces de lo alto. Es por dos ventanas de arriba que el Espíritu celeste desciende en los seres de aquí abajo”.

Y en “La clave de los grandes misterios, el mismo abate Constant, afirma: “El acto de esperanza es la oración. La oración es la expansión del alma en la sabiduría y el amor eternos. Es la mirada del espíritu hacia la verdad, es el suspiro del corazón hacia la suprema belleza. Es la sonrisa del niño hacia su madre. Es el murmullo del bien amado que se inclina hacia los brazos de su bien amada. Es la dulce alegría del alma amorosa que se diluye en un océano de amor. Es la tristeza de la esposa en la ausencia de su esposo. Es el suspiro del viajero que piensa en su patria. Es el pensamiento del pobre, que trabaja para alimentar a su esposa y sus hijos”.

Alphonse Lois Constant, continúa diciéndonos: “Oremos en silencio y elevemos hacia nuestro Padre desconocido una mirada de confianza y de amor; aceptemos con fe y resignación la parte que El nos ha dado en las penurias de la vida, y todos los latidos de nuestro corazón serán palabras de oración. ¿Acaso tenemos necesidad de mostrar a Dios aquellas cosas que le pedimos y El no conocerá lo que nos es necesario? ¡Si lloramos, ofrezcámosle nuestras lágrimas; si estamos alegres, ofrezcámosle nuestra sonrisa; si Él nos golpea, bajemos la cabeza; si Él nos acaricia, durmamos entre sus brazos!”

“Nuestra oración llegará a ser perfecta cuando oremos sin saber que lo estamos haciendo. La oración no es un clamor que ensordece los oídos, es un silencio que penetra en el corazón. Dulces lágrimas vienen a humedecer los ojos, y los suspiros se escapan como el humo del incienso. En ella, nos sentimos presa de un amor inefable por todo lo que es bondad, verdad y justicia; una vida nueva palpita en ella y no tememos el morir, pues la oración es la vida eterna de la inteligencia y el amor, es la vida de Dios sobre la Tierra. ¡Amarse los unos a los otros, he aquí la ley y los profetas! Meditad y comprended estas palabras. ¡Y cuando las hayáis comprendido no leáis más, no busquéis más, no dudéis más, amad! ¡No seáis más sabios, no seáis más eruditos, amad! Esta es toda la doctrina de la verdadera religión; religión significa caridad y Dios mismo no es sino amor”.

Maurice Nicoll, en su obra: “El nuevo hombre” comenta: “Los evangelios hacen tantas referencias a la oración, que conviene reunir unas cuantas para procurarse una idea de lo que Cristo enseñaba acerca de su significado y de las condiciones que son necesarias para recibir una respuesta. La oración se dirige hacia algo que está por encima del hombre, algo que se encuentra en un nivel superior a uno mismo. Ya hemos visto que, según se les emplea en los Evangelios, el lenguaje de las parábolas transmite un sentido desde un nivel superior a uno inferior. La oración es la transmisión de un significado de un nivel inferior a uno superior. El primer caso es la comunicación del cielo a la Tierra; el segundo es de esta a aquel. Ya que hemos visto lo difícil que es el que lo superior se comunique con lo inferior, no deberá sorprendemos el hallar una dificultad similar para que esto se comunique con aquello. Y es que no hay contacto entre los dos niveles”.

Más adelante explica que: “en vista de las dificultades que hay para establecer comunicación entre los niveles inferior y superior podemos comprender que el contacto directo con Dios no es cosa tan fácil como creen algunas personas religiosas. Estas a menudo piensan que pueden tomar contacto con un nivel superior, o sea con Dios, permaneciendo lo que son. No advierten que para lograr este vinculo tienen que cambiar de manera de ser, tienen que ser diferentes”. Nicoll, afirma además que: “Únicamente el hombre interior del individuo es quien puede obtener respuesta a las oraciones y comunicarse con un nivel superior. El aspecto externo y mundano del hombre, el hombre presumido, no puede orar”.

En la obra citada, el Dr. Nicoll, explica además el pasaje del Evangelio, narrado en Marcos 9 y en el que se explica cómo sana Jesús a un endemoniado y porqué sus discípulos que lo habían intentado ya, no pudieron curarlo. “hay un caso en el que Jesús mismo se refiere a las dificultades que hay para curar cierta clase de enfermedad y dice que se precisa mucha oración y mucho ayuno antes de poder intentar la curación”.

El gnóstico que aprende a combinar la meditación con la oración, incuestionablemente puede establecer contacto, objetivo y consciente con los dioses de la Naturaleza. Antes de empezar las prácticas de oración y meditación combinadas, debe aprender a relajar bien su cuerpo. En su obra: “El Cristo Social, el Venerable Maestro Samael Aun Weor, afirma lo siguiente: “En el mundo de las inquietudes espirituales se habla mucho de materializaciones de mahatmas, esas materializaciones son posibles con el ayuno, más la meditación y la oración”.

Hay que perseverar en la oración; perseverar en el partimiento del pan y del vino. Retirarse de las idolatrías y herejías; hollar la senda de la santidad y hacer las primeras obras buenas para subir al Padre y recibir el Espíritu Santo. “Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.

El Kalki Avatar, explica en su obra: “Mensaje supremos de Navidad 1967-1968”, lo siguiente: “el místico por medio de la oración y de la meditación consigue el ascenso de algunas flamas sagradas por el canal medular”. Asimismo, en el “Tratado de Medicina oculta” indica: “normalmente no se explica por qué Jesús, el Cristo, y sus discípulos curaban con la sola imposición de manos, la oración y ungiendo con crisma. La respuesta subyace en el poder del fuego serpentino y la eliminación de los agregados psicológicos, es decir, en el avance que tenían dentro del camino que lleva al Padre.

El Venerable Maestro Huiracocha, en su obra: “La Iglesia Gnóstica” explica lo siguiente: “En las oraciones bien sentidas, vibra la sustancia de Cristo. Los siete rishis sagrados, enseñaban a sus discípulos a orar como sigue: Tú, Logos solar, que eres la base de todo amor, penetra en mí, ilumíname y hazme progresar porque, sin ti, Logos Solar, nada puede tener existencia… Los rishis fueron los que enseñaron los grandes mantrams de la iniciación. Zaratustra habla también de la sustancia solar que es Dios en sí. Francisco de Asís, ora en su montaña sagrada diciendo: Loor a ti, Oh Señor, con todas tus criaturas y sobre todo, a nuestro hermano el Sol. Él labora y Tú, Señor, El que alumbra en Él. Él es hermoso e irradiante como símbolo tuyo, Oh Altísimo”.

Jorge Adoum en su obra: “Del sexo a la divinidad o historia y misterio de las religiones” explica que en las personas en las que el cuerpo está bien equilibrado con el espíritu, “la vida es una oración” y que en los tiempos antiguos, alegorizados por el Paraíso terrenal, “el dador de vida estaba en ellos y ellos estaban en él”.

Explica además el Dr. Jorge Elías Adoum, en la obra citada, que: “El sacrificio al fuego «y del fuego», la oración, la invocación y todas las ceremonias que acompañan al sacrificio vienen siendo practicados hasta nuestros días por todas las religiones del mundo. El sacerdote védico y el brahmánico tienen la creencia de que los señores invisibles y las almas de los antepasados asisten durante el sacrificio mediante el fuego, acompañado con los cánticos y oraciones”.

En consonancia con los principios gnósticos relativos a la sexualidad sagrada, el Mago Jefa explica que: “La más santa oración y la más sagrada de las funciones es la sagrada unión sexual para la generación y, a continuación, para la regeneración. Ningún acto puede ser más santo que el que imita a la Deidad. Ser como Dios, obrar como Dios, es la base de todas las religiones y de la iniciación”.

En forma similar, Arnoldo Krumm Heller, explica en su obra “Logos Mantram Magia“, lo siguiente: “declaro que para mí en la vocalización, en el uso de los mantrams y la oración, mediante el despertar de las secreciones sexuales, resido el único camino de llegar a la meta y todo lo demás, que no sea por aquí, es perder lastimosamente el tiempo”. Afirma además el citado maestro que los senderos que conducen al lenguaje de la luz, son: “fe, conocimiento de sí mismo, infantilismo, modestia, oración”.

Hay necesidad de que el iniciado ore diariamente a Dios. Toda oración debe ir acompañada de una copa de vino y de un pedazo de pan. “Haced esto en memoria mía”, dijo nuestro Divino Salvador. En su obra: “Las Siete palabras“, el Avatar de la Era de Acuario, explica lo siguiente: “orad siempre, hermanos míos, y luego partid el pan y bebed el vino. Esta solemne enseñanza se la debo al ángel “AROCH”, ángel de mando. Cada persona puede, a solas, orar y perseverar en el partimiento del pan y del vino. El pan y el vino se pondrán siempre sobre un paño limpio y perfumado. El pan y el vino solo se pueden llevar a la boca después de la oración. Con el pan y con el vino entran a nuestro organismo humano billonadas de átomos crísticos que viene a despertarnos todos nuestros poderes ocultos. La oración se hace siempre de rodillas. Hay que saber orar: orar es conversar con Dios”.

“Cuando el ángel Aroch, ángel de mando, me enseñó esta clave maravillosa de la unción gnóstica, también me enseñó a orar. Son indecibles aquellos instantes inefables en que el ángel Aroch, en figura de niño, de rodillas y con las manos juntas sobre el pecho, levantaba sus ojos purísimos hacia el cielo. Su rostro parecía de fuego en aquel instante, y lleno de amor profundo exclamaba: “Señor, Señor, no me dejes caer, no me dejes salir jamás de la luz, etc.”. Luego partió el pan y nos dio a comer, y escanció dentro de una pequeña jarra de plata, el vino, lo sirvió entre algunas copas y nos dio a beber.

Postura de la oración

Ya se recomendó hacer la oración de rodillas. A este respecto, el V.M. Huiracocha, en “La Iglesia Gnóstica” explica que: “Los orientales toman, para sus oraciones, una posición difícil de imitar por nosotros en la que esconden los pies para que la corriente terrestre no pase a través de ellos. Quieren evitar la realidad de la Tierra y hacer en sí una abstracción para ser sólo mundo suprasensible, fuera de los sentidos. Los occidentales, en cambio, al mismo tiempo que elevamos nuestras oraciones a lo invisible, a lo alto, a Dios, doblamos la rodilla para recibir la corriente terrena, pues solo en la conjunción armónica de esos dos mundos se encuentra la luz, la iniciación, la redención…”

En una pagoda budista de la China los monjes, le enseñaron al V.M. Samael, una forma muy especial de oración, una asana o postura sagrada para pedir al Buda íntimo y de hecho a la Madre cósmica particular del Buda íntimo.

Indicación: Primero: arrodíllese; Segundo, siéntese sobre sus talones al estilo musulmán; Tercero, abra sus brazos en cruz; Cuarto, orando a la Madre Divina, inclínese con los brazos abiertos hacia adelante y hacia atrás, pero permaneciendo sentado firmemente sobre los talones.

Manos en aspas

El Buda Maitreya explica que, ya siendo un iniciado de Misterios mayores, en cierta ocasión en un templo sagrado, le ocurrió lo siguiente: “sentado con mucha humildad crucé mis brazos sobre el pecho para asistir a la ceremonia final. Desafortunadamente, yo tenía la pésima costumbre de cruzar los brazos en forma tal que el izquierdo quedaba sobre el derecho. “Así no debéis cruzar los brazos” -me dijo un adepto del templo – y luego añadió: “El derecho debe ir sobre el izquierdo“. Yo obedecí sus indicaciones. ¿Habéis visto sarcófagos egipcios? Los brazos de los difuntos cruzados sobre el pecho ilustran estas afirmaciones. Cualquier cráneo entre dos canillas o huesos de muerto, como señal de peligro, dice lo mismo. Hacer la voluntad del Padre, así en los cielos como en la Tierra, morir en el Señor, es el hondo significado de tal símbolo…

En otras entradas continuaremos con el estudio de la oración. Abordaremos el tema de la oración consciente, diferentes tipos de oraciones, oraciones a la Madre Divina y al Padre interno. Dedicaremos una apartado especial al Padre Nuestro.

La fiesta de los muertos

Introducción

A finales de octubre y principios de noviembre, se celebra un trío de fiestas solares muy importantes. La noche del 31 de octubre, en los países anglosajones se celebra Halloween, al día siguiente, el 1 de noviembre, en el santoral cristiano se celebra el Día de todos los santos y un día después a los Fieles difuntos. Estas fiestas ocurren por la época en que el otoño está ya avanzado en el hemisferio norte. Esto sucede en un período cercano a la mitad del tiempo que transcurre entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno y esto es profundamente significativo.

Todos los santos -Fran Angélico
Todos los santos -Fran Angélico

En su movimiento aparente por la eclíptica, hay cuatro posiciones del Sol sumamente importantes: los dos equinoccios y los dos solsticios. La eclíptica es la línea curva que en su movimiento aparente, el Sol recorre sobre la Tierra. Es la ruta del Sol, los planetas y las constelaciones zodiacales. Ya hemos estudiante con anticipación estos momentos tan importantes en la ruta del Sol, pero nos parece necesario profundizar en su estudio. Las grandes fiestas sagradas de todas las religiones solares están relacionadas directamente con las principales posiciones del astro rey. Es claro que es perfectamente posible trazar una gran cruz cósmica para identificar las cuatro posiciones esotéricas.

El brazo horizontal de dicha cruz cósmica lo podemos representar por los dos solsticios. A la izquierda, el solsticio de invierno y a la derecha, el solsticio de verano. El solsticio de invierno, en el hemisferio norte, corresponde a la noche más larga, que ocurre el 21 de diciembre. Hoy no se puede negar que ese momento se corresponde esotéricamente con la época de Navidad y de ninguna manera es producto de la casualidad.

Es innegable que el solsticio de verano también se corresponde con una festividad importante en el cristianismo y en todas las antiguas religiones. Así, el 24 de junio se celebra el día de San Juan Bautista. Por esta época, los antiguos celtas y sus sacerdotes, los druidas celebraban el Alban Heruin o Litha. En esta fiesta se encendían múltiples hogueras con trozos de madera de abeto y de roble.

Si volvemos a la cruz cósmica, santa y bendita, podemos hacer corresponder su palo vertical con los dos equinoccios. El lado superior lo relacionamos con el equinoccio de primavera que ocurre aproximadamente el 21 de marzo. En los tiempos actuales se acepta que otra de las fiestas sagradas más importante del Cristianismo: la Semana Santa ocurre por la época del equinoccio de primavera. Con más propiedad: el domingo de Resurrección coincide con la primera luna llena después del equinoccio de primavera.

Equinoccios y solsticios
Equinoccios y solsticios

Al otro lado de esta cruz cósmica imaginaria encontramos el equinoccio de otoño que ocurre el 22 de septiembre. Por estos días en el santoral, se celebra el día de San Mateo evangelista, nuestra Señora de la Merced y a Cleofas, uno de los primeros discípulos del Señor.

La ley de Octava

Según cuenta George Ivanovich Gurdjieff en el volumen III de su obra: “Del todo y de todo“, esta sagrada ley fundamental fue descubierta en la Atlántida por un sabio llamado Teofani. Narra el maestro G que: “este mismo Teofani se encontraba cierta vez vertiendo una mezcla sobre una plancha de mármol para que se secara, mezcla que consistía en el extracto de una planta llamada entonces «Patetuk», resina de pino, y en crema de la leche de las entonces famosas «cabras jenionianas», con el fin de obtener un mastique, que servía para mascar después de comer; cuando notó, por vez primera, que siempre, cualquiera que fuera la forma de preparación y la cantidad de la mezcla que vertía sobre la plancha de mármol, aquélla asumía invariablemente, después del enfriamiento final, una forma compuesta por siete superficies planas definidas”.

“Este hecho, inesperadamente comprobado por Teofani, lo asombró enormemente y provocó en su presencia común el intenso deseo de elucidar ante su Razón las causas radicales de esta conformidad con la ley aún desconocida para él y por consiguiente, desde ese momento, comenzó a repetir la misma cosa, pero ahora con una finalidad consciente”.

“Poco después, todavía al principio de esta investigación iniciada por Teofani, sus amigos, también seres instruidos de aquella época con quienes él compartió el comienzo de sus diversos experimentos dilucidaron sobre sus comprobaciones, se interesaron a su vez y participaron también en sus investigaciones posteriores”.

“Bien, pues, después de prolongados y cuidadosos experimentos, este grupo de seres terrestres instruidos se volvió consciente y se convenció de forma categórica de que casi todos los resultados cósmicos que observaban a su alrededor y que se materializaban en el curso de sus manifestaciones en estados externos transitorios que son percibidos por los órganos de los seres de una u otra forma definida, presentan siempre siete aspectos independientes”.

Esta ley fundamental sagrada explica porqué los antiguos hablaban de siete planetas, siete maravillas del mundo, las siete artes, las siete tragedias y desde hace mucho tiempo, cada semana tiene siete días. En forma similar en la tradición hebrea y cristiana, se habla en Génesis de los siete días de la Creación.

Jesús resucitado y María Magdalena -Tiziano
Jesús resucitado y María Magdalena -Tiziano

Ya hemos hecho referencia a que el Cristianismo conmemora cada año el Drama Cósmico y la más santa de las semanas que inicia en domingo de Ramos y culmina en domingo de Resurrección. De acuerdo con la ley de Octava, domingo de Ramos corresponde al Do de la primera escala y domingo de Resurrección al Do de la siguiente. Cada día entre Lunes santo y sábado de Gloria resuenan las notas: re, mi, fa, sol, la si de la escala musical.

No es casualidad que existan siete sonidos fundamentales o notas musicales, que el átomo tenga siete niveles de energía, la tabla periódica tenga siete capas o niveles y que existan siete unidades fundamentales de medida según los físicos.

La cruz doble y las ocho posiciones sagradas del Sol

De acuerdo con la fundamental Ley de octava o ley cósmica de Heptaparaparshinokh, hay ocho posiciones sagradas del Sol en su ruta por la eclíptica. Esas ocho posiciones solares se corresponden con la cruz doble que no es más de la superposición de una cruz griega (de brazos iguales) y una cruz de san Andrés. En los cultos asociados a la cultura celta se habla de la rueda del año, un ciclo de ocho festividades. De cuatro de estas ya hablamos. Son las que corresponden con las fiestas de los equinoccios y los solsticios. Las otras cuatro festividades ocurren aproximadamente a medio camino entre las primeras cuatro.

Es así como entre las fiestas del solsticio de invierno dedicadas al niño Sol y las de Semana Santa dedicadas a la crucifixión y la resurrección del Señor, hay fiestas importantes, entre ellas, entre los celtas, el Imbolc y entre los cristianos el 2 de Candelaria, la fiesta de las luces o de las candelas, que entre otras razones, celebra la presentación del niño Dios en el templo. Días después vendrá la fiesta del carnaval.

La rueda del año
La rueda del año

Otras fiestas solares no menos importantes ocurren a finales de abril y principios de mayo. Corresponden al día de la Cruz y al paso del Sol por el cenit en la región maya. A finales de julio y principios de agosto se celebra a Marta de Betania, así como a nuestra Señora de los Ángeles. Finalmente, unos 40 días después de iniciado el otoño, en el hemisferio norte se celebra la fiesta de las últimas cosechas, el Samhaim de la cultura celta y la fiesta romana a la diosa Pomona, la diosa de los arboles frutales. Es el tiempo para dedicarlo a la memoria de los ancestros. En tiempos antiguos se creía que por estos días se abren la puertas de la cuarta y quinta dimensión permitiendo a los “valores” de los antepasados hacer contacto con los vivos. Esta creencia está presente en la cultura celta y romana. También en la cosmovisión maya.

El culto a los antepasados y el descenso a los infiernos

Desde tiempos inmemoriales existe el culto a los antepasados. En el libro VI de la Eneida, Virgilio narra el viaje de Eneas a Cumas para entrevistarse con la Sibila, sacerdotisa de Apolo y rogarle, entre otros favores, ayuda para entrevistarse con su padre Anquises en los mismísimos infiernos. Previamente sacrificaron “siete novillos que no hayan conocido el yugo y otras tantas ovejas elegidas según rito”. Ya en la entrevista Eneas ha de suplicar a la Sibila: “Solo te pido una gracia: puesto que aquí , según dicen, está la puerta del rey de los Infiernos y el tenebroso lago de donde desborda el Aqueronte, séame permitido ir a ver la faz de mi padre amado: muéstrame el camino y haz que pase el sagrado ingreso…”

Eneas consulta a la Sibila -Francoise Perrier
Eneas consulta a la Sibila -Francoise Perrier

Escrito está en ese majestuoso poema épico que luego de las suplicas de Eneas, la Sibila le responde y explica: “Ilustre vástago de los dioses, troyano hijo de Anquises, fácil es descender a los Infiernos: día y noche está abierta la puerta del sombrío Plutón; pero magno y penoso trabajo es desandar el camino para salir a las auras. Solo a muy pocos mortales, hijos de dioses, amados de Júpiter propicio o elevados al cielo por su virtud sublime, les fue esto concedido…”

Luego de múltiples recomendaciones y preparativos, Eneas hizo ofrenda de tres novillos negros a Hécate Proserpina para que le abriera la garganta del Orco. Se narra en la Eneida su descenso por las aguas del submundo: “profundo río de cenagosas aguas que giran en remolino hirviente y descargan su limo en el Cocito. Guardián de este río y de estas aguas es un horrible barquero, el espantoso y hediondo Caronte. Una espesa barba blanca se eriza en su mentón. Salta fuego de su pupila inmóvil. Un sórdido manto, anudado, pende de sus hombros. Se dobla sobre la percha, o a la vela pasa en su negra barca de la una a la otra orilla a los muertos. Es viejo ya, pero su vigorosa, lozana ancianidad es la de un dios. Toda una muchedumbre de Sombras se precipita en tropel a la ribera; madres, esposos, héroes magnánimos, niños, doncellas que no conocieron las dulzuras del himeneo, jóvenes quemados en la pira a la vista de sus padres afligidos: no más numerosas las hojas en los bosques, se desprenden y caen, con los primeros fríos del otoño; no más numerosas vuelan en bandadas las aves de paso, atravesando los mares, cuando las empuja la fría estación a buscar tierras templadas”.

Ahí Caronte cumple su misión de apartar a los que aún no deben ingresar a los infiernos y sube a los indignos. Intenta negar el paso de Eneas argumentando que no les lícito transportar a los vivos, pero la Sibila le explica ampliamente el motivo de tan inusual viaje. Ya en el fangoso suelo del Infierno encuentran tendido al can Cerbero con su triple fauce. Luego de un largo recorrido por el Tártaro, por fin Eneas logra encontrar a su anciano padre y conversar con él.

El Kalki Avatar, en el capítulo titulado: “El país de los muertos” de su obra: “Mensaje de Navidad 1968-1969”, explica lo siguiente: “Eneas el eximio varón troyano, olímpico y solemne asciende a la augusta montaña de Apolo en cuya majestuosa cumbre se encuentra el misterioso antro de la Pitonisa. Bosque Sagrado del tercer aspecto de la Madre divina Kundalini cerca del templo, selva inefable de Hekate, Proserpina, Coatlicue. Sanctuario herméticamente sellado con cien puertas, gloriosa entrada en la que Dédalo el hábil escultor, grabó con extraordinaria maestría maravillosos relieves”.

Eneas y Anquises en el Hades -Alexandre Ubeleski
Eneas y Anquises en el Hades -Alexandre Ubeleski

Continúa el Avatar de la Era de Acuario explicando esos simbólicos pasajes de la Eneida: “Si bajo ahí Orfeo, armado solo con su armoniosa lira; si bajó Teseo, y también Hércules, ¿por qué no he de poder ir yo, que soy nieto de Júpiter?” (Eneas fue un iniciado)”.

“Ciertamente fácil es descender al averno para trabajar para trabajar en la novena esfera y disolver el Yo, pero espantosamente difícil es volver. “Ahí está el duro trabajo. ¡Ahí la difícil prueba!”.

Proserpina la reina de los Infiernos y la muerte ciertamente es muy caprichosa, y como presente de los que van a visitarla exige siempre el brote dorado, la rama de oro del árbol del conocimiento y con abundante semilla. Dichoso aquél que encuentra el árbol mágico que por cierto no está muy lejos; es nuestra misma espina dorsal; a ese se le abrirán las puertas de Plutón”.

“El que quiera subir debe primero bajar, esa es la ley. La iniciación es muerte y nacimiento a la vez. Empero, vosotros los que leéis estas líneas, dejad que los muertos entierren a sus muertos y seguidme. El que quiera venir en pos de mí niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Negarse a sí mismo significa disolver el yo, morir de momento en momento, reducir a polvo el sí mismo de instante en instante”.

Sigue explicando el Venerable Maestro Samael Aun Weor que: “antes de penetrar en el Averno se pasa por el Orco (Limbo). Este último es un vestíbulo en sí mismo; en él moran la enfermedad, el hambre horrenda y perversa consejera, la miseria, las vanas alegrías, la guerra, las furias, la discordia con su cabellera de víboras, el dolor y el sueño de la conciencia”.

“Allí encontró Eneas los necios sueños de las gentes; allí vio criaturas tan horribles como Briareo, el gigante de los cien brazos; la Hidra de Lerna, a quién mató Hércules cortándole con maestría sus múltiples cabezas; la Quimera de las gentes, monstruo con cabeza de cabra; las gorgonas, las arpías, (brujas), etc. Del Orco parte la ruta misteriosa que conduce a las almas perdidas hasta el Tártaro (mundos infiernos). Eneas y la Sibila sentados en la barca de Carón, navegaron entre las aguas del Aqueronte y llegaron a la otra orilla”.

Explica el Buda Maitreya que el iniciado puede y debe descender voluntariamente al Tártaro, al Averno y navegar en las aguas del Aqueronte en la barca de Caronte, llegar a la otra orilla para morir en sí mismo y revisar personalmente la presencia de millares de yoes diablos viviendo en esas regiones infernales. Esos yoes diablos puede extraerlos la bendita diosa madre de la psiquis del iniciado (Eneas), previa comprensión profunda. Esa es la muerte mística.

La fiesta de los muertos

La fiesta de los muertos que se celebra el dos de noviembre, el día de los fieles difuntos, nos invita a la reflexión. La desencarnación, el fallecimiento o la muerte del cuerpo físico es inevitable. Tarde o temprano tenemos que encontrarnos cara a cara con la Parca, con el ángel de la muerte. Todos hemos pasado por esa inexorable experiencia, pero la mayoría no la recordamos. De acuerdo con la ley del Eterno retorno, muchas veces hemos pasado por ese terrible momento. Si tenemos la conciencia dormida, es altamente probable que lo ignoremos y no lo recordemos. Solo algunas personas muy psíquicas y los hombres y mujeres despiertas lo saben, lo recuerdan. Lo más importante es que podemos y debemos despertar la conciencia.angel-de-la-muerte

La desencarnación ocurre cuando el ángel funeral corta el Antakarana, el cordón plateado. Este es un cordón umbilical que conecta el cuerpo físico con los cuerpos internos, entre ellos el astral, la esencia maravillosa y el Ego. Cada noche, durante las horas del sueño del cuerpo físico, los cuerpos internos se desdoblan o separan del cuerpo físico y el ego envuelto en los cuerpos lunares de la humanidad dormida viaja en el tiempo y en el espacio. Durante todo ese tiempo está unido al cuerpo físico por el cordón plateado. Por ese motivo, podemos afirmar que si queremos entender el proceso de la muerte, basta con acostarnos a dormir: la hora de dormir es una muerte en pequeño.el-astral-y-el-cuerpo-fisico

Una comparación muy ilustrativa la encontramos con juego muy popular en diferentes partes del mundo: el vuelo de la cometa, papalote, pizcucha, abilucho, entre otros muchos nombres. Por esta época, de muchos vientos, es tradicional verlos volar en Guatemala, donde reciben el nombre de “barriletes”. Son famosos los barriletes gigantes de Sumpango y Santiago Sacatepéquez. Al comparar el desdoblamiento astral con el vuelo del barrilete, el niño representa al cuerpo físico y el barrilete en lo alto, a la esencia y el ego envuelta en los cuerpos internos. Ambos están unidos por la cuerda, por el cordón de plata. Es claro que el barrilete o cometa guarda una profunda simbología oculta relacionada con el desdoblamiento y el contacto con el mundo astral, el mundo de los vivos y de los muertos. Los barriletes gigantes miden hasta 20 metros de diámetro y se elevan al cielo cada 1 de noviembre en los cementerios de Sumpango y Santiago Sacatepéquez para simbolizar ese contacto entre vivos y muertos.

Barrilete gigante de Sumpango
Barrilete gigante de Sumpango

Al ocurrir la desencarnación, unos valores van al sepulcro y otros a la quinta dimensión o mundo astral. En el sepulcro quedará el cuerpo físico, la vitalidad o cuerpo ital y la personalidad del difunto. Al astral ingresará el Ego, la Esencia y los cuerpos lunares. La fiesta de los muertos es muy significativa para estudiar los misterios de la vida y de la muerte.

El Venerable Maestro Samael explica en su obra: “Más allá de la muerte” lo siguiente: “Aquí en México tenemos nosotros el día de los difuntos, el dos de noviembre de cada año. En tal día las gentes visitan el panteón, ponen velas encendidas en los sepulcros y en platos, ollas, vasos, etc., aquellos alimentos y bebidas que más gustaban al desencarnado cuando vivía. Es costumbre de muchas gentes comerse después esas sobras y cualquiera que tenga algo de sensibilidad psíquica, podrá notar que le falta a esos manjares el principio vital”.

“Las gentes sencillas piensan y con justo acierto, que el ser querido desencarnado se alimenta con esas viandas. No hay duda de que realmente los fallecidos comen, no la parte física de los alimentos, sino sus alimentos dijéramos etéricos, sutil, desconocido para la vista física, pero perceptible a la clarividencia; no debemos olvidar que en todo alimento físico existen alimentos etéricos, fácilmente asimilables por los difuntos”.cementerio

“Los desencarnados pueden visitar un restaurante del mundo físico, saludarán a los vivos y el subconsciente de ellos les contestará, pedirá comida y es obvio que el Ego interno de los dueños del restaurante atraerá a la mesa formas mentales semejantes a los platos y alimentos que en el establecimiento se consumen; el desencarnado sentado en el comedor, comerá de esos platillos sutiles, hechos con esencia del mundo mental y pagará con moneda mental, saliendo luego del Restaurante. En tales condiciones es obvio que los muertos siguen creyendo que están vivos y esto lo puede evidenciar cualquier persona que haya desarrollado la clarividencia y las otras facultades del alma”.

A la luz de la Gnosis explicamos que las personas con el don de la clarividencia, pueden ver realmente a los difuntos recién desencarnados. Resultan interesantes las experiencias que les toca vivir, en especial si el fallecido ha muerto de forma violenta e inesperada. Los recién desencarnados quedan completamente confundidos, sin poder comprender lo que les ha ocurrido. En algunas ocasiones se llenan de terror. Lo singular es que como se narra en películas o series de televisión alusivas, como: “El sexto sentido” protagonizada por Bruce Willis o en Ghost Whisperer protagonizada por Jennifer Love Hewitt los fantasmas de los fallecidos se dan cuenta plenamente de quien los ve. Es claro que el clarividente entrenado puede y debe ayudarlos a que busquen y encuentren la luz, la luz astral y pasen al otro lado: a la quinta dimensión.desdencarnacion

El fenómeno de los fantasmas tiene varias explicaciones. Muchas veces es la personalidad del difunto que deambula por los lugares que frecuentaba cuando vivía. En otras ocasiones serán los cuerpos lunares del fallecido que se hacen visibles y en algunas otras podría ser el cuerpo astral de alguien con quien haya cierta relación. Mientras el cuerpo físico duerme en su lecho, su doble astral se desdobla y visita al familiar o persona conocida.