El arte de amar, segunda y tercera parte

Aunque parezca increíble, es muy cierto de toda verdad que esta tan cacareada civilización moderna es espantosamente fea, no reúne las características trascendentales del sentido estético, está desprovista de belleza interior. Las gentes se han vuelto espantosamente crueles, la caridad se ha enfriado, ya nadie se apiada de nadie. Las gentes de estos tiempos se han tornado demasiado groseras, el perfume de la amistad y la fragancia de la sinceridad han desaparecido radicalmente, el sentido del verdadero amor se ha perdido y las gentes se casan hoy y se divorcian mañana. (Samael Aun Weor, La gran rebelión. Capítulo Nº 2)

¿Es el amor un arte? En tal caso requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es acaso, una sensación placentera cuya experiencia es cuestión de azar, algo con lo que uno tropieza si tiene suerte? Este seminario se basa en la premisa de que el amor es un arte, aún cuando sabemos que la mayoría de la gente cree que el amor es algo así como una especie de química, un asunto meramente sensorial que produce satisfacciones personales.
Con tales afirmaciones no intentamos, en modo alguno, suponer que para la gente el amor carece de importancia. Sabemos que realmente todas las personas están sedientas de amor, por eso ven innumerables películas y telenovelas basadas en historias de amor; unas felices, otras desgraciadas; y escuchan centenares de canciones triviales cuyo tema es el amor. Sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor, es decir, que se aprende a amar, que el amor surge dentro de nosotros mediante un proceso de aprendizaje y de eliminación de los factores psicológicos del contra-amor, del anti-amor, que lamentablemente existen dentro de cada persona.
Esa actitud equivocada consistente en creer que la mecánica de la vida lo prepara a uno para amar, tiene su basamento en la falsa educación y desde luego en los falsos conceptos sobre los que se fundamenta esa educación.
Así las cosas, para la mayoría de la gente, el amor consiste en ser amado y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para millones de terrícolas el concepto de amor se refiere a cómo lograr que se les ame o cómo ser dignos de amor. Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los varones, es tener éxito, ser tan adinerado y poderoso como lo permita el margen social de la propia posición. Otro, usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas por medio del cuidado del cuerpo, la ropa que visten, etc.
Existen otras formas de ejercer atracción, que utilizan tanto los varones como las mujeres, como tener modales agradables y conversación interesante, mostrarse ante los demás como persona útil, amiga de hacer favores, aparentar modestia, etc. Muchas de las formas de hacerse querer son iguales a las que se utilizan para alcanzar el éxito, a las técnicas mentalistas (de psiquismo inferior) para ganar amigos y dinero e influir sobre la gente.
En realidad lo que para la mayoría de personas de nuestra cultura moderna equivale a digno de ser amado, es en esencia, una mezcla de popularidad y sex-appeal, un asunto puramente físico, relacionado con el centro motor-instintivo-sexual.
Otro error conceptual que sustenta la tesis de que uno (por el hecho de existir como criatura humana) ya está capacitado para amar, consiste en suponer que esto no requiere de un esfuerzo consciente y que todo se reduce a encontrar un objeto apropiado (léase persona) para decirle: “yo te amo”, o bien para ser amado por ese objeto en cuestión.
En una cultura como la nuestra, en la que prevalece la orientación mercantil (de producción de bienes y consumo, de oferta y demanda) y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sentir asombro porque las relaciones amorosas humanas sigan el mismo sistema de intercambio de bienes y de trabajo, que se fundamenten en el “yo te necesito”, en el “tú me haces falta”, en el “yo te doy y tú me das”…
De ese modo, dos personas (él y ella) creen que están enamoradas cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible en el mercado, dentro de los límites impuestos por sus capacidades económicas y la posición social.
Ella cree haber “comprado” un marido y él supone que ha “comprado” una buena esposa, lo cual lleva posteriormente a una confusión entre la experiencia inicial del “enamorarse” y la situación permanente, dentro del matrimonio, de intentar permanecer enamorados.
Esa excitación inicial, combinada con la atracción sexual y su consumación en las relaciones íntimas, a pesar de su carácter emocionante, con el paso del tiempo pierde su condición estimulante debido al antagonismo entre las parejas, hasta que un día ambos se sienten desilusionados y caen en un terrible aburrimiento mutuo que incluso suele convertirse en desprecio. Porque el amor convencional es, por su misma naturaleza egoica y pasional, poco duradero.
Así pues, esa falsa idea de que “no hay nada más fácil que amar”, sigue siendo la opinión prevaleciente cuando se habla del amor, aún a pesar de las abrumadoras pruebas en sentido contrario.
Vea que prácticamente no existe otra relación que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectativas, y no obstante, fracase tan a menudo como el amor entre las parejas, entre padres e hijos, entre amigos. Si ello ocurriera con cualquier otra actividad económica, política o social, la gente estaría ansiosa por conocer los motivos del fracaso y por corregir sus errores, o bien renunciaría a la actividad fracasada.
Empero, puesto que la renuncia es imposible tratándose del amor (el amor es el fundamento de todo, nadie puede vivir sin amor), sólo hay una fórmula adecuada para superar la bancarrota de tan sublime sentimiento, esto es: estudiar qué es el amor en sí mismo y examinar las causas que han originado su pérdida.
El primer paso es tomar conciencia de que el amor es un arte, tal como es un arte el vivir, y que si realmente queremos aprender a amar, debemos proceder en la misma forma que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte como la música, la pintura, carpintería, la medicina o la ingeniería. Sólo que en el caso del arte de amar, el objeto de estudio es la persona misma, eso que yo soy en este momento, ahora.

El arte de amar
(Tercera parte)

Esta cuestión del mí mismo, lo que yo soy, eso que piensa, siente y actúa, es algo que debemos auto-explorar para conocernos profundamente.
Existen por doquier muy lindas teorías que atraen y fascinan, empero de nada serviría todo eso si no nos conociésemos a nosotros mismos. Es fascinante estudiar astronomía o distraerse un poco leyendo obras serias; sin embargo resulta irónico convertirse en un erudito
y no saber nada sobre sí mismo, sobre lo que yo soy,
sobre la humana personalidad que poseemos. (Samael Aun Weor, La gran rebelión. Capítulo Nº 10)

¿Cuáles son los pasos necesarios, desde el punto de vista gnóstico, para aprender cualquier arte? Según la Gnosis, el procedimiento puede y debe dividirse en dos partes: A) La adquisición del conocimiento, del saber. B) La práctica, la implementación en los hechos de los conocimientos adquiridos, para lo cual es indispensable un tercer factor. C) La comprensión que surge de la unificación del saber con el ser.
Además de la obtención de las ideas gnósticas relacionadas con el arte de amar y la comprensión o vivencia de esas ideas, hay un requisito fundamental para poder implementarlas de forma continuada en la vida diaria, a saber: nada en este mundo físico debe ser para nosotros más importante que el desarrollo de esa capacidad de amar. Porque en la ausencia de ese anhelo místico radica el motivo por el cual la humanidad de nuestra decadente cultura, a pesar de sus continuos fracasos en las relaciones, no trata de aprender ese arte.
Aún sintiendo la intrínseca necesidad de amar, para las multitudes son otras cosas las que tienen más importancia que el amor: éxito, prestigio, dinero, poder, satisfacciones personales, auto-consideraciones…
Por consiguiente, en este difícil arte de amar se debe tener en cuenta que lo exterior es una proyección de lo interior, y que siendo el arte, por definición “la búsqueda de la belleza en todas sus manifestaciones”, inferimos que no puede existir hermosura, armonía y equilibrio en nuestras vidas externas sin belleza interior, sin la posesión específica de valores estéticos que permiten el desarrollo de la capacidad de amar.
Como secuencia o corolario, un verdadero artista es aquel que sabe amar porque mediante un trabajo interior ha eliminado de sí mismo ciertos valores inferiores o yoes, y de ese modo ha cristalizado en su esencia anímica, valores estéticos o virtudes que le han proporcionado equilibrio y armonía en su centro pensante, en su cerebro emocional y en su cilindro motor-instintivo-sexual.
Entiéndase pues, por valores estéticos, la bondad, la generosidad, el altruismo, el sentimiento de amistad y de fraternidad, la sinceridad y la cortesía, la caridad, la equidad, la justicia, la temperancia y muchos otros afines con el amor, que es el primero, el más elevado y el más hermoso de todos los valores del alma.
“La sociedad es una suma de individuos”. Para estructurar un mundo nuevo y mejor, una sociedad más justa y más humana, el amor es un requisito indispensable, pero esto exige equilibrio y normalidad pensante, emocional y sexual de parte de los individuos que forman las distintas sociedades del planeta Tierra.
El verdadero arte es justo, exacto, matemático, equilibrado, armonioso, mesurado e incluso sencillo, y por lo tanto hermoso, bello, consciente e inteligente, saturado de amor hacia los semejantes, a quienes les transmite un mensaje de alegría, o bien una enseñanza que habrá de convertir sus vidas en algo distinto, en una obra maestra.
¿Cómo podría una persona injusta, precipitada, impaciente, torpe, agobiada o embargada por odios, resentimientos, frustraciones, insatisfacciones, miedos, angustias, depresiones, pensamientos tristes y pesimistas, preocupaciones, etc., desarrollar la capacidad de amar, convertirse en un artista del amor?
El amor se manifiesta como recto pensar, recto sentir y recto obrar. Vale decir, el amor exige, para su manifestación, un corazón comprensivo, una mente tranquila, serena y un centro motor-instintivo-sexual no violento, que no sea víctima de la violencia ni de la pasión sexual, que vibre en armonía (artísticamente) con el infinito.

Colaboración de
Franklin Ugas/Venezuela

Continúa este tema en: El arte de amar, (cuarta y quinta parte).

Gnosis en la Civilización Maya

Introducción
En el Grupo Gnóstico: Los Samaelianos, ubicado en Calzada Justo Rufino Barrios, zona 21 de la ciudad de Guatemala, se imparten conferencias públicas, los días sábado de 17:30 a 19:00 horas. Antes de iniciar la conferencia, se acostumbra una introducción a partir de las inquietudes de los asistentes. Luego se construye el tema con base en esas inquietudes formuladas por el auditorio. El pasado sábado 12 de septiembre, al conferencista se le pidió que el tema de ese día tratara acerca de los dioses y diosas mayas. El conferencista comentó que por el nivel del auditorio, resultaría más adecuado desarrollar primero un tema introductorio de esoterismo maya, pero a la luz de la Antropología Gnóstica. A continuación, .trasladaremos, con sumo cuidado, la primera parte de la información relativa al tema desarrollado.
Ante todo es importante tener claro que Gnosis es conocimiento. Un tipo de conocimiento espiritual que conduce al ser humano a Dios. Es un conocimiento de Dios, pero no un conocimiento teórico, sino intuitivo de la divinidad. Es a través del conocimiento propio, de la autognosis que se llega a obtener ese conocimiento de Dios.
Luego es importante distinguir lo que no es Gnosis. Por ejemplo, sabemos que hay una Gnosis cristiana. Pero, no todo el cristianismo es gnóstico. Si vamos un poco más al interior de esta afirmación, veremos que, si en un sistema espiritual, lo más importante es la creencia, la imitación mecánica de lo que hace el gurú, seguramente este sistema no es gnóstico. En él no encontraremos la Gnosis. Incluso si en el sistema se encuentra un discurso teórico de Dios, pero olvida la vía del conocimiento propio, lo más probable es que tampoco dentro del mismo, se encuentre la Gnosis
En forma similar y a la luz de la Antropología Gnóstica debemos tener claro que aunque tradicionalmente se piensa que el gnosticismo antiguo se encuentra en las regiones cercanas al mar Mediterráneo, tal como se puede leer en muchos diccionarios y enciclopedias y en los cuales, se afirma incluso que: la capital del gnosticismo antiguo se encontraba en la antigua Alejandría. No podríamos pensar que toda la cultura de esta ciudad, sea gnóstica. En forma similar, podemos afirmar que en el helenismo hubo Gnosis, pero no que toda la cultura civilización griega sea gnóstica. Tampoco podríamos afirmar que todas las obras realizadas por lo antiguos egipcios, sean gnósticas, pero sí podemos afirmar que hubo Gnosis en el antiguo Egipto. En forma similar, podemos afirmar que hubo Gnosis en la antigua civilización maya, aunque no todo lo que hicieron los mayas sea gnóstico.
Para ser más precisos, podemos encontrar Gnosis en los cultos a Júpiter, Venus y Mercurio en la Roma antigua, pero no podríamos atribuir a la Gnosis las invasiones romanas. En forma similar, no podríamos encontrar Gnosis en los sacrificios humanos.
Samael Aun Weor, en el capítulo titulado: Antropología Gnóstica de su obra: La Doctrina Secreta de Anahuac, da la siguiente explicación en relación con el ámbito de la Gnosis: “como quiera que los estudios gnósticos han progresado extraordinariamente en estos últimos tiempos, ninguna persona culta caería hoy, como antaño, en el error simplista de hacer surgir a las corrientes gnósticas de alguna exclusiva latitud espiritual”.
“Si bien es cierto que debemos tener en cuenta en cualquier sistema gnóstico sus elementos helenísticos orientales, incluyendo Persia, Mesopotamia, Siria, India, Palestina, Egipto, etc. Nunca deberíamos ignorar a los principios gnósticos perceptibles en los sublimes cultos religiosos de los nahuas, toltecas, aztecas, zapotecas, mayas, chibchas, incas, quechuas, etc., etc., de Indoamérica”.
Reforzando la afirmación del Avatara, Elaine Pagels, en la página 34 de la traducción de su libro titulado: Los evangelios gnósticos y publicado por Crítica anotó lo siguiente: “recientemente varios eruditos han buscado el impulso para el desarrollo del gnosticismo no en sus orígenes culturales, sino en acontecimientos o experiencias concretas”. En esa misma página, cita a Hans Jonas, quien “ha ofrecido un esquema tipológico que describe el gnosticismo como una clase específica de visión filosófica del mundo”.También cita al “erudito británico E. R. Dodds (quien) caracterizó el gnosticismo como un movimiento cuyos escritos procedían de la experiencia mística”.
Elaine Pagels, reconocida internacionalmente por sus estudios del gnosticismo antiguo, es profesora de la Universidad de Princeton, con un doctorado obtenido en Harvard y cuya tesis doctoral trató precisamente acerca de la Gnosis.
Es importante también, el recordatorio que hace José Montserrat Torrents en la Introducción General a su versión de El Evangelio de Judas, publicada por Edaf: “la antropología gnóstica, al igual que su cosmología, está subordinada a una doctrina de la salvación”.
Montserrat Torrents, de origen catalán, es una autoridad internacional en copto y textos del antiguo cristianismo. Doctor en teología y Filosofía, es catedrático emérto de la Universidad de Barcelona.
Muchos estudiosos del esoterismo, se han referido al legendario continente Atlante, el mismo que cita Platón en sus diálogos: Timeo y Critias. Referencias a la Atlántida se encuentran en el mito del Diluvio Universal narrado por medio de la tradición oral en muchos pueblos desde la antigüedad. En el Popol Wuj o Pop Wuj de los quichés aparece este relato también, cuando se narra que uno de los intentos de diosas y dioses por crear a los primeros seres humanos, fracasa y que esa humanidad pereció por grandes acontecimientos naturales, en especial, por una gran inundación.
Para mayor información respecto de la Atlántida, puede consultarse, el capítulo VII de la obra citada de Samael Aun Weor, capítulo que lleva precisamente el nombre de la Atlántida. En dicho capítulo, el Avatara de Acuario explica que el origen de los pueblos americanos se encuentra en el tronco atlante, en forma similar al de los pueblos mediterráneo-semitas.
Samael Aun Weor en el capítulo titulado La Raza Aria, de su Mensaje Supremo de Navidad 1967-1968, afirma lo siguiente: “La Atlántida pasó por terribles y espantosas catástrofes antes de desaparecer totalmente”.
La primera catástrofe se sucedió hace 800 000 años poco más o menos; la segunda catástrofe se sucedió hace unos 200 000 años; la tercera catástrofe acaeció hace unos 11 000 años y de la cual como de su diluvio, guardan más o menos confuso recuerdo todos los pueblos.
Es indudable que si la invención de la escritura, se estima que ocurrió entre el quinto y tercer milenio antes de nuestra era, es imposible que haya registro histórico escrito de la última catástrofe del continente Atlante y que lo sumergió definitivamente en el océano del mismo nombre. Sin embargo, la tradición oral de muchos pueblos conserva el recuerdo de este terrible acontecimiento.
Distintos estudiosos del esoterismo, afirman que poco antes de ocurrir la última catástrofe Atlante, los iniciados, los elegidos, los más sabios, se diseminaron por diferentes partes del mundo, hicieron grandes fundaciones y contribuyeron al desarrollo de la civilización tal como la conocemos. Esta civilización corresponde a nuestra raza Aria o quinta raza.
G. I. Gurdjieff, en el primer libro de su obra. Del todo y de todo, hace referencia a la sociedad Ajaldán, como una sociedad científica o sociedad sabia “como jamás se había visto en la Tierra y como probablemente jamás se verá en la Tierra”.
Es indudable que los sabios ajaldaneses provenientes de la Atlántida enseñaron sus conocimientos de ciencia, arte, filosofía y religión a mayas, egipcios y a tantos pueblos más. De ahí que haya tantas concordancias y paralelismos por diferentes regiones del mundo. Así se explica la construcción de monumentales templos piramidales en Egipto, Guatemala y México, así como similares costumbres funerarias y muchas correlaciones más.

Primera parte
Una interesante etimología de la palabra Maya es la que da Gabriel Ángel Castañeda en su libro: Monumento a Tecún Umán. Castañeda afirma que maia o maya, significa. sabio.
En el Popol Vuh de los quichés al referirse a los hombres de maiz se afirma: que poseían una gran sabiduría.
A lo largo de mucho tiempo, diversos estudiosos, como Erick Thompson, (en el capítulo 6 de su libro: Historia y Religión de los mayas), han afirmado que hubo una casta de sacerdotes mayas los ahau can mai. Sus principales funciones eran enseñar la escritura jeroglífica, los cómputos calendáricos, los rituales, la medicina, la adivinación, el arte de la profecía y oficiaban solo en ceremonias muy importantes. Otros autores afirman que eran los sumos sacerdotes del culto a Kukulkán
Resulta sumamente interesante que Castañeda en su obra, relaciona palabra maia o maya, con el maíz. Castañeda afirma que la palabra maíz devino de una mala pronunciación de Colón cuando conoció el grano y que la palabra correcta es maixh que significa semilla de sabiduría o semilla maia.
Es muy significativa esta interpretación, ya que de la antigüedad, se reconocen tres grandes civilizaciones agrícolas: las civilizaciones del arroz en China e India, la del trigo en el Mediterráneo y la del maíz en América.
Esotéricamente hablando, el maíz tiene los mismos atributos que el arroz y el trigo. El simbolismo esotérico del maíz, equivale al del trigo. El trigo adorado por los cristianos como el pan de vida o el cuerpo de Cristo tiene idéntico significado entre los mayas.
En el Popol Wuj de los quichés se explica que la abuela Ixmucané, preparó nueve bebidas a base de maíz blanco y amarillo, para la creación de los cuatro hombres de maíz. Ixmucané tiene los mismos atributos que Santa Ana, la madre de la virgen María en la tradición cristiana. El nueve se explica simbólicamente con auxilio de la ciencia hermética de la Kábala.
En los estudios gnósticos, el arroz, el trigo y el maíz tienen el significado esotérico de la simiente, el ens seminis, fuente de la energía creadora. La semilla de sabiduría es la única capaz de crear al hombre de maíz, al hombre auténtico dentro de nosotros mismos.
La sabia combinación de átomos solares (maíz amarillo) y de átomos lunares (maíz blanco), dan como resultado transmutaciones alquímicas maravillosas. Al cristalizar en el ser humano esos átomos combinados, dan como resultado en última instancia la creación de los cuatro hombres de maíz, de los cuatro cuerpos existenciales superiores del Ser indispensables para lograr el auténtico Nacimiento Segundo.
A este respecto Samael Aun Weor, combina este relato con el contenido en el Memorial de Sololá, en el capítulo XXIII, titulado: La Serpiente voladora, de su libro: El Matrimonio Perfecto explica lo siguiente: “el ave y la serpiente figuran como creadores sexuales del Universo. Tepeu y Cocumatz envían un gavilán al inmenso mar de la gran vida para traer la serpiente, con cuya sangre maravillosa amasan el maíz amarillo y blanco. (…) Con esa masa de maíz blanco y amarillo, mezclado con la sangre de la serpiente, el dios Tzacol formó la carne de la gente.”.
“El ave representa al Espíritu Universal de Vida. La serpiente representa al fuego sexual del Tercer Logos. La sangre de la serpiente indica las aguas del Génesis, el gran esperma universal, el ens seminis o semen cristónico, en cuyas aguas está el germen de toda vida. Estas aguas son la sangre de la tierra, según el filósofo maya. La diosa Coatlicue es la Madre de la vida y de la muerte”
“Realmente, el fuego sexual del Tercer Logos hace fecundas las aguas de la vida para que surja el Universo”
“En la teogonía maya, dos dioses intervienen en la creación: uno que da la vida y la forma al hombre, y otro que le da la conciencia. El Tercer Logos hace fecundas las aguas de la vida y cuando éstas han sido fecundadas, interviene el Segundo Logos infundiendo conciencia en todos los organismos. Los vehículos de acción de todas las fuerzas logoicas son los dioses inefables”
“El Gavilán H´ Ch´ Uuy, el guacamayo Mo, el cernícalo X´ Cen Cen Bac, el tapir, Tzimink, Aax y la serpiente Can son los factores básicos de los mitos geogénicos mayas. Estos símbolos se utilizan exotéricamente y esotéricamente. En el campo exotérico o público simbolizan hechos de tribu, acontecimientos históricos, etc. En el aspecto esotérico o secreto, la cuestión es altamente científica, profundamente filosófica, sublimemente artística y tremendamente religiosa”.
“Entre los mayas, el Paraíso Terrenal es Tamoanchán, el sagrado lugar del Pájaro Serpiente. Tamoanchas son de hecho los iniciados de la serpiente. El mito de los tamoanchas es el del Pájaro-Serpiente. Los tamoanchas descienden de los toltecas, olmecas y mayas”.

Continúa en: Gnosis en la Civilización Maya (segunda parte).

Antropología Gnóstica (Parte III y final)

Desde los Gnósticos sincretistas pre-cristianos hasta los modernos se ha explicado el Gnosticismo, como la “Doctrina de la Síntesis”. De la unidad filosófica, religiosa, científica y artística.
Es por eso que en la Gnosis encontramos los cuatro pilares fundamentales del conocimiento, esto es:, ciencia, arte . filosofía y mística trascendental..

LA GNOSIS COMO CIENCIA nos permite acercarnos al conocimiento, y aunque por «ciencia» entendemos, normalmente, «conocimiento», no todo conocimiento es científico, al menos en sentido estricto, ya que para ello ha de reunir al menos dos condiciones: ser cierto y ser evidente, lo cual implica que sea demostrable. Además ha de exigirse al conocimiento científico que sea ordenado y total, aunque es evidente que en la mayor parte de las actuales investigaciones científicas aun no se ha alcanzado la ordenación sintética de hechos aislados.
En este sentido, no es exagerado afirmar que la llamada ciencia moderna ni es completamente cierta, ni es absolutamente evidente, puesto que sobre el origen de la vida, de las especies y del ser humano, no existe un orden total. Por el contrario casi todos son hechos aislados que se fundamentan en simples hipótesis.
Un ejemplo concreto de lo expuesto anteriormente, lo tenemos en el nuevo reto de la ciencia, el universo sub-atómico. Este no es objetivamente demostrable con el llamado «método científico» de la observación, experimentación y clasificación.
La más pura observación no existe para aquellos fenómenos que escapan a nuestro universo tridimensional, la experimentación entre «el sujeto que observa» y «el objeto observado» siempre estará condicionada por la constitución subjetiva del propio observador y su aparato de medida.
El método gnóstico para la experimentación científica, permite penetrar en «la cosa en sí» del fenómeno y extraer de éste sus principios psicológicos-cósmicos, más allá de la barrera de la velocidad de la luz, coincidentes éstos, con la teoría de la relatividad, el hiper-espacio y los universos paralelos.
La ciencia gnóstica estudia la materia y la anti-materia, la constitución de los átomos, aun en cuestiones totalmente desconocidas para la ciencia de hoy, como ejemplo tenemos «los Puncta» que no son átomos, ni nucleones, ni partículas de alguna clase, y que no ocupan espacio.
La Gnosis, conoce objetivamente el origen de los mundos, soles, universos y, particularmente el Sistema Solar de Ors, donde vivimos y tenemos nuestro ser. Todo pasa por el crisol de la Gnosis.
La Gnosis, como ciencia pura, nos permitirá estudiar la Anatomia Oculta del ser humano, su Ultra-Biología y Ultra-Patología, y como desarrollar una serie de facultades latentes en esa anatomía multidimensional, a partir del desarrollo de la parte superior de las glándulas de secreción interna, que en Oriente se les llama «ruedas, discos, o chakras».
Nos permitirá estudiar y comprobar la ciencia de las mutaciones o transformaciones, que es la Alquimia, La ciencia de la meditación, la cienca mágica de los Jinas y la salida consciente al mundo astral o quinta dimensión. Así como, la ciencia de la elementoterapia de Paracelso y la Medicina natural, la ciencia de las vibraciones táttwicas. Estudiarenos la Cosmogénesis y la Antropogénesis, la Kábala y ciencias de predicción y muchos temas más.
LA GNOSIS COMO FILOSOFÍA, nos da respuesta a los diversos enigmas de la existencia: ¿Quienes somos, de dónde venimos y para dónde vamos? ¿Por qué y para qué estamos aquí? ¿Qué hay más allá de la muerte y qué antes del nacimiento? ¿Por qué nacemos bajo un signo astrológico y no bajo otro, precisamente en esa familia y con ese cuerpo?
La filosofía es en sí misma reflexión evidente, cognición mística del Ser., conocimiento directo de la conciencia despierta. La filosofía, es el amor a la sabiduría.
En la Gnosis, su método es la introspección que nos conduce al conocimiento directo, aunque ella participa también de la reflexión evidente.
Incuestionablemente, el conocimiento filosófico gnóstico escapa siempre a los normales análisis del racionalismo subjetivo. El correlato de este conocimiento es la intimidad infinita de la persona, el Ser. «La razón de ser del Ser es el mismo Ser». Sólo el Ser puede conocerse a sí mismo. El Ser, por lo tanto, se Auto-Conoce en la Gnosis.
El Ser, revaluándose y conociéndose a sí mismo, es la Auto-Gnosis. Esta en sí misma es la Gnosis. El auto-conocimiento del Ser es un movimiento suprarracional que depende de El, que nada tiene que ver con el intelectualismo.
La filosofía gnóstica brota de diversas latitudes y mediante la Antropología Gnóstica podemos evidenciar esa tremenda realidad.
Estudiaremos las tradiciones esotéricas y la simbología de las antiguas culturas, nos dedicaremos a estudiar el desarrollo espiritual del ser humano, cómo ha de pasar de un simple «animal racional» al reino del auténtico hombre y después al del super-hombre. También los misterios de la vida y de la muerte. el árbol sephirotico o kabalístico, los sistemas para el despertar de la conciencia y de desarrollo de la razón objetiva del Ser, y otros muchos temas de gran profundidad y una sencillez que asombran.
LA GNOSIS COMO ARTE, es la búsqueda de la armonía, belleza y perfección, tanto en la expresión artística como en la magna obra o Magnus Opus a realizar, es decir, en la cristalización dentro de cada uno de nos, de esa armonía, esa belleza y esa perfección para que desde nuestro interior se expresen y extiendan a la sociedad, ayudando a crear una nueva civilización y una nueva cultura.
El arte es el fiel testigo de esa gran obra humana que llamamos cultura. En todas las grandes obras de la literatura universal, en la producción de los genios de la música, de la pintura, de la escultura y de la arquitectura ha estado presente la Gnosis.
Hay dos clases de arte: primero, el arte subjetivo que a nada conduce; segundo, el Arte regio de la Naturaleza, el arte trascendental fundamentado en la leyes del tres, del siete, del doce, etc.. Obviamente tal arte contiene en sí mismo verdades cósmicas, antropogenéticas, cosmogónicas, científicas y místicas
El arte gnóstico lo encontramos en todas las piezas arcaicas. En las pirámides y en todos los viejos obeliscos del Egipto de los faraones, en el México antiguo, entre los mayas, en las reliquias arqueológicas de los aztecas, zapotecas, toltecas, etc., en los viejos pergaminos china, fenicios, asirios, de la Edad Media, etc. En los jeroglíficos y en los bajos relieves del antiguo Egipto. En las pinturas y esculturas de Miguel Ángel, en la Gioconda de Leonardo Da Vinci, en la música de Beethoven, de Mozart, de Lizt, de Richard Wagner; en las grandes obras de la Literatura Universal: «La Iliadada y la Odisea» de Homero, «La Divina Comedia», de Dante y muchísimas otras.
Sin el arte como testigo, la filosofía, la mística y la ciencia de nuestros antepasados, no hubiesen podido llegar a nosotros.
A este respecto nos dice el Venerable Maestro Samael Aun Weor: Hemos investigado en las fuentes de la China, en las obras sáncritas de la India, en los viejos manuscritos tibetanos, etc, y hemos llagado a la conclusión de que la sabiduría es universal, que es siempre la misma. Sólo cambian sus distintos aspectos de expresión, de acuerdo con los pueblos, naciones y lenguas...
LA GNOSIS COMO RELIGION da respuesta a todos los requerimientos del espíritu, del alma, de la conciencia o budhata del ser humano.
Todas las religiones verdaderas son piedras preciosas engarzadas en el hilo de oro de la divinidad. Las religiones conservan los valores eternos, Es absurdo decir que la religión del vecino no sirve y que sólo la mía es verdadera. Si la religión del vecino no sirve, entonces la mía tampoco sirve, porque los valores son siempre los mismos. Todas las religiones enseñan lo mismo y buscan lo mismo: Re-Ligar, volver a unir al ser humano a su principio Pneumático, a su Real Ser Interior Profundo.
Las doctrinas religiosas en su esencia son perfectas, los imperfectos somos siempre los practicantes de las religiones. Sería absurdo decir que el Cristianismo, o el Islam o cualquier otra religión inciten a la guerra, a matar o quemar seres humanos, porque en ninguna parte de su doctrina o textos sagrados lo indica. Esto siempre es culpa de los ignorantes que pertenecen a esa religión y que para desgracia ocupan puestos relevantes.
Es estúpido decir que la religión de las tribus indígenas de América es idolatría, entonces ellos también tienen derecho a decir que nuestra religión es idolatría. Y si nosotros nos reímos de ellos, ellos también pueden reírse de nosotros.
No podemos desacreditar la religión de otros sin desacreditar la nuestra también, porque los principios son siempre los mismos.
Bajo el Sol, toda religión nace, crece, se desarrolla, se multiplica en muchas sectas y muere. Así ha sido siempre y así será siempre. Pero los principios religiosos nunca mueren. Pueden morir las formas religiosas, pero los principios religiosos, es decir, los valores eternos, nunca mueren. Ellos continúan, ellos se revisten con nuevas formas.
Hay hombres profundamente religiosos que no pertenecen a ninguna forma religiosa. porque han unido su mente y su conciencia a la divinidad.
Decía Albert Einstein: Una ciencia sin religión está coja; una religión sin ciencia está ciega…
Estudiaremos las religiones comparadas, sus principios eternos, sus deidades, sus ritos ancestrales, sus maestros, sus preceptos, etc.
A través del estudio y experimentación de la Ciencia pura, del Arte regio, de la Filosofía hermética y de la Religión-ciencia, el aspirante gnóstico empieza a recorrer su propio camino, su propio sendero. El sendero está dentro de cada uno de nosotros.
Nadie puede introducirse en el sendero sin antes tener un conocimiento conceptual sobre ese mismo camino. De allí que el neófito deba entonces –al principio- estudiar en forma intelectiva todo el cuerpo de doctrina gnóstica donde se le enseñarán los mapas del camino.
Posteriormente, a medida que avance en los estudios de Primera Cámara, el Instructor le explicará cómo vivenciar esos conocimientos, utilizando para ello la técnica de la meditación y otros métodos que poseen las asociaciones gnósticas internacionales de estudios antropológicos, filosóficos y culturales.
Esta es una enseñanza seria, para gentes serias, vale decir: está destinada a aquellos aspirantes sinceros que verdaderamente quieran trabajar sobre sí mismos, para cambiar su conducta, su modo de ser, para aquellos que quieren respuestas reales y concretas. En consecuencia, la Gnosis se aparta, nada tiene que ver con santerías, espiritismos, brujerías, cartomancias y astrologías de feria, charlatanería y todas esas manifestaciones del psiquismo subjetivo inferior que tanto abunda hoy en los mercados de libros, revistas y periódicos.
La Gnosis es una enseñanza cósmica que busca restituir dentro de cada ser humano, la capacidad de vivir consciente e inteligentemente, a través del estudio, comprensión y experimentación del arte, la ciencia, la filosofía y la mística trascendental.
Tener Conciencia de la propia ignorancia es un paso hacia el Conocimiento… Benjamín Disraelí-.

Colaboración de
César Owen/España

La conciencia y algunas definiciones de Gnosis

Introducción:

En este sitio:: gnosis Guatemala y para bien de la Gran Causa, consideramos importante, trasladar algunas definiciones de la Gnosis. Hemos seleccionado algunas de autores no gnósticos que escriben acerca de esta sublime sabiduría. Entre los autores seleccionados, hay algunos académicos reconocidos que realizan trabajos de investigación en universidades de gran prestigio en el mundo.

Los académicos de los que seleccionamos citas, se han especializado en el estudio teórico de la Gnosis antigua. La última definición que anotaremos, es la que aparece en el Mensaje de Navidad 1974-1975 del Kalki Avatara de la Era de Acuario: Samael Aun Weor y que lleva el título de: La Doctrina Secreta de Anahuac.

A leer la presente entrada, se podrá concluir que hay un concepto que resulta sumamente importante para entender qué es gnosis y qué se persigue con los estudios gnósticos. Este concepto crucial para el estudiante gnóstico, es la conciencia.

Concepto y definiciones de Gnosis

Antes de entrar a definir la palabra Gnosis, consideramos esencial, acudir al diccionario de la lengua para clarificar este concepto. En el diccionario de la Real Academia Española, encontramos lo siguiente: “gnosis. (Del gr. γνῶσις, conocimiento). 1. f. Conocimiento absoluto e intuitivo, especialmente de la divinidad, que pretendían alcanzar los gnósticos.

De la palabra gnosis, derivan muchas otras palabras. Por ejemplo, dos palabras derivadas de Gnosis, son:
gnoseología. (Del gr. γνῶσις, -εως, conocimiento, y -logía). 1. f. Fil. Teoría del conocimiento. Un poco más amplia la explicación del significado de gnoseología, la encontramos en el Diccionario Panhispánico de dudas, en el que se lee lo siguiente: gnoseología. ‘Teoría del conocimiento’: … Este sustantivo, así como el cultismo gnosis (‘conocimiento absoluto, especialmente de la Divinidad’), proceden de la voz griega gnosis (‘conocimiento’). Aunque en el caso de otros cultismos que empiezan por gn- se aceptan las variantes sin g- (gnetáceo/netáceo, gnómico/nómico, etc.; → g, 2.1.3), las voces gnosis, gnoseología y su derivado gnoseológico no admiten su escritura sin g-, posiblemente para evitar su confusión con nosología y nosológico, de diferente etimología y significado (→ nosología).

También en el DRAE, encontramos: diagnosis. (Del gr. διάγνωσις, conocimiento). 1. f. Acción y efecto de diagnosticar. 2. f. Biol. Descripción característica y diferencial abreviada de una especie, género, etc. 3. f. Med. diagnóstico (‖ arte o acto de reconocer una enfermedad).

Hemos visto ya que en el DRAE se define Gnosis así: “Conocimiento absoluto e intuitivo, especialmente de la divinidad”. Y en el Panhispánico de dudas, como: “conocimiento absoluto, especialmente de la Divinidad”.

Asimismo, en el Diccionario Práctico del Estudiante, también publicado por la Real Academia Española –RAE, se lee: “conocimiento absoluto e intuitivo de las cosas divinas, especialmente de la divinidad misma”.

José Montserrat Torrents, en su versión de El Evangelio de Judas, Editorial EDAF, define en sentido estricto a la Gnosis, así: “conocimiento religioso reservado a una élite”. Montserrat Torrents, es un académico catalán, una autoridad de reconocido prestigio internacional en el estudio y conocimiento del copto. Doctor en Teología y catedrático de la Universidad de Barcelona.

Stephan A. Hoeller, en su libro: Jung Gnóstico y los Siete Sermones a los muertos, de Editorial Sirio, da en el glosario de la obra, la siguiente definición de la Gnosis: “conocimiento espiritual al que se accede a través de la intuición”.

En el capítulo titulado: “¿Qué son los gnósticos?”, del libro citado, Hoeller, expone lo siguiente en relación con los gnósticos: “no eran miembros de una secta ni de una nueva religión, como afirmaban sus detractores, sino personas que compartían una cierta actitud frente a la vida. Puede decirse que esta actitud consistía en la convicción de que el conocimiento personal, directo y absoluto de las auténticas verdades de la existencia es accesible a los seres humanos y, más aún, que la adquisición de dicho conocimiento siempre debe constituir la realización suprema de la vida humana”.

“Este conocimiento, o Gnosis, no era racional ni científico, ni siquiera era considerado como un conocimiento filosófico de la verdad, sino como un saber que surgía en el corazón de una forma intuitiva y misteriosa y, por ello, en al menos uno de los textos gnósticos (el Evangelio de la verdad) es denominado Gnosis Kardias, el conocimiento del corazón”.

“Evidentemente se trata de un concepto religioso que es a la vez sumamente psicológico, ya que el significado y el propósito de la vida no es ni la fe –con su énfasis en la certeza ciega de la existencia de Dios y su igualmente ciega represión- ni las buenas obras, sino el discernimiento y la transformación interior, para decirlo en pocas palabras, un proceso psicológico profundo”.

Philip Gardiner en la introducción a su libro: Gnosis el Secreto del templo de Salomón revelado, de ediciones Obelisco, dice lo siguiente:

“Son muchas las personas que no comprenden lo que significa la palabra gnosis; otras creen que significa simplemente conocimiento, y lo dejan ahí. Sin embargo, existe un significado más profundo. Es una palabra que da origen al título de gnóstico, o alguien que tiene un conocimiento especial. La verdadera definición del término gnosis es la experiencia mística directa de lo Divino en el yo. Es la realización de nuestra verdadera naturaleza, y no se puede discernir mediante un dogma o una doctrina intelectual, sino sólo a través de la experiencia”.

David Grez en la introducción a la versión de Los Evangelios Gnósticos de Editorial Sirio, escribió lo siguiente: “el nombre lo tomaron de la palabra gnosis, vocablo griego que significa conocimiento. Este término había sido ya empleado por diversas corrientes de la filosofía griega, sobre todo por los platónicos y los pitagóricos”.

“Con esta expresión designaban ellos al conocimiento verdadero de la esencia de algo, por oposición al conocimiento de las apariencias de las cosas, sometido a los vaivenes del cambio. Es decir que el término gnosis exige un objeto al que referirse. Ese objeto en la mayoría de los textos gnósticos es Dios”.

“La gnosis sería, pues, el conocimiento de Dios o de alguna propiedad de Dios, pero se trata de un conocimiento inmediato y absoluto, es decir, que es recibido a la manera de una revelación o una visión, sin necesidad de sucesivas y progresivas deducciones del entendimiento. Por tanto, es un conocimiento muy alejado de la manera racional y cartesiana a la que los europeos modernos estamos acostumbrados”.

Más adelante dice: “los gnósticos creían en la posibilidad de alcanzar un conocimiento completo de la verdad mediante un despertar o una revelación inmediata, que ampliaría sus capacidades de comprensión hasta límites insospechados…”

Para Henri-Charles Puech, auténtica eminencia en la materia, profesor de estudios gnósticos y maniqueos; en su libro: En torno a la Gnosis, publicado por Taurus, el significado de Gnosis, sería “una experiencia interior mediante la cual, durante una iluminación que es regeneración y divinización, el hombre se reapropia de su verdad, se rememora y recupera la conciencia de sí, es decir, la conciencia de su auténtica naturaleza y origen; y, a través de esa recuperación, se conoce o se reconoce en dios, conoce a Dios y aparece ante sí mismo como emanado de Dios y ajeno al mundo…”

Elaine Pagels, una prestigiada autoridad mundial en investigación de la Gnosis antigua, en la introducción a su libro: Los evangelios gnósticos, publicado por Editorial Crítica, afirma lo siguiente: “actualmente, a estos cristianos se les llama “gnósticos”, del griego gnosis, palabra que suele traducirse por “conocimiento”. Porque del mismo modo que a aquellos que dicen no conocer nada sobre la realidad última se les denomina “agnósticos” (literalmente: “que no conocen”), a la persona que sí afirma conocer tales cosas se le llama “gnóstica” (“conocedora”).”

“Pero gnosis no significa principalmente conocimiento racional. La lengua griega establece una distinción entre el conocimiento científico o reflexivo (“él conoce o sabe matemáticas”) y el conocimiento a través de la observación o la experiencia (“él me conoce”), que es la gnosis. Tal como la utilizan los gnósticos, podríamos traducirla por “intuición”, porque gnosis entraña un proceso intuitivo de conocerse a uno mismo. Y conocerse a uno mismo, decían ellos, es conocer la naturaleza y el destino humano”.

“Según el maestro gnóstico Teodoro, que escribía en Asia Menor hacia 140-160, el gnóstico es aquel que ha llegado a entender “quiénes éramos y en qué nos hemos convertido; dónde estábamos… hacia dónde nos apresuramos, de qué se nos está librando; qué es el nacimiento y qué es el renacimiento”. Sin embargo, conocerse a uno mismo, en el nivel más profundo, es al mismo tiempo conocer a Dios, este es el secreto de la gnosis”.

“Otro maestro gnóstico, Monoimo, dice: abandonad la búsqueda de Dios y la creación y otros asuntos de parecida índole. Buscadle tomándoos a vosotros mismos como punto de partida. Averiguad quién hay dentro de vosotros que se adueña de todo y dice: “mi Dios, mi mente, mi pensamiento, mi alma, mi cuerpo”. Averiguad las fuentes del pesar, del gozo, del amor, del odio… Si investigáis cuidadosamente estas cuestiones, las encontraréis en vosotros mismos”.

Finalmente, el Kalki Avatara de la era de Acuario, Samael Aun Weor, en el capítulo titulado Antropología Gnóstica de su libro: la Doctrina Secreta de Anahuac, explica lo siguiente “hablando muy francamente y sin ambages, diremos: la Gnosis es un funcionalismo muy natural de la conciencia, una “Philosophia perennis et universales”. Incuestionablemente, Gnosis es el conocimiento iluminado de los misterios divinos reservados a una élite”

En íntima relación entre la Gnosis y la conciencie, hemos leído que Hoeller escribe acerca de un conocimiento personal, directo y absoluto que conlleva un proceso psicológico profundo. Gardiner, hace referencia a la experiencia mística directa. Por su lado, Grez, nos habla de alcanzar el conocimiento de la verdad, mediante el despertar. Puech por su parte se refiere a que en la Gnosis se busca recuperar la conciencia de sí, la conciencia de la auténtica naturaleza y origen. Mientras Pagels habla de un proceso para conocerse a uno mismo. Cita a Teodoro quien reafirma que el secreto de la Gnosis es conocerse a uno mismo, que en el nivel más profundo equivale a conocer a Dios. Este planteamiento, según Pagels, lo refuerza Monomio al afirmar que la búsqueda de Dios, se encuentra en nosotros mismos.

Samael Aun Weor, también enfatiza en que los métodos de la Gnosis implican “ una serie coherente , clara, precisa, de elementos fundamentales verificables mediante la experiencia mística directa. También afirma que la Gnosis es un funcionalismo de la conciencia. Pero, ¿qué es la conciencia?

Para responder, nuevamente acudimos al DRAE, que da las siguientes definiciones: 1. f. Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. 2. f. Conocimiento interior del bien y del mal. 3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas. 4. f. Actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto. 5. f. Psicol. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.

Para los gnósticos, la conciencia es experiencia, es la experiencia del ciclo o la experiencia vivida por la esencia, por el alma humana. La conciencia y el conocimiento de sí son indispensables para lograr la Gnosis.

Sin embargo, los estudios gnósticos de todos los tiempos, explican claramente, que la conciencia se encuentra dormida en el ser humano. La conciencia se encuentra atrapada entre los elementos indeseables de nuestra conducta. De ahí que el mensaje gnóstico se oriente hacia el despertar de la conciencia.

A este respecto, Samael Aun Weor, afirma en La Doctrina Secreta de Anahuac que: “la esencia, la conciencia, embutida, embotellada, enfrascada entre los diversos elementos que constituyen el mí mismo, el ego, desafortunadamente se procesa dolorosamente en virtud de su propio condicionamiento”.

Disolviendo al yo, la esencia, la conciencia despierta, se ilumina, se libera, entonces deviene como consecuencia o corolario el auto-conocimiento, la auto-gnosis.

Indubitablemente, la revelación legítima tiene sus basamentos irrefutables, irebatibles en la autognosis.

La revelación gnóstica es siempre inmediata, directa, intuitiva. Excluye radicalmente a las operaciones intelectuales de tipo subjetivo y nada tiene que ver con la experiencia y ensamble de datos fundamentalmente sensoriales”.

Terminamos esta entrada con esta otra frase de Samael Aun Weor: “conocerse a sí mismo es haber logrado la identificación con su propio Ser divinal”.

El Águila

El águila imperial
Majestuosidad y poder del Ser

El Águila desde siempre se ha utilizado para simbolizar lo real y majestuoso por excelencia, tanto en la Tierra como en el Cielo. O también como símbolo de poder, en la enseña principal de algunos ejércitos modernos o del pasado, como la legión romana, por ejemplo. Asimismo queda trazada con las líneas imaginarias que forman las estrellas de la constelación del Águila: constelación septentrional de la Vía Láctea.

Se asocia al Evangelio de Juan y al elemento aire. Volando, en plena libertad, por los acantilados en amplios círculos, es para la mayoría de
los indígenas de América del Norte, el símbolo del
Gran Espíritu (Wakan-Tanka), manifestándose en los tres mundos: el Supramundo, el Mundo Terrenal y el Inframundo, que ellos consideran circulares. Disposición ésta que utilizan en todas sus reuniones y construcciones, dado que para ellos, el poder del Mundo, siempre actúa en círculos. Cielo, Tierra, Luna y Sol, estaciones, vida y muerte, viento, nación, etc., todos son círculos de poder. Y sólo conciben el cuadrado como la unión de las cuatro direcciones del Universo dentro de ese Círculo. Lo cual nos recuerda la “cuadratura del círculo” o la búsqueda de la perfección.

En el libro “La Doctrina Secreta de Anahuac”, del antropólogo contemporáneo Samael Aun Weor leemos lo siguiente: el águila triunfante posada sobre el nopal, devorándose a una serpiente, en el escudo de armas de

los Estados Unidos Mexicanos, no es más que la traducción fiel del glifo arcaico que otrora designara a la gran Tenochtitlan. El emblema mexicano no es otra cosa que la alegoría del Espíritu fusionándose con la materia, para que se cumpla el axioma hermético: “asciende de la Tierra al Cielo, (de la materia al espíritu) y desciende del Cielo a la Tierra. Recibe la fuerza de las cosas superiores y de las inferiores. Tendrás por este medio la gloria del mundo y toda oscuridad huirá de ti.

Pero, para lograr ser tragado por el águila, primero, el adepto debe ser tragado por la serpiente y esto último, no sería posible, sin la eliminación de las impurezas, por lo cual tiene que ser asistido por “ella” (la Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes),


para aniquilar esas inmundicias y purificarse.
Al candidato al adeptado le esperaban siempre espantosas luchas, terribles batallas contra sus propias pasiones animales, personificadas en los múltiples “agregados psíquicos” o “elementos Inhumanos” que se deben reducir a polvareda cósmica, con el auxilio especial de la “mujer serpiente”, que entre el mismo simbolismo de los aztecas es Coatlicue, la del faldellín de serpientes y rostro de la muerte, es decir, la divina diosa Madre Muerte.

En el Antiguo México existían órdenes místico-guerreras, como las de los caballeros águilas y caballeros tigres,

que buscaba transformar a cada uno de sus adeptos en el sublime Quetzalcóatl (serpiente de plumas preciosas), o sea en el Águila que se ha tragado la Serpiente, como símbolo de la Unidad Múltiple Perfecta, es decir, fusionarlo a la Divinidad. Y continúa diciendo el V.M. Samael: el adepto, victorioso, se convierte en un «Hijo de la Serpiente», en una serpiente que debe ser tragada por el Águila del Espíritu (el Tercer Logos). El Águila de Anahuac, es el mismo Cronos Saturno, es Shiva, el «Primogénito de la Creación», el Ser de nuestro Ser, el archi-Hierofante y archi-Mago, nuestro divino Augoides, el Logoi Individual. La mitología griega considera a Cronos como uno de los dioses más antiguos, como un verdadero creador de dioses. Saturno-Cronos (el Águila Rebelde) se traga a la culebra (que se ha tragado a la conciencia) para transformarnos en dioses.

Si el germen no muere, la planta no nace; si la Serpiente no fuera tragada por el Águila Saturnina, nunca nos fusionaríamos al Real Ser. El Águila del Espíritu con sus vivientes plumas de oro puro, volando altanera por el firmamento estrellado, tiene la costumbre de cazar exclusivamente en los terrenos purgatoriales. Esa Águila Misteriosa se precipita terrible como el rayo para arrebatar el alma hacia las esferas del fuego universal. Ganímides transformado en águila fue transportado al Olimpo para servir de copero a los dioses.

A los pies de Júpiter-Zeus, padre de todos los dioses aparece el águila, como su emblemático símbolo, de majestad y poder. En Roma, durante la apoteosis del Emperador, era soltada un águila sobre la cabeza de este, para que con una rama de olivo o palma, se elevara al cielo como símbolo del alma y de la inmortalidad.

El águila participa también en muchos mitos sobre la creación del mundo, como símbolo del Logos, del fuego, que fecunda las aguas genesíacas (la serpiente) del primer instante, para que surja el Universo. Bicéfala, la vemos majestuosa como insignia de los emperadores bizantinos, en los diseños heráldicos y entre los grabados de los alquimistas medievales, como símbolo de la dualidad. Por último, diremos con gran énfasis, acompañando a Hermes Trismegisto: si separamos lo sutil de lo espeso, con gran industria, podremos elevarnos cual águilas altaneras hasta el Olimpo, morada de los dioses.

Colaboración de:
César Owen / España

Antropología Gnóstica (parte II)

Existen en el mundo infinidad de religiones, escuelas, creencias y doctrinas. Sin embargo, el aspirante que busca el sendero de la auto liberación y que visita por primera vez las aulas de las escuelas gnósticas en Guatemala o el mundo, quizás al querer averiguar qué es gnosis, piense que con la Sabiduría Gnóstica ha hecho su aparición entre los seres humanos una nueva creencia, un nuevo tipo de doctrina o una escuela surgida a última hora, fundada por alguien deseoso de imponer su filosofía.
Esto, desde luego, es un punto de vista completamente equivocado, pues antes de que se conocieran las formas religiosas existentes actualmente en el mundo, la Gnosis existía, ya era.
Los libros hindúes, por ejemplo, desde tiempos inmemoriales hablan de la Gnosis, a la que designan con el nombre de Gupta-Vidya o sabiduría del Ser, y en la Biblia hebraica se dice de ella: «Antes que se formase el polvo del mundo y se afirmasen los cielos y las fuentes del abismo, la Sabiduría era eternamente, ya existía»…
En la antigüedad, se encuentra en el cercano Oriente, en el Mediterráneo y en los cuatro primeros siglos del Cristianismo, fue considerada como una unión más o menos casual de diversos elementos y culturas. Hoy se toma como un fenómeno que aparece y reaparece espontáneamente en la conciencia humana.
Muchos suponen todavía que las tendencias gnósticas se desarrollaron únicamente entre el seno del cristianismo primitivo, pero notables investigadores y autores de libros han desmentido tal afirmación parcial, reconociendo que la Gnosis es perenne y universal.
Entre estos investigadores encontramos a antropólogos prestigiados en el mundo académico, como Mircea Eliade o Elaine Pagels quienes afirman que comienzan a comprender que la Gnosis como sabiduría trascendental no surge (como hasta hace poco se suponía), del cercano o medio Oriente o en los primeros siglos del Cristianismo, sino que empiezan a considerarla como un fenómeno de la Conciencia misma del ser humano. Es decir, la humanidad, esté donde esté, en el Polo Norte o la Patagonia, podrá tener relación con la misma fuente del conocimiento universal por experiencia directa. Esto significa que poniéndose en contacto con las fuerzas, elementales, principios Inteligentes, y con cualquier otra manifestación de lo metafísico o psicológico de su propio Ser, su experiencia, siempre será la misma.

En este sentido la Dialéctica de la Conciencia tiene su lenguaje simbólico, muy particular, que sólo le habla a la conciencia del experimentador. No por todo esto se descarta la tradición esotérica, que como depositaria de la sapiencia cósmica, puede servir de fuente para diversas culturas de lado y lado del océano como lo sería, por ejemplo: La Atlántida.

Basta observar las diversas similitudes encontradas a los dos lados del Atlántico, en aspectos arquitectónicos, míticos, religiosos, calendáricos, etc, incluso en culturas distantes en tiempo y espacio, y veremos que nos presentan un hilo conductor, arquetípico y un hecho contundente que corrobora nuestras afirmaciones.
A este respecto, el Maestro Samael Aun Weor, como presidente fundador de esta institución y como insigne expositor de las verdades gnósticas de todos los tiempos en pleno siglo XXI, afirma lo siguiente en su libro “Mensaje de Navidad 1967-1968”: recordemos, en primer lugar, eso que muy acertadamente se llama unidad de la experiencia mística. Durante el estado de arrobamiento sagrado, todos los místicos sienten concretamente algo en común, con un sentido semejante y con lazos inconfundibles de idéntico carácter.

Consideremos, en segundo lugar, el interesantísimo caso del lenguaje místico. Mediante un juicioso estudio comparativo de religiones, hemos podido verificar que los místicos de varias edades hablan el mismo lenguaje esoterista y usan las mismas palabras. Esto está demostrando hasta la saciedad la tremenda realidad de la experiencia mística.

Mencionemos, en tercer lugar, la asombrosa concordancia de datos que, en forma muy íntima, relacionan a las místicas experiencias con las condiciones intrínsecas del mundo.

De tales condiciones puede deducirse correctamente la sensación de unidad del todo. Una nueva sensación muy peculiar de eso que se llama tiempo; la sensación de infinitud; el placer o el horror, el conocimiento íntegro del todo en la parte y, por último: la experiencia inolvidable de la vida infinita y la conciencia infinita.

Más específicamente, en el terreno de la Antropología, en su libro: La Doctrina Secreta de Anahuac, Samael Aun Weor expone: como quiera que los estudios gnósticos han progresado extraordinariamente en estos últimos tiempos, ninguna persona culta caería hoy, como antaño, en el error simplista de hacer surgir a las corrientes gnósticas de alguna exclusiva latitud espiritual.
Si bien es cierto que debemos tener en cuenta en cualquier sistema gnóstico sus elementos helenísticos, orientales, incluyendo Persia, Mesopotamia, Siria, India, Palestina, Egipto, etc. Nunca deberíamos inorar a los principios gnósticos pereptibles en los sublimes cultos religiosos de los nahuas, toltecas, aztecas, zapotecas, mayas, chibchas, incas, quechuas, etc., etc., etc., de Indoamérica.

Entonces, cuando se habla de Antropología Gnóstica, entre otros aspectos, se hace referencia a la investigación, constatación, comprensión, verificación y concienciación de los principios gnósticos latentes en los restos materiales y culturales de las civilizaciones del pasado. Se establecen relaciones, se determinan vínculos y se encuentran principios universales comunes.
Para realizar este tipo de correlaciones, necesitamos poseer la Gnosis y su dinamismo revelador. Solo así podemos penetrar en los apergaminados códices y papiros sagrados, en la sabiduría hermética de todas las edades, en las hieráticas esculturas y monolitos, en las majestuosas pirámides y sagrados templos, en el misterio oculto de los ritos y tradiciones, etc.

Es por eso que el maestro Samael Aun Weor, nos dice: Los códices mexicanos, papiros egipcios, ladrillos asirios, rollos del mar Muerto, extraños pergaminos; así como ciertos templos antiquísimos, sagrados monolitos, viejos jeroglíficos, pirámides, sepulcros milenarios, etc., ofrecen en su profundidad simbólica un sentido gnóstico que definitivamente escapa a la interpretación literal y que nunca ha tenido un valor explicativo de índole exclusivamente intelectual.

El racionalismo especulativo, en vez de enriquecer el lenguaje gnóstico, lo empobrece lamentablemente, ya que los relatos gnósticos, escritos o alegorizados en cualquier forma artística, se orientan siempre hacia el Ser.

Y es en este interesantísimo lenguaje semi-filosófico y semi-mitológico de la Gnosis, en el que se presentan una serie de invariantes extraordinarias, símbolos con fondo esotérico trascendental que en silencio dicen mucho. Bien saben los divinos y los humanos que el silencio es la elocuencia de la sabiduría.

“La Antropología materialista hace asociaciones de tipo intelectivo, saca deducciones lógicas que pueden o no estar de acuerdo con la realidad de los principios de las diferentes culturas. L
La Antropología Gnóstica, basada en reglas precisas y principios tradicionales eternos extrae la sapiencia esotérica”.

“Tenemos sistemas diferentes para la investigación. Poseemos disciplinas especiales que nos permiten poner en actividad ciertas facultades latentes en el cerebro humano, ciertos sentidos de percepción, completamente desconocidos para la ciencia”

La Gnosis es esoterismo puro, sabiduría oculta. Y es oculta –justamente- porque se esconde a los sentidos externos de la humanidad pasional, egoísta, vengativa, fornicaria, adúltera, perversa, etc. O dicho de otra forma: no es visible para la humanidad mecánica o que es esclava del Ego, del “Yo” de que habla la Psicología experimental y la Psicología Gnóstica o Psicología Rvolucionaria.

Por otro lado, la palabra esoterismo suele provocar una reacción negativa en aquellos que por primera vez la escuchan o leen. En esto ha contribuido mucho la prensa, la radio, la televisión. Particularmente, la fantasiosa literatura seudo-esoterista que tanto abunda hoy en los mercados de libros, revistas y periódicos. obras escritas por personalidades que jamás han tenido contacto con el Gnosticismo Universal y que han querido convertir en charlatanería al verdadero esoterismo, lamentablemente.
El esoterismo gnóstico es una doctrina seria con fundamentos sólidos y documentación antropológica muy precisa, que permite al estudioso verificar su continuidad en el tiempo, y le permite también evadir el intrincado laberinto de las opiniones seudo-esoteristas.
En realidad, de verdad, la Gnosis es una enseñanza cósmica que no ha salido de este o aquel personaje como doctrina, que nunca ha tenido ni tendrá ribetes personales, que no le pertenece a nadie en particular, sino que corresponde al conocimiento trascendental de todo lo que ha sido, es y será.
La palabra Gnosis puede y debe entenderse como la verdad, como la realidad, y por lo tanto -en sí misma- encierra el contenido de toda la sabiduría y conocimientos múltiples de nosotros mismos, del planeta Tierra y en general de todos los mundos, soles y galaxias que giran en rutas orbitales dentro del espacio sin límites.
La Gnosis parte de una idea absolutamente práctica, a saber: para que el conocimiento universal sea percibido como una realidad, para que se convierta en auto-gnosis, el individuo que busca el sendero, debe comprobarlo por sí mismo, por experiencia propia y directa.
Por ejemplo: la Gnosis afirma que existen las dimensiones superiores del espacio, pero no lo establece como una creencia o como un dogma. Sno como lo que es, como una realidad de la Vida Universal. Y cada quien debe comprobarla por sus propios medios, penetrando conscientemente dentro de ellas, moviéndose en su propio ámbito, palpándolas directamente, como cuando uno mete el dedo en el fuego y siente que se quema, o como cuando uno traga agua y siente que se ahoga. Y esto, obviamente, ya no es creencia, puesto que se fundamenta en eso que el gnosticismo llama experiencia mística directa.
En consecuencia, el aspirante que busca el sendero de la Gnosis podrá entonces comprobar por sí mismo, mediante la aplicación de métodos y procedimientos específicos, mediante la realización de prácticas especiales, todos los aspectos trascendentales del ser y del saber gnóstico.

Psicología profunda, Antropología, Medicina, Arte regio, Yoga trascendental, educación sexual, religión científica, Filosofía Hermética, y de manera global cualquier rama de la ciencia pura o Ciencia objetiva del Ser, está incluida en el temario que gratuitamente los estudios gnósticos al inquieto buscador de la verdad.
Entonces, la Gnosis, lejos de permanecer en una actitud estática de contemplación nos coloca como motivo dinámico de estudio y transformación. Ha surgido en distintos momentos en la historia y es creadora de culturas. Así como el Sol da su luz a todos los planetas, una misma luz (GNOSIS) dio origen a todas las filosofías y religiones ancestrales. Y aunque, en la vida cotidiana nos empeñamos en sectorizarnos, la Gnosis nos recuerda el supremo deber cósmico de regresar a nuestros orígenes: La Unidad.

Te invitamos a continuar estudiando el tema en la entrada: Antropología Gnóstica, (parte III y final)

Colaboración de César Owen
España

Los estudios gnósticos

Cuando se quiere saber que es Gnosis es natural que surjan dudas acerca de cuál es el campo de esta sabiduría, cuál es su objeto de estudio y qué temas aborda.

Ya se ha establecido que el significado de la palabra Gnosis es conocimiento. Pero no cualquier tipo de conocimiento, sino uno que permite al ser humano conocer a Dios. En su definición, la Gnosis se ha delimitado como un conocimiento espiritual que se obtiene por medio de la intuición.

Gnosis es la síntesis de todos los conocimientos necesarios para llegar a la divinidad. Por ello, usualmente, en diccionarios y enciclopedias se afirma que el gnosticismo es un conjunto de doctrinas filosófico-religiosas, mezcla de creencias cristianas con principios del platonismo, de las tradiciones judías, caldeas y orientales, así como de elementos esotéricos.

Sin embargo, investigaciones más profundas nos conducen más lejos. Por ejemplo, Henry Durvill en su libro Los misterios iniciáticos cita una frase de Hermes Trismegisto: “Busca un piloto que te encamine hacia las puertas de la Gnosis…”

“La ciencia secreta de los sufis y derviches danzantes está en la Gnosis. La doctrina secreta del buddhismo y del taoísmo está en la Gnosis. La magia sagrada de los nórdicos está en la Gnosis. La sabiduría de Hermes, Buddha, Confucio, Mahoma, Quetzalcoatl, y muchos otros, está en la Gnosis. La doctrina del Cristo es la Gnosis.” (Samael Aun Weor).

Samael Aun Weor en su libro “La doctrina secreta de Anahuac”, explica que “ninguna persona culta caería hoy, como antaño, en el error simplista de hacer surgir a las corrientes gnósticas de alguna exclusiva latitud espiritual”.

“Si bien es cierto que debemos tener en cuenta en cualquier sistema gnóstico sus elementos helenísticos, orientales, incluyendo Persia, Mesopotamia, Siria, India, Palestina, Egipto, etc., nunca deberíamos ignorar a los principios gnósticos perceptibles en los sublimes cultos religiosos de los nahuas, toltecas, aztecas, zapotecas, mayas, chibchas, incas, quechuas, etc. etc. etc. de Indoamérica.”

Más adelante expone: “Este Gnosticismo implica una serie coherente, clara, precisa, de elementos fundamentales verificables mediante la experiencia mística directa.”

A este respecto, Henri Charles Puech, en su libro: “En torno a la Gnosis“, afirma que: “De manera más especial, en los sistemas religiosos de los que constituye el fondo, la Gnosis aparece como un conocimiento que trae consigo y procura por sí mismo la salvación, una ciencia liberadora o salvadora, un saber que es en sí y por sí mismo salvación. Se llama o puede llamarse gnosticismo -y también gnosis– a toda doctrina o actitud religiosa fundada sobre la teoría o la experiencia de la obtención de la salvación mediante el conocimiento.” (Op. Cit. Introducción al capítulo Fenomenología de la gnosis).

De ahí que en la Gnosis hay ciencia, arte, filosofía y religión. La Gnosis, como ciencia, es eminentemente experimental. El laboratorio en el que una persona gnóstica realiza sus investigaciones es el de su propio microcosmos, en su cuerpo físico y cuerpos internos.

La Gnosis como arte, enseña a utilizar la imaginación creadora, a comprender el orden de la creación y a desarrollar la emoción superior para admirar las expresiones estéticas. Como filosofía guía hacia el amor por la sabiduría del Ser; y como religión indica el camino para alcanzar el “religare”, volver a ligar el alma con Dios.

Al estudiar ciencia en la Gnosis, estudiamos las leyes naturales que rigen al Universo y al ser humano, estudiamos Medicina oculta, Antropología Gnóstica, Astrología hermética, Alquimia, Cábala, Psicología Gnóstica, Endocrinología y Criminología esotéricas, Ultra anatomía, Ultra fisiología, entre otras ciencias espirituales no corrompidas por el materialismo, ni el ateísmo.

El gnóstico sincero estudia el arte objetivo y real de las antiguas civilizaciones. En la Gnosis se estudia danza, teatro, escultura, música y pintura. Quien estudia Gnosis aprende que las antiguas expresiones del arte fueron “verdaderos libros informativos que transmitían deliberadamente ciertos conocimientos cósmicos trascendentales.” SAW.

Un ejemplo maravilloso de danzas sagradas lo constituyen las de los derviches. Entre los dramas, el más antiguo es el Drama Cósmico, el drama de Cristo en el Cosmos. Por medio de la música se aprende una ley fundamental de la Naturaleza: la Ley de siete principios. En la Gnosis se analizan profundamente las monumentales obras de la poesía épica, como la Odisea y el Bhagavad Gita.

En la Gnosis se estudian los grandes problemas y ramas de la filosofía. Se estudia Ontología trascendental, Gnoseología, Metafísica práctica, Ética revolucionaria. Dichos problemas y ramas filosóficas se analizan con principios herméticos, las leyes de la dialéctica desprovistas de positivismo y materialismo. En la Gnosis hay una búsqueda permanente por la verdad, porque quien la encuentra, se hace libre.

En la Gnosis, se encuentra la religión síntesis. De acuerdo con la Gnosis, “todas las religiones son perlas preciosas engarzadas en el hilo de oro de la divinidad. Las religiones conservan los valores eternos, no existen religiones falsas. Todas las religiones son necesarias, todas las religiones cumplen su misión en la vida”. -SAW

Conforme a leyes naturales, “bajo el Sol, toda religión nace, crece, se desarrolla, se multiplica en muchas sectas y muere”. “Los principios religiosos nunca mueren. Es absurdo calificar a otros de infieles, herejes o paganos, por el simple hecho de no pertenecer a nuestra religión. Todas las religiones tienen los mismos principios. Las formas religiosas cambian según las épocas históricas y las razas.” SAW

Por esta razón, Samael Aun Weor ha afirmado que “la gnosis es altamente científica, extraordinariamente artística, profundamente filosófica y maravillosamente mística.”

El gnosticismo es la doctrina de la síntesis, que ha resurgido en esta Era de Acuario en la forma del Movimiento Gnóstico Internacional. Samael Aun Weor es el Kalki Avatar de la Era de Acuario y también es el fundador de las instituciones gnósticas de los tiempos del fin.

Las diferentes instituciones y grupos gnósticos de la actualidad le ahorran a la humanidad el trabajo de tener que estudiar toda la sabiduría antigua de Egipto, Persia, Caldea, Grecia y América; de estudiar Yoga, Budhismo, Zoroastrismo, Teosofismo, Hermetismo… En los centros gnósticos esos conocimientos se entregan en forma síntesis, digeridos por la Gnosis.

Samael Aun Weor enseña que “el Movimiento Gnóstico es el movimiento síntesis de la nueva Era Acuaria.”

La Era de Acuario inició el 4 de febrero de 1962, entre las dos y tres de la tarde. Durante ese período de tiempo, todos los planetas de nuestro Sistema Solar se alinearon en un maravilloso concilio cósmico ante la brillante constelación de Acuario.

El Movimiento Gnóstico es una escuela esotérica de regeneración. Toda escuela de regeneración pretende la salvación del ser humano. En esas escuelas se forman iniciados, adeptos, maestros de la Venerable Logia Blanca, mujeres y hombres legítimos y verdaderos. Hombres auténticos han sido: Jesús, Budha, Hermes, Quetzalcoatl…

En las escuelas gnósticas en Guatemala y el mundo, el estudiante no aspira a ser ni mejor, ni peor, sino simplemente diferente. El estudiante aprende esoterismo práctico. Aprende a amar la filosofía de la momentaneidad, a vivir de instante en instante, sin abstracciones de ninguna especie, sin sueños, sin fantasías.

El objetivo inicial de todo estudiante gnóstico es el despertar de la conciencia. Su meta final es la Auto realización íntima del Ser; es decir, el desarrollo armonioso de todas las infinitas posibilidades humanas. La finalidad de la fraternidad gnóstica es la felicidad de todas las personas sin distinción de raza, género o posición social.

Cerramos esta exposición con la frase de Samael Aun Weor: “la Gnosis vive en los hechos, se marchita en las abstracciones y es difícil de hallar, aún en los pensamientos más nobles.”

Avallon

Monte magnético, misterioso, insólita morada de los hijos del crepúsculo (Budhas de compasión, Dhyan Chohans, serpientes de la sabiduría, pitris o padres preceptores de la humanidad, ángeles de las estrellas, constructores, vigilantes, estrellas-yazatas de los Zoroastrianos etc)
Tierra del amanecer, mansión imperecedera, celeste paraíso allende los mares ignotos del Polo Norte. Inefable ciudadela del Sol envuelta en múltiples esplendores, isla blanca, rincón del amor, tierra de Apolo. Magnifico luce en el septentrión aquel edén de la cuarta coordenada, continente firme en medio del gran océano. Ni por tierra, ni por mar se logra llegar a la tierra sagrada, se repite vehementemente en la tradición Helénica. “Solo el vuelo del espíritu puede conducir a ella,” dicen con gran solemnidad los viejos sabios del mundo oriental.
Incuestionablemente “los resplandecientes de ojos eficaces” los adeptos de la Religión-Sabiduría, jamás han perdido el contacto con la tierra de nuestros mayores. Reiteramos el enunciado irrebatible de que es posible atravesar instantáneamente la barrera de la velocidad de la luz, para viajar con el cuerpo físico, por la dimensión desconocida hasta la lejana Thule.
El camino que conduce a Avallón, la tierra solar, donde moran dichosos los “mexi-tin” o “medjins”, “djins”, “jinas” o “genios” extraordinarios de los pueblos árabes aztecas y mayas, está cortado desde luengos años ha, y su parte de este lado ciega ya con grandes jarales y breñales poblados con monstruos invencibles, médanos y lagunas sin fondo y espesísimos carrizales y cañaverales donde perderá la vida cualquiera que semejante empresa intente temerario.
Muy poco puede decirse de esa tierra exótica y sagrada, excepto, quizás según una antigua expresión poética, que la estrella Polar fija en ella su mirada vigilante, desde la aurora hasta la terminación del crepúsculo de un día del Gran Aliento. Incuestionablemente la Isla santa es la cuna del primer hombre y la morada del último mortal divino, escogido como un Shista para la semilla futura de la humanidad.
El pueblo Azteca otrora conducido por los genios tutelares o jinas de la Insula Avallones, llegó hasta las lagunas mexicanas. Paralela exacta la del bíblico Moisés hebraico, guiando al pueblo de Israel a través del desierto hasta la tierra prometida. Prototipo del judío errante, los pueblos jinas de los Tuatha, en eterno éxodo análogo al de los judíos de un lado y mexicanos de otro.
Incuestionablemente los Tuatha reingresaron a la verde Erim en estado de Jinas. Se dice que llegaron de AVALLON o del cielo y trajeron a Irlanda algunos símbolos sagrados. No está demás recordar a la piedra filosofal, a la lanza de Aquiles, a la espada flamígera, y a la copa de Hermes y de Salomón.
El Aztlán azteca, Avallon, es el rincón del amor, la tierra de fuego donde mora dichoso el hermano Juan. Improfanable verbo, logos, voz, I.E.O.U.AN, Juan especificando no a un hombre, sino a toda una dinastía solar. La Isla de cristal el AVALLON O AZTLAN Azteca es pues, el paraiso terrenal la tierra de nuestros mayores allí moran los antepasados de todas las razas humanas.
Tomado del capítulo Vi del libro Doctrina Secreta de Anahuac de Samael Aun Weor.

Qué es Gnosis

Gnosis es una raíz griega que significa conocimiento. De ella se derivan palabras como: diagnosis, diagnóstico, pronóstico, cognoscible, gnoseología.

En diccionarios y enciclopedias se pueden encontrar definiciones de Gnosis, como las siguientes: En el DRAE, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, se lee: Gnosis. Conocimiento absoluto e intuitivo, especialmente de la divinidad…  En otros diccionarios, se lee: Conocimiento intuitivo de las cosas divinas. El saber por excelencia. Ciencia superior a las creencias vulgares.

En el Coloquio internacional sobre los orígenes del Gnosticismo realizado del 13 al 18 de abril de 1966, en Mesina, Italia; más conocio como el Coloquio de Mesina, el grupo de destacados eruditos, expertos y académicos especialistas en el estudio de la Gnosis antigua, dieron la siguiente definición de Gnosis: “Conocimiento iluminado de los misterios divinos reservados a una élite”. Samael Aun Weor, retoma esta definición y, también ha dicho que la Gnosis es una filosofía perenne y Universal.

Gnosis no es cualquier conocimiento. Es, ante todo, un conocimiento de Dios o el conocimiento que nos lleva a Dios. Esto significa que no será el conocimiento que se obtiene de estudiar minerales, animales o planetas.

Tampoco es el conocimiento que poseen los exegetas, escolásticos o teólogos. Para los gnósticos, para quienes poseen la Gnosis no se trata solamente de un saber intelectual, sino de una aprehensión iluminada, intuitiva, directa de los grandes misterios del Universo.

La clave para obtener este conocimiento es el estudio de sí mismo, como se lee en el Libro de Tomás: “Analízate a ti mismo para comprender quién eres… y serás llamado a quien se conoce él mismo. Pues quien no se conoce a sí mismo no conoce nada, mientras que quien se conoce a sí mismo conoce al mismo tiempo la profundidad de todas las cosas”.

En forma similar, en el Evangelio de Felipe se lee: ¿No es necesario para todos aquellos que poseen todo, conocerse a sí mismos. Algunos, ciertamente, si no se conocen a sí mismos, no disfrutarán lo que poseen. Pero aquellos que han llegado a conocerse a sí mismos disfrutarán de sus posesiones”.

La importancia que da el gnosticismo al conocimiento de sí, es la que le daban los filósofos griegos al afirmar: Nosce te ipsun. Conócete y conocerás al Universo y a los dioses.

El sitio gnosisguatemala, proporciona abundante información de qué es Gnosis y de su objeto de estudio. Explica ampliamente cómo estudiar, experimentar y alcanzar la Gnosis. A quien quiera profundizar en los estudios gnósticos, le recomendamos que consulte las obras del Venerable Maestro Samael Aun Weor y que asista a cualquiera de las escuelas gnósticas en Guatemala o el mundo.