El sapo y la rana

La muerte y la resurrección

Cerámica maya
Cerámica maya

Ya sea por confusión o por oposición parte de la simbología del sapo proviene de la que se adjudicara la rana. Como ella prefiere ambientes húmedos y oscuros se le identificó en Oriente con la lluvia y la Luna y por lo tanto con el principio Ying de la fertilidad; gracias a ello en casi todo el oriente asiático se le consideró propiciador de la lluvia enmienda suponía que le anunciaba y empleaba la expresión «sapo escarlata» como sinónimo de riqueza.

También en Mesoamérica se señaló que estos

Ranas de Tenochtitlan
Ranas de Tenochtitlan
animales provocaban la lluvia y lo asociaban a los dioses Chaac y Tlaloc, dioses de las aguas, entre los mayas y aztecas respectivamente. Entre los mayas, por ejemplo, hacen todavía una ceremonia especial llamada «Chachaac», para pedirle sus favores al dios Chaac, regidor de las lluvias, y así la milpa pueda desarrollarse y crecer. Es un rito ancestral que tiene como objetivo invocar o provocar la lluvia en los períodos de sequía de los meses de marzo a mayo (o cuando sea menester).

La ceremonia debe ser oficiada por un H´men o X’men (Chamán o sacerdote maya). Se realiza bajo un frondoso árbol en el campo o la milpa. Se traza un cuadrado alrededor del árbol y se colocan 4 X’men, uno hacia cada punto cardinal en los vértices del cuadrado y 5 niños por lado.

Se coloca también un caanché (altar) orientado al Este (lugar de las aguas) y sobre el que se colocan ofrendas consistentes en trece jícaras o recipientes conteniendo la bebida ritual llamada «balché» (una especie de licor sagrado), y trece panes.

Recipientes mayas en forma de sapos
Recipientes mayas en forma de sapos

Los altares pueden ser tres, que representan la Santísima Trinidad, o uno según la costumbre del lugar. Al lado del altar se colocan tres jícaras de zacá, otra bebida ritual hecha de maíz y endulzada con miel. Mientras el X’men principal invoca en lengua maya al dios Chaac para solicitarle el favor del líquido elemento.

Los que están en los vértices hacen saludos a los cuatro puntos del Universo, y los niños de los lados entonan al unísono el «croac» de la rana que van subiendo de intensidad y volumen.

Sapo en fresco de Cacaxtla
Sapo en fresco de Cacaxtla

Las mujeres mayas preparan el pib (comida sagrada) en un horno bajo tierra, donde se cocinan; Estos alimentos son ofrendados principalmente a Chaac, deidad de la lluvia de los mayas y luego son repartidos entre los asistentes. Después de lo cual esperan pacientemente que las lluvias vengan a regar la seca tierra.

En el Egipto faraónico el sapo, al igual que la rana, se asociaron a nociones de regeneración y resurrección. En Occidente se le otorgó un sentido más negativo derivado quizás de su aspecto poco agraciado y casi torpe. En la brujería medieval lo emplearon de la misma forma que habían hecho con la rana: como personificación de esos poderes, Como desaparecen y reaparecen periódicamente y por su metamorfosis de renacuajo a rana o sapo, fueron vistos como símbolo de la fertilidad y la vida.

Silbato de Yaxchilán
Silbato de Yaxchilán

Con respecto a la simbología de este batracio, recogemos de una conversación informal con el Maestro y unos discípulos lo siguiente: Por ahí como que habían descubierto un murciélago de oro, un sapo de oro o no sé qué, que lo tenían sobre el ara, sobre el altar…

D. ¿Qué simboliza la Rana, Maestro? M. LA MUERTE y LA RESURRECCIÓN. La Rana “muere” en la época del Invierno… Sí creo que es en Invierno… En tiempo de sequía, cuando no hay agua. Y cuando vuelve el agua resucita…

D2. Es lo que le contaba yo a ciertos hermanos: Un Dr., el Dr. Ignacio Romero Vargas, que se educó en la Sorbona en París (lo conocimos), y afirmaba que había aprendido más en un año de vivir entre los yaquis que los diez años que había estado en la Sorbona.

Zoomorfo de Takalik Abaj
Zoomorfo de Takalik Abaj

D. ¿En la qué?… D2. Que él convivió con los yaquis de Sonora. Y dice que se ganó la confianza de todo el pueblo y del jefe de la tribu. Y que en una ocasión, veía que toda la gente iba con determinado rumbo; Y entonces, él quiso ir donde iba la gente. Pero que llegando a donde estaba una columna rematada con la esfinge de un sapo, ya no lo dejaron pasar, hasta ahí llegó. Entonces él fue a hablar con el jefe y él expuso el problema: que él quería ir a donde iban
todos. Bueno, se había ganado tanto la confianza del jefe, que este le dijo: – ¿Bueno, me prometes no reírte de lo que veas? – Bueno, lo prometo solemnemente. Entonces, lo dejaron pasar. La gente había ido toda al templo y todas estaban “croando”…

M. ¡Para hacer llover!… D2. Para hacer llover… Además, dicen que el “croac”, es también para hacer subir…

M. Ayuda en el proceso de sublimación de las aguas, de la libido genética, en los solteros. D. Sí, esa práctica la dio el maestro en el “Libro Amarillo”

M. Sí, yo la di por ahí… Bien, pero con ese “croac” se reúnen en grupo y hacen llover… D2. Precisamente para eso, para hacer llover. Entonces, lo fantástico fue eso, que lo vimos en su libro de usted, y lo hemos visto en otra literatura, también, para hacer llover.

D2. Bueno, entonces, él le preguntó al jefe de la tribu, que por qué tenían esa estatua erigida a un sapo; entonces, le dijeron que como símbolo de inmortalidad. Y para demostrárselo, cogieron un sapo momificado, seco, y le dijeron: “¿Lo ves cómo está?”. Lo introdujeron en un cántaro de agua, y taparon el cántaro, y al día siguiente estaba croando el sapo…

M. Mueren y resucitan; por eso es que es sagrado el sapo. En los misterios egipcios el sapo era sagrado: un sapo con una flor de loto encima, tiene una representación enorme: la muerte y resurrección del hombre, como la muerte y resurrección del Universo. El Universo muere y en la aurora del Maha-Manvantara vuelve a resucitar, surge una nueva creación…

La princesa y el sapo
La princesa y el sapo

Finalmente, no olvidemos que en el relato infantil el sapo recupera su condición real al ser besado por la doncella.

Por: César Owen / España
Bibl: Conferencias y Obras de Samael Aun Weor
Dicionario de Simbolos, Alfonso Serrano, Edit. Libsa

La cabra montés

El fuego sexual y la fertilidad

Capricornio
Capricornio

La cabra, como animal simbólico, encarna el fuego sexual. Vale decir: el azufre de los alquimistas. Por esta razón es un animal al que también se le vincula con los principios vitales y la fertilidad.

El hábitat en que se desenvuelve este animal, suele ser escarpado, montañoso… La montaña es siempre el lugar de contacto con lo divinal y representa también el mundo astral.

La cabra salta de roca en roca… El camino que conduce hacia lo alto, es escarpado, pedregoso,

El carro de Thor, halado por cabras
El carro de Thor, halado por cabras
difícil. Así es la rocallosa senda que lleva a la liberación final: Llena de peligros por todos lados. El fuego sexual, en todo lo creado, es el agente ígneo que fecunda la materia caótica, por eso en las culturas donde se ha utilizado a la cabra como representación de ese foahat, también se le asocia a la sexualidad, la fertilidad, la agricultura y la abundancia.

Entre los escandinavos se le imagina tirando del carro de Thor, dios del trueno, del fuego y la fertilidad. Los greco-romanos la asociaron a los atributos sexuales de Dionisios y Afrodita, incluso su cuerno fue relacionado con la abundancia. Recordemos el cuerno de Amaltea. En el Tíbet la relacionan con la voluntad divina y la protección a la ganadería y agricultura; Los hindúes hicieron de la cabra un atributo de Agni, dios del fuego creador.

Es un animal muy prolífico, por lo que al macho

Amaltea de Pierre Julien
Amaltea de Pierre Julien
se le relaciona con la lascivia y la lujuria. La cabra, ya está dicho: en su aspecto superior simboliza el azufre o fuego de los sabios alquimistas, el elemento fijo, sin el cual no es posible eliminar al ego, los agregados psíquicos o yoes. En su aspecto inferior, alegoriza a los cabritos y cabritas que pueblan la faz de la Tierra, a las multitudes humanoides, hijos de la lujuria, o lo que es igual: «hijos del Diablo», del fuego luciférico desviado, raíz misma del “pecado original” y de la subsiguiente aparición de los demás elementos inhumanos.

Por: César Owen / España

El precioso y sagrado colibrí

El Tercer Logos, el Archi hierofante

El precioso y sagrado colibrí fue para los tlamatinime , hombres sabios de Anáhuac y los del Mayab, el símbolo del Espíritu Santo que, como fuego sideral, fecunda el cáliz de la Creación.

De manera que lo concebían de igual modo que la paloma para los cristianos, el ibis para los egipcios o el cisne Kala-Hamsa para los antiguos pueblos de Oriente; símbolos todos de la fuerza sagrada del Tercer Logos.

En su idioma, los sabios nahuas le denominaron «Huitzilin o Huitzitzi-llin» asociándolo al gran Huitzilopochtli, dios principal de los aztecas y el dios de la Xochiyauyotl (la guerra florida o que hace florecer al corazón), es decir, la lucha interior.

El culto a «Huitzilopochtil», Mago-Colibrí, Colibrí del Sur o Colibrí Izquierdo, es muy antiguo y profundo. Significa la transformación del Alma, de la Papalotl divina (simbolizada por la mariposa), que por último se transformaba en el sagrado Colibrí.

El colibrí en mágico ritual, cual una danza cósmica maravillosa bebe el néctar de las flores, de igual modo, vemos que succiona el néctar de una hermosa xochitl o flor que se desprende de la mitra del

Quetzalcoatl en códice magliabechiano
Quetzalcoatl en códice magliabechiano
Quetzalcóatl barbado, que aparece en el códice Magliabechi. Las flores simbolizan las virtudes y poderes del Alma y si el archi-hierofante y mago, el Tercer Logos se alimenta de ellas, es que se revaloriza el Ser en su propia obra.

Su pico, cual rayo solar condensado, toma, absorbe, se alimenta directamente de las energías solares, del Logos, de ese manantial de dulce ambrosía, de esas aguas de vida que le ofrece Jesús, el Cristo a la Samaritana, prometiéndole que si bebe de esa ardiente agua, no tendrá sed jamás, pues su Espíritu será saciado y colmado. Y es que cuando nos conectamos con nuestro Cristo Intimo podemos, finalmente, ser uno con el Padre que está en secreto, pero primero debemos convertirnos en el delicado Colibrí.

¿Por qué una de sus traducciones es «Colibrí Izquierdo» refiriéndonse a Huitzilopochtli? Porque es el lugar de donde regresa el Sol en su ruta solar colocándonos de cara al Sur (lugar asignado al Tezcatlipoca Azul, como también se le reconoce a Huitzilopochtli) y dado que la mayoría de las piramides solares tienen su cara hacia Occidente y ellas son la representación del hombre, el Sur nos queda a la izquierda; lugar también más cercano al corazón donde debe nacer el Niño-Sol; con justa razón dice la sabiduría ritual antigua: «No esperéis nada del Oriente, sino del Poniente», es decir, «sin bajar no se puede subir», «sin la muerte no adviene lo nuevo».

Huitzilopochtli
Huitzilopochtli

El Colibrí es un símbolo por excelencia de la purificación, de lo bello, de lo delicado, se le relacionaba con Quetzalcóatl, como Sol Naciente, es decir, como Niño Sol que se representaba siempre con un pequeño Huitzitzillin.

Entre los mayas existe una hermosa leyenda que nos habla de este pájaro singular, en la que se describe al colibrí entre un hálito de misterio y se le atribuye ser el portador del pensamiento de los hombres: «Si te desean un bien o un mal, él lo transporta. Por eso, cuando lo veas volar cerca de ti, unas veces sentirás tranquilidad, como si te pusieran una flor en el pecho, en este caso, toma lo que te trae y como luz que arde en la luz, piensa en bien para los demás que él llevará tu deseo y luego vendrá a ti desde las almas de los demás. «Pero cuando al revolotear cerca de ti sientas una inquietud que te punza, como si te clavaran una espina en el corazón, no lo toques, pero defiéndete en pensar bien y en desear cosas buenas para todos.

«El Colibrí es el dardo que viene de las manos que no se ven y relumbra en la luz, como las miradas de los que desean en la oscuridad; por algo pasa por tu camino, puede ser por malo puede ser por bien, pero es tu corazón quien debe saberlo.

Sí, querido lector, vuestro corazón debe saberlo, y si al aparecer esta bella criatura en nuestro camino nos auto-observamos y la vemos con la profundidad de la conciencia, lo mismo que a nuestro centro emocional, descubriremos su mensaje. Desgraciadamente, por estos tiempos en los que, entre otras muchas cosas, ya hemos perdido hasta la capacidad de asombro, ya no somos capaces de apreciar la armonía y poesía de la Naturaleza, la armonía que desprende el Universo entero. Ya no se conmueve nuestro corazón con las maravillas de la Gran Madre Naturaleza

Por: César Owen / España
Bibl: Conferencias y Obras de Samael Aun Weor

El caballo

EL CABALLO, y su Simbología Oculta

Este mamífero doméstico de la familia de los équidos, con crin larga y cola cubierta de pelo, no ha sido solamente utilizado por el hombre para montar o como animal de tiro.

Si revisamos la historia encontraremos que los héroes, los grandes reyes y emperadores, lo utilizaron siempre como símbolo de su poder y su realeza; así pues, en muchas ocasiones un caballo de color blanco, azabache o alazán han servido para inmortalizar las gestas y conquistas, la grandeza y poderío de esos aguerridos vencedores, o en todo caso, representando su propia personalidad, como en el caso del quijotesco “Rocinante” o el de Atila, rey de los Hunos: “Por donde pise mi caballo no crecerá más la hierba”.

El caballo de Troya
El caballo de Troya

En el refranero popular también encontramos alusión a este cuadrúpedo. Por ejemplo: todos nosotros, alguna vez, hemos escuchado decir aquello de que “a caballo regalado no se le mira el diente”, “su filosofía es su caballo de batalla” o “tenemos que ir a matacaballo”…

Hasta los mismo griegos se escondieron en el interior de un caballo de madera para conquistar Troya. Sobre el tablero de ajedrez el caballo se mueve en forma de “L”, y esto nos recuerda a la Ley, simbolizada por cierto, entre los musulmanes, por un caballo. También la “L” designa al número 50 (en romano), y el 5 en Kábala, es la Ley.

Caballos de ajedrez
Caballos de ajedrez

En los cuentos de “Las mil y una noches”, aparece muchas veces el caballo como “agente mágico”, (muy semejante al “Pegasus” griego) a través del cual, el teurgo, puede surcar los aires, remontándose por encima de las nubes, para trasladarse a lejanos lugares, en compañía de una doncella que ha raptado o que ha liberado de un cruel y despiadado amo.

El V.M. Samael Aun Weor en su conferencia que lleva por título “El Esoterismo del Ajedrez”, nos dice entre otras cosas lo siguiente: El caballo, simultáneamente, alegoriza la osadía, el valor, la valentía y otros atributos de la conciencia.

Pegaso y Atenea
Pegaso y Atenea

Sin embargo, hay necesidad de eliminar los opuestos de las mencionadas virtudes, alegorizadas, en el ajedrez, por el caballo negro. No olvidemos a las “yeguas de Diómedes” (infrahumanos yoes pasionarios) a las tiene que capturar y destruir Hércules en su 7º Trabajo.

En el esoterismo taurómaco, el caballo simboliza al cuerpo físico aún no domado, y sobre el cual va el neófito, dispuesto a “picar” con la “lanza” a la “Bestia bramadora”, el Ego animal.

Las yeguas de Diómedes
Las yeguas de Diómedes

Todo esto nos lleva a pensar, singularmente, en el “Centauro mitológico” y en la constelación de Sagitario. Realmente, el “humanoide intelectual” es todavía algo no logrado, y por eso se desencadenan (dentro de él) terribles luchas entre la parte animalesca y su parte verdaderamente humana y espiritual, es decir, entre el
Hombre animal y el Hombre psicológico.

A veces se representan caballos con alas membranosas,o arrastando un carro hacia el abismo: es el deseo sexual desenfrenado, lo que nos da una idea de su carácter siniestro y hacia donde nos conduce la pasión violenta. Ahora bien, teniendo

Sagitario
Sagitario

en cuenta que el sexo encierra un poder que el ser humano debe aprender a utilizar sabiamente, si esta fuerza es dirigida hacia la destrucción o disolución de las fuerzas pasionales se convertiría en el Pegasus de los dioses.

Tal como el centauro, el ser humano debe lanzar la flecha de sus anhelos más profundos (de sus ansias de Ser, digamos) hacia el Sol interior, o Real Ser, para algún día religarse con él y reposar en el seno del Omnimisericordioso

Por: César Owen / España

El Dragón

La Reflexión Logoica

En las sagradas doctrinas de los gnósticos, es donde puede verse mejor el significado del Dragón, de la Serpiente, del Chivo y de todos esos símbolos de los poderes y fuerzas de la Naturaleza y del hombre, que por haberse ahora polarizado con su aspecto negativo, son llamados “del mal”.

Los dragones fueron tenidos, en todo la antigüedad, como símbolos de la eternidad y de la sabiduría. Los hierofantes de Egipto, de Babilonia y de la India, se daban eneralmente, a sí mismos, el nombre de “hijos del Dragón y de la Serpiente”, corroborando así las enseñanzas del Gnosticismo Universal.

Quetzalcoatl
Quetzalcoatl

El Dragón es el “Divino Daimon” de Sócrates, el famoso “Lucifer” de la Catedral de Notre-Dame de París, el mismísimo “Xolotl-Nahuatl” de los aztecas. El Dragón, Xolotl, es la sombra viviente de Quetzalcoatl (del Logos, del Cristo). Es el portador de la luz, es Tlahuitzcalpantecuhtli, la “Estrella de la mañana”, el símbolo viviente de nuestra “piedra angular”, la “piedra del rincón”, la “piedra filosofal”, en la que está la clave de todos los poderes. Lucifer-Prometeo, el Dragón, tomando a veces el aspecto del Macho Cabrío de Mendéz, simboliza a la potencia sexual.

Xolotl, gemelo de Quetzalcoatl
Xolotl gemelo de Quetzalcoatl
El es el Príncipe de la luz y de las
tinieblas, y tiene potestad absoluta sobre los Cielos, sobre la Tierra y los Infiernos.

El Dragón, XolotlLucifer-Prometeo, no es en modo alguno un agente extraño, fuera de nuestra psiquis. Muy al contrario, es ciertamente “la sombra” de nuestro Ser divino. Es el “entrenador psicológico”, en el gimnasio de la vida práctica. Vano somatén, rebato o alboroto, es el de ciertas cofradías que propagan, por aquí, por allá y acullá, necias infundias difamantes contra el “Chinoupes solar” gnóstico, el “Christo-Agathodaemon”,
la “Serpiente” del Génesis, el “Lucifer-Nahuatl”, el resplandeciente “Dragón de Sabiduría”.

Miguel y el Dragón
Miguel y el Dragón
Es malmirado o malquisto Xolotl-Lucifer por aquellos intonsos, “dechados de sabiduría”, que repudiando al Espíritu que vivifica, han interpretado la alegoría de “la Guerra en los Cielos” y “la lucha de Miguel contra el Dragón”, a la letra muerta, sin comprender su honda significación…

Indubitablemente, nuestro Real Ser Interior profundo, como en todas las Leyendas sobre los héroes que luchan contra el Dragón, tiene que matarlo, lo cual significa salir airoso y triunfante en todas las tentaciones puestas por él, por eso se dice que una vez vencido nos convertimos en “hijos del Dragón”. ¿En qué forma podrían brotar en nosotros las virtudes si no existiese la tentación?

Bel y el Dragón, Quetzalcoatl y Xolotl, Apolo y Python, Krisna y Kaliya, Osiris y Tiphón, Miguel y el Dragón Rojo,

Lucha de San Jorge y el dragón
Lucha de San Jorge y el dragón
San Jorge y el Dragón, son (los segundos) siempre la sombra del “Logoi particular divinal” de cada uno de ellos y de nosotros, proyectados en nuestra propia psiquis para nuestro bien.

En los cuentos infantiles aparecen diversos héroes que luchan contra el Dragón para liberar a la doncella que el monstruo tiene atrapada y cuando le vencen y la liberan, en muchos de ellos, el mismo Dragón le eleva sobre su lomo a las alturas infinitas.

Dragón negro y doncella
Dragón negro y doncella

El tesoro del dragón
El tesoro del dragón

Por: César Owen / España
Bibl: Conferencias y Obras de Samael Aun Weor

El misterioso gato

Diosa Bast o Bastet
Diosa Bast o Bastet

Los egipcios le rendían culto a Bast , Bastet o Basht, Diosa del Antiguo Egipto con cuerpo de mujer y cabeza de este animal. Personificaba al calor bienhechor, viviente y fecundante del Sol. Siendo sus atributos: un sistro (instrumento musical, una égida (coraza) y una cesta colgada del brazo.

Los antiguos egipcios le rendían culto al gato porque lo asociaban con el mercurio de la filosofía secreta. Hemos de saber que el mercurio es el alma metálica del esperma hablando en términos alquimistas. Obsérvese que el gato es un gran vidente: él ve en la noche, en las tinieblas e incluso sale de noche, se reproduce de noche, y es precisamente en la noche profunda de los sabios, en la supra-oscuridad, entre el augusto silencio, donde se trabaja con el mercurio; es decir, con el mercurio de la filosofía secreta. La actuación del gato indica que está íntimamente relacionado con el mercurio y por eso se le ha rendido culto. No olvidemos que el mercurio nos convierte en el Gentilhombre, en hombres iluminados.

Efigie de diosa Bast o Bastet
Efigie de diosa Bast o Bastet

Todo en la Naturaleza tiene doble uso. El gato negro, algunas veces, es usado criminalmente por los perversos de la Magia negra, más también puede ser utilizado por los santos de la Magia blanca. Los elementales en sí, no son buenos ni malos, todo depende del uso que hagamos de ellos. Si los empleamos para el bien, buena obra hacemos, mas si los empleamos para el mal, mala obra haremos.

Estos elementales felinos pueden ser ideales para todos los aspirantes a la vida superior. Con esta clase de náhuatls, cualquier ocultista puede aprender a salir en cuerpo astral, consciente y positivamente. Lo importante es no tener miedo (se necesita muchísimo valor).

No está de más decir que para esta clase de experimentos psíquicos se requiere que el gato sea de color negro.

El elemental del gato negro es extraordinario para la alta magia
El elemental del gato negro es extraordinario para la alta magia
Muchos ignorantes ilustrados pueden darse el lujo de reírse de todas estas declaraciones esotéricas, pero, eso no nos importa. Estamos escribiendo para gentes de inquietudes espirituales. Estamos hablando para personas que realmente anhelan el despertar de la conciencia.

Los antiguos aborígenes de América trabajaron siempre con los elementales maravillosos de los animales, de las plantas, con éstos realizaron infinitos fenómenos mágicos, curaciones a distancia, conjuración de tempestades, etc., etc. También eran relacionados y protegidos desde el nacimiento por sus propios nahuales con los que estaban relacionados. Un nagual muy extraordinario es un gato negro, son ideales cuando realmente los amamos y respetamos.

Por: César Owen/España

El burro de la mente

La mente y sus yoes

A través de los tiempos siempre se ha utilizado al burro, al asno, para simbolizar a nuestra mente incipiente, o en todo caso para señalar nuestra incapacidad intelectual y de aprendizaje. “Eres tan bruto como un burro”, suele decir la gente; o simplemente se nos colocan unas largas orejas de burro, para demostrar lo mismo. Pero resulta paradójico que al analizar a este simpático animal (al que Juan Ramón Jiménez, dedicara su prosa “Platero y Yo”, y Apuleyo su mítico relato del “Asno de Oro”), encontremos que no es tan bruto como se piensa, porque, por ejemplo, no tropieza dos veces en la misma piedra, como sí lo puede hacer el caballo, y hasta es capaz, si conoce una ruta, recorrerla sin guía hasta el final.

Entonces, ¿por qué esta relación con la brutalidad? Tal vez se deba más bien a su tozudez, al querer seguir por el camino trillado aunque se le esté indicando otro, y porque, ciertamente, la familia Elemental de este équido animal está en relación con el Departamento Elemental de la Mente Cósmica.

Podríamos decir que en su aspecto destructivo representa al Mercurio Seco, es decir, al Ego, a todos esos yoes que nos manejan y dirigen nuestros pensamientos y eclipsan nuestra conciencia; pero si lo dominamos, quiere decir que la mente se pone al servicio del Intimo.

Entrada en Jerusalén, de Pedro Orrente
Entrada en Jerusalén, de Pedro Orrente

Los Egipcios decían que el burro, la mente, cuando no es dominada y limitada, es el gran destructor de la Realidad. Cuando la fuerza Crística nace en el pesebre del mundo, está el asno allí, señalando que se deben eliminar los yoes y dominar la mente, para que se ponga al servicio del Intimo y nos conduzca a la Jerusalén Interior.

Pero veamos que nos dice el V.M. Samael acerca de este animal y su relación con Jesús: Por estos tiempos del Kali-Yuga (Edad de Hierro), las gentes se han dedicado al “mentalismo”, y por aquí, por allá y acullá, se encuentra uno, en las librerías, millares de libros hablando maravillas sobre el borrico de la mente”. “Lo interesante de todo esto es que Jesús, el Gran Kabir, montó en el borrico (la mente) para entrar en la Jerusalén Celestial en Domingo de Ramos. Así lo explican los Evangelios, así lo dicen, pero las gentes crucifican a Jesús El Cristo y adoran al burro. Así es la humanidad, mis caros amigos, así es la época de tinieblas en que vivimos.

¿Qué es lo que quieren desarrollar los mentalistas, la fuerza mental, la fuerza del Burro? Mejor sería que los comprensivos se montaran en este animal y lo domaran con el látigo de la voluntad. Así cambiarían las cosas y nos haríamos buenos Cristianos, ¿verdad?” “Desafortunadamente la gente de estos tiempos ya no quieren nada con el Espíritu; ahora, hincados de rodillas, besan las patas del Borrico, del Asno, y en vez de purificarse, se envilecen miserablemente.

Si las gentes supieran que no tienen Cuerpo mental y que lo único que poseen es una suma de agregados psíquicos, asqueantes cristalizaciones mentales, y si en vez de fortificar y robustecer a esos yoes bestiales los desintegraran, entonces sí trabajarían para bien de sí mismos y para su propia felicidad. Empero, desarrollando la fuerza de la Bestia, el poder siniestro del Ego mental, lo único que consiguen es volverse cada día más tenebrosos, izquierdos, abismales.

Por: César Owen / España

El Toro sagrado

Culto Neptuniano, Atlante y Solar

Toro alado de Mesopotamia
Toro alado de Mesopotamia
Desde los más antiguos tiempos, el toro ha servido para representar
trascendentales verdades del Cosmos, de la Naturaleza y del Hombre. Recordemos, por ejemplo, al toro alado de los babilónicos que adornando las puertas de sus templos y sirviendo de columna se muestra hierático y majestuoso. Su cabeza humana representa la inteligencia, su alas el Espíritu, y su cuerpo de toro la fuerza; en algunos casos, como los toros alados persas, muestran sus patas delanteras como garras de león, entonces se convierte, esta figura, en el solemne símbolo de los 4 Elementos: tierra, agua, aire y fuego.

Se asocia al elemento tierra y al Evangelio de Lucas.
En el buey Apis de los misterios egipcios, era el creador y fiscal de las almas. Fue consagrado a Isis o a la diosa Hathor, porque de hecho se halla relacionado con el culto a la Vaca Sagrada, la Madre Divina, por lo que este toro debía ser negro con una luna blanca en creciente en su frente y la marca del Escarabajo Sagrado debajo de la lengua.

El buey Apis es el amo del cielo, dueño de la luz que sale de la llama, es el Fohat que vive y palpita en el Ens Séminis salvador, la piedra filosófica de los alquimistas medievales y de todos los tiempos.

En Grecia tenemos a Júpiter tonante transformado en toro, pero no en uno común y corriente sino en un bello ejemplar color de sol y con cuernos de luna en creciente, ojos azules destilando amor y su cuerpo exhalando un olor divino de ambrosía para raptar a Europa y atravesar el “Mar de la existencia” y el “Mar de los filósofos” hasta la “otra orilla”.

Símbolo maravilloso del Logos, el Cristo auxiliando a la Conciencia. No olvidemos a los bueyes del sol que pacían tranquilos en la isla de Sicilia y fueron robados por Mercurio y los que Hércules, el héroe solar, roba a Gerión. Todos estos, vienen a representar el mismo contenido simbólico ya mencionado en relación con la Alquimia y la piedra filosofal.

Hércules y el toro
Hércules y el toro

Pero no todos los toros eran negros o blancos o del color del sol. En
algunos casos eran rojos, como los del rebaño del rey Gerión. Ni tampoco todos representan solamente al Logos y la mismísima piedra filosofal. Hay entre los misterios de los antiguos tiempos, también el simbolismo opuesto al Ser, representado por el mismo toro, y en este caso se convierte en la Bestia bramadora, el Ego, es decir, en la representación o personificación de todos nuestros defectos psicológicos.

¿Y qué diremos del Minotauro cretense, aquel que Teseo tiene que vencer para poder salir del laberinto ayudado además por el hilo de Ariadna.

Teseo y el Minotauro
Teseo y el Minotauro
Y como sabiamente le había anunciado el Oráculo délfíco: “guiándose por amor?” ¿No es acaso el maravilloso símbolo de la lucha psicológica que debe librar el Iniciado contra sí mismo, tal y como sucede en la historia de Mitra.

En el celebérrimo circo taurino, que no es otra cosa que una supervivencia ancestral de la fiesta atlante que se celebraba con toros sueltos en el templo de Neptuno, a los que se les vencía, no brutalmente como hoy, sino con lazos y otras artes clásicas de la Tauromaquia, vemos el símbolo inequívoco de la lucha contra esa Bestia bramadora.

Todo esto nos recuerda los misterios Isíacos y los cultos arcaicos de
Io, relacionados con el sacrificio solemne de la Vaca sagrada.

La vaca sagrada
La vaca sagrada
La madre Divina posee en realidad ese Poder mágico que nos permite reducir a polvareda cósmica el Ego animal, la Bestia bramadora, en el ruedo de la existencia, es por eso que nosotros debemos convertirnos en boyeros, es decir, en los conductores de la Vaca sagrada.

Por: César Owen/España

El Quetzal

EL QUETZAL MARAVILLOSO (El ave de Minerva)

Entre Chiapas, en México. y el oeste de Panamá. en alturas que oscilan entre los mil y tres mil metros, tiene su hábitat el rojo y verde quetzal (pharomachrus Mocinno), que es muy difícil de observar. No obstante, según sea el momento en que se pueda captar, su doble cola y en general su plumaje, parece crisparse, oscilar, destellar entre el azul fosforescente y el verde agua, ya bajo un sol crepuscular o con los primeros destellos de la aurora, entre la «neblina de la selva fría.

Codiciado durante las primeras décadas del siglo veinte, (por el valor de sus plumas, cazado y sin piedad. El Quetzal estuvo a punto de extinguirse. Pero como no soporta bien la cautividad, los zoólogos defendieron muy pronto su derecho a vivir libre y distante en sus cumbres.

Se ignora toda la grandeza de su pasado ligado a dioses mayas y aztecas, pero hoy se le venera como ave símbolo de Guatemala, la moneda del país, lleva su nombre y en su Himno nacional se canta: “…bajo el ala de grana y de oro te adormeces del bello Quetzal. Ave indiana que vive en tu escudo, paladión que protege tu suelo…” También ocupa un lugar en más de algún libro de aves exóticas.

Partícipe del drama CRISTICO DE QUETZALCOATL, (Dios benéfico de los aztecas, quien les enseñó la agricultura. la industria. la escritura. el arte. los misterios de la muerte y la resurrección). El Quetzal. asociado a esta divinidad y debido a que la pluma del Quetzal es para mexicano y guatecomaltecos «COSA PRECIOSA », se convierte en símbolo de lo más preciado: la Fuerza Crística en el corazón del Hombre.

También. el Quetzal. junto con otras aves, es una de las 13 tonas o aves protectoras. que desde el nacimiento se le asignaban al recién nacido, conjuntamente con su dios tutelar, en este caso Quetzalcóatl, en su representación de lucero del alba.

Debido a que algunos expertos lo sitúan entre los trogoniformes, y sostienen que
se alimenta de frutas, batracios pequeños y reptiles, se quiere a través de esto, solamente, acercarlo a Cóatl: la Serpiente. Pero tanto entre los aztecas como en los mayas, dentro de los dramas de Quetzalcóatl y Kukulkán (la misma deidad Nahua entre los del Mayab), la simbiosis de estos dos sacros animales. es la representación de lo humano o terrenal que debe ascender hacia lo trascendente o superior, y lo celeste que debe descender hacia lo material, es decir lo humano se diviniza y lo divino se humaniza. «El Verbo se hace carne y habita entre los hombres».

Es asociado de igual manera con el planeta Venus y con el Sol. El primero (Venus), llamado por los aztecas, Tlahuizcalpantecuhtli. que quiere decir el «Lucero o Estrella del alba o de la mañana », (Jesús en el Apocalipsis dice: «Yo soy la Estrella del alba», en el que se convierte Quetzalcóatl después de incinerarse a la orilla del Agua Celeste o de ricos joyeles), y con el Sol, porque es la representación del VERBO, del Logos, del Cristo, del Fuego.

En la zona arqueológica de Palenque, aparece sobre la Cruz potenzada maya, como símbolo de RESURRECCIÓN. En su libro «Logos Mantram Teurgia», el V M. Samael Aun Weor, nos dice lo siguiente: «EL Quetzal: El Ave de Minerva es el símbolo de la SABIDURÍA. No poco se ha hablado del Quetzal; pocos son, sin embargo. capaces de entender todo el misterio de este pájaro sagrado: el Ave de Minerva,

el Quetzal milagroso, resulta de las incesantes transmutaciones del Fuego. ¡El poder secreto de esta ave permite al hombre transformarse en un Dios! Concede metamorfosearse en lo que cada quien quiera. El poder secreto de esa ave está capacitado para abrir los chakras, discos o ruedas magnéticas del Cuerpo Astral.

Cuando el Fuego Sagrado de Pentecostés asciende por el Canal Central de la Médula Espinal tiene el poder milagroso de transformarse en un Ave de Fuego. ¡Y esa Ave es el símbolo del Quetzal! Y es el Ave de Minerva. Y es la clave del poder sacerdotal »:

Si se vocaliza el mantram del Ave Maravillosa del Fuego: JAO RI durante el trance supremo del A.Z.F. y se ordena al Ave de Minerva desarrolle tal o cual chakra, ella lo desarrollara positivamente. «lo importante es no cansarse. porque esas facultades no se desarrollan inmediatamente», termina diciendo el sabio maestro. Si el ser humano quiere volver a establecer esa necesaria e importante alianza entre la Naturaleza, los reinos y elementos que la forman, con él mismo, y ponerse en contacto con las entidades anímicas que poseen los animales. plantas y minerales y servirse de sus cualidades y poderes, es necesario, a parte de muchas otras cosas, que en principio, comprenda que existen otros mundos y otras realidades y se proponga a experimentarlas.

Para finalizar digamos con el poeta: «Ha llegado el momento. “Oh amigos nuestros; con collares os ciño, con plumajes de quetzal os adorno y aderezo, sobre la balsa de nueve cañas. de nueve serpientes. Ha llegado el momento de incineramos a orillas del Agua Celeste, para que con el pardear del alba se eleven nuestras cenizas convirtiéndose en la Estrella de la Mañana y nos sumerjamos en el seno de «aquel por quien vivimos» para vivir como el Quetzal: SIEMPRE EN LIBERTAD.»
Por: César Owen / España Bibl: Conferencias y Obras de Samael Aun Weor

El león

Señor y Rey por Antomasia

El león, en sí mismo, como animal y como símbolo esotérico es muy importante, muy interesante… Por su belleza, por su fuerza, por su presencia, por su fiereza, le reconocemos como el “Rey de la
selva”. Pero hay otras razones por las que el león resulta majestuoso: El león, asociado al elemento fuego, se asocia también al Evangelio de San Marcos

En algunas de sus obras, el V.M. Samael se refiere a este imponente animal: En la Atlántida sirvieron como animales de tiro: arrastraban carruajes, eran mansos. Después de la sumersión de la Atlántida, se volvieron furiosos.

El carro, arrastrado por leones, es una alegoría muy esotérica que viene de tiempos arcaicos. EL carro representa al ser humano y el león (el fuego) no es más que un símbolo vivo del hombre solar. Cuando se habla del «Carro» se alude a los «Cuerpos Existenciales Superiores del Ser»: Físico, Astral, Mental y Causal. En ese “Carro” se debe montar el Real Ser.

El «Zoar» nos pinta al «Anciano de los Días» viajando en un carro a través del infinito. No
hay duda que el Real Ser tiene siempre que viajar en su «Carro», para trabajar en los mundos
.

En muchos cuentos infantiles, es el majestuoso león el que imparte justicia y al que acuden los
animales de la espesura para dirimir sus diferencias. Además, es el que establece en ese mismo lugar las reglas del juego. Y curiosamente, en esoterismo suele también relacionársele con la Justicia Objetiva del Omnimiseriscordioso, la Ley Divina; por eso se dice: “Al León de la Ley se le combate con la Balanza”.

En los doce Signos del Zodiaco, Leo (el león), es el quinto signo, número que igualmente se relaciona
con la Ley y con la Carta 5 del Tarot egipcio que es el “Jerarca de la Ley”. En este signo se relaciona con el Sol, con el fuego, con el oro y con el color amarillo.

A este respecto recogemos del V.M. Samael lo siguiente: “Leo es el fuego; el fuego latente es
una maravilla. Allí encontramos los «soplos igneos» de la constelación de Leo, que son seres vivientes (imposibles de describir con palabras), vivas representaciones, cada uno de ellos, de la «Corona Sephirótica» de la Kábala Hebraica: KETHER, CHOKMAH Y BINAH”.

“Hay doce órdenes de adeptos en ese Cosmos, relacionadas con los doce signos zodiacales: No cabe duda que aquella «orden de los leones de fuego, o LEONES DE LA VIDA» (de la constelación de Leo), es la más exaltada. ¡Así está escrito y así es!”…

En los “doce trabajos de Hércules” aparece el León visto desde otro ángulo, desde otro punto
de vista, es decir, en su aspecto negativo. Por eso el primero, entre todos, es la captura y muerte del “león de Nemea”, que representa la fuerza de los instintos y pasiones incontroladas que todo lo devasta y lo devora.

En ocasiones aparecen leones bicéfalos que nos vienen a representar las dos tierras: La visible
y la invisible. Por último, tenemos en la Alquimia el león rojo y el león verde, símbolos del fuego y el Intimo, respectivamente. Además de su imponencia, belleza y majestad, no podemos olvidar la nobleza del león, tal y como nos narra la historia de «Andrócles y León», en la que se describe a un joven cristiano que ha sido arrojado a los leones en la arena del Circo romano, y cuando está a punto de ser atacado por un león, para asombro del público y del emperador, el león se acerca mansamente a lamer la mano del joven, debido a que reconoce en él al mismo que un día en el bosque le sacó una espina de la pata y le curó, aliviándole de su intenso dolor y malestar.

Por: César Owen/España