Conversatorio sobre la obra de Carl G. Jung y la espiritualidad

Hemos recibido del Círculo literario Aqoya una interesante invitación que compartimos hoy. Se trata de la realización de su próximo evento cultural.

El Círculo literario Aqoya se organizó con la finalidad central de promover el arte objetivo y, en particular, el arte literario en sus diferentes géneros y expresiones, como un medio concreto para ayudar a alcanzar el desarrollo humano integral.

En esta ocasión, compartimos la próxima actividad denominada: “Desarrollo del Primer conversatorio sobre la obra de Carl G. Jung y la espiritualidad. Invitado especial: Arturo Archila (psicoanalista).

La actividad tendrá lugar el día sábado 14 de mayo a las 14 horas, en el Paraninfo Universitario, 2do. nivel, ala sur, salón de exposiciones (2a. av. 12-40 zona 1), ciudad de Guatemala. Entrada y parqueo gratuito.

En actividades anteriores se dio a conocer un ensayo del sociólogo guatemalteco. Sergio Barrios Escalante: “Sexualidad y Misticismo. Las técnicas eróticas de la iluminación“. La obra, es un profundo estudio de la sexualidad sagrada, el tantrismo y las raíces ancestrales del erotismo místico.

Otra obra dada a conocer por el Círculo literario, se titula: “Las aves del Paraíso“, creación de Luis Eduardo Escobedo. Esta, es una pieza de teatro diferente. Como bien lo anota Luis Eduardo, difiere del teatro clásico o latino y se nutre de la tradición maya, mesoamericana y amerindia.

Para formarse una idea de porqué del estilo de la obra, los personajes, el entorno en el que se realiza y la redacción de sus párrafos, hay que acudir a monumentales obras, como El Popol Vuj, el Chilam Balam y el Rabinal Achí, entre otras grandes creaciones del pensamiento de antiguos habitantes de nuestro Continente. Aunque en este contexto, no podemos dejar de mencionar los bailes drama y danzas de América, la tradición oral, particularmente la queqchi‘, el estilo particular de la narrativa aborigen y la influencia de consagrados escritores guatemaltecos, como Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura 1967.

Según cuenta el autor: “la pieza poética Las Aves del Paraíso está basada en una historia de la tradición oral del pueblo maya queqchi’”, relatada por el maestro Rigoberto Bac Caal y que la obra, también podría haberse denominado: “Aves del señor cerro valle”.

La obra gira en torno de un varón “dotado de las artes mágicas y guerreras de su pueblo” que se viste de coraza sencilla para realizar grandes trabajos internos y externos, combatiendo a enemigos perversos de su pueblo. Estos enemigos, asumían la forma de oscuros y gigantescos pájaros.

El drama gira en torno de la lucha sin cuartel que libra el varón queqchi’ con los pájaros oscuros. Al final de la cruenta batalla, el varón sale victorioso, pero a gran precio. Al morir, de su cuerpo glorioso surgen las hermosas aves del Paraíso.

Poesía de Luis Escobedo: ¡Ojalá!

En esta ocasión, daremos un giro estético a nuestro blog: Gnosis Guatemala. Nos permitiremos compartir un bello poema de un gran amigo de nuestra Esencia e inquieto buscador de la verdad: Luis Eduardo Escobedo Gowans. Luis Eduardo es un dramaturgo guatemalteco, actor de teatro, escritor de ensayos de opinión que cuestionan seriamente lo establecido, poeta muy prolífico y bohemio. En alguna época de su vida incursionó en la política con pensamiento social demócrata cristiano. Su esencia se ha nutrido de la Gnosis, pero como muchos que ansían la liberación espiritual, ha enfrentado enormes batallas contra el Ego y en esos cruentos combates, aún no ha logrado la anhelada victoria contra sí mismo.

Luis Eduardo, desde la adolescencia, se ha nutrido del misticismo, de la religión comparada, del orientalismo, del politeísmo contemporáneo, del esoterismo y, más puntalmente: del gnosticismo universal.

Es claro que su pensamiento holístico, lo envuelve en su formación de artista, de poeta, destacado actor de teatro, ganador en alguna ocasión de un “Opus” por sus grandes actuaciones en el teatro guatemalteco. Fue además revolucionario en la época del conflicto armado interno en el país, retornado, ecologista e idealista.

Es así como la obra de Luis Eduardo se desenvuelve como un gran río alimentado por muchos tributarios y ondula entre la épica , el drama y la lírica. Ha escrito bellas obras de teatro que tienen hondo contenido esotérico y que en el futuro publicaremos en el blog. Hoy, compartimos un poema surgido de su pluma, muy vinculado al triste contexto de violencia e impunidad que existe en muchos países actualmente. Pero también nutrido de un trasfondo místico basado en los estudios gnósticos.

¡Ojalá!

Pasajeros anónimos en esta antigua carroza celeste
Criminales en el sueño y la vigilia
Acaso la poesía sólo sea un oído atento a la vida
Más que una pluma o una canción… sólo un oído amable… amable y fiel
Y en las esquinas de este barrio inquieto y cruel se organiza un tango
O se escribe con los pies sobre la cumbia… “Tabaquera, tabaquera, tabaquera ¿ónde está mi tabaco?”
Los pasajeros no tienen realmente pasaporte y si están presos entre las fronteras
Es porque necesitan pagar derecho de piso a los sicarios… los bancos son emisarios del infierno
Y el fisco un señor con traje serio que hace el oficio de vampiro
Por eso en la carroza algunas van colgando y otros en un rincón de lujo ebrios y en fiesta
Los que lloran saben que en alguna parada encontrarán un pañuelo y un abrazo
Y los que tienen hilarante el corazón son esperados por un puñal
La poesía real es asimétrica y mordaz
Y si tiene alguna música es por dentro… el amor está más arriba de la poesía
Podríamos hablar de octavas superiores… de nueve esferas quizás…
Pero pocos pasajeros lo saben
Los ruidos del carruaje y las piedras del camino han hecho que se pierdan los sentidos
Que se perviertan uno a uno los modos de medir y atesorar… ¡Hay pájaros aún!
Arriba adentro sube un río principal y me contento de saber que algunos cultivan Serpientes de Fuego
Poco a poco me acostumbro a la cojera
A esta joroba dolorida que llevo sobre el cardio
Y en cada llaga escribo diptongos y monosílabos que si no llegan a mantram
Al menos gritan y cantan… ese es mi oficio al final en la palabra
Decir y filosofar es otra cosa… acaso los sabios y los poetas reales sean mudos y grandes obreros de silencio
Por eso en la carreta mía me gusta ir cerca de las bestias: cara al aire aunque estercolen el viento que me bebo
Son sinceras las bestias y las bridas se hacen de animal también… el cielo y el infierno comienzan a ras del suelo…
En el camino hay perfumes y una almohada cariñosa se tiende a veces para acariciar las espinas de la sien…
Este viaje de ahora pronto acaba, me lo dicen ya las vísceras y el tiempo… hablo del clima… deste frío que me tiembla en la mandíbula y esta diestra que falla al disparar… De mi corazón no te hablaré, aquí lo tienes.
Se están terminando los días y lloro más que antes las cosas que antes me hacían reír
Por eso sé que se acerca el momento de despedir a los amigos y arreglar tan sólo un mínimo atado
Acaso un cuenco y un cayado… sólo una túnica y un verso de Nag Hammadi
Ojalá alguien nos reciba con afecto

Luis Escobedo