La ciencia del ayuno

 Introducción

 Qué es el ayuno?

El ayuno consiste en renunciar voluntariamente a todo tipo de alimento sólido. Es conveniente que las personas que nunca han realizado ayunos, hagan previamente algunos chequeos de salud, se desparasiten o consulten al médico. No se trata de adoptar su práctica sufriendo porque ese día no se comerá. Hay que cambiar la forma de pensar respecto del consumo diario de alimentos y tener claro que la finalidad es purificar el organismo.

Daniel Reid, en su obra El Tao de la salud, el sexo y la larga vida, dedica muchas líneas a la ciencia del ayuno. Este documento, está nutrido fundamentalmente por la información que dicha obra proporciona, más la de otras fuentes importantes. Reids explica que “El ayuno es uno de los mecanismos curativos naturales más antiguos del mundo. Todos los animales, salvo el hombre moderno, ayunan instintivamente cuando están enfermos. Aún hoy existen tribus primitivas en el Amazonas, en África Central y en remotas regiones de Asia, que mantienen «casas de enfermos» en las afueras de sus aldeas, donde las personas aquejadas de alguna enfermedad se retiran para someterse a prolongados ayunos totales hasta que recobran la salud y la vitalidad. Los yoguis de la india son bien conocidos por sus ayunos y sus limpiezas de colon. El ayuno terapéutico ha constituido siempre una parte muy importante de los regímenes de enseñanza taoístas. Los maestros hacían ayunar a sus discípulos durante períodos prolongados, para que purificaran el cuerpo y la mente, antes de exponerles sus técnicas más avanzadas”.

“Los antiguos griegos ayunaban para conseguir salud y longevidad, y eran renombrados por su robusta constitución física. Galeno, Paracelso e Hipócrates, padres fundadores de la medicina occidental, practicaban y recetaban el ayuno para todas las enfermedades graves, y lo recomendaban como excelente régimen preventivo. Pitágoras exigía a sus discípulos que ayunaran durante 40 días para purificar cuerpo y mente antes de transmitirles sus más altas enseñanzas. Platón y Aristóteles, cuyo pensamiento constituye la raíz y el núcleo de la filosofía occidental, ayunaban regularmente para mejorar su salud física y estimular sus facultades mentales. La Biblia menciona el ayuno en 74 ocasiones, y el propio Jesús solía ayunar con frecuencia, a veces hasta 40 días seguidos. Y lo mismo hacía Buda. El ayuno es una respuesta natural y universal ante la enfermedad y la debilidad, no un «rollo» cultural o religioso”.

 I

El ayuno y los beneficios para la salud

Reid, continúa explicando que. “El ayuno desencadena un proceso de limpieza verdaderamente maravilloso, que llega hasta la última célula y el último tejido del organismo. A las 24 horas de suspender la ingestión de alimentos, las enzimas dejan entrar en el estómago para dirigirse en cambio a los intestinos y al torrente sanguíneo, por el que van circulando y destruyendo todo tipo de productos de desecho, tales como células muertas y enfermas, microbios indeseables, subproductos del metabolismo y sustancias contaminantes. Los órganos y glándulas reciben un necesario y bien merecido descanso, durante el cual se purifican y rejuvenecen sus tejidos y se regulan y equilibran sus funciones…”

“El beneficio más importante del ayuno tal vez sea que limpia y depura a fondo la corriente sanguínea. La sangre tiene la función de transportar oxígeno y nutrientes a todas las células del cuerpo, y debe también retirar los residuos metabólicos de las células para que sean excretados por los riñones y los pulmones. Asimismo, la sangre es el «vigilante» inmunológico del cuerpo, que hace circular las enzimas, los glóbulos blancos y otros factores inmunitarios durante las 24 horas del día, en misiones de «búsqueda y destrucción» de los invasores. Y la sangre sucia no puede realizar correctamente estas funciones. En consecuencia, se instaura la desnutrición, disminuye la resistencia, la toxemia se vuelve crónica y los gérmenes disponen de plena libertad para invadir los tejidos más vulnerables”.

“A menos que lleve usted una vida ascética alejada de la civilización y evite todas las aberraciones alimentarias, su sangre y sus demás tejidos están forzosamente acumulando toxinas y perdiendo poco a poco su vitalidad funcional. Si no se limpia de estas toxinas de una forma regular, la toxemia se vuelve cada vez más grave, hasta que el cuerpo es incapaz de seguir soportándola y, o bien se purga espontáneamente en forma de diarrea, acné, erupciones, « manchas marrones», sudor maloliente, hedor corporal, halitosis y demás, o bien renuncia por completo a la lucha y cae víctima de un cáncer, una tuberculosis o cualquier otra enfermedad”.

 “Un boletín de Associated Press fechado el 28 de mayo de 1986 informa sobre los siguientes resultados del ayuno forzado en ratas de laboratorio, obtenidos en un reciente estudio sobre el envejecimiento que fue llevado a cabo en los Estados Unidos: Cuando la dieta de las ratas de laboratorio es drásticamente reducida, las ratas viven mucho más tiempo que aquellas otras, en todo lo demás idénticas, a las que se permite comer tanto como quieran. De hecho, los investigadores declaran que esta limitación de los alimentos es la única forma que conocen de prolongar significativamente la duración normal de la vida de estos roedores”.

 “El ayuno también restablece el adecuado pH de la sangre. El Yin y el Yang taoísta, en la dieta y la digestión se traduce a la terminología científica occidental como equilibrio ácido/básico. La acidosis de la sangre se ha convertido en una importante afección de la civilización contemporánea, y es la responsable de toda clase de desgracias. Cuando la acidez de la sangre alcanza niveles intolerables, la corriente sanguínea deposita el ácido en las diversas articulaciones, en forma de cristales que luego forman «espolones» que literalmente «sueldan» las articulaciones y sustituyen al líquido sinovial que las lubrifica naturalmente. La consecuencia es una dolorosa e incapacitante artritis”.

“El ayuno permite que las enzimas entren en las articulaciones y disuelvan dichos cristales, con lo que se restaura el líquido sinovial y se recobra la movilidad de la articulación. El ayuno elimina también la acidosis de la propia corriente sanguínea. De hecho, los desagradables efectos secundarios que se perciben durante los tres primeros días de un ayuno se deben únicamente a que estos cristales ácidos y otras toxinas entran en la corriente sanguínea en masa para ser eliminados”.

“El ayuno constituye una excelente terapia para los trastornos mentales. En Rusia, donde el ayuno recibe el nombre de «cura de hambre», se han obtenido resultados espectaculares. En 1972, el Dr. Yuri Nikolayev, del Instituto de investigaciones Psiquiátricas de Moscú, informó que había tratado con éxito a más de 7000 pacientes que sufrían diversos trastornos psíquicos, como esquizofrenias y neurosis. ¿Padece usted de impotencia o esterilidad? Quizás haría bien en buscar al culpable en su colon. Los cólones obstruidos e intoxicados afectan negativamente a la sexualidad masculina y femenina al oprimir, y por tanto, perturbar, los órganos y glándulas sexuales. Se han comunicado numerosos casos de matrimonios que, tras 10 o 20 años de «esterilidad», han engendrado repentinamente un hijo tras unos cuantos ayunos terapéuticos combinados con irrigaciones colónicas”.

“El médico Chang Tsung-cheng de la dinastía Sung, en el siglo x de nuestra era, escribió detenidamente sobre los beneficios terapéuticos de limpiar el colon de las toxinas y residuos en él acumulados, y recomendó esta terapia para toda clase de trastornos en apariencia dispares, tales como indigestión, estreñimiento, problemas respiratorios, jaquecas y fiebres, articulaciones rígidas y doloridas, anomalías mentales y emocionales, etc. Según dejó escrito, todos los médicos saben que la libre circulación de la sangre y la energía vital son los más importantes factores de la salud. Pero si el estómago y los intestinos están bloqueados, entonces la sangre y la energía se estancan”.

II

El riesgo de los laxantes artificiales

El método taoísta tradicional para la limpieza del colon consistía en ayunos combinados con potentes hierbas purgantes que disolvían las mucosidades y dragaban los residuos del colon. Estos métodos aparecen citados ya en el siglo III a. de C., en el Clásico de Medicina Interna del Emperador Amarillo. Hoy en día, los laxantes y purgantes químicos han llegado a figurar entre los medicamentos más vendidos del mundo occidental, donde el estreñimiento se ha convertido en un problema crónico para jóvenes y viejos, hombres y mujeres por igual”.

“A diferencia de las hierbas naturales que los médicos chinos todavía utilizan para purgar los intestinos, en combinación con ayunos terapéuticos y terapia nutricional, estos laxantes occidentales están compuestos por productos químicos inorgánicos que resultan absolutamente incompatibles con el organismo humano. Para producir su efecto, irritan tan intensamente las mucosas del colon que éste literalmente se contrae como una serpiente herida para expulsar la perniciosa droga junto con cualquier residuo suelto que se encuentre en su camino. Estos laxantes no hacen nada en absoluto para desprender las profundas incrustaciones de desechos proteínicos putrefactos, residuos tóxicos de la fermentación y capas de mucosidades secas. Con el uso prolongado, dichos productos acaban debilitando tanto los intestinos que al fin cesan completamente de funcionar sin el estímulo artificial de laxantes cada vez más potentes. Y cuando éstos ya no hacen efecto, el siguiente paso del desventurado paciente es acudir al quirófano para que le hagan una colostomía”.

 “Por fortuna, existe otra forma mejor de limpiar el colon y restaurar la actividad intestinal normal, forma basada únicamente en el elemento más abundante y más vital de la naturaleza: el agua. Se trata de un sistema mecánico, sin ningún producto químico, que limpia completamente el colon de heces bloqueadas y de residuos tóxicos incrustados sin producir ningún efecto secundario en absoluto. Este método es la irrigación colónica”.

 

III

Ayuno y excreción

 Purgar los intestinos elimina la fuente del veneno, y permite así que la sangre y la energía se regeneren naturalmente. Limpiando los intestinos reparamos el cuerpo. [Chai Yu-hua]”

El actual estilo de vida impone una enorme sobrecarga tóxica a nuestros órganos y “glándulas vitales. El estómago se halla constantemente atiborrado de alimentos desnaturalizados ingeridos en combinaciones incompatibles; el hígado está inflamado y sobrecargado por el esfuerzo de descomponer ingentes cantidades de grasas y proteínas animales, además de drogas y venenos; el páncreas se hincha hasta un volumen anormal debido a la constante demanda de enzimas para poder digerir los alimentos carentes de ellas, y el colon se va revistiendo con capa sobre capa de un engrudo pegajoso que emponzoña la sangre”.

IV

El colon: ¿alcantarilla o pozo negro?

De todos los órganos vitales del cuerpo, el que sufre las peores consecuencias de los hábitos dietéticos modernos es el colon. La naturaleza diseñó el colon para que funcionara como un sistema de alcantarillado por el que los residuos de la digestión pudieran ser prontamente eliminados del organismo”.

“En vez de eso, se ha convertido en una especie de pozo negro estancado, el equivalente fisiológico de un montón de basura en descomposición o de un retrete atascado que sigue utilizándose para defecar. Hoy en día, el colon del varón norteamericano medio lleva en su interior unos dos kilos y medio de carne roja putrefacta y semidigerida, más una cantidad de entre dos y cinco kilos de desechos tóxicos acumulados durante años en los pliegues del colon”.

 “¿Por qué los residuos tóxicos de una mala alimentación consumida en combinaciones inadecuadas se acumulan en el colon? V. E. Irons lo explica en su boletín de la siguiente manera: cuando un alimento no saludable o dañino para el cuerpo llega al estómago, e

ste envía de inmediato una advertencia a los productores de mucosidades: «Atención, se acerca el enemigo!». Sabemos que las mucosidades empiezan a ser producidas de inmediato y que el colon queda recubierto de ellas”.

“Cuando los alimentos tóxicos procedentes del estómago llegan por fin al colon, al cabo de 12 a 18 horas, este último se halla preparado para recibirlos, revestido con una capa de mucosidades para impedir que el cuerpo absorba las toxinas. Si esto sucediera una o incluso unas cuantas veces al mes, las mucosidades, tras haber cumplido su misión, se desintegrarían y serían expelidas lentamente del colon sin causar ningún perjuicio”.

“Pero ahora resulta del todo evidente que la naturaleza jamás dispuso este mecanismo defensivo para ser utilizado con la constante frecuencia con que se utiliza hoy… El resultado es que se va segregando capa tras capa hasta que su acumulación alcanza un espesor de entre 3 y 6 mm. En ocasiones, estas capas llegan a alcanzar un grosor de hasta 9 e incluso 12 mm, volviéndose tan duras y negras como un pedazo de viejo caucho endurecido de esos que se ven en las cunetas de las carreteras, arrancados de un neumático de camión…”

“Hemos tenido muestras conservadas en alcohol cuya longitud iba desde varios centímetros hasta unos cuantos palmos; la más larga de ellas pasaba de 8 metros en una sola pieza. A veces salen como una masa que llega a pesar hasta 6 kilos, y continúan saliendo durante varios días, hasta una semana seguida…”

“Sea cual sea su situación económica, sea cual sea su anterior historial médico, sea cual sea su sexo o su edad, usted (y me refiero al lector y al 95 por ciento de los estadounidenses) también lleva estas mucosidades endurecidas en su colon, y le asombraría constatar lo que puede salir de su cuerpo. Incluso el Servicio de Sanidad de los Estados Unidos, en una rara muestra de franqueza, admitió hace unos años que «más del 90 por ciento» de los norteamericanos van por la vida con el colon obstruido”.

“Irons cita la experiencia de uno de los más célebres y respetados cirujanos de la historia norteamericana, el Dr. Harvey Kellogg, de Battle Creek, Michigan, quien escribió: «En las 22.000 operaciones que he realizado personalmente, ni una sola vez he encontrado un colon normal». Y eso era a comienzos de siglo, mucho antes de que los hábitos alimentarios norteamericanos estuvieran tan completamente corrompidos como hoy por los alimentos elaborados y desnaturalizados. Tal y como lo expresa Irons”,

 «Prácticamente el único sitio donde puede verse hoy un colon normal y sano es en un libro de anatomía».

 “Todo médico sabe perfectamente la gran diferencia que muestra la radiografía de un colon sano y normal, tal y como aparece en los libros de anatomía. Si el lector se ha tomado alguna vez una radiografía de su propio colon o tiene a la mano las de alguna persona adulta, puede hacer el siguiente ejercicio. Compare las imágenes de las radiografías con imágenes de los libros de Ciencias Naturales o de Anatomía. Es probable que observe intestinos distorsionados en las reproducciones de las radiografías, aunque las personas a quienes se les tomó las radiografías estén, en apariencia sanas. Fíjese en las tortuosas vueltas y revueltas del intestino, en las enormes bolsas de mucosidades incrustadas y heces atrapadas, en las secciones comprimidas y marchitas que han degenerado por completo en la inflamación del colon en general ¿Impresionante? Pues tome buena nota, porque hay un 95 por ciento de probabilidades de que esté usted contemplando un reflejo de su propio colon”.

“Todo lo que entra debe salir…, tarde o temprano. Entretanto, puede pasarse años pudriéndose dentro del cuerpo y causarle graves enfermedades o incluso matarle. La toxemia es el verdadero culpable de casi todas las dolencias crónicas y enfermedades degenerativas. Eso explica, por ejemplo, por qué entre las personas expuestas a precisamente las mismas condiciones climáticas hay unas que «cogen» un resfriado mientras que otras permanecen inmunes. La culpa no es de los «gérmenes», como aseguraba Louis Pasteur, pues gérmenes de todas clases flotan constantemente en el aire e invaden en todo momento nuestra comida y nuestra agua. Es la falta de una resistencia normal, debida a la autointoxicación de la corriente sanguínea, lo que abre una «ventana de vulnerabilidad» en el cuerpo y posibilita la invasión de los gérmenes”.

“Cualquier persona que quebrante habitualmente las leyes de la naturaleza acabará en último término sentenciada a enfermedad crónica y muerte prematura por la Madre Naturaleza. Ninguna clase ni cantidad de fármacos, cirugía u otros tratamientos médicos podrá salvarle de la autoimpuesta pena de muerte por autointoxicación. La única forma de conseguir un indulto es mediante el «buen comportamiento», lo que significa una reforma profunda de los malos hábitos”.

“Aún así, resulta ilusorio suponer que para eliminar estas obstrucciones fétidas y expulsar las toxinas incrustadas en el colon basta con adoptar una dieta a base de salvado, vegetales crudos y otros alimentos fibrosos. El salvado y los vegetales crudos contienen tanta fibra que no pueden pasar por los minúsculos agujeros que quedan libres para el paso de las heces en la mayoría de los cólones. Lo que ocurre entonces es que la fibra se atasca, se descompone y agrava aún más el problema. Es inútil lanzarse a un programa dietético nuevo sin haberse librado antes de los desechos incrustados y residuos tóxicos que las anteriores costumbres alimenticias han hecho acumular en el canal digestivo. Y esto sólo puede conseguirse de una manera: mediante el ayuno y la limpieza intestinal con irrigaciones colónicas”.

“Cuando quiere ponerle aceite nuevo al motor de su coche, no se limita a verterlo encima del aceite sucio, sino que primero extrae todo el lubricante viejo. Lo menos que puede hacer es tratar su cuerpo con el mismo respeto y atención que concede a su automóvil”.

“Tal y como dice V. E. Irons, «probablemente seguirá usted consumiendo combinaciones de alimentos incompatibles durante tanto tiempo como viva, de modo que seguirá necesitando una serie de limpiezas de colon». En su libro Colon Health: The Key to a Vibrant Life, el Dr. Walker, de 116 años de edad, es igualmente claro: La eliminación de los alimentos no digeridos y otros productos de desecho es tan importante como la correcta digestión y asimilación de la comida… El régimen más perfecto no dará mejores resultados que el más malo si el sistema de alcantarillado que es el colon se halla obstruido por una acumulación de residuos corrompidos”.

V

Primeros ayunos en la vida

Es aconsejable iniciar con algunas horas a base de líquidos es decir, dejar de comer un tiempo de comida o pasar un día comiendo solo frutas o verduras. Si siente que está física y mentalmente preparado, puede iniciar con un miniayuno de 24 horas o un semiayno de un solo tipo de frutas o verduras.

En este sentido, Reid, advierte que “para quien nunca ha ayunado en su vida, es conveniente que sepa que al hacerlo, todo el canal digestivo se vacía. Lo que saldrá por su extremo inferior seguramente sorprenderá y asqueará a quienes ayunan por primera vez, hasta el extremo de hacerles adoptar el ayuno y la limpieza de colon como hábitos permanentes”.

Los primeros ayunos probablemente se realicen de manera ocasional; pero es importante ir adquiriendo el hábito de realizar ayunos periódicamente. Podría ser un ayuno mensual; pero lo antes posible es aconsejable acostumbrar el cuerpo a un ayuno semanal. Es indudable que el Día de reposo debe haber estado asociado también al día del ayuno. Ayunar un día por semana es un excelente sistema para purificar el organismo.

De especial cuidado en el inicio del ayuno deben tener las personas con sobrepeso exagerado u obesidad. En estos casos, es aconsejable iniciar con semiayunos, tal como se explicará más adelante.

Para quien esto escribe, el ayuno es un reseteado del sistema digestivo. En forma similar a cuando una computadora “se traba” y no responde, se opta por reiniciarla o apagarla y después de unos segundos, volver a encenderla; también con el sistema digestivo hay que practicar reseteados. Cuando el organismo se enferma de un resfriado o una gripe o hay mucho cansancio o debilidad, realizar un miniayuno es lo aconsejable. Los resultados saltan a la vista. La recuperación de la salud y la vitalidad es impresionante. Al día siguiente o a los dos días, la vitalidad que llega al organismo es asombrosa. Otro aspecto interesante de observar es que las heces fecales salen negras en clara evidencia de que han salido sustancias acumuladas mucho tiempo en el organismo.

VI

Qué se ingiere durante el ayuno

Durante un auténtico ayuno, ya sea miniayuno o ayuno de varios días, es imprescindible no comer en absoluto ni siquiera algún bocado de alimento sólido. En la tradición espiritual lo que se aconseja es el consumo de abundante agua limpia, potable. Puede elegir un ayuno puro sin tomar nada más que agua, o bien un ayuno con jugo o zumo de naranja, un ayuno con jugo o zumo de zanahoria o el que juzgue más conveniente para su organismo. Otra opción es la de beber mucha agua y a cada cierto tiempo combinarla con jugo de limón y dientes de ajo. También se recomienda que periódicamente se tome miel de abeja combinado con jugo de limón. De ser muy necesario, eventualmente se puede beber el agua de alguna sopa de vegetales, nada más el líquido de la sopa, sin los sólidos.

Una excelente opción es la de combinar el consumo de agua potable con una solución de agua y psyllium. La zaragatoria o plantago psyllium, es una especie herbácea originaria de las regiones mediterráneas. Hay varias marcas comerciales fáciles de conseguir en las farmacias. Sus semillas son altamente eficaces para limpiar el sistema gastrointestinal, reducir el colesterol, eliminar grasa, ayudan a la baja de peso contribuyen a la absorción de nutrientes y son son recomendables para combatir gastritis y úlceras. Tienen grandes propiedades como laxante natural. Las semillas contienen mucilagos que en contacto con el agua hacen que aumente su volumen hasta cuatro veces. Entre sus propiedades adicionales del psyllium está que funciona como lubricante que permite el deslizamiento de la materia fecal.

Las semillas de psyllium molidas se adhieren a las paredes del colon, retienen allí la humedad y ablandan y desprenden los productos residuales. Se aconseja beber agua frecuentemente y cada tres horas aproximadamente beber una cucharada de psyllium disuelta en agua potable.

Al respecto, Reid, explica que: “El limpiador intestinal debe tomarse cinco veces al día, cada tres horas. Se echa una cucharadita colmada de limpiador en un recipiente de tapa hermética. Se añaden 300 c.c. de agua, con un poco del zumo de fruta o verdura que usted prefiera, para darle sabor. También se aconseja añadir una o dos cucharadas soperas de otro producto llamado Bentonita, hecho a base de cenizas volcánicas. La Bentonita es como una esponja magnética que absorbe las toxinas de todo el aparato digestivo. Agite bien la mezcla y bébasela. Luego, tome un vaso de agua…”

“Las semillas de psyllium pulverizadas contienen casi un 100 por ciento de masa fibrosa, que no es absorbida ni digerida, sino que se infla en los intestinos y arrastra a su paso todos los residuos. Cuando esta fibra llega al colon, el agua tibia de las irrigaciones le ayuda a desprender los desechos tóxicos incrustados en las paredes y a expulsarlos a través del recto”.

Tampoco es mala idea tomar una o dos dosis de semilla de psyllium pulverizada un par de veces por semana para proporcionar al organismo masa fibrosa que actúa como una «escoba» en los intestinos, sobre todo si no consume usted un mínimo de un 50 por ciento de alimentos crudos en su dieta diaria.

VII

Orientaciones importantes para romper el ayuno

Para salir del ayuno, Reid, recomienda que: “rompa siempre el ayuno con una frugal colación a base de verduras crudas, especialmente zanahoria, col y lechuga, seguida al cabo de unas horas por algo de fruta fresca (manzanas, uvas, peras, etc., pero nunca frutos secos dulces) o BIEN por alguna verdura ligeramente cocida al vapor, como calabaza, tomates, judías verdes. El yogur natural es un excelente producto para restaurar en el colon la flora bacteriana benéfica tras un ayuno”.

Después de un tiempo prudencial de haber comido frutas o vegetales, “puede tomar algunas rebanadas de pan integral sin gluten y bien tostado con un poco de manteca de frutos secos, pero no mantequilla láctea. El hecho de tostar el pan convierte buena parte de las difícilmente digeribles féculas en azúcares fácilmente asimilables”. Para romper un miniayuno, es claro que después de uno o dos tiempos de comida vegetariana, ya podrá volver a la comida habitual; pero sin excederse al principio con el consumo de carne o féculas.

En el caso de ayunos más prolongados o verdaderos ayunos, el segundo día después del ayuno también debe ser vegetariano, y al tercer día ya puede empezar a consumir una comida diaria con proteínas de carne, pollo, pescado o queso. Después de sus programas de ayuno, procure que los alimentos frescos y crudos compongan al menos el 50 por ciento de su dieta general, y respete las combinaciones correctas en todas sus comidas. Según la Trofología (ciencia de la comida sana), nunca deben combinarse carbohidratos (féculas) con proteínas (carne, pollo, pescado, productos lácteos), las frutas no se combinan con vegetales, proteínas o carbohidratos. Siempre se comen, entre 30 minutos o una hora antes del resto de comidas o se les destina un tiempo completo de comida. Para una mejor digestión las frutas ácidas, no se combinan con las dulces; por ejemplo: banano con piña. Los melones (melón, papaya y sandía); se comen sin combinar con ninguna fruta o comida. Algunas frutas, como manzanas, peras y melocotones, en ocasiones sí pueden combinarse con otros alimentos.

Al romper el ayuno es aconsejable seguir: “tomando el polvo de semillas de psyllium una o dos veces al día durante la primera semana después del ayuno, para restaurar la regularidad rítmica de sus movimientos intestinales”.

 VIII

Miniayunos y semiayunos

Un «semiayuno», consiste en combinar el consumo de bastante agua con jugos de frutas o de un tipo particular de frutas o legumbres. En ocasiones, incluye suplementos alimenticios y limpiadores intestinales. Algunos semiayunos bastante divulgados son los ayunos que incluyen verduras crudas y zumos de frutas, como la conocida «cura de la uva». Los ayunos con zumos vegetales constituyen una excelente manera de purificar el organismo y eliminar estados tóxicos antes de que lleguen a hacerse patológicos. Elija una sola clase de verdura cruda o zumo de fruta y no la cambie durante todo el programa, que puede prolongarse entre 3 y 10 días, según su estado y su resolución. Elija algún producto que posea afinidad natural con los órganos y glándulas más necesitados de terapia.

“Las uvas negras, por ejemplo, son la mejor elección para las personas con trastornos gastrointestinales y hepáticos. En la Unión Soviética existe un sanatorio ubicado en Yalta que está exclusivamente dedicado al ayuno con uva. Los pacientes empiezan comiendo 1/2 kilo de uva fresca y van aumentando hasta llegar a los 5 kilos diarios. Además de desintoxicar todo el organismo y curar los problemas gastrointestinales, la cura de uvas mejora considerablemente el metabolismo y fortalece los músculos cardíacos. En los Estados Unidos, algunos pacientes aseguran que la uva los ha librado de cánceres considerados «incurables»”.

 “La mayoría de los que prueban por primera vez un semiayuno con zumos vegetales se encuentran de maravilla durante los dos primeros días, pero empiezan a «hundirse» en el tercero o el cuarto. Eso se debe a que hacen falta dos o tres días para que comience la desintoxicación, pero, una vez comenzada, la corriente sanguínea queda cargada de toxinas excretadas por las células para que sean eliminadas por los riñones. Cuando suceda esto, ponga buena cara y sopórtelo algunos días, y pronto se encontrará mejor que nunca. Para que cualquier ayuno dé resultado, es absolutamente necesario superar este período de molestias catárticas; de otra forma, se llevará con usted esas toxinas a una tumba prematura. En el libro del Dr. Norman Walker Fresh Vegetable and Fruit Juices encontrará excelentes consejos sobre la utilización terapéutica de los zumos de frutas y verduras crudas”.

 “Los miniayunos son ayunos breves que duran entre 24 horas y 3 días. La práctica de un miniayuno semanal de 24-36 horas es una antigua costumbre higiénica oriental que sigue muy en boga entre los círculos mejor informados de Oriente. También en Occidente estuvo muy extendida”.

“El biógrafo griego Plutarco escribió: «En vez de medicarte, ayuna todo un día». Paul Bragg recomienda decididamente este régimen semanal como «programa de mantenimiento» entre los ayunos anuales de siete días. Esta costumbre concede al cuerpo la posibilidad de «ponerse al día» en el tratamiento de los diversos productos con que se va llenando el canal digestivo a lo largo de la semana. No es una costumbre fácil de adquirir, pero una vez establecida le hará sentir tan sano y enérgico durante el resto de la semana que le resultará difícil abandonarla”.

“La administración de irrigaciones colónicas durante los miniayunos semanales o mensuales y los semiayunos depende exclusivamente de usted y del estado de su salud. Si padece de alguna dolencia, las irrigaciones expulsarán las toxinas que la provocan. Por lo demás, aténgase a su propio juicio. Pero recuerde: las irrigaciones colónicas refuerzan notablemente los efectos depuradores de cualquier ayuno, especialmente en el colon, por lo que, si no desea dedicar cada año un tiempo prolongado a ayunar, será mejor que ayune con el refuerzo de irrigaciones colónicas”.

Andreas Moritz, en el libro “La sorprendente limpieza hepática y de la vesícula”, se explica que “Una de las grandes causas de los cálculos biliares es la sobre indulgencia en los alimentos. Por lo tanto, uno de los métodos más efectivos para prevenir los cálculos biliares es el comer menos. Comer con moderación más un ocasional día de ayuno líquido (idealmente una vez por semana) ayuda a la eficiencia del sistema digestivo y le permite procesar la mayoría de los depósitos de comida aún sin digerir. Los líquidos incluyen sopas vegetales, jugos de fruta, jugos de vegetales, té de hierbas y agua. El retirarse de la mesa con un poco de hambre mantiene un saludable gusto por las comidas nutritivas.

 IX 

La Biblia y los semiayunos

En el Antiguo Testamento, hay un ejemplo muy ilustrativo del enorme poder vitalizador de los semiayunos. Este se encuentra en la historia de Daniel y sus compañeros en Babilonia:

“En el año del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios. Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos. Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey. Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. 7 A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego”.

 “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos; y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza.  Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber. Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas. Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días. Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey. Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres”. (Daniel 1: 1-16)

 X

Semana de ayuno con limpieza de colon

dieta7diasEl programa de siete días de ayuno y limpieza de colon es un sistema integrado de auto purificación que combina los beneficios del ayuno con limpiadores intestinales fibrosos, suplementos nutritivos e irrigaciones colónicas diarias. Se trata de un programa completo para la desintoxicación de la sangre y los tejidos, que rejuvenece todos y cada uno de los órganos, glándulas, tejidos y células del organismo.

Este programa depurativo en particular fue elaborado por V. E. Irons, quien lo explica como sigue: Durante siete días no ha de comer nada en absoluto, pero no se sentirá con hambre porque estará tomando un producto llamado Limpiador Intestinal. Se trata de un polvo a base de semillas de psyllium.

¿Por qué siete días? En todo el reino de la naturaleza, el siete viene a ser una especie de «número mágico». El ciclo menstrual de la mujer se produce en cuatro unidades de siete, al igual que las órbitas de la Luna en torno a la Tierra. Siete son los días de la creación, según la Biblia, siete los días de la semana, siete las maravillas del mundo antiguo y siete los planetas en la astronomía de los antiguos pueblos.  Siete son las notas musicales, siete son los niveles de energía en el átomo, siete son las capas o niveles de la tabla periódica, siete son las unidades fundamentales de la Física, siete son las grandes placas tectónicas. La preferencia del número siete por la Naturaleza, no es casual, es una ley: la ley de Siete principios, también conocida como “ley de Octava” o “Ley de Heptaparaparshinock sagrada”.

Hacen falta exactamente siete días para limpiar toda la corriente sanguínea por medio del ayuno, y son también siete días los que se necesitan para desintoxicar a fondo el sistema linfático. En una escala mayor, hacen falta siete meses para restaurar el equilibrio del sistema endocrino mediante ejercicios y una alimentación correcta, y siete años para sustituir todas las células del cuerpo.

Si no acaba de decidirse a emprender un ayuno de siete días, puede tomar el Limpiador Intestinal y la Bentonita dos veces al día, por la mañana y por la noche, durante todo el mes, mientras sigue consumiendo otros alimentos. mucha gente experimenta tal mejoría con este sencillo programa que eso les decide a practicar un ayuno de siete días.

Durante los siete días de ayuno con suplementos nutritivos y limpiador intestinal, se administran a diario dos irrigaciones colónicas de 20 litros con el Colema Board, que funciona enteramente por grave dad, sin bombeo. A los 20 litros de agua tibia (38-40 °C) se añade un poco de café cargado, que estimula las naturales contracciones peristálticas del intestino y contiene ácidos que ayudan a desprender las mucosidades y limpiar la pared del colon. Si es usted muy sensible a la cafeína, puede sustituir el café por jugo de ajo fresco, zumo de limón, Bentonita o sales de Epsom. Un ayuno de siete días parece cosa seria, pero en realidad no es tan duro, porque el Limpiador Intestinal se hincha en el organismo y da sensación de saciedad. Además, también se sugiere tomar comprimidos de un suplemento llamado Greenlife, que es un concentrado de extractos de trigo, centeno, avena y cebada…

Para saber más, consulta la entrada: Ayuno y espiritualidad, de este blog.