La Pascua judía y el Éxodo

“Jesús… dijo a sus discípulos: saben que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado” (Mt 26:1-2). “El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua?”. (Mt 26:17).

Para entender de mejor manera el Drama cósmico y el simbolismo oculto encerrado tras las escenas de Semana Santa, en particular, Jueves Santo y La Resurrección, es importante estudiar la Pascua judía, el papel de Moisés y su titánico trabajo para liberar al pueblo de Israel de Egipto, en el Éxodo, hacia la tierra prometida. Es innegable la correlación entre la misión de Moisés y la de Jesús, para darnos un mensaje en clave de liberación profunda, hacia la Auto realización íntima del Ser.

La celebración de la Pascua Judía o Pésaj, es la conmemoración de la salida de Egipto por parte de los israelitas. La conmemoran en la mitad de la luna de marzo. Se origina en la última de las plagas de Egipto, en la noche en la que murieron todos los primogénitos egipcios, debido a que Faraón se negaba a liberar al pueblo judío del cautiverio.  En el capítulo XII de Éxodo, se narra cómo Jehová ordenó a Moisés que los hebreos apartaran un cordero por familia. Todos los corderos debieron ser machos de un año. El cordero debió ser inmolado. Su sangre colocada en los postes y el dintel de cada casa hebrea. Esa noche, comieron la carne del cordero, asada al fuego. Comieron, además, panes sin levadura y hierbas amargas.

“y lo comerán apresuradamente; es la Pascua de Jehová”. (Ex 12:11). “Y este día les será en memoria, y lo celebrarán como fiesta solemne para Jehová durante sus generaciones, por estatuto perpetuo lo celebrarán. Siete días comerán panes sin levadura; y así el primer día harán que no haya levadura en sus casas… El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendrán una santa convocación… Y guardarán la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué sus huestes de la tierra de Egipto, por tanto, guardarán este mandamiento en sus generaciones por costumbre perpetua. En el mes primero comerán los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde”. (Ex. 12:14-18).

El calendario hebreo bíblico, es un calendario lunar e inicia en primavera, como era tradición en los pueblos antiguos, en que el año iniciaba el día del equinoccio de primavera. De allí que sea esencial en la Cosmovisión gnóstica el estudio del Mito solar, así como aprender a relacionar Semana Santa con la tradición del equinoccio y asimismo con la Primavera y los dioses de los cereales. El primer mes del calendario, es Nisan y marca el inicio del Éxodo. Nisan es el retoño, el primer brote que nos recuerda, las primeras hojas y flores en la primavera. En el calendario hebreo vigente, corresponde al séptimo mes y siempre por la época de marzo y abril, es decir, en primavera. La noche del 14 de Nisán, los judíos comen el cordero pascual. La palabra pascua, viene del hebreo: pesah, que, según el DRAE, significa lugar de pastos, en alusión a la culminación del ayuno. También significa paso, que nos recuerda el tránsito el momento de pasar de un estado a otro; en este caso de la esclavitud a la libertad. Con esta fiesta, los judíos festejan un paso, un tránsito, un cambio, una transformación. No se puede negar la relación íntima entre la Pascua judía y la Pascua de Resurrección o Pascua florida.

Moisés y el Éxodo

En relación con el trasfondo oculto detrás de los pasajes del Éxodo bíblico; es innegable que Moisés fue un gran mago blanco extraordinario. Desde la transformación de la vara de Aaron en serpiente y cómo esta devora las propias de los sacerdotes egipcios, pasando por las diez plagas de Egipto y la separación de las aguas del mar Rojo hasta los múltiples prodigios narrados en la Torah hebrea, el Pentateuco cristiano; evidencian los poderes extraordinarios de un hombre auténtico, de un dos veces nacido, de un “hijo del hombre” o auténtico hijo de Dios. La simbólica representación de Moisés descendiendo del monte Sinaí con las tablas de la Ley y dos rayos de luz en la frente semejando dos cuernos de macho cabrío, son elocuentes. En la antigüedad, el macho cabrío representaba la fortaleza, virilidad y gran potencia sexual; por lo que, tiene íntima relación con el misterio del Bafometo.

La relación entre el simbolismo bíblico del macho cabrío, los guías del pueblo hebreo, el secreto escondido tras el ens seminis o energía creadora y las fuerzas sexuales, se explica con más propiedad en el siguiente texto del Kalki Avatar de la Era de Acuario: “La historia dice que cuando Moisés bajó del monte Sinaí después de haber recibido los mandamientos de la ley de Dios; los israelitas le vieron dos rayos de luz en la cabeza a manera del macho cabrío de Mendes; este es el motivo por el cual Miguel Ángel lo plasmó con dos cuernos de luz y la tradición al cincelarlo los convierte en el mármol como cuernos común y corrientes y siempre saliendo de la cabeza. Resulta interesante que el macho cabrío es el símbolo de la fuerza sexual del hombre”. (Samael Aun Weor. Sí hay infierno, sí hay diablo, sí hay karma).

Es claro que los resplandecientes cuernos de Moisés en la monumental estatua esculpida por Miguel Ángel, han generado polémica y confusión. Los diferentes exégetas de la Biblia, desprovistos de la hermenéutica gnóstica no pudieron explicarse el fenómeno descrito en el Éxodo (Shemot), tal como se lee en la Vúlgata de san Jerónimo. En las más recientes versiones bíblicas, los teólogos, al no intuir el profundo significado de los cuernos, han generalizado el significado de “resplandor”  o “resplandeciente” a la original palabra bíblica קרן (krn, karan) que, coincidentemente, también significa “cuerno” o “cornudo” o “que tiene cuernos”, tal como se entrevé en el comentario al versículo 29 del capítulo 34 del libro de Éxodo, publicado por Editorial Sinai de Tel Aviv en la página 318: “La raíz קרן “karan” quiere decir resplandor, lo mismo que ocurre en Habakuk 3:4. Pero, aquel que quiere entender que esta raíz hebrea en este lugar quiere decir cuerno, no es más que un ignorante y un insensato, ya que en la mayoría de las raíces bíblicas las mismas tienen por lo menos dos acepciones.” (Rashbam) [sic]

Es mediante la intuición, la Gnosis kardias, las claves del simbolismo esotérico y de la Antropología Gnóstica que se comprende porqué Aaron y todos los hijos de Israel vieran “dos rayos de luz”, como si fueran dos cuernos resplandecientes en Moisés cuando este bajara del monte Sinaí. Los cuernos resplandecientes, son una clara alusión al poder sexual trascendente del gran iniciado Moisés, producto de pacientes y laboriosos trabajos en la sexualidad sagrada, la alquimia sexual sin fornicación.

Para mayor argumentación de lo expresado anteriormente, otros estudiosos vindican la traducción de Jerónimo de Estridón en la Vulgata explicando que este era un hombre culto y conocedor del griego y del hebreo. Sabios filólogos dan un significado distinto al texto de Éxodo 34-29 de la versión Reina-Valera: “al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que había hablado con Dios” y lo asocian con el que se encuentra en Salmos 69:31: “Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que tiene cuernos y pezuñas”, reafirmando que la raíz hebrea “karan”, significa a la vez “cuerno” y “resplandeciente”. Estas profundas y elocuentes explicaciones, cobran más sentido si se relacionan con aquella frase del Avatar de Acuario en la que afirma que la etimología es alma de la Historia y una de las más poderosas claves de la Gnosis.

Es innegable que la humanidad mecánica, la mayoría de personas, somos incapaces de realizar siquiera uno de tales trabajos portentosos del libertador del pueblo de Is-RA-El.  Es preciso aclarar que Israel, es una palabra que está en clave y no se refiere al pueblo judío. A este respecto, El Quinto de los Siete, en Pistis Sophia develada, explica lo siguiente: “Israel, es una palabra que debe ser analizada. Is, nos recuerda a Isis y a los misterios Isíacos. Ra, nos recuerda al Logos Solar. Recordemos el disco de Ra, en el viejo Egipto de los faraones. Él es Él, Él es el Dios interior profundo en cada uno de nos. En secuencia y corolario etimológico correcto, el pueblo de Israel está constituido por las distintas partes del Ser. Todas las múltiples partes auto-conscientes e independientes de nuestro propio Ser individual constituyen el pueblo de Israel”.

En este sentido, es importante resaltar la enorme vinculación entre los misterios iniciáticos egipcios, Moisés y el pueblo de Israel. En consecuencia, el pueblo de Israel, no es el pueblo judío, sino que representa a todos los seres humanos que realmente hacen la voluntad de Dios, los dos veces nacidos, los hombres y mujeres auténticas, hombres y mujeres castos. Y en lo más profundo, en el mundo interior de cada quien, representa a las partes superiores de nosotros mismos. Por eso el pacto de Abraham con Dios, es la auténtica circuncisión símbolo de castidad completa en aquel que no fornica.

La liberación del pueblo de Israel en nuestro interior, nos recuerda la necesidad de liberarnos de la tiranía del Ego, de la esclavitud de nuestros defectos de carácter, de la opresión de la que somos víctimas por nuestros propios elementos indeseables de conducta, liberar la esencia maravillosa, despertar la conciencia e iniciar una profunda revolución íntima.

Cruzar el mar Rojo nos señala la necesidad de pasar a la otra orilla, dejar de ser lo que somos, esclavos de la materia, de nuestros apegos, de nuestros viejos ayeres, “atravesar el océano tempestuoso de la vida”. Cruzar al otro lado, significa aprender a separar las aguas, de las aguas y aprender a levantarlas, a sublimarlas y transmutarlas.

Jesús y la Diosa perdida

En este sentido, Tymothy Freke y Peter Gandy, en su monumental obra: “Jesús y la Diosa perdida”, explican lo siguiente: “Los gnósticos judíos creían que las respuestas a estas preguntas estaban codificadas en dos mitos alegórico s de los libros de Moisés: el Génesis y el Éxodo. «Génesis» significa «origen», y se creía que en él estaban codificadas las enseñanzas sobre el descenso del alma para la encarnación física. «Éxodo» significa «salida», y se creía que en él estaban codificadas enseñanzas sobre el camino espiritual del iniciado para regresar a Dios. Los cristianos originales sintetizaron estos mitos judíos con mitos paganos que también codificaban enseñanzas gnósticas sobre la caída y la redención del alma para crear su propio ciclo mitológico que explicara tanto el «descenso» como el «retorno»”.

Según los autores citados: “El mito cristiano del «retorno» es una poderosa alegoría diseñada para guiamos a través de las fases de iniciación que conducen a la Gnosis. Fue creado a partir de la síntesis del mito judío del Éxodo y mitos paganos de la muerte y la resurrección del Dios-hombre Osiris-Dionisos. En su origen era un mito sencillo y abstracto, pero durante los siglos I y II d.C. fue revisado y embellecido para convertirse en el mito más influyente jamás creado: la historia de Jesús”.

Explican, además, en el capítulo titulado: “La alegoría del Éxodo”, lo siguiente. “Este famoso mito judío relata la historia de cómo Moisés guio a su pueblo lejos de la cautividad de Egipto y separó milagrosamente las aguas del mar Rojo. A eso siguen cuarenta años de errar en busca de la tierra prometida, al final de los cuales muere Moisés. Es su sucesor, Josué ben Nun, quien milagrosamente abre las aguas del río Jordán para llevar a los judíos a la patria que tenían destinada. El propio nombre «Jesús» proviene del Éxodo. En griego, el nombre hebreo «Josué» se convierte en «Jesús»”.

“En la actualidad se suele utilizar Josué para denominar al héroe del Éxodo y Jesús para denominar al héroe de los evangelios, con lo cual se evita cualquier comparación entre ambos. Sin embargo, en aquella época debía ser absolutamente obvio que tenían el mismo nombre. Esto no es una coincidencia, ya que el Jesús cristiano es un desarrollo mítico del Jesús del Éxodo”.

“En hebreo, el nombre Josué/Jesús se escribe con las letras Yod Heh Shin Vah Heh. Las letras Yod Heh Vah Heh, conocidas como el tetragrámaton, eran extremadamente significativas para los gnósticos judíos, ya que se utilizaban para referirse al impronunciable nombre de Dios, que en la actualidad se representa, con vocales añadidas, como Jehová o Yahvé. Como explica Filo, cuando se añade la letra intermedia Shin, conocida como la letra sagrada, el nombre significa «salvador del Señor»”.

“El título honorario de «Cristo» también está vinculado al mito del Éxodo. Pablo nos explica que, como Jesús, también Moisés era «Cristo de Dios». «Cristo», que significa «el ungido», es una traducción griega de la palabra hebrea «Mesías», que era un epíteto de líder utilizado para referirse a los reyes judíos. Si bien en la actualidad el nombre «Jesucristo» está inextricablemente vinculado a la figura literalista del supuesto fundador del cristianismo, en el siglo I d.C. ese nombre, que significa «el rey salvador», habría parecido simbólico”.

“Los gnósticos judíos, y los gnósticos cristianos después de ellos, entendían el Éxodo como una alegoría de iniciación en la que Egipto representa el cuerpo. Mientras los iniciados se identifican con el cuerpo, están «en cautividad». «Marcharse de Egipto» se entendía como dejar atrás la idea de ser simplemente un cuerpo y descubrir el alma. Los ignorantes egipcios representan a las personas «sin Gnosis», que continúan identificándose con su yo físico. Atravesar el mar Rojo simbolizaba un bautismo purificador, que es la primera fase de iniciación en el camino del despertar espiritual para quienes son «conscientes». Cuando explica que el Éxodo debería entenderse «alegóricamente», Pablo escribe: «Nuestros ancestros atravesaron el mar Rojo y recibieron así el bautismo en la hermandad de Moisés».

La iniciación mediante el bautismo abre un proceso en el que los iniciados han de enfrentarse a sus dudas y confusión, simbolizada por los cuarenta años que los judíos pasaron en el desierto. La siguiente fase de la iniciación tiene que ver con la «muerte» del antiguo yo, representado por la muerte de Moisés. Moisés renace míticamente como Josué/Jesús y completa el viaje hacia la tierra prometida, lo cual representa al iniciado «renacido» que comprende la Gnosis”.

“La estructura básica de la alegoría del Éxodo, que representa las fases fundamentales de la iniciación gnóstica, es el marco a partir del cual se construyó el mito de Jesús. La primera fase de iniciación es la de purificación y lucha, que en el mito del Éxodo está representada por el vadeo del mar Rojo que da inicio a los cuarenta años de travesía por el desierto. En la historia de Jesús, esta etapa está representada por el bautismo de Jesús y los cuarenta días en el desierto. La siguiente fase en el proceso de iniciación es la «muerte» del antiguo yo, que precipita la Gnosis. En el mito del Éxodo está representado por la muerte de Moisés y en el mito de Jesús, por la muerte de Jesús en la cruz. En el Éxodo, la experiencia de la Gnosis viene representada por la travesía de Jesús hacia la tierra prometida y, en el Nuevo Testamento, por la resurrección de Jesús de entre los muertos y la ascensión al cielo”.

“Conscientes de su deuda con la alegoría del Éxodo, los cristianos originales clasificaron a la gente como «los cautivos, los llamados y los elegidos». Quienes todavía tienen que llevar a cabo la iniciación y aún están atrapados en la idea de ser un cuerpo físico son como los judíos cautivos en Egipto. Quienes han oído la llamada para despertar y han empezado el camino espiritual iniciándose en los Misterios externos del cristianismo son como los judíos «llamados a salir de Egipto» para empezar el viaje hacia su auténtico hogar. Quienes han llevado a cabo el proceso de purificación y lucha espiritual necesario para prepararse para la Gnosis y han sido escogidos para ser iniciados en los secretos Misterios internos del cristianismo son como los «elegidos» a los que Jesús guía a través del río Jordán hacia la tierra prometida. Los iniciados que finalmente comprendían la Gnosis eran conocidos como «quienes han cruzado al otro lado»”.

“Los primeros cristianos eran muy conscientes de los paralelismos entre su Jesucristo y el Jesucristo del Éxodo. Justino mártir, por ejemplo, explica que el Jesús cristiano conducirá a su pueblo a la tierra prometida, igual que el Jesús del Éxodo condujo al suyo a la tierra prometida. Justino calca el elemento de la travesía del Éxodo, donde Moisés levanta una serpiente sobre una cruz y dice: «Si miráis esta imagen y creéis, ella os salvará»Y Esta fuente se hace explícita en el evangelio según san Juan, en el que se hace que Jesús anuncie: «Se ha de levantar al Hijo del Hombre como Moisés levantó a la serpiente en el desierto»”.

Otros elementos míticos menos esenciales encontrados en el mito de Jesús también proceden del Éxodo. Una vez ha cruzado el río Jordán, el Jesús del Éxodo elige a doce hombres que representan a las doce tribus de Israel. Tras su bautismo en el río Jordán, el Jesús de los evangelios también escoge a doce hombres para que sean sus seguidores inmediatos. En ambos casos se trata de una alusión a los doce signos astrológicos del zodíaco. No es de extrañar que se haga una referencia de ese tipo: los judíos habían adoptado la astrología de los babilonios cuando estaban exiliados en Babilonia y se habían acabado convirtiendo en renombrados astróLogos a lo largo y ancho del mundo antiguo. Incluso afirmaban que el patriarca judío Abraham había sido el inventor de esta antigua ciencia”.

“En el mito de Moisés, cuando éste nace, el malvado faraón, temeroso de la profecía según la cual Moisés sería la causa de su caída, comete un infanticidio en masa en un intento de matarle. En el mito de Jesús del evangelio, el rey Herodes, temeroso de la profecía según la cual había nacido el auténtico rey de los judíos, intenta matar al niño Jesús. María, hermana de Moisés, se convierte en María, la madre de Jesús, una correspondencia señalada en muchos textos cristianos, así como en el Corán musulmán”.

“Como los judíos del Éxodo, en la historia del evangelio Jesús es llamado a salir de Egipto, donde se ha estado escondiendo, igual que hace el alma dentro del cuerpo. El evangelio según san Mateo explica que esto ocurre para cumplir la profecía: «Le he dicho a mi Hijo que se marche de Egipto». Aquí, como siempre en los evangelios, deberíamos leer «cumplir la profecía» como una referencia codificada tanto a la fuente del elemento simbólico como al significado alegórico deseado. Esto es profecía en retrospectiva. Jesús completa las expectativas de las escrituras judías precisamente porque la historia de Jesús ha sido construida a partir de ellas”.

“Unir todo el material mitológico anterior de un modo nuevo era una técnica judía tradicional conocida como midrash. Por ejemplo, los eruditos hace mucho que saben que la narración de la pasión que se hace en los evangelios fue creada a partir de elementos tomados de los Salmos 22, 23, 38 y 39 y de la descripción del «sirviente que sufre» del Libro de Isaías”.

“Los esenios enseñaban que en los tiempos antiguos el Jesús del Éxodo había escondido las enseñanzas secretas, de modo que sólo quienes lo merecieran pudieran descubrirlas en el momento adecuado Y Desarrollaron una figura mítica y contemporánea de Cristo, llamada el «maestro de la virtud», a quien identificaban con el Jesús del Éxodo. Esta figura acabó convirtiéndose en el Jesús de los evangelios, una reencarnación mítica del gran héroe del mito gnóstico judío más importante de todos los tiempos. Las enseñanzas secretas escondidas por Jesús, el Cristo del Éxodo, finalmente son publicadas por la figura rehecha de Jesús, el Cristo de los evangelios. Éste es el «secreto no revelado en tiempos anteriores» pero «ahora revelado» del que escribe Pedro en sus cartas”.

Con razón, Arnoldo Krumm Heller –Huiracocha-, decía que una antigua secta, “Los nazaremos” dijeron que “todos vosotros seréis dioses, si salis de Egipto, si pasáis el mar rojo”. Samael Aun Weor, explica que a las humanas criaturas mecánicas que las olas embravecidas del mar rojo nos miran con pasión infinita y nos provocan el ardor terrible de la sed pasionaria; pero que en el hombre auténtico “las olas embravecidas del mar rojo lo miran aterradas y las tinieblas llorando huyen despavoridas”.

 

Creatividad = “Modo” de Vida…

 

¿Te preguntaste alguna vez sobre la influencia de la Creatividad en tu vida?…

 Cuando hablamos de Creatividad tenemos la tendencia; y por momentos muy marcada, de interpretar de manera muy rápida, esto sería: sin hacer una lectura profunda, como quizá deberíamos realizar en otras áreas de nuestras vidas…

Asociamos lo Creativo con lo Artístico y en cierta medida esto no es una lectura errónea. El punto reside en cuando no somos capaces de elevar esa mirada, y permitirnos amorosamente ampliar esa visión limitada dentro de nuestra estructura mental.

Una visión no elaborada… 

Esa no Elaboración, podría llevarnos a perdernos en una nebulosa, la cual a su vez quizá, no nos permita ver otras “Formas” de Ser y Estar en este Presente y en este Plano. Un ej.: Recuerdo en una oportunidad encontrándome en una reunión, una persona la cuál yo veía por primera vez, abrió el tema del trabajo, donde la evidencia de su malestar al respecto del suyo propio, fue claramente manifiesto. A la par yo intervine con algunas manifestaciones desde mi experiencia en relación al trabajo independiente, entre otras, y en ese momento muy a Flor de Piel por mi parte, vivencias que en lo personal me llevaron a un Replanteamiento Total y Absoluto de que Camino “Tomar” a partir de tales vivencias…. Esta persona inmediatamente respondió con “frases” como: “Tú porque eres artista” (yo relaté a qué me dedicaba) “Claro para ti es más fácil” y alguna expresión más que seguramente no recuerde por los años que han pasado de tal encuentro…

Nos Excusamos tras la Máscara…

¡¡Hasta que la Vida nos da de Cara!!… ¿Y por qué digo esto? por el simple hecho de que en cualquier momento nos podemos encontrar con una circunstancia “adversa”, llamémosle Dolencia Física – Emocional – Mental, o algún tipo de “situación” personal, familiar, comunitaria etc. Y si no aprendemos a responder “Creativa – Mente” es muy probable que nos dejemos invadir por el “Infierno de nuestros Egos”.

Soy Artista… Antes Creativa… ¿Serán las dos?

El Huevo… La Gallina…

Dones y Talentos…. “Los Tuyos” … “Los Míos”

¿Son de alguien en particular?

¿Descubriste el “Tuyo”?

¿No sabes cómo?

¿O crees no saber cuál sería?

¿Te lo has preguntado en algún momento?

“Quizá este sea el momento” …

 “Creativos por Naturaleza”

 

Naturaleza Divina – Sabia

Naturaleza al Fin.

 

Comparto la Creatividad

Comparto los Conocimientos. “Como agua estancada se pudren si no son compartidos” …

Me Regocijo al Compartir…

En una Mirada que te lee…

En un Encuentro con “Un otro»… Que no es más que yo mismo Siendo en este presente…

No te ocultes…

La Divinidad te Devela. Te Desenmascara. Te da la Vida para Ser …

¡¡No desperdicies tal Bendición!!

CONECTA…

¿Cómo?: Adquiere herramientas. ¿Cuáles?: Las que Sientas con el Corazón.

Desarrolla tus Potenciales = Dones y Talentos

Lee – Investiga

Sobre Todo, SIENTE.

Siente tu Cuerpo, que te está diciendo a través de un síntoma, molestia, enfermedad.

Siente (escucha) tu Mente, ¿cuánta cabida le das a tus pensamientos?

Siente tu Corazón…

Siente la Vida…

 

Como Terapeuta, he considerado el trabajo personal íntimo como prioridad esencial a la hora de plantearme el acompañar a “un otro».

Acompañar es una tarea muy afinada.

Para disponernos a ello debemos conectar profundamente con nuestro Ser.

Y la Creatividad es parte Esencial en dicha “Tarea”.

 

“El Respeto Creativo”

 

Me Respeto – Te Respeto

Me acerco creativamente…

¿Te toco? ¿Te Abrazo?

Aprender a acercarnos a otros es Todo un Arte…

El Arte del Respeto…

El Respeto al SER.

 

  En mi experiencia, el contacto desde mi propia vulnerabilidad, ese de salir a la calle y ser parte de esa Totalidad. Donde no hay un Plan ni Rumbo Fijo.

ME FUSIONO.

La Divinidad me Guía…

La Naturaleza me Habla…

Soy el Medio Creativo…

 

 “SOY ENERGÍA CREADORA”

 

 Siendo

 Las Águilas me sobrevuelan…

“El Bosque es mi aliado” y la Naturaleza me sonríe.

Soy la planta suave, con textura…

Soy la Espina

Soy el Manto

“Al Descubierto Soy”

Soy el Todo

Soy la Nada

Soy a la Par

Contigo Soy…

C.S

 

“El Camino es tan Arduo como Bello” … C.S

Gratitud a ti que lees…

Por Ser y Estar…

Contención natural - El bosque

Serie “El Bosque”

Título: “Contención Natural”

Foto

C.S

2022

 

Ensayo de mi Autoría.

C.S

Claudia Santos

Artista – Terapeuta

Uruguay

Abril / 2023

Nota: a petición de la autora, se ha respetado la ortografía.

 

 

Primavera y dioses de los cereales

Introducción

Nos permitimos abordar un apartado un tanto marginal en los estudios gnósticos y que se relaciona con el Drama cósmico, en Semana Santa, especialmente con la conmemoración de la cena del Señor, la institución de la unción gnóstica, en Jueves Santo. Nos referimos al ciclo de los cereales y los dioses solares, que se observa con propiedad, tanto en el mito solar, relacionado con Dionisos y Deméter, como en Isis, Osiris y Horus. Más tarde aparece, pero ya velado en Jesús, la virgen María y en María Magdalena.

Dionisos, Osiris y Jesús, representan el trigo, el pan y todo su proceso desde la siembra, hasta su sacrificio en la cosecha y el nuevo ciclo, en la resurrección del Señor. Esto ocurre, en mucho, en forma similar con los dioses del maíz, en Mesoamérica.

La Anunciación

De esta manera, la fiesta de la Anunciación, que se celebra en el Santoral cristiano, el 25 de marzo, tiene una relación astronómica, como todas las fiestas solares del Santoral. Curiosamente, ocurre cuatro días después del equinoccio de primavera. Es claro que se entiende que, la inmaculada concepción ha ocurrido la noche del 24, es decir, tres días después del equinoccio de primavera, en el hemisferio norte. Usualmente, concebimos el equinoccio de Aries en conexión con el Drama cósmico, con la pasión, crucifixión, muerte y resurrección del héroe solar, del Cristo cósmico. Es decir, la Semana Santa, en gran medida, encierra un misterio relacionado  con la tradición del equinoccio de primavera, en el hemisferio norte. Sin embargo, al mismo tiempo que el Sol resucita, es concebido nuevamente. Es de comprender que, nueve meses después de la Anunciación, es decir, de la inmaculada concepción, ocurrirá Navidad, el nacimiento del Sol, tres días después del solsticio de invierno, también en el hemisferio norte, el nacimiento del niño de oro de la Alquimia. Lo que rara vez se estudia, es que estos mitos, también conectan la resurrección con el incesante renacer de la semilla sagrada en el ciclo agrario.

En el Evangelio de Lucas 1:26-38, se lee: “Anuncio del nacimiento de Jesús. Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia”.

Las divinidades solares de las antiguas cosmovisiones, eran a la vez, las divinidades de la agricultura, en especial, de los cereales y más específicamente, del trigo y de la cebada. Son divinidades duales: masculina y femenina. En todos los mitos asociados a la divinización del grano, hay un héroe solar que nace incesantemente en invierno, muere y resucita en primavera. No puede dejarse de lado que, junto al dios solar invicto, está siempre presente el eterno femenino, la Diosa en sus diversas manifestaciones.

Las tres Marías y el eterno femenino

Ella es la madre, pero también es la esposa y la hermana. No menos importante es el papel de abuela y de hija, es decir, cinco aspectos de la madre divina en el ser humano. En la tradición cristiana, aparece sutilmente este profundo simbolismo, en particular, en el mito de “las tres Marías”.

Así, se lee en Mateo 27:55-56, en la Biblia del oso: “Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo”. En el Evangelio de Marcos, 15:40-41, de la misma versión bíblica: “También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén”. En Marcos 16:1-2, se lee también: “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol”. En Lucas 24:10, se lee al respecto de las tres mujeres que visitan el sepulcro del Señor: “Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles”.

Sin embargo, es en Juan 19:25 donde se encuentra con más propiedad el misterio de las Tres Marías: “Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena”. En forma similar, en el Evangelio de Felipe, se lee: “Tres (mujeres) caminaban siempre con el Señor: María, su madre; la hermana de ésta; y Magdalena, que es denominada «compañera».  ǀ Así, pues, María es su hermana, y su madre, y es su compañera” (Antonio Piñero y otros. (2007). Textos gnósticos. Madrid. Trotta, Párr. 10, p.31)

Uno de los aspectos de la Diosa, es el que se relaciona con la madre Naturaleza, con Gaia, Gea, Pachamama; la madre Tierra. En las culturas agrícolas del Mediterráneo el grano del trigo, es depositado o sepultado en tierra, para que pasado un tiempo germine y se desarrolle. Al ser cosechado, es mutilado, torturado, sacrificado para obtener el grano que permitirá la elaboración del pan. Dioses como Horus-Osiris y Dionisos representan al grano bendito, Isis o Deméter-Perséfone, representan a la madre Tierra en cuyo seno toma vida y se desarrolla la nueva planta del sagrado cereal.

El dios del maíz

En las culturas agrícolas de Mesoamérica, el grano bendito es el maíz y su dios, resulta ser Quetzalcóatl, Kukulcán o  Jun Junajpú, el progenitor de los héroes gemelos Junajpú e Xbalamqué; quien vive el mismo drama que sus homólogos del Mediterráneo. «Así como todo campesino maya, al estar sembrando, «envía» el grano de maíz al inframundo, así a 1 Hunahpú —Dios del Maíz— se le ordenó descender a Xibalbá; allí se le dio muerte y luego resucitó en sus vástagos Hunahpú e Ixbalanqué» (Michael D. Coe (1999). El desciframientto de los glifos mayas. México. Fondo de  Cultura económica, Párr. 1, 219)

Periféricamente, pero no menos importante, para nosotros, como para Coe, el mito de las dos parejas de gemelos, en el Popol Wuj, recreado en innumerables ocasiones en la alfarería pictórica funeraria maya desde el Pre Clásico hasta el Post Clásico; fue plasmado “en forma de encantamiento funerario hecho, tal vez como el Libro de los Muertos egipcio, destinado a informar al alma del difunto lo que habría de encontrar en su viaje a Xibalbá”. (Coe, Párr 1, 221)

Esa misma Saga, en palabras de Florescano, es analizada de manera similar: “La saga que narra el nacimiento, la muerte y resurrección de J’un Ixin o Ixiim, el dios del maíz en la época Clásica, se complementa y enriquece con el encuentro de una saga semejante narrada muchos siglos más tarde en el libro sagrado de los K’iche’, el Popol Vuh. En esta obra escrita en k’iche’ alfabético y fechada en 1553-1554, no encontramos las fascinantes imágenes de la época Clásica, pero sí una narración teatralizada del viaje de la primera semilla, Jun Junajpú, al interior del inframundo. Cuenta este libro que Jun Junajpú, que en mi interpretación representa la semilla personificada del maíz descendió a Xibalbá, el inframundo maya, gobernado por los señores Uno Muerte y Siete Muerte. Estos vieron en Jun Junajpú un intruso en sus dominios y por eso en lugar de recibirlo deciden combatirlo, lo decapitan y cuelgan su cabeza en un árbol seco que reverdeció milagrosamente y se llenó de frutos (calabazas) que se confundieron con la cabeza decapitada de Jun Junajpú. La curiosidad de una doncella de Xibalbá, Mujer Sangre (Xkik), la llevó a visitar el árbol milagroso colmado de frutos y al acercarse a la calavera de Jun Junajpú ésta le lanzó un chisguete de saliva en su mano y en el acto la doncella quedó embarazada. Esta fecundación inusitada provocó el enojo de los señores de Xibalbá, de tal manera que Señora Sangre, amenazada de muerte, tuvo que escapar de esa región y subir a la superficie terrestre, dónde encontró refugio. Ahí dio a luz a los gemelos Junajpú y Xbalanqué, que en la época Clásica son llamados Jun Ajaw y Yax Balam. En contraste con las anteriores parejas de gemelos, quienes descendían de padres semejantes o estaban vinculados con un ámbito específico del cosmos (el cielo o el inframundo), Junajpú y Xbalanqué participan de una naturaleza híbrida. Son hijos de Mujer Sangre, una mujer de Xibalbá, y de Jun Junajpú, un ser de la región terrestre. Es decir, Junajpú y Xbalanqué provienen de la unión entre las fuerzas fecundantes de la región terrestre y de las germinales del inframundo: su gestación se produce en el inframundo y su nacimiento ocurre en la superficie terrestre”. [Enrique Florescano (2012). Quetzalcóatl y los mitos fundadores de Mesoamérica. México. Taurus/Prisa editores, Párr. 2, 65]

Así se entenderá que, así como en el cristianismo esotérico, Jesús viene a ser el “pan de vida”, Quetzalcóatl o Junajpú, es el «maíz de vida».

La Diosa y el matriarcado

Muchos estudiosos, entre ellos Sara Molpeceres Arnái, de la Universidad de Valladolid, quien en su análisis titulado: “Aspectos femeninos de la divinidad en la literatura mística de las tres culturas”; explican que en las muy antiguas sociedades matriarcales “la visión femenina de la divinidad se mantuvo durante gran parte del Paleolítico y todo el Neolítico, sumando, en total, un dominio de más de 25.000 años. La autora coincide con otros autores en los que se apoya para exponer que «la cultura de la divinidad femenina implica la percepción del “universo como todo orgánico, sagrado y vivo” (Baring y Cashford, 2005, p. 11), una cosmovisión en la que la humanidad y la vida vegetal y animal forman un todo con la misma divinidad: todo “está entrelazado en una red cósmica que vincula entre sí todos los órdenes de la vida manifiesta y no manifiesta, porque todos ellos participan de la santidad de la fuente original”» (ibid., p. 11).

Según expone Molpeceres: “Los primeros restos que conservamos que pueden relacionarse con la cultura de la diosa madre pertenecen al Paleolítico, datan aproximadamente del 22.000 a. C., y se han hallado a lo largo de un amplio territorio que se extiende desde los Pirineos hasta Siberia. Se trataría de una serie de figuras a las que tradicionalmente se ha llamado, “con poca propiedad” (Eliade, 1978, p. 36), ‘Venus’, como las Venus de Willendorf o Laussel, pero que en realidad serían representaciones de la divinidad femenina. Así lo defienden Anne Baring y Jules Cashford en su obra El mito de la diosa, que precisamente narra la evolución de la diosa madre desde el Paleolítico hasta nuestro tiempo. Como apuntan estas dos autoras, estas ‘Venus’ van más allá de la idea de la pura reproducción para representar la dimensión femenina de lo divino, que, en realidad, simbolizaría algo mucho más grande: la idea del universo como un todo viviente y sagrado (Baring y Cashford, 2005, p. 28). Es decir, la diosa madre no es una diosa excluyente, sino que, en cuanto fuente y receptáculo de vida, integraría todo lo viviente en sí, incluido el principio masculino”.

La divinidad dual

Dada la importancia del aporte de Molpeceres, no podemos más que citarla ampliamente, a continuación: “El surgimiento del Neolítico dota a la cultura de la diosa, que se mantiene sin grandes cambios, de una nueva dimensión, de una nueva valencia significativa: el ciclo de vida-muerte-resurrección de la diosa madre se equipara con la vida de la cosecha y con los ciclos estacionales (ibid., p. 71). A la diosa se le añade un nuevo ropaje, el de diosa de la vegetación, protectora de la siembra y la cosecha (ibid., p. 72). Durante el Neolítico surge también otro elemento relacionado con el mundo vegetal que marca un nuevo episodio en la evolución de la idea de lo divino. Se deduce a partir de los restos arqueológicos conservados que la divinidad empieza a representarse no únicamente como una figura femenina individual, sino como una figura de tipo dual: la de la diosa y su hija, y la diosa y el dios”.

“Son diversas las figuras de la diosa con dos cabezas, o de dos diosas con edades diferentes (ibid., p. 80). Simbolizan el origen de la vida (la madre) y su materialización en la vida concreta (la hija), o, recurriendo a una formulación que se hará más evidente en la Edad del Bronce, se trata de la oposición entre zoé y bíos, siendo zoé la vida inmutable, eterna e inmortal de la que todo surge, y bíos, la vida concreta, temporal, que se regenera continuamente (como la cosecha), pues cuando muere vuelve a la madre, a zoé, vuelve a surgir, reformulada de nuevo, como bíos (ibid., p. 80 y ss.)”.

“El mismo significado posee la dualidad formada por la diosa y el dios. Pero aquí es importante señalar que nos encontramos con las primeras figuras que muestran la materialización del principio masculino como algo externo a la diosa, que en el Neolítico es andrógina, simbolizando en sí la unión de lo masculino y femenino. En cualquier caso, en este momento la relación del dios con la diosa se establece dentro de una dualidad que también se hará mucho más evidente en la Edad del Bronce: la relación entre la diosa y su hijo-amante (nunca hombre adulto), la dualidad zoébíos, en la que el dios es hijo-consorte de la diosa, en cuanto que es vida concreta y mutable que nace de la vida inmutable (ibid., p. 116)”.

“Precisamente será la Edad del Bronce (3500-1250 a. C.) el punto culminante en la historia del culto a la diosa, ya que en este momento van a confluir cinco civilizaciones cuya religión se basa en el mito de la gran madre: Creta, Egipto, Anatolia, Canaán y Súmer/Babilonia (ibid., p. 175-181). Resulta de especial relevancia la cultura minoica, que tiene lugar en Creta entre los años 3000 y 1150 a. C. La divinidad femenina minoica es heredera de la diosa neolítica en cuanto a caracterización y simbología: es diosa de los animales, del cielo, la tierra y el inframundo. Pero hay un llamativo y nuevo elemento en la iconografía de esta diosa madre minoica: son muchas las representaciones de la diosa con un hacha de doble filo que sería el instrumento de sacrificio del toro, que simboliza al dios y la vida concreta (ibid., p. 141). Sólo las sacerdotisas podían llevar el hacha, en recuerdo del poder de la diosa y su capacidad para dar vida y quitarla (Eliade, 1978, p. 149). De nuevo, la muerte del dios-toro simboliza el renacer: el dios, que es bíos, muere cuando llega a término su existencia, idea común a muchas mitologías que se materializa en mitos como el de la muerte rey pescador, el rey anciano o moribundo (Frazer, 1944). Cuando el dios ‘viejo’ muere, vuelve a la diosa y renace como dios joven y nuevo, es decir, el dios muere como cereal viejo y renace como semilla, con toda la potencialidad de la vida (Baring y Cashford, 2005, p. 161 y ss. y 196). No es de extrañar, por tanto, que los rituales cretenses giraran alrededor del toro”.

Otro de los autores que coincide con tal afirmación, es Alan Butler. Citaremos a continuación párrafos de la obra de este autor: “La Diosa, el Grial y la Logia –Rastreando los orígenes de la religión”, para refutar de manera contundente, el error histórico que significa negar la divinidad femenina, representada en particular en la virgen María y en general, en todas las deidades femeninas, que en primera instancia, recuerdan el papel protagónico de la mujer, como abuela, madre, esposa, hermana, hija y a escala mayor, a la madre Naturaleza, a la madre Tierra, Gaia, Pachamama y a la madre universal, la Prakriti, el Barbelo de los gnósticos.

El ciclo de los cereales

“En la actualidad se acepta en general que las creencias religiosas minoicas se centraban en una única Gran Diosa que tenía muchas manifestaciones, como, por ejemplo, Diosa de la agricultura, Diosa del Parto, Diosa de los muertos, etc., aunque en última instancia estas no eran más que manifestaciones alternativas de la deidad principal. El mito de la creación de la Creta minoica es cíclico y perpetuo. En éste, la Diosa que es eterna, da a luz a un hijo, que es conocido como el joven Dios. El Joven Dios crece hasta que llega a la madurez y se convierte en consorte de la Diosa, momento en el cual se convierte en el Viejo Dios. Éste se une carnalmente a la Diosa, la cual da a luz a un nuevo hijo, el Joven Dios. En esta ocasión el Viejo Dios debe morir, y el ciclo comienza de nuevo”.

Entre otros muchos aportes interesantes al tema que abordamos, Alan Butler en su obra: “La Diosa, el Grial y la Logia –Rastreando los orígenes de la religión”, hace la siguiente analogía: “Es posible ver en esta historia un tema recurrente que está presente en casi todas las civilizaciones. Existe una canción popular inglesa, llamada «John Barleycorn» (que podría traducirse como “Juan Cebada”). Que en esencia narra un relato similar. La canción habla de las pruebas y de las tribulaciones por las que tuvo que pasar John Barleycom. En los versos iniciales de la canción a John se le derriba, se le golpea violentamente y se le asesina. Se supone que el que escucha la canción no se da cuenta, hasta el último verso, de que la letra habla del cereal de la cebada. La última línea deja claro que, después de ser derribado, golpeado y muerto, John Barleycom siempre vuelve a levantarse”. [Alan Butler, La diosa, el grial y la logia –Rastreando los orígenes de la religión: (Barcelona. Obelisco. 2004), 41]

En dicha obra se lee también que: “La Gran Diosa «es» la Tierra, que, en su fertilidad, da a luz cada año a una nueva descendencia. Simbólicamente, esa descendencia guarda relación con los cereales, como el trigo y la cebada. El Joven Dios «es» ese grano, y alcanza la madurez antes de ser segado para hacer pan y cerveza. Pero, evidentemente, es «su» simiente, ahora como Viejo Dios, la que vuelve a la tierra para generar la cosecha del año próximo. El Joven Dios no puede nacer si el Viejo Dios no muere. Se pueden encontrar tales «mitos vegetales» en la historia griega de Deméter y Dioniso, en las fábulas egipcias relativas a Isis y Osiris, y en docenas de ejemplos más”. (Obra citada, 22,23]

Para Timothy Freki y Peter Gandy: “El mito cristiano del «retorno» es una poderosa alegoría diseñada para guiamos a través de las fases de iniciación que conducen a la Gnosis. Fue creado a partir de la síntesis del mito judío del Éxodo y mitos paganos de la muerte y la resurrección del Dios-hombre Osiris-Dionisos. En su origen era un mito sencillo y abstracto, pero durante los siglos I y II d.C. fue revisado y embellecido para convertirse en el mito más influyente jamás creado: la historia de Jesús”. [Timothy Freke y Peter Gandy. Jesús y la diosa perdida. Ed Integral, 24]

“Los personajes más importantes de esos mitos de iniciación alegóricos eran las diosas perdidas y redimidas y el Dios-hombre que muere y renace. En todo el mundo antiguo se encuentran variaciones regionales sobre estas dos poderosas figuras. En Egipto eran conocidas como Isis y Osiris; en Grecia, como Perséfone y Dionisos; en Siria, como Afrodita y Adonis; en Asia Menor, como Cibeles y Atis; en Mesopotamia, como Ishtar y Marduk; en Persia, como la Magna Mater y Mitra; en la zona de alrededor de Judea, como Asherah y Baal. Los gnósticos paganos eran conscientes de que todos estos dioses hombre y diosas eran básicamente dos arquetipos míticos universales. A veces utilizaban el nombre general «Gran Madre» para referirse a la Diosa y «Osiris-Dionisos» para referirse al Dios-hombre. Los mitos del Dios-hombre pagano describen a un «Hijo de Dios», nacido de una virgen el 25 de diciembre, que muere en Pascua mediante crucifixión, pero resucita al tercer día. Es un profeta que ofrece a sus seguidores la oportunidad de volver a nacer a través del rito del bautismo; un obrador de milagros que resucita a los muertos y convierte milagrosamente el agua en vino en una ceremonia matrimonial; un salvador que ofrece a sus seguidores la redención si participan en una comida de pan y vino, que simbolizan su cuerpo y su sangre. Los cristianos originales incorporaron a su mito de Jesús estos y muchos otros elementos míticos, como analizamos en detalle en Los Misterios de Jesús. [Timothy Freke y Peter Gandy. Jesús y la diosa perdida. Ed Integral, 30]

Molpeceres, cita un antiguo poema gnóstico, encontrado en la biblioteca de Nag Hammadi, para apoyarse en conclusiones por demás interesantes en torno del principio gnóstico-holístico que nos enseña que la “diversidad es la unidad”, es decir, la unidad del todo: “En una formulación que nos recuerda al poema gnóstico Trueno: intelecto perfecto, se nos hace referencia a la indeterminación orgánica dentro de lo divino, a la existencia totalizadora en la que todos los seres son iguales con base en su compartida esencia divina. Solo así puede el patriarca pasar a ser niño, la madre dar a luz al abuelo, la hija ser hermana del padre… todos ellos unidos en un tiempo sin tiempo en lo Divino. Más evidente es todavía la última parte del poema, en la que del cuerpo sacrificado y despedazado nace nueva vida, como era sacrificada y despedazada la vida concreta (el dios masculino, bíos) para volver a la vida total y perenne (la divinidad femenina, zoé). Aquí esos pedazos no son solo de carne, sino también están constituidos por los otros elementos de la creación (aire, agua, fuego), parte también de la unidad de lo Divino, y todo ello, sembrado, devuelve la vida a la Tierra yerma. Como en el ciclo de renovación de la vida por el que el cereal viejo muere para nacer como semilla, de los restos del creyente surge una nueva forma de vida divina, esta vez vegetal, dando cuenta de la circularidad de la vida y de la integración de la vida individual, sea humana, animal o vegetal, en el Todo. Se trata, por tanto, no del concepto tradicional de la muerte de la vida física para la resurrección espiritual -“Se siembra cuerpo animal y se levanta cuerpo espiritual” (1Cor. 15, 44)-, sino de la resurrección dentro de la Divinidad como Divinidad y tal cosa puede vivirla el místico en vida. De ahí, por ejemplo, este dicho del maestro jasídico el Baal Shem Tov (Israel Ben Eliezer, s. XVIII): “Si yo amo a Dios, ¿qué necesidad tengo de un mundo venidero?” (Buber, 1996, p. 109).

La Diosa Isis

José Luis Rodríguez Plasencia, en su artículo: “De ritos y mitos agrarios”, explica que “Según Diodoro Sículo —historiador del siglo I a. C.—, Isis era la diosa egipcia de los cereales y a ella atribuían los griegos el descubrimiento del trigo y la cebada. A la vez, Osiris era tenido por el espíritu de la cosecha, de la tierra y de los árboles. Por eso, al llegar la época de siembra, el faraón y su esposa, junto con los sacerdotes, llevaban el toro sagrado a los campos y, tras realizar una serie de ritos destinados a lograr su fertilidad, lo araban mientras unas jóvenes núbiles esparcían el grano por los surcos recién abiertos. Por su parte, los sacerdotes hacían efigies del dios con paja, grano y tierra y las enterraban en los campos. Después de la cosecha, se desenterraban y si encontraban el grano germinado, decían que había crecido del cuerpo de Osiris”.

Pero leamos que nos dice Butles, al respecto de la diosa: “Una vez aparecida la escritura, nos encontramos con aspectos de la Gran Diosa en todas las culturas alfabetizadas, aspectos nacidos de innumerables generaciones de tradición oral. En la antigua Grecia, la Diosa tuvo muchos nombres y rostros. Esto se debe en parte al hecho de que cada una de las regiones que comprendían la confederación que formaba la antigua Grecia contribuyó de algún modo a su panteón religioso definitivo. Egipto tuvo también multitud de diosas, pero ninguna personificó tan adecuadamente a la original diosa neolítica de la Tierra como la más importante de las deidades femeninas egipcias, Isis”.

“Isis conocida también como Ast, era una de las más antiguas deidades, entre los muchos dioses y diosas a los que los egipcios llegarían a dar culto. Se la representa invariablemente como una mujer que lleva un centro de papiro. Porta una corona con dos cuernos, entre los cuales se aprecia un disco. A veces, se ve a Isis con unas alas radiantes, alas que mueve para devolverle la vida al cuerpo de su marido y hermano asesinado, Osiris”.

“Su historia es una historia de dolor, pero con final feliz. Este hecho, en sí mismo, podría ser en parte responsable de la popularidad de su culto. Con el tiempo, se difundiría más allá de las fronteras de Egipto a todo el mundo conocido. Los expertos suelen decir de Isis que «evolucionó a partir de una forma muy primitiva del espíritu de los cereales. El principal reclamo de su fama en la historia de Egipto es la lealtad y el amor que mostró por Osiris, con quien su propia historia está íntimamente entrelazada”.

“Isis tenía muchos nombres y regía muchas ocupaciones humanas. Se la acepta en todo Egipto y más allá de sus fronteras como diosa de las cosechas y de los alimentos en general. Su estación era la primavera. Esta es la época en que las semillas que duermen en la tierra comienzan a germinar. Es el comienzo del proceso que lleva a la abundancia final del otoño”. [Alan Butler, La diosa, el grial y la logia –Rastreando los orígenes de la religión: (Barcelona. Obelisco. 2004), 39,40]

Isis y Osiris

“Isis estaba casada con Osiris, una deidad igualmente antigua. El culto de Osiris era ciertamente anterior a cualquier registro escrito en Egipto: y, dado que la escritura se instaló muy pronto en esta civilización, es casi seguro que los primeros habitantes del fértil valle del Nilo trajeron con ellos algo de Isis y de Osiris. El punto esencial del mito de Osiris es que moría y renacía de forma cíclica, mostrando un claro paralelismo con el joven dios y el viejo dios minoico. La historia de Osiris es, a este respecto, al menos, casi idéntica a la de los griegos Adonis y Atis. En cada caso, la muerte del dios es llorada por una diosa que se esfuerza por devolverle la vida a su consorte. Los egipcios creían que Osiris le había enseñado a la humanidad a sembrar y a cosechar los cereales por lo que comparte con Isis su asociación con la vida vegetal. Y esto quizá se deba a la importancia que daba la naciente humanidad a estos asuntos. La posición de Osiris como dios de los cereales que es sacrificado refleja un tema que nos veremos obligados a examinar una y otra vez incluso dentro del contexto cristiano”.

“Osiris era el hijo de Nut, una gran diosa del cielo, y de Ra, deidad principal de los egipcios. Osiris fue un dios justo y poderoso que gobernó con sabiduría las tierras de Egipto. Él civilizó a las gentes de los dos reinos, y les enseñó los rudimentos necesarios para que pudieran crearse un maravilloso hogar en el vallo del Nilo”.

“Aunque todo el mundo amaba a Osiris, éste tenía un enemigo: el dios Set. Set decidió dar muerte a Osiris y, para ello, recurrió a la astucia. Set hizo que le construyeran un hermoso sarcófago con las dimensiones exactas para albergar el cuerpo de Osiris. Después de invitar a muchas deidades a un fabuloso festín, Set hizo sacar el ataúd y persuadió a todos los invitados para que, por turnos se metieran en él y lo probaran. Cuando le llegó el turno a Osiris y éste se metió en el sarcófago, Set y sus esbirros cerraron rápidamente la tapa, sellaron las juntas con plomo fundido y lo tiraron después en las orillas del Nilo, quedando varado mucho tiempo después en las orillas de Biblos, enredado entre las ramas de un arbusto de tamarisco. Con el tiempo, el tamarisco se convirtió en un árbol, y el ataúd de Osiris se quedó encerrado en su tronco. Tan hermoso era el árbol que Melcanthus, rey de Biblos, hizo que lo talaran con el fin de hacer con él un pilar para su palacio, sin saber que el cuerpo de Osiris estaba en su interior”.

“Mientras tanto, Isis que había tenido noticias ya del asesinato a traición de su marido, salió precipitadamente hacia Biblos. Disfrazada de criada tomó a su cargo a un infante real, consiguiendo así ser admitida en el palacio, aunque con el tiempo se identificaría como la diosa que era. Abrieron el tronco del árbol y apareció el sarcófago e Isis se lo llevó de vuelta a Egipto por mar, para luego ponerse en camino con el fin de buscar a su hijo Horus. Pero, mientras ella estaba lejos, Set llegó al lugar en donde se encontraba Osiris y descuartizó su cuerpo en catorce pedazos, que posteriormente esparció por todo el país”.

“Al enterarse de lo que había ocurrido, Isis volvió precipitadamente y se puso a buscar los pedazos. Los encontró todos salvo el falo, que según dicen algunas historias, sustituyó por un falo hecho con cera de abejas. Osiris recobró la vida gracias a su fiel hermana y esposa Isis. El hijo de ambos, Horus, se tomaría cumplida venganza de Set una vez alcanzada la madurez”.

“Otras versiones de la historia dicen que Osiris nunca recuperó la vida, sino que se convirtió en rey de los muertos. La batalla entre Horus y Set proseguiría eternamente y sólo cuando Horus venza podrá Osiris recuperar su legítima posición como rey de Egipto. Mientras tanto, todos los faraones del antiguo Egipto asumieron aspectos de su personalidad y se convertirían «mágicamente» en Osiris durante el tiempo de sus reinados. Ellos eran el Osiris renacido, legatarios del ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento”.

“La historia de Isis y Osiris es una historia anual. En su forma original, el desmembramiento del cuerpo de Osiris era sinónimo de la siega, la trilla y la molienda del grano. En este contexto, Isis es la misma Madre Tierra. Sólo ella tiene el poder para tornar el grano y hacer que surja una nueva cosecha, para que Osiris, el grano dorado, pueda vivir de nuevo”. [Alan Butler, La diosa, el grial y la logia –Rastreando los orígenes de la religión: (Barcelona. Obelisco. 2004), 40-42]

Deméter, Perséfone y Dionisos

“Existen grandes similitudes entre esta historia y el relato del griego Dioniso. Dioniso es una deidad compuesta, pero también tiene un fuerte vinculado con la vegetación. Originalmente, asimismo le debía su existencia al culto de los cereales. Los relatos que existen en torno a él son muchos y variados, pero hay un tema subyacente similar al de los mitos de Osiris”.

“A Dioniso se le hacía pasar en ocasiones como hijo de Perséfone que de por sí podría equipararse a su madre Deméter. Estas dos deidades son las homólogas griegas de la egipcia Isis. En otras versiones del relato, Dioniso aparece casado con Perséfone o incluso con Deméter. Pero en todas las historias Dioniso caía en manos de sus enemigos y era asesinado de una forma horripilante. Era desmembrado y su cuerpo era cocido, asado y comido. Su esposa/madre/hermana se las ingeniaba de algún modo para reunir de nuevo todas las partes, y él dios terminaba siendo reconstruido. La única parte de su anatomía que escapaba a la indignidad del resto de partes de su cuerpo era su pene”.

“La alusión fálica de la historia llevó a una ceremonia anual en la cual las mujeres griegas desfilaban con cestas en la cabeza. En esas cestas se ponía una representación del pene de Dioniso, tallado en madera de higuera. Hay aquí un juego de alusiones sexual, pues el fruto de la higuera tiene un gran parecido con la vagina femenina”.

“Una sugerente similitud entre las historias de Osiris y de Dioniso se halla en el hecho de que en ambas se hace mención específica del pene. En algunas versiones de los relatos egipcios, Isis encuentra primero el desmembrado falo de Osiris. En la versión de Dioniso, su falo sobrevive al intento de los villanos de destruir por completo el cuerpo del dios”.

“Hay incluso versiones de la historia de Isis en las cuales la diosa utiliza el desmembrado pene de Osiris para inseminarse a sí misma. En otros relatos, lo hace con la ayuda de un miembro que se ha hecho ella sola. El objetivo de estas dos historias es esencialmente el mismo que se propone en la canción de John Barleycorn. Al dar su vida, el héroe proporciona los medios para su continuación. Todas estas historias son, básicamente, una explicación de los reiterados e inalterables ciclos de la naturaleza. El héroe muere, pero la única influencia perdurable y sustentadora es la de la Diosa. Ella representa la fertilidad de la Tierra que es directamente responsable de la continuidad de la vida”. [Alan Butler, La diosa, el grial y la logia –Rastreando los orígenes de la religión: (Barcelona. Obelisco. 2004), 42]

El pan, el vino y el hieros gamous

Otros autores, entre ellos, Timothy Freke Y Peter Gandy, asocian también el sacrificio del vino de la Eucaristía, a la tradición que venimos estudiando. “Según los gnósticos cristianos, existen muchas alusiones al matrimonio místico en la historia de Jesús. La más importante es el ritual de la Eucaristía, basado en los antiguos ritos del matrimonio místico de los misterios paganos. En los misterios de Eleusis, la diosa Deméter estaba representada por el pan y el Dios-hombre Dionisos por el vino. Del mismo modo, los primeros cristianos asociaban el pan con María y el vino con Jesús, a quien se llama «la verdadera vid» en el evangelio según san Juan. El literalista Epifanio, que se percata con horror de que los iniciados de la escuela coliridia del cristianismo celebraban la eucaristía en nombre de «María, Reina de los Cielos», escribió”: «Adornan una silla o trono cuadrado, la cubren de un mantel de lino y, en cierto momento solemne, colocan pan allí, lo ofrecen en nombre de María, y comparten todos ese pan».

“En el acto de comer ceremonialmente el pan y beber el vino, el Dios hombre y la diosa, que representan la conciencia y la psique, comulgan en un matrimonio místico. Es muy significativo que, mientras Jesús oficia la celebración eucarística de la Última Cena, la «amada discípula», María Magdalena, se recline en su regazo”.

“En un episodio anterior, en las bodas de Canaán, Jesús convierte milagrosamente el agua en vino, lo cual, según los gnósticos, representa el matrimonio místico. El agua que se transforma en vino es un símbolo arcaico que representa la intoxicación extática de la transformación espiritual. Los creadores de la historia de Jesús tornaron prestado este motivo de la mitología pagana, donde el Dios-hombre Dionisos convierte el agua en vino durante la boda de Ariadna. En la versión cristiana de este relato, Jesús no se presenta como el novio. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, Jesús se refiere a sí mismo, y otros se refieren también a él en repetidas ocasiones, como «el novio». Justo al principio del evangelio según san Juan, por ejemplo, Juan Bautista saluda a Jesús como «el novio». [Timothy Freke y Peter Gandy. Jesús y la diosa perdida. Ed Integral, 142, 143]

Resulta por demás interesante entrelazar el simbolismo oculto tras el sacrificio del trigo en las religiones solares del Mediterráneo, con el sacrificio del pan y el vino de la cena del Señor.

El pan, la primavera y la fertilidad

En una monografía de la Universidad de Córdoba, titulada: “Cultura del pan”, se encuentra un amplio e interesante estudio dedicado a la simbología del pan. Allí, entre otros párrafos con valiosos aportes para la comprensión de la Gnosis eterna y universal, se encuentran los siguientes, de los cuales hemos respetado la ortografía: “La agricultura de los cereales, debido a su importancia en el bienestar de los pueblos sedentarios, alcanzó carácter sagrado desde la antigüedad. Una gran cantidad de dioses ejercían sus influencias beneficiosas ó perniciosas sobre la evolución climática de las estaciones”.

“Los Egipcios dieron a Nerpri rango de Dios del trigo, los Fenicios rendían culto a Mot, espíritu del grano. En la mitología griega Deméter desempeñaba el papel de protectora de la Tierra cultivada, papel encarnado por Ceres en Roma”.

“En el antiguo Egipto, el pan fruto de los cereales, amparaba creencias muy complejas. A su alrededor oscilaban nociones de procreación y fecundidad. El acto sexual y el instinto de reproducción encontraban un trasunto simbólico en la misteriosa fermentación del pan. La levadura era germen a la vez que semilla, el semen vital. Bajo su acción, la masa, cándida e inerte, se convulsionaba en todo su ser para dar lugar al pan levantado. De hecho en el viejo latín, el término levamen no significa fermento, sino consuelo, alivio, descanso. Los panes ázimos ó sin levadura eran considerados un símbolo de pureza, y sólo con pan ázimo puede conmemorarse el tiempo de Pascua. Numerosos pasajes de la Biblia condenan con intransigencia manifiesta el consumo de pan leulado en la fiesta de los Azimos”.

“La imagen del pan penetraría en los rincones más profundos del inconsciente colectivo de los pueblos mediterráneos vinculada a la idea de la procreación. Aun hoy, un abanico de etimologías, proverbios y expresiones cotidianas, plenas de uso y vigor, corroboran la existencia de connotaciones remotas en la esencia del pan”.

“El papel del pan para crear mitos universales se basa en la similitud existente entre la masa introducida en el horno y el feto en el seno materno, asimismo existe un paralelismo entre los movimientos del acto sexual y la acción del panadero al introducir las hogazas en el horno, valiéndose de las palas de madera. De hecho el sustantivo horno y el verbo fornicar tienen la misma raíz etimológica”.

“Cuando Jesús celebró la Pascua con sus discípulos, lo que hizo fue prolongar la liturgia doméstica judía de la bendición del pan y el vino. A partir de aquí la fracción del pan cobra un nuevo significado, convirtiéndose en el acto de culto más importante de su confesionalidad. Belén significa en hebreo «casa del pan». Era frecuente que Jesús se identificase a sí mismo con el pan «Yo soy el pan de la vida», «Yo soy el pan viviente». Curiosamente el pan ázimo y el concepto de pureza que lo acompañaba no se incorporarían a la liturgia cristiana hasta muchos siglos después. Los cánticos eclesiásticos bautizaron las hostias blancas e inmaculadas de pan ázimo como «pan de los ángeles11. Así hasta no hace muchos años, en numerosos rincones de España, el pan se hallaba investido de un halo de religiosidad”.

El grano y la energía creadora

Samael Aun Weor en su conferencia “Dios Pacal”, aborda el simbolismo tántrico del grano del trigo, del arroz y del maíz y lo relaciona también con el ens seminis, la energía creadora. Explica que: “Entre los mayas, así como entre los nahuas, zapotecas, toltecas, etc.; el maíz es sagrado. Alegoriza o simboliza a la simiente humana. Por ejemplo, en China, La India, Japón, etc.; la simiente está alegorizada o simbolizada por el arroz y en los pueblos cristianos de Europa y del Medio oriente la simiente fue alegorizada o simbolizada por el trigo”. Al referirse a la cruz de la que se sostiene Pacal, en la lápida de Palenque, da la siguiente explicación: “La cruz hecha de caña de maíz, obviamente resulta tremendamente significativa, pues bien sabemos nosotros que la cruz es un instrumento de liberación, no únicamente de martirio. Realmente, la inserción del phalus vertical dentro del ectais formal, hacen cruz. Bien, y si tal cruz es hecha de cañas de maíz, nos está indicando algo extraordinario. Es obvio que en el ens-seminis, dentro del cual está contenido el ens-virtutis del fuego, existen poderes extraordinarios. El ens-seminis o entidad del semen, o esperma sagrado del ser humano, contiene poderes místicos trascendentales, formidables, que los mayas analizaron cuidadosamente en sus estudios, no solamente en Palenque, sino en Cancún, en Chichen Itzá, etc.

El culto de Adonis

Otras analogías interesantes entre el ciclo de los cereales y los misterios solares asociados a Semana Santa, nos las da James George Frazer, cuando afirma que: “ la historia en la que Adonis gastaba la mitad del tiempo, y según otros un tercio del año en el mundo de abajo y el resto del tiempo en el mundo superior, se explica muy simple y naturalmente suponiendo que él representaba a la vegetación, especialmente al cereal, que queda enterrado medio año y reaparece sobre el suelo el otro medio. Ciertamente, del fenómeno natural anual, nada hay que sugiera con tanta fuerza la idea de muerte y resurrección como la desaparición y reaparición de la vegetación en otoño y primavera” (Frazer, J. (1994). La rama dorada. FCE. México, 391, 392)

Frazer, ahonda más en su explicación del culto de Adonis, como divinidad del cereal, en el siguiente fragmento: “El abate Lagrangc ha sugerido que el duelo por Adonis fue esencialmente un rito de siega destinado a propiciar al dios-grano, que ya estaba pereciendo bajo el filo de la hoz de los segadores o pateado en la era hasta morir bajo las pezuñas de los bueyes. Mientras los hombres le mataban, las mujeres lloraban lágrimas de cocodrilo en casa para apaciguar su natural indignación con muestras de dolor por su muerte. La teoría se ajusta bien con las fechas de los festivales que recaen en primavera o verano; primavera y verano son las temporadas de cosechar la cebada y el trigo en los países que reverenciaron a Adonis, y no en otoño. Además, está confirmada la hipótesis por la costumbre de los segadores egipcios que, condolidos, llamaban a Isis cuando cortaban las primeras espigas, y también está acreditada por las costumbres análogas de muchas tribus cazadoras que testimonian gran respeto a los animales que cazan para comer. Así interpretada la muerte de Adonis, vemos que no es el desfallecimiento natural de la vegetación en general a los embates del calor estival o del frío hiemal; es la destrucción violenta del cereal por el hombre, que lo derriba cortándolo en el campo, lo aplasta hasta despedazarle en la era y lo muele hasta hacerlo harina en el molino. Que esto fuese el aspecto principal en que se presentó Adonis mismo en épocas posteriores a los pueblos agrícolas de Levante…” (Op cit 393)

En otro apartado, Frazer establece una relación más directa entre el pan, Adonis, Belén y Jesucristo; como una confirmación de lo que hemos venido exponiendo: “no deja de ser significativa una afirmación harto conocida de San Jerónimo. Nos dice que Belén, tradicional lugar del nacimiento del Señor, estaba sombreada por un bosque del todavía más antiguo señor sirio, Adonis, y que donde el niño Jesús lloró, había sido llorado el amante de Venus. Aunque él -no lo dice así expresamente, suponemos que Jerónimo pensaba que el bosque de Adonis fue plantado por los paganos después del nacimiento de Cristo con la idea de profanar el lugar sagrado. En esto pudo haberse equivocado. Si Adonis fue ciertamente, como hemos tratado de demostrar, el espíritu del cereal, difícilmente puede encontrarse para su morada un nombre más apropiado que Bethlehem, «La casa del Pan», y es posible que fuera adorado allí, en su casa del pan, largo tiempo antes que el nacimiento del que dijo: «Yo soy el pan de la vida». Aun en la hipótesis de que Adonis hubiera seguido, mejor que precedido, a Cristo en Bethlehem, la elección de su triste figura para desviar la fidelidad cristiana de su Señor no puede menos que parecernos eminentemente apropiada cuando recordamos el parecido de los ritos que conmemoran la muerte y resurrección de los dos”. (ibid., 401)

Domingo de ramos y las fiestas de primavera

Rodríguez Plasencia, ya citado, comenta que: “esto de cortar ramos —sin lucha, por supuesto— ya se hizo en Israel durante la fiesta de los tabernáculos o de la cosecha, pues el pueblo elegido se regocijaba delante de Dios portando ramos con frutos de árboles espesos, con ramas de palmeras o sauces de los arroyos, para reverenciarlo con gozo y alegría”.

“Igualmente, esta costumbre de portar ramos tenía lugar en algunos al terminar en primavera el laboreo de las viñas, celebrando la llamada «fiesta del ramo». «El último día de brega —escribe Bonifacio Gil refiriéndose a Baños de Montemayor, entre otras localidades cacereñas (pp. 73-74)—, al caer la tarde, los hombres cortaban un gran ramo florido de cualquier árbol, que uno de ellos portaba a modo de estandarte, siguiéndole los demás con la azada al hombro y entonando canciones», como esta: Se han cavado las viñas sin echar mantas porque el amo y el ama no las aguantan”.

“Y dentro de esta costumbre de portar ramos deben incluirse aquellas festividades durante las cuales los devotos portan ramos adornados con cintas y otros aderezos, como roscas u otros dulces, en honor a sus santos patronos o a sus Vírgenes, como —por ejemplo— acontece en Casar de Cáceres, donde el primer domingo de septiembre tiene lugar la ceremonia del «ramo de ánimas», en la que se mezcla la tradición religiosa de ánimas —detectamos aquí el culto a los muertos ya mencionado— con la secular costumbre de celebrar con alegría la recogida de las cosechas”.

“Tampoco debe olvidarse la bendición de ramos y palmas que la Iglesia católica realiza en ciertas ocasiones: el Domingo de Ramos, por ejemplo. Ramos que, una vez bendecidos, los fieles colocan en sus casas como remedio profiláctico para ahuyentar las enfermedades o las tormentas”.

Rodríguez anota también que: “En Polonia —escribe la profesora Katarzyna—, el último haz era transportado a los hogares o a las casas señoriales en forma de corona, ramo o haz, según fuese costumbre en cada región. Y añade que «representaba el momento culminante del ritual de la cosecha». En Francia, con la última gavilla hacían una efigie, que vestían de azul y blanco, a la que ponían una ramita en la pechera. La llamaban Ceres —de la raíz protoindoeuropea ker: ‘crecer, crear’—, por la diosa romana de la agricultura, de las cosechas y de la fecundidad. En Gran Bretaña, la madre cereal o la Corn-Dolly —efigie del trigo— estaba hecha con partes de la última gavilla cortada, pues según decían su espíritu se encarnaba en ella hasta la cosecha siguiente”.

Conclusión

Es así como el Mito solar, la concepción, nacimiento y vida del niño sol; así como en Viernes Santo, se conmemora la pasión, muerte y resurrección del héroe solar de las grandes civilizaciones serpentinas; toda la saga, está íntimamente relacionado con el culto a los cereales. Los dioses solares, son a la vez, los dioses del grano. El Sol y los cereales, dan vida y la dan en abundancia. Sin embargo, más allá del significado astronómico y agrícola del sacrificio y redención de los dioses santos, es preciso comprender que las antiguas tradiciones, cultos, mitos y leyendas hacen referencia a encontrar la explicación de esos misterios, en cada uno de nosotros.  De nada serviría estudiar el ciclo anual de los dioses solares y de los cereales; sino lo realizamos en nosotros mismos, si no lo hacemos carne y sangre en nuestra vida personal. Fraternalmente

 

La rosa como símbolo

En los estudios gnósticos, se enseña que la rosa es la reina de las flores.  La rosa está influenciada por Venus, la estrella del amor, el lucero de la mañana, En la elemento terapia, se aprende la magia de las rosas, para curar las enfermedades del alma, la pena moral. El simbolismo de la rosa es profundo y extraordinario. Arnoldo Krumm Heller, el maestro Huiracocha, se refiere a su simbología de la siguiente manera:

Los teósofos se han asido, como rosa simbólica, a la flor de loto y le dedican una verdadera veneración. Sus pétalos y sus hojas simétricas, es algo poético, como su forma de crecer y desarrollarse, pues extendidas sus raíces por el fango, va lanzando el tallo hacia arriba a través del agua para luego ofrecer su flor cara al Sol. Es esto verdaderamente simbólico y delicado para los espíritus religiosos, pero no único. Abrase una Botánica y encontramos centenares de flores iguales en nuestra zona sin necesidad de basarnos exclusivamente en la de la India. Todavía a la flor de loto, le falta algo muy esencial para prestarse del todo a un símbolo que es el aroma. Carece de él en absoluto y si en ciertas regiones conserva alguno, es un olor detestable.

Cuán diferentes son nuestras rosas. Plantadas en el fango, van poco a poco removiéndolo y quemando químicamente esas escorias hasta transformarlas en tallo, en hojas, en flor, en aroma riquísimo… En eso estriba su gran valor y enseñanza ética. Nosotros, como las rosas o como plantas que las producen, vivimos constantemente en la miseria, en el fango de nuestro vivir hediondo y crapuloso y hemos de transformarnos, quemando nuestras propias escorias, para que en nosotros surja un día el hombre virtuoso y esencial. Es decir, hay que verificar o realizar el milagro por consunción de convertir nuestra naturaleza animal en espiritual, el ángel malo en bueno, nuestras sombras en luz radiante…

La rosa es un símbolo de belleza. Pero ese símbolo no nace ni de su forma, ni de su color. La tonalidad de sus matices podrá ser un verdadero iris con variedades divinamente combinadas. Su forma, será la más adecuada y simbólica. Todo en ella se prestará para dar la sensación más estricta de la belleza, pero su verdadero valor intrínseco, está en su conjunto, en su totalidad. Ya Homero, en su lírica, la compara con el alba de la mañana y canta extáticamente ante su conjunto, como un sol expresivo.

La rosa es el símbolo del amor. Los pueblos antiguos así lo entendieron y la ofrendaban a los dioses del amor de ambos sexos. Teócrito cuenta, que los enamorados se pasaban mutuamente sobre los dedos, hojas de rosas y si soñaban, forzados por este dulce sortilegio, eran para ellos una gran prueba de amor y de fidelidad. En Tannhausser dice Wagner: “A quien el corazón se le inflame de amor lleva una corona de rosas”. Y otro vate de épocas pasadas, exclama: Que tan pronto veía a una mujer todo se le transformaba color de rosa… Por un cuento germano medieval, se sabe de una mujer muy hermosa que se encuentra encerrada en una torre inaccesible para su pretendiente. No sabe éste qué hacer para estar cerca de la bien amada y entonces intenta ponerse un vestido color de rosa, cubriendo con frescas y fragantes rosas todo su cuerpo y haciéndose introducir dentro de un cesto adecuado para ser transportado a la torre. Los portadores del cesto, al notar un peso excesivo, suponen que sea el rocío el que ofrece aquel peso y no se atreven a tocar, porque sólo la dama deberá posar sus manos sobre las gotas de rocío. Como en todos los cuentos, los dos amantes se unen por haber sido él traído con rosas.

La rosa es el símbolo de la felicidad. Ya Cicerón expresa, que los felices tienen lecho de Rosa… Cuando el valiente mexicano Cuauhtémoc fue amarrado a un banquillo por orden de Cortés mientras sus pies se abrasaban en una hoguera para arrancarle el secreto del lugar donde había sido depositado el tesoro imperial, uno de sus ministros llenos de dolor le gritaba: ¡Emperador! Decid dónde tenéis escondido el oro. Ved cómo sufro… Y Cuauhtémoc, con toda calma, se volvió hacia él respondiendo: ¿Crees tú que yo estoy sobre un lecho de rosas?…

La Rosa es el símbolo del sigilo, del silencio. En los antiguos misterios, no faltaba jamás la Rosa, tanto dentro del santuario como en el pórtico donde el guía le llamaba la atención al neófito sobre tal emblema expresándole que tan sólo era elocuente por su presencia y por el misterio que en ella se encerraba, pero que nunca hablaba. Con esto quería decirle – y así se lo recomendaba – que había que ser mudo y callado como lo era la rosa. Entre los antiguos germanos y, sobre todo, entre los Caballeros de la mesa redonda que buscaban el Santo Grial, se usaba una corona de encina colgada o puesta sobre la mesa y en el centro se destacaba una rosa como símbolo del silencio. En muchas casas municipales o alcaldías de Alemania, cuyos edificios aún se conservan intactos desde la Edad Media, encontramos en la sala de sesiones una rosa tras los asientos. En los mismos protocolos encerrados en los Archivos, se puede leer claramente que tal o cual miembro del Consejo fue destituido, por haber lesionado la rosa de su asiento siendo indiscreto y habiendo divulgado los acuerdos que se había comprometido silenciar en reuniones secretas. Dicen algunos oradores de aquellos tiempos que así como las hojas de la flor de la Rosa están unidas sin dejar penetrar lo más mínimo, de igual manera debe ser el secreto, intransitable.

La rosa es el símbolo de la inestabilidad que preside a todo lo que nace y muere… Hoy vemos la rosa, fresca, erguida y lozana. Mañana, amarilla, lacia y mustia… Así en los Misterios antiguos, la rosa blanca era el símbolo de la muerte y el emblema de la destrucción. La rosa, es un constante memento mori que a cada paso debe hacernos recordar que somos de polvo y en polvo hemos de convertirnos. Es un anuncio permanente de que la muerte nos ronda a cada instante.

Verdaderamente que es curioso, que en ninguna ocasión, falten las rosas. Ella la ofrecemos a la mujer amada y aun después la vemos colocada sobre el ataúd de la pobre novia muerta…

Finalmente, es el símbolo de la virginidad. Todo lo que sea puro, inmaculado, limpio y pudoroso, está encarnado en la rosa que nunca pierde su perfume aunque manos impuras la toquen. La misma flor de azahar, en algunos países, es puesta en manos de la desposada como símbolo de su virginidad. Al nacer el Sol, se habrá rasgado el velo de himeneo como se habrán marchitado las flores de azahar…

Tomado de Rosa Esotérica de Arnoldo Krumm Heller (V.M. Huiracocha)

 

San Jorge y el dragón

En la leyenda de san Jorge y el dragón se narra que una ciudad en oriente, estaba asediada por un terrible dragón que se ocultaba en un gran lago. El monstruo despedía un terrible hedor que infestaba todos los alrededores. Había que alimentarlo para que no fuese a reclamar su comida a la ciudad.

Al principio, los habitantes le entregaban cada día dos corderos al dragón para satisfacer su hambre, a fin de que no atacase la villa. Pero cuando los animales empezaron a escasear, se decidió enviar cada día a una doncella y un cordero. Poco a poco se fueron entregando las doncellas del reino a su terrible encuentro con el dragón hasta que un día fue la princesa la escogida para acompañar al cordero. De camino hasta la cueva del dragón, la princesa se encontró al caballero Jorge y este, mató al dragón, clavándole su lanza y así rescató a la princesa de una muerte segura. En algunas versiones de la leyenda, San Jorge, primero domina al dragón y al tenerlo vencido le pidió a la doncella que atara con su cinturón a la bestia.  De la sangre que brotó del cuerpo sin vida del monstruo nació una rosa roja que el caballero le entregó a la princesa.

Perseo, Andrómeda y el monstruo marino

Es claro que en todas las cosmogonías se representa la misma lucha, relacionadas con el trabajo interior que cada uno de nosotros debe realizar. Así, la lucha de san Jorge con el dragón, es similar a la que se describe en la leyenda de San Miguel arcángel y el dragón. En la leyenda griega, es Perseo, quien vence a un monstruo marino y libera a la princesa Andrómeda.

Podemos decir que los mitos, en cierta medida, tienen un esqueleto, una serie de motivos que se suelen repetir, formando una especie de cadena de eventos. A veces el orden de estos se cambia o se altera el momento, produciéndose variaciones sobre el tema. Esto no ocurre solo con cuentos de una misma cultura o tiempo, sino de culturas diferentes. Así, uno de estos ejemplos es la semejanza entre el mito grecolatino de Perseo y el japonés de Susanoo.

Perseo es un héroe del linaje de Zeus, hijo de Dánae y abuelo de Heracles, cuyo mayor logro es la decapitación de la Gorgona Medusa. Libera a Andrómeda, que es hija del rey Cefeo y de Casiopea; ésta había sido atada a un peñasco como castigo por la hybris de su madre, la cual osó comparar su belleza con la de las Nereidas, o, en otras versiones, con la de la propia Hera. Las Nereidas, hijas de Posidón, enfurecidas, piden venganza a su soberano padre. Así pues, el colérico dios envió un monstruo marino a las tierras de Cefeo, a Etiopía, y empezó a asolar sus tierras por medio de terribles inundaciones. Consternados ante tal catástrofe y tras consultar el oráculo de Amón, ofrecen a la hija de Casiopea como sacrificio, atándola a una roca junto al mar. Perseo, después de matar a Medusa y ataviado con las sandalias aladas de Mercurio, sobrevolaba Etiopía y pudo ver a Andrómeda. Enamorado a primera vista, pregunta al padre por su mano y éste le cuenta al griego la situación. Perseo se ofrece a liberarla a cambio de casarse con ella. Sin aparente dificultad, mata al monstruo gracias a las armas con las que se había enfrentado a la Gorgona, y consigue la mano de Andrómeda.

Santa Margarita y el dragón

Otras leyendas similares a la de san Jorge y el dragón, son las de María Magdalena o de Marta, su hermana, venciendo al dragón “Tarasca” en Provenza, Francia. En dicha leyenda, se cuenta que Magdalena ata con el cinturón de su vestido al monstruo y lo lleva a la ciudad vencido. En otros giros de la leyenda, es su hermana Marta quien vence al dragón. La intervención del cinturón en las leyendas, nos lleva al noveno trabajo de Hércules relacionado con el cinto de Hipólita y que explica ampliamente el Avatar de Acuario en Las Tres Montañas.

No podemos dejar de mencionar la leyenda de santa Marina o Margarita de Antioquía, quien fuera devorada por un dragón debido a que no quiso sucumbir al acoso del gobernador Olibrio. Sin embargo, con el crucifijo en la mano, la santa logra rasgar el vientre de la bestia, liberarse y vencerla. Es obvio que detrás de la leyenda, se esconde la victoria sobre la tentación sexual. Las distintas fuentes con particulares variantes retratan los terribles martirios a que San Jorge es sometido hasta que finalmente es decapitado. Aquí nuevamente hay paralelismos: Margarita de Antioquía, también fue decapitada y recordemos también la decapitación de Juan Bautista y el famoso decapitado de Chichén Itzá y los códices mayas.

La captura del vellocino de oro y el dragón íntimo en la leyenda

La Gnosis eterna y universal, con la poderosa herramienta de la religión comparada, la simbología universal y la revelación por intuición, nos ayuda a develar todo el simbolismo escondido detrás de la victoria de san Jorge y otros héroes, como Sigfrido y el dragón en las leyendas alemanas o de Jasón (Iason -IAO) y sus argonautas, míticos héroes griegos entre quienes estaba Teseo, Orfeo y el mismísimo Hércules, quienes viajaron en el navío Argos para la conquista del vellocino de oro custodiado por el dragón de la isla Cólquida (IAO) y heroínas o mujeres heroicas, como Magdalena, Marta o Margarita; sobre el dragón. Las aguas hediondas, el lago infestado, el cordero, la lanza y la rosa, de la cual mucho nos explica el maestro Huiracocha en su obra Rosa esotérica y de Samael Aun Weor en su obra Tratado de Medicina Oculta.

En el mito de Jasón y los argonautas, Jasón preguntó al rey Aetes si le daba permiso para llevarse el Vellocino de Oro. La única condición que éste le impuso fue que debía poner bajo un yugo, para que arasen, a dos bueyes que echaban fuego por la boca. Después debería hacer un surco en la tierra para sembrar dientes de dragón y poner a sus pies a los hombres que naciesen de esas semillas infernales. Aetes pensó que se trataba de una tarea imposible, sin tener en cuenta que su hija Medea, una adivinadora de gran talento, se enamoraría perdidamente del héroe y le daría un ungüento mágico que le inmunizaba frente a las llamaradas que emanaban de la boca de los bueyes, además de aconsejarle lanzar una piedra a los guerreros que brotasen de la tierra antes de empezar a luchar contra ellos. Todo salió según los planes de Medea y Jasón pudo llevarse el Vellocino de Oro del bosque sagrado. Derrotar al dragón que vigilaba el bosque no fue un problema, gracias a que Medea le había dado a Jasón unas hierbas mágicas que hicieron que el monstruo quedase dormido casi de inmediato.

El cine y la televisión han nutrido sus propuestas con diversas películas de inspiración mitológica. Así en producciones como Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, Juego de tronos, Draco, El Hobbit, la zaga de Harry Potter, La historia interminable o sin fin y muchos más. En relación con el dragón en sí mismo en todas las leyendas los héroes y heroínas que luchan contra él, tienen que vencerlo, domarlo o eliminarlo. Nos hablan de las bestias íntimas que llevamos ocultas en el inconsciente, en nuestro subconsciente, en la sombra de nuestra psiquis; nuestros defectos de carácter, debilidades humanas, miedos, sufrimientos, ansiedades, emociones negativas; entre otros.

Las fiestas solares en el Tahuantinsuyo, el imperio del Inca

Los mitos, son narraciones alegóricas tradicionales y maravillosas ubicadas en tiempos remotos. Son protagonizados por fuerzas sobrenaturales o seres divinos. Por su medio se explican fenómenos o acontecimientos extraordinarios, como el origen del cosmos y grandes acontecimientos de la humanidad. Uno de los mitos más universales y profundos es el que se relaciona con el Sol y el nacimiento, drama, pasión, muerte y resurrección de Cristo: el Mito Solar.

Es indiscutible que la Navidad es un acontecimiento cósmico que se relaciona con una de las posiciones principales del Sol en su movimiento aparente en relación con el planeta Tierra: el Solsticio de Invierno en el hemisferio norte. En forma similar, Domingo de Pascua, en Semana Santa, se establece, en el Santoral, en la primera luna llena después del equinoccio de primavera. De tal manera que, resulta innegable que las fiestas principales del cristianismo, son fiestas solares. En síntesis, son ocho, las ocho principales posiciones del Sol. Cada una se relaciona con las siguientes celebraciones cristianas.

  • Nacimiento: Navidad
  • Candelaria y carnaval
  • Muerte y resurrección: Semana Santa
  • Día de la Cruz,
  • Verano: Día de San Juan
  • Otoño: San Mateo apóstol
  • Santiago apóstol, santa Ana y san Joaquín, Marta de Betania
  • Hallowen, Todos los santos y Día de difuntos

El equinoccio de Libra

En su movimiento aparente por la eclíptica, hay cuatro posiciones del Sol sumamente importantes: los dos equinoccios y los dos solsticios. La eclíptica es la línea curva que, en su movimiento aparente, el Sol recorre sobre la Tierra. Es la ruta del Sol, los planetas y las constelaciones zodiacales. Ya se ha estudiado con anticipación estos momentos tan importantes en la ruta del Sol, pero resulta necesario profundizar en su estudio. Las grandes fiestas sagradas de todas las religiones solares están relacionadas directamente con las principales posiciones del astro rey. Es claro que es perfectamente posible trazar una gran cruz cósmica para identificar las cuatro posiciones esotéricas.

El brazo horizontal de dicha cruz cósmica lo podemos representar por los dos solsticios. A la izquierda, el solsticio de invierno y a la derecha, el solsticio de verano. El solsticio de invierno, en el hemisferio norte, corresponde a la noche más larga, que ocurre el 21 de diciembre. Hoy no se puede negar que ese momento se corresponde esotéricamente con la época de Navidad y de ninguna manera es producto de la casualidad.

La cruz cósmica, santa y bendita, en el Cosmos, hace corresponder su palo vertical con los dos equinoccios. El lado superior lo relacionamos con el equinoccio de primavera, en el hemisferio norte y equinoccio de otoño, en el sur; que ocurre aproximadamente el 21 de marzo. Al otro lado de esta cruz cósmica imaginaria encontramos el equinoccio de otoño que ocurre el 22 de septiembre.

De manera general, astronómica y astrológicamente, al equinoccio de marzo, se le denomina punto de Aries, que marca el inicio del mes zodiacal de la constelación de Aries, por lo que bien, podemos denominarlo, como equinoccio de Aries. En forma similar, al equinoccio de septiembre, se le denomina punto de Libra, es decir, es el equinoccio que marca el inicio del mes zodiacal de la constelación de Libra. En su movimiento aparente, el Sol pasa por la línea ecuatorial en el punto de Aries, de sur a norte. Inversamente, en el punto de Libra, el Sol pasa sobre la línea ecuatorial, de norte a sur.

Por los días del equinoccio de Libra, en el santoral cristiano, se celebra el día de San Mateo evangelista, nuestra Señora de la Merced y a Cleofas, uno de los primeros discípulos del Señor.

En el hemisferio sur, las estaciones se registran en forma opuesta a como ocurren en el hemisferio norte. Así, si en el hemisferio norte, a finales de diciembre ocurre el solsticio de invierno; en el hemisferio sur, ocurre el solsticio de verano. En forma similar, por la época del 21 de junio en el hemisferio norte se inicia el verano, mientras en el hemisferio sur marca el solsticio de invierno. De esta manera, en Sudamérica, por ejemplo, por esa época se celebra el nacimiento del Sol, el nacimiento del dios Inti, en la cultura del Tahuantinsuyo, el imperio del Inca y se celebraba la fiesta más importante del Imperio, el Inti Raymi.

Es así como, mientras en el hemisferio norte, el 20 o 21 de marzo, ocurre el equinoccio de primavera, al mismo tiempo, en el hemisferio sur, está ocurriendo el equinoccio de otoño. Es la época de Semana Santa y la crucifixión, en el hemisferio norte. En forma inversa, por la época del 21 o 22 de septiembre, en el hemisferio norte ocurre el equinoccio de otoño; mientras que en el hemisferio sur, sucede al mismo tiempo, el equinoccio de primavera, la fiesta de Koya raymi. (Coya, encierra en sí misma el IAO sagrado: IACO). El Koya, Kolla o Killa Raymi, es la fiesta de la Jora o fiesta de la fecundidad y la belleza femenina. Es, asimismo, la fiesta dedicada a la Luna, es decir, a la Koya o Killa en kichwa. En la cosmovisión andina, el Tarpuy Raymi, es la fiesta de la siembra, es el fin de la preparación de suelos y se inicia el nuevo ciclo de los cultivos.

En esta fiesta se realiza el ritual de la Luna y de la Tierra como elementos de la fecundidad. Se celebra el 21 de septiembre en homenaje al género femenino, básicamente a Pachamama o madre Tierra, quien se prepara para recibir la semilla del maíz. Se celebra en el noveno mes del calendario Inca. Era la gran fiesta de la Luna que representaba a la Coya, esposa del Inca o señora del Sol. Durante este mes mandaron los incas a expulsar a las enfermedades de los pueblos y las pestes de todo el Tahuantinsuyo, para ello, se vestían como para ir a la guerra a pelear, tiraban con hondas de fuego y en voz alta echaban a las enfermedades y realizaban ceremonias en las cuales rociaban las casas y calles.

Los pueblos originarios, tan amigos de  observar  las estrellas, se dieron cuenta que en determinada época del año el Sol se mueve  desde una posición perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer. A estos días extremos en la posición del Sol se les llamó solsticios de invierno y verano, los cuales ocurren los días en torno del 21 de diciembre y 21 de junio en el hemisferio norte y solsticios de verano e invierno en el sur. Como en los mitos de las culturas antiguas, los griegos a los solsticios le llamaban “puertas” y, en parte, no les faltaba razón. La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre).

Este simbolismo era compartido por pueblos distantes, separados por el océano Atlántico. Es el caso de los incas en Perú. Los dos festivales primordiales del mundo incaico eran el Capac-Raymi (o Año Nuevo) que tenía lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de Sacsayhuamán.

Muchas culturas celebran el equinoccio de primavera como el inicio de la temporada de crecimiento y plenitud. La celebración de Pascua en los Estados Unidos es un ejemplo de la incorporación de las tradiciones originarias del equinoccio de la primavera. Los huevos, son símbolos de fertilidad y primavera, más específicamente de la diosa Ostara (de donde viene el nombre Easter), y originalmente correspondían a la celebración del equinoccio vernal. En Irán y Afganistán el equinoccio vernal marca el inicio del año nuevo, y muchos países de Europa tienen festivales tradicionales de primavera.

Fueron cuatro las festividades principales o eventos culturales integrales que se conmemoraban en el Tahuantinsuyo, como lo indica el Inca Garcilaso de la Vega: “Los Incas celebraban en su corte cuatro fiestas solemnes cada año. La principal y majestuosa era la fiesta del Sol,… La segunda y no menos principal era la que hacían cuando armaban caballeros a los noveles de la sangre real”. Esta segunda festividad era el Qhapaq Raymi. Aparte de las cuatro festividades principales había otras “ordinarias que se hacen cada luna, y otras particulares” (Comentarios Reales).

Estas festividades o conmemoraciones de tipo cultural-espiritual, que fueron llamados Raymi, tenían fundamento astronómico. Estaban basados en los solsticios y equinoccios (inicio de las cuatro estaciones), guardando plena armonía con la Naturaleza y el fluir del cosmos.

En los Comentarios Reales (Libro segundo, Cap. XXII), se lee que “Alcanzaron también los solsticios de verano y del invierno, los cuales dejaron escritos con señales grandes y notorios, que fueron ocho torres que labraron al oriente, y otras ocho al poniente de la ciudad del Cuzco, puestas de cuatro en cuatro…”  En cuanto a los equinoccios de primavera y otoño los Incas “También alcanzaron los equinoccios, y los solemnizaron mucho… Para verificar el equinoccio tenían columnas de piedra riquísimamente labradas, puestas en los patios y plazas que había ante los templos del sol”.

Samael Aun Weor, hablando de las celebraciones incas y el equinoccio de septiembre, explica que: “Los conocimientos astronómicos de los “adoradores del Sol”, allá por el año de 1250, antes de la conquista de los Incas, eran casi tan altos como los de los aztecas de la época, o de los egipcios de la antigüedad. Ellos sabían del movimiento del Sol, que en su lenguaje se llamaba Inti y de la Luna, Mama Quilla. Conocían los puntos cardinales y su orientación: Chincha, Norte; Colla, Sur; Anti, Oriente; y Cunti, Occidente. Para determinar los equinoccios en forma exacta, tenían un sistema muy simple y por lo mismo admirable para su tiempo. Sencillamente usaban un cilindro sin techo, hecho de piedra, de más o menos 18 metros de circunferencia y ocho metros de altura, con una puerta de entrada. Este cilindro constituía un observatorio astronómico y un lugar exclusivamente para la adoración al Sol.”

“Cuando el Sol se encontraba próximo al cenit, los sacerdotes encargados de la «observación ritual», entraban por una puerta al cilindro; otros, quedaban en el exterior; y en el momento en que el Sol alumbraba totalmente el fondo del cilindro y no proyectaba ninguna sombra afuera ni adentro, era la hora «cero», o sea el paso del Sol del hemisferio norte, el 21 de marzo; y viceversa, el 23 de septiembre. Los hijos del Sol a la línea ecuatorial la denominaban Inti-Ñan, que quiere decir el «camino del Sol», significado muy real, por cuanto las 24 horas del 21 de marzo y del 23 de septiembre, el Sol recorre la línea ecuatorial, alrededor de la Tierra. He aquí su significación: Inti: Sol; Ñan: camino. Los días de las fiestas equinocciales que por tradición se observan, coinciden perfectamente con las fechas astronómicas del 21 de marzo y del 23 de septiembre, lo que prueba que los «devotos del Sol» estaban en la verdad, señalando este lugar astronómico llamado Inti-ñan (el camino del Sol), como centro del mundo y templo de su dios Sol.”

En el antiguo imperio del Inca, “Las fiestas del 23 de septiembre eran severas, suplicantes y rogativas, a fin de obtener las bendiciones de su dios Sol, para iniciar sus labores físicas y espirituales. Era una serie de manifestaciones expresivas de súplica en que ponían en juego los efectos del amuleto y de la magia o teúrgia. Enterraban cuyes y sus corazones ofrecían en fuentes de precioso metal a su dios Sol; guardaban en cofres de barro, los trapos usados por el labrador y pequeñas porciones de tierra tomadas del terreno a sembrar, hasta la cosecha. Comenzaba la lucha entre el bien y el mal; el bien, representado por un atlético guerrero, armado con una lanza de madera y con la insignia del Sol en el rostro; el mal, el diablo, al que denominaban «mandingo» o iguanchi, como lo llamaban los jíbaros; se presentaba revestido con una máscara fantasmagórica -diablo-humano cabeza de diablo evocando sentencias agoreras. Al final de esta lucha, triunfa el bien sobre el mal; después de ultimado el mal con las lanzas, con gritos de desprecio, el Sacerdote ordenaba a los soldados y al pueblo que lo arrojaran en la quebrada del mandingo y terminaban con una danza triunfal brincada.”

 

Los eones y el Pleroma

En el Diccionario de la Real Academia Española, el DRAE, se encuentran varias acepciones para el concepto de los eones. Transcribiremos la que nos ocupa en este tema: En los estudios gnósticos, cada una de las inteligencias eternas o entidades divinas de uno u otro sexo, emanadas de la divinidad suprema. El término aeón, no está registrado en el diccionario de la Real Academia Española, por lo que nos abstenemos de utilizarlo en nuestra exposición, más que para remitirlo al término usual en habla hispana. Así leemos que: Aeon es una palabra griega αἰών ( aión ) y eso significa lo que es para siempre , o incluso un largo período de tiempo e incluso para designar eternidad . De la lengua griega se puede traducir al portugués como “fuerza vital”, “tiempo de vida”, “eterno” o incluso “generación”. Aeon también se conoce como “éon”, “eão” y “eon”.

En varios diccionarios y otras fuentes, se hallarán referencias a los eones, como la siguiente: Cada uno de los seres eternos, emanados de la unidad divina, que colman el intervalo entre la materia y el espíritu, poniéndolos en relación. En Wikipedia, la definición amplía la del DRAE. Allí se lee que un eón es cada una de las inteligencias eternas o entes divinos, de un sexo u otro, que en conjunto integran la plenitud de la divinidad suprema, de la cual emanan.

La Gnosis eterna y universal enseña que los eones, están dispuestos en una jerarquía descendente que llega hasta la materia. Los eones son emanaciones de lo Divinal incognoscible e inmanifestado. Así, en el tomo V de la Enciclopedia práctica Jackson, se lee: “Dios produce por emanación una serie de seres intermedios, llamados eones. Entre Dios y la materia sitúan los gnósticos el mundo. La emanación de los eones en serie descendente se recorre nuevamente en línea ascendente hasta llevar a la salvación.

Los eones son entidades notables dentro de la Cosmovisión gnóstica. Los eones son entidades divinas, que normalmente están en pares, o tamaños, y que existen en el Pleroma, considerado “un espacio y una luz”. Los nombres de los dioses, deidades o seres divinales están relacionados con características espirituales, como Pistis (fe), Sophia o Protenoia (predicción), con conceptos importantes para el Gnosticismo universal, como anthopos (hombre) o espíritu. Desarrollado por el teólogo Valentín, el concepto eón, señala varios poderes espirituales que evolucionaron de la emanación progresiva del Ser Eterno. El término: eones, se refiere por un lado a los seres celestiales, los cosmocratores o elohim creadores; pero también a regiones celestiales, así como a las partes superiores del Ser. De esta manera, los eones, bien pueden ser siete, los siete cosmocratores, elohim de la Torá y el Tanaj hebreos o cabires, según la tradición semítica. Es decir, los siete genios o logos planetarios estudiados en la Gnosis contemporánea. Los Siete ángeles del Apocalipsis, que en nuestro caso, preferimos denominarlos como elohim, ya que están por encima de la jerarquía celestial de nueve gradaciones, subdivididas en tres triadas, según el Eneagrama: ángeles arcángeles y principados; potestades virtudes y dominaciones; tronos, querubines y serafines. Por aparte, los eones, también pueden ser trece, las doce regiones celestiales y Aelohim, la Divinidad inmanifestada; pero también pueden ser 30, 72 o 360.

José Montserrat Torrents, en su versión de “El Evangelio de Judas”, explica que: “Para designar de modo genérico a las entidades o personificaciones del Mundo Superior Espiritual, los gnósticos de todas las ramas adoptaron el término griego «eón» (aion). En este significado, y en los más usuales de «periodo de tiempo» y de «eternidad», los gnósticos no difieren de los escritos filosófico-religiosos de su tiempo. Entre los gnósticos, «eón» se contrapone al mundo inferior”. Explica además que este uso conceptual tiene su origen en un texto de Platón (Montserrat, 107)

Rafael Vargas, en su obra: El maestro gnóstico Valentín y los valentinianos”, cita al maestro gnóstico Basílides, quien afirmó que: «Y, una vez que el Padre hubo dado toda la potestad, con el consentimiento del Pleroma, es enviado el ángel del Consejo (Jesús) y pasa a ser cabeza (Cristo) de todos los eones después del Padre.

En forma similar, en la versión de Fernando Kein, para “Los Evangelios Gnósticos” y publicada por Almuzara (España, 2008); encontramos en el apartado 17 del Evangelio de la Verdad, lo siguiente: “De esta manera el Logos del Padre surge en la Totalidad como el fruto de su corazón y la forma del rostro de su voluntad. Él (Yeshua) sostiene a la Totalidad, les expía y además asume la forma del rostro de cada uno, purificándolos, trayéndolos de vuelta hacia el Padre y la Madre. Yeshua de bondad infinita. El Padre descubre su seno, que es la Espíritu Santo, revelando su secreto. Su secreto es su Hijo, para que por la misericordia del Padre, los eones dejen de inquietarse buscándolo al Padre y se ubiquen dentro de Él, sabiendo que esto es el reposo”.

También en el numeral 22, se lee: “Entonces cuando la Gnosis se acercó aniquiló al Engaño con todas sus emanaciones El Engaño es vano, porque no tiene nada dentro. La Verdad apareció y todas sus emanaciones la conocieron. Abrazaron al Padre y se unieron con Él en un poder perfecto. Porque cada uno que ama a la Verdad, se pega a la boca del Padre por su lengua, recibiendo la Espíritu Santa. La Verdad es la boca del Padre, su lengua es la Espíritu Santa. Esta es la revelación del Padre y su automanifestación a sus eones. Él ha revelado su secreto, explicándolo todo”.

En la versión de National Geographic para el Evangelio de Judas, se encuentra el análisis de Bart D. Ehrman, titulado “La cristiandad alerta: la visión alternativa del Evangelio de Judas. En dicho texto, se encuentra el siguiente fragmento relativo a los eones: “Algunos pensadores gnósticos explicaron este perverso mundo material desarrollando complicados mitos de la creación. Según esos mitos, la deidad suprema queda enteramente fuera del mundo, pues es espíritu absoluto sin cualidades ni aspectos materiales. Ese ser divino engendró una numerosa prole: los eones, que, como él eran entidades espirituales. Originalmente, ese reino divino habitado por Dios y sus eones era todo cuanto había. Pero sucedió una catástrofe cósmica, en la cual uno de aquellos eones de alguna manera cayó fuera del reino divino, y eso dio lugar a la creación de otras entidades divinas que, por lo tanto cobraron existencia fuera de la esfera divina. Esas divinidades menores crearon nuestro mundo material, hicieron el mundo como lugar donde retener las chispas de divinidad que habían capturado, a las que colocaron en cuerpos humanos. Algunos humanos, en otras palabras, tienen un elemento de la divinidad en su interior, en su núcleo esencial. Esas personas no tienen almas mortales, sino inmortales, encerradas temporalmente en este miserable y caprichoso reino material. Y esas almas necesitan escapar, volver al reino divino de donde vinieron”.

Barbelo

Entre los eones, se encuentra la morada de Barbelo, es decir, la eterna Madre Espacio o Mulaprakriti; tal como se lee en la nota 22 de la versión de National Geographic, para el Evangelio de Judas: “Admitir que Jesús viene del reino (o eón) inmortal de Barbelo es admitir, en términos séticos, que Jesús pertenece al divino reino celestial y es hijo de Dios”.

En la versión de Montserrat Torrents para dicho Evangelio, se lee: “Al día siguiente de estos sucesos, Jesús se [manifestó] a sus discípulos. Y ellos le dijeron: «Maestro ¿adónde fuiste y qué hiciste cuando nos dejaste?». Jesús les respondió: «Me encaminé a una grande y santa generación». Sus discípulos le dijeron: «Señor, ¿Cuál es la gran generación que nos sobrepasa y que es santa y que no está ahora en estos eones?». En las nota 31 de la versión de National Geographic, “Estos reinos o eones son los que aquí abajo son meras copias de los reinos o eones de arriba”. A continuación, en la versión de National Geographic, se lee: “En verdad [yo] os digo que nadie nacido [de] este eón verá esa [estirpe]…”. Más adelante se lee: “’[Sea] creado un eón luminoso’, y fue creado. Creó la segunda luminaria [para] reinar sobre ella, junto con cantidades innumerables de ángeles para que prestaran sus servicios. Así es como él creó el resto de los eones iluminados”. En el análisis de Marvin Meyer, titulado: “Judas y la conexión gnóstica”, contenido en la versión de National Geographic, ya citada, se lee que «La frase “el reino [o eón] inmortal de Barbelo” es frecuente en los textos séticos. Se refiere al reino superior de la divinidad más allá de este mundo, y está asociada con la figura de Barbelo, un personaje destacado de los textos séticos, donde asume el papel de nuestra Madre en los cielos».

En la Introducción a The Gnostic Bible, Marvin Meyer y Willis Barnstone, explican que: “En la literatura clásica de la sabiduría gnóstica, este mundo exaltado es a menudo llamado el pleroma o plenitud de Dios, y los habitantes de este mundo son llamados eones o reinos eternos. El primero de los eones suele ser la divina madre. Para Simon el Mago, ella es Helena, o ennoia, el pensamiento de Dios. En el Libro secreto de Juan ella es Barbelo, o pronoia, el primer pensamiento o previsión de Dios”. Afirman también que: “A menudo, los eones se identifican como atributos espirituales de lo divino, reciben nombres y se unen como parejas, amantes espirituales en la plenitud de lo divino… En el El reino de luz maniqueo, el padre de la grandeza, está rodeado de 12 eones y 144 eones de eones”.   (Traducción libre).

Sophia

Otro de los eones, muy importante es la cosmovisión gnóstica, es Sofía , Sophia o Pistis Sophia, que aparece recurrentemente en los textos gnósticos. Así, en la Introducción a The Gnostic Bible, Marvin Meyer y Willis Barnstone, explican que: “Entre los eones y manifestaciones de lo divino a menudo hay una figura que representa lo divino en este mundo, caído de la luz de arriba pero presente como La luz de Dios con nosotros y en nosotros. En muchos textos gnósticos esta es la figura llamada Sophia o sabiduría, como se mencionó anteriormente”. (Traducción libre)

En el análisis de Marvin Meyer, titulado: “Judas y la conexión gnóstica”, contenido en la versión de National Geographic, ya citado, se lee: “Según los textos séticos, la caída del estado de gracia al comienzo del tiempo fue un suceso divino de dimensiones cósmicas. En la Biblia, el Génesis narra la historia de Adán y Eva, que ceden a la voluntad de la serpiente y comen del árbol de la ciencia del bien y del mal contra la voluntad de Dios. Los textos séticos hablan de Sabiduría divina, personificada en Sofía, que comparte rasgos con Eva y cae en un error que podría tener graves consecuencias,. La parte que se ha salvado del Evangelio de Judas no incluye la historia de Sofía y de su caída. Hay sólo una referencia a Sofía en una parte fragmentada del texto donde, con pocas explicaciones, la llaman “corruptible Sofía”. Después de una laguna hay una referencia a “la mano que ha creado a la gente mortal”, que puede relacionar a Sofía con el dios que creo este mundo. En el libro secreto de Juan el relato de la caída de la Sabiduría es expuesto con más detalle:

Entonces Sofía, que es la Sabiduría del Discernimiento y que constituye un eón, concibió de una idea de sí misma, y con la idea del Espíritu invisible y de la Providencia. Quiso engendrar algo semejante a ella misma, sin el consentimiento del Espíritu, que no había dado su aprobación, sin su compañero y sin la consideración de éste. El compañero no dio su aquiescencia,. Ella no encontró a su compañero, y considero esta cuestión sin la aprobación del Espíritu y sin que su compañero lo supiera. A pesar de todo dio a luz. Y a causa del poder invencible que hay en ella, su pensamiento no fue huero. De su seno nació algo imperfecto y diferente de ella en su apariencia, porque lo había concebido sin su compañero. No se parecía a su madre, y era deforme. (II:9-10).

En la Carta de Pedro a Felipe, el que hace la revelación en el texto da otro detalle crucial de la caída de la Madre Sofía. En la versión de la carta del Códice Tchacos el que hace la revelación dice:

Para comenzar con [relativo a] la imperfección de los eones, su imperfección es la desobediencia. La Madre, dando muestra de escaso juicio, se manifestó sin el mandato del Gran Uno. Fue él quien quiso, desde el comienzo, crear eones. Pero cuando ella [habló], apareció el Soberbio Uno. Una parte del cuerpo de ella fue abandonada, y el Soberbio Uno la tomó, y fue así la imperfección. Esa, pues, es la imperfección de los eones (3-4).

A este respecto, Samael Aun Weor, en su obra “Pistis Sophia develada”, explica lo siguiente: “Pistis Sophia es una palabra compuesta. Pistis Sophia significa: Poder-Sabiduría. Pistis significa Poder. Sophia quiere decir Sabiduría. Incuestionablemente, el Poder está en el Fohat, es decir, en el Fuego. La auténtica Sabiduría se convierte en Fuego. Existe el Fuego del Fuego, la Llama de la Llama, la Signatura Astral del Fuego. Obviamente, Cristo-Sabiduría, es la signatura astral del Fuego. En el Decimotercero Aeón están los terribles Misterios de la Pistis Sophia. Obviamente, la Pistis Sophia surge de entre el seno del Eterno Padre Cósmico Común. Ostensiblemente, la Pistis Sophia surge de entre el Absoluto Inmanifestado y queda depositada en el Aeón Trece. Necesitamos pasar por la Aniquilación budhista si es que queremos desposarnos con la Pistis Sophia. Los adoradores del querido Ego nunca hallarían a la Pistis Sophia”. (Sólo con la muerte adviene lo nuevo, si el germen no muere, la planta no nace. La Pistis Sophia se halla latente dentro de cada uno de nosotros, en nuestro Universo interior. Sólo la muerte del Ego nos permitirá desposarnos con Pistis Sophia para ascender al Aeón Trece. Incuestionablemente, uno de los tres triples poderes, Eros desviado, o Cupido desencaminado, ocasiona a la Pistis Sophia el peor daño.

En el capítulo XXX, de Pistis Sophia develada, se lee: “Cuando Jesús dijo esto a sus discípulos, sucedió que María se adelantó hacia él y le dijo: «Mi Señor, te he oído decir hace poco: «Pistis Sophia es en sí misma una de las cuatro y veinte emanaciones». ¿Cómo es entonces que no está en su región? Pues has dicho: «La encontré debajo del decimotercero Aeón»».

El Kalki Avatar, explica que Sophia o Pistis Sophia, es la la sabiduría divina, la misma diosa de la Sabiduría, Atenea o Minerva, así como la razón objetiva del Ser y la conciencia despierta. Explica que: “Pistis Sophia puede subir o bajar, ascender hasta el Aeón Trece o descender hasta el Tartarus. Pistis Sophia está dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Los Regidores de los doce Aeones, que están dentro de nosotros mismos y que son partes auto-independientes de nuestro propio Ser, sufren y anhelan cuando Sophia se eleva hacia el Aeón Trece, la parte más elevada del Ser. En modo alguno se lograría la perfección de todas las partes autónomas y auto-conscientes de nuestro propio Ser sin los esplendores de Pistis Sophia. Explica además, el Avatar de la Era de Acuario, que: “Los poderes tenebrosos, que moran en los bajos fondos animales del hombre, quieren despojar a la Pistis Sophia de sus poderes, no le perdonan jamás el que ilumine los misterios que están en los niveles superiores del Ser”.

Los eones como regiones cósmicas

El concepto de eones como regiones cósmicas o cielos se refiere a los doce eones y en especial, al eón trece, que corresponde a la región más profunda del Espacio Abstracto Absoluto, el Ain. En el Nuevo Testamento, en la Biblia, constantemente se hace referencia al “reino de los cielos” (en plural, indicando que son varios). Pablo en la segunda de Corintios habla del tercer cielo, cuando dice: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo”. (2 Co 12:2). Dante Alighieri describe detalladamente nueve cielos y los mayas hablan de trece cielos. Los trece cielos de la cosmovisión maya, son los 13 eones o regiones celestiales.

Según Henri Charles Puech, en su obra: En torno a la Gnosis, el conjunto de emanaciones divinas forma el Pleroma. El Pleroma es el mundo divino, la morada de la luz.

El mundo divinal, el ámbito glorioso del Pleroma, surgió directamente de la Luz negativa, de la existencia negativa. Finalmente, el Nous, Espíritu o Neuma, contiene en sí mismo infinitas posibilidades susceptibles de desarrollo durante la manifestación. Entre los límites extraordinarios del Ser y del no Ser de la filosofía se ha producido la multiplicidad o caída. El mito gnóstico de la caída de Sophia (la divina sabiduría) alegoriza solemnemente a este terrible trastorno en el seno del Pleroma.

Los primeros nueve cielos se corresponden con cada uno de los planetas, según el orden del antiguo sistema de clasificación astronómica: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Cada uno de esos cielos es la morada de una categoría especial de seres divinos, según la clasificación angélica. El orden es el siguiente: ángeles, arcángeles y principados; constituyen la primera triada. Potestades, virtudes y dominaciones; corresponden a la segunda triada. Tronos, querubines y serafines a la última y más alta triada. El ascenso a cada uno de los doce cielos, se corresponde con los doce trabajos de Hércules. Los tres cielos que se encuentran en lo más alto, corresponden a las tres regiones del Ain Soph.

Los treinta eones pleromáticos

Samael Aun Weor, explica en el capítulo titulado: “Antropología Gnóstica de su obra: “La Doctrina secreta de Anáhuac, que: “El mito gnóstico de Valentín, que en forma específica nos muestra a los treinta eones pleromáticos surgiendo misteriosos de entre el Espacio abstracto absoluto por emanaciones sucesivas y ordenadas en parejas perfectas, puede y debe servir como arquetipo modelo de un mito monista que en forma más o menos manifiesta se encuentra presente en todo sistema gnóstico definido”. En Pistis Sophia develada, explica además el maestro que los eones emanan resplandecientes del Pro-Padre. El Avatar de Acuario, también explica que los treinta eones surgen en la aurora de la creación y son los cosmocratores o elohim creadores.

En The Gnostic Bible, Marvin Meyer y Willis Barnstone, hacen un análisis de la literatura Valentiniana y explican que: “De la profundidad emana el pleroma de la divinidad, organizado como (al menos) quince pares de seres, o parejas, para un total de (al menos) treinta reinos eternos (eones) Todos están suspendidos, todos se mantienen en la plenitud de lo divino”.

Zeferino González, en su Historia de la Filosofía, refiriéndose al Gnosticismo panteísta, afirma que “El representante principal del gnosticismo panteísta es, a no dudarlo, Valentín o Valentino, que vivía y dogmatizaba en Alejandría por los años 140 de nuestra era; que pasó después a Roma, y que falleció en la isla de Chipre en el año de 160. Reuniendo, desarrollando y sistematizando las corrientes panteístas parciales que hasta entonces se habían manifestado en el seno del gnosticismo durante la primera época de su fermentación, formuló este gnóstico alejandrino un sistema más acabado y completo … He aquí sus rasgos principales:

1º Desde la eternidad y antes que todas las demás cosas, y como principio de todas ellas, existía el Abismo, al cual acompañaba el Silencio. Al cabo de infinidad de siglos, el Abismo concibió la idea de manifestarse, y habiendo depositado esta idea en su compañero el Silencio, nacieron de ella simultáneamente la Inteligencia y la Verdad, las cuales, en unión con los dos primeros, constituyen los cuatro Eones primitivos, las cuatro manifestaciones primordiales de la Divinidad o del Ser. Esta tetrada primitiva pasó después a ser ogdoada, porque la inteligencia y la verdad producen la Palabra y la Vida, y éstas a su vez producen al Hombre y la Iglesia. Esta ogdoada primordial da origen a otros veintidós Eones, diez de los cuales emanan de la Palabra y la Vida, y los doce restantes del Hombre y la [458] Iglesia. La emanación de unos y otros se verifica por Syzigias o parejas, y todos reciben denominaciones más o menos extrañas y obscuras. Los doce pares de Eones que emanan del Hombre y la Iglesia son Parakletos (el paracleto o consolador), y Pistis (la fe); Patriklos (la paternidad, lo que pertenece al padre), y Elpis (la esperanza); Metriklos (lo que dice relación a la madre, la maternidad), y Agape (la caridad); Aeinous (lo que siempre entiende o es inteligente), y Synesis (la prudencia); Eclesiastikios (el eclesiástico), y Makariotes (la dicha); Thélétos (el volente o voluntad), y Sophia (la sabiduría).

Fácil es reconocer que esta colección de Eones, siendo como es politeísta, o, mejor dicho, mitológica en cuanto a su forma, es esencialmente panteísta en su fondo y en su contenido real, en atención a que todos esos Eones son fases y emanaciones descendentes del Ser, el cual, inactivo y silencioso antes, sale de su reposo y silencio para manifestarse y desarrollarse en Inteligencia y Verdad, en Palabra y Vida, en Humanidad e Iglesia o Cristianismo. Lo mismo puede aplicarse a los demás Eones inferiores, emanaciones mediatas del Ser, e inmediatas de la ogdoada. A través de la diversidad de nombres y del proceso por parejas, lo cual puede considerarse como una reminiscencia y reproducción de los dioses masculinos y femeninos del politeísmo, descúbrese con toda claridad el pensamiento panteísta, pensamiento que aparece más indudable y evidente cuando se tiene en cuenta que, según el gnóstico alejandrino, estos treinta Eones constituyen el Pleroma, como si dijéramos, la totalidad, la plenitud del Ser primitivo y absoluto. [459]

Estos 30 eones se ven como una escalera de 30 peldaños que se extiende desde la tierra hasta los cielos. El peldaño superior de esta escalera cósmica es el Primer Eón, la fuente de todo, Dios, mientras que el peldaño inferior es el Trigésimo Eón, el mundo material. En cada peldaño había un guardián angelical cuyo nombre y naturaleza tenían que ser conocidos para poder avanzar al siguiente peldaño de la escalera eónica. El segundo modelo eónico era una serie de 30 círculos concéntricos, donde cada círculo era un peldaño de la escalera cósmica. En última instancia, esta división gnóstica de 30 categorías se convirtió en la base del sistema mágico enoquiano del mago isabelino John Dee.

2º El Eon femenino Sophia, último de los treinta cuyo conjunto forma y representa el mundo inteligible o superior, habiendo concebido un deseo violento de comprender al Padre (al Ser primitivo o divino), produjo en el Pleroma una perturbación y desequilibrio, perturbación y desequilibrio que cesaron cuando el Hijo único del Padre (la inteligencia, el segundo Eón del Pleroma) produjo una nueva pareja de Eones, a saber, el Cristo y el Espíritu Santo, destinados a restablecer el equilibrio y la paz entre los Eones del mundo superior.

Sin embargo, a causa de su desordenado deseo de unirse con el Abismo y de comprender su ser, la Sophia fue desterrada del Pleroma y precipitada en el caos, transformándose en Sophia Achamoth, o sabiduría de orden inferior, y dando origen con sus pasiones, crisis y agitaciones, al mundo material y visible, el cual es, por consiguiente, una degeneración del inteligible o superior, y debe su origen inmediato a la pasión, al movimiento desordenado y malo de uno de los Eones que constituyen el Pleroma. La materia y el Demiurgo son las producciones primeras de la Sophia inferior, la cual, por medio del Demiurgo, que es como el alma universal y el principio activo del mundo, produce todos los seres mundanos, y entre ellos el hombre, el cual recibe su cuerpo de la materia, su alma del Demiurgo y la parte espiritual de la Sophia inferior, la cual recibió este poder del Espíritu Santo enviado por Cristo.

Respecto de los treinta eones pleromáticos, Rafael Vargas, en su obra: El maestro gnóstico Valentín y los valentinianos”, explica que: “Así como es importante la visión que tenían los gnóstico valentinianos al respecto del Misterio de la Santísima Trinidad, no es menos su interés el de los treinta Aeones pleromáticos y las causas de su caída en la materialidad”. Vargas se apoya en Samael Aun Weor y continúa aclarando que: “En el capítulo X: ANTROPOLOGÍA GNÓSTICA, de La Doctrina Secreta de Anawak del V.M. Samael Aun Weor, que nos servirá de marco y guía en el presente capítulo, leemos: «El racionalismo especulativo, en vez de enriquecer al lenguaje gnóstico, lo empobrece lamentablemente ya que los relatos gnósticos, escritos o alegorizados en cualquier forma artística, se orientan siempre hacia el Ser». No se podra evitar, por lo tanto, que cada uno, cada cual, de su propia interpretación a cuestiones que son misterios indecibles, inefables y supracelestes”. Luego cita a Valentín:

El Dios trascendente

«Al principio, el que es paternidad subsistente contenía en sí todas las cosas, que se hallaban en él en ignorancia. Algunos le llaman “Eón inmarcesible”, siempre joven, andrógino, que todo lo contiene y no es contenido. Al Pensamiento que estaba en él unos los llaman Pensamiento, otros Gracia, propiamente, porque suministra los tesoros de la Grandeza a los que provienen de Ella; pero los que hablan verdad la llaman Silencio, porque la Grandeza lo ha acabado todo a través de la reflexión sin palabra».

Al respecto, Vargas explica que: “Al Pensamiento que está en ese Eón inmarcesible le llaman Pensamiento, Gracia o Silencio, reflexión sin palabras, es decir «Gnosis», y el Gnosticismo universal nos lo ha enseñado con diversidad de nombres. «La palabra Gnosis, no es sino la castellanización de la palabra latina «Jina», su verdadera escritura deriva del Parsi y del Arabe, originalmente no era Jina, sino DJIN o DJINN, y así la vemos empleada por muchos autores: JAN, CHHAN, o KAN, DAN, DZAN, D’JAN, JAIN, JIAN, IOAN, CHOAN, todas equivalentes de JANA, YANA, GNANA, GNOSIS, conocimiento».

 Y vuelve a apoyarse en Samael Aun Weor, en la obra “La doctrina secreta de Anáhuac”: “«Ostensiblemente, tanto en esencia como en accidente, Gnosis y Gracia son identificables fenomenológicamente. Sin la Gracia divina, sin el auxilio extraordinario del Hálito sagrado, la Auto-Gnósis, la autorealización íntima del Ser, resultaría algo mas que imposible. Autosalvarse es lo indicado y esto exige plena identificación del que salva y de lo que es salvado. Lo Divino, que habita en el fondo del alma, la auténtica y legítima facultad cognoscente, aniquila al Ego y absorbe en su paropsia a la Esencia y, en total iluminación, la salva. Este es el tema del Salvator Salvandus.»

A continuación, Vargas cita nuevamente a Valentín, en el desglose de la emanación pleromática de los treinta eones:

La primera Tétrada

«Al principio, pues, el Pensamiento incorruptible, queriendo romper las eternas cadenas, ablandó la Grandeza introduciéndola al deseo de su reposo. Y se unió con él y produjo al padre de la verdad, al que los perfectos han llamado Hombre con toda propiedad, porque era el antitipo del ingénito preexistente».

 Y continúa con su explicación y apoyándose en el Avatara de Acuario: “El deseo de grandeza, anhelar ser algo, origino el descalabro, la primera manifestación, de aquello que no tiene manifestación, y produjo “al Hombre Ingénito” preexistente (Padre) o átomo Ain Soph, una primera diferenciación no manifestada fuera del Absoluto, Aelohim, Adibuda, Agnosthos Theos, Aquello de donde surge más tarde nuestro Ser particular, es decir Elohim, Buda o el Dios gnóstico. Entonces, del Eón Inmarcesible (Abismo) y su Deseo de su Grandeza, nace el Padre del Padre, y surge una Díada”.

«El mito gnóstico de la caída de Sophia (la divina Sabiduría) alegoriza solemnemente a este terrible trastorno en el seno del Pleroma. El deseo, la fornicación, el querer resaltar como Ego, origina el descalabro y el desorden, produce una obra adulterada que incuestionablemente queda fuera del ámbito divinal aunque en ella queda atrapada la Esencia, el Budhatta, el material psíquico de la humana criatura. El impulso hacia la unidad de la vida libre en su movimiento puede desviarse hacia el Yo, y en la separación, fraguar todo un mundo de amarguras. La caída del hombre degenerado es el fundamento de la Teología de todas las naciones antiguas. Según Filolao, el pitagórico (sigloV antes de J.C.), los filósofos antiguos decían que el material psíquico, la Esencia, estaba enterrada entre el Yo como en una tumba, como castigo por algún pecado. Platón testimonia también así, que tal era la doctrina de los órficos y que el mismo la profesaba. El deseo desmedido, el trastocamiento del régimen de la emanación, conduce al fracaso. El querer distinguirse como Ego origina siempre el desorden y la caída de cualquier rebelión angélica». (SAW. La doctrina secreta de Anáhuac).

«Se necesita perfección absoluta, para no desprenderse jamás del seno de la Infinitud que todo lo sustenta». «Cualquier anhelo -por insignificante que sea- de vida separada, de ser alguien, es suficiente como para desprenderse de Aelohim y caer en el Reino del Demiurgo Creador…».(SAW. Pistis Sophía develada).

«La desviación del Demiurgo Creador, la antítesis, lo fatal, es la inclinación hacia el egoísmo, el origen real de tantas amarguras. Indubitablemente, la Conciencia egoica se identifica con Yahvé, el cual, según Saturnino de Antioquía, es un Ángel caído, el genio del mal. La Esencia, la Conciencia embotellada entre el Ego, se procesa dolorosamente en el tiempo en virtud de su propio condicionamiento. La situación, por cierto no muy agradable, repetida incesanmente en los relatos gnósticos del Pneuma, sometido cruelmente a las potencias de la Ley, al mundo y al abismo, resulta demasiado manifiesta como para insistir aquí sobre ella». (La doctrina secreta de Anáhuac).

«Si esas “Mónadas Primordiales” no anhelaran ser algo, o alguien, el desequilibrio de las tres Gunas (Sattwa, Rayas y Tamas) no sería factible. Para que las tres Gunas se desequilibren, tiene que existir una causa ingénita, un principio motos ignoto, profundo. Yo encuentro, tal causa causorum, entre los átomos o “Chispas Virginales” que reposan entre el seno del Eterno Padre Cósmico Común. Tiene que haber alguna forma de imperfección (incomprensible para el análisis meramente intelectivo), que viene, naturalmente, a convertirse en esa ingénita causa, que a su vez hace que las “mónadas”, sumergidas entre el seno del Eterno Padre Cósmico Común, anhelan ser algo, o alguien. Si esas Mónadas gozaran de absoluta perfección, no desearían ser algo, o alguien, entonces el desequilibrio de las tres Gunas tampoco sería factible». (SAW. El Universo y los tres Gunas).

A continuación otra cita del texto de Valentín

Abismo, Silencio, Padre, Y Verdad.

«Despúes de ésto, Silencio indujo una unidad natural de luz, y junto con el Hombre (Padre) 

—su conyugio (pareja) consistía en el querer— produjo la Verdad. Los perfectos la llaman con toda razón Verdad, porque era verdaderamente semejante a su madre Silencio, la cual quería que las luces quedaran divididas por igual entre el varón y la hembra, para que, a través de ellos, también la*** que poseían se manisfetara a los que procedían de ellos y estaban divididos en luces sensibles».

 Los setenta y dos y trescientos sesenta eones

En la versión de National Geographic de “El Evangelio de Judas”, se lee: “Los doce eones de las doce luminarias constituyen su padre, con seis cielos por cada eón, de manera que hay setenta y dos cielos para las setenta y dos luminarias, y por cada [50] [de ellos cinco] firmamentos, [para un total de] trescientos sesenta [firmamentos …]. Se les dio autoridad y una [gran] hueste de [innumerables] ángeles, para gloria y adoración, [y tras eso también] espíritus vírgenes, para gloria y [adoración] de todos los eones y los cielos y sus firmamentos”. En la nota 106 de dicha versión del Evangelio de Judas, se lee: “Estos eones y luminarias, los poderes espirituales del universo, representan aspectos del mundo, especialmente el tiempo y las unidades de tiempo. Cabe comparar los doce eones con los meses del año y los signos del zodíaco”.

En el análisis citado: “Judas y la conexión gnóstica” Meyer, establece paralelismos con otro texto gnóstico: “Eugnostos el bienaventurado” y cita lo siguiente: “El autor de Eugnostos el Bienaventurado describe la creación de eones y otras potencias en dos importantes pasajes: Las doce potencias de las que he hablado se emparejaron entre sí y engendraron <seis> machos y <seis> hembras, y fueron en total 72 potencias. Cada una de las 72 dio existencia a cinco potencias espirituales, y el número de potencias llegó a 360. Y están unidas en el deseo. De esta manera la Humanidad inmortal llegó a simbolizar nuestro reino. El primero en concebir, el hijo de la Humanidad inmortal, hadce de símbolo del tiempo. El [salvador] simboliza [el año]. Las doce potencias son símbolos de los doce meses. Las 360 potencias nacidas del salvador representan los 360 días del año. Y los ángeles nacidos de ellas y que son innumerables representan las horas y minutos. (Códice III:83-84, Nag Hammadi)”.

La borrachera, embriaguez o ebriedad en la Gnosis antigua

Introducción

En las tradiciones de las diferentes épocas y distintas civilizaciones, hay elementos comunes irrefutables. En algunas ocasiones, a primera vista, parecieran muy distintos. Sin embargo, al ser analizados con detalle, se observa que siguen un denominador común, un hilo dorado invisible y que, si se tiene el mapa correcto se puede seguir la pista hacia un sendero común. A la luz de divina Gnosis eterna y universal, es posible descorrer el velo del misterio y esclarecer mitos, cuentos y leyendas que encierran verdades cósmicas extraordinarias. Muchas de las tradiciones de las diferentes cosmovisiones dan cuenta del triste estado en el que se encuentra el ser humano en la actualidad. Una característica común en la humanidad, no importa su etnia, clase social o nivel de escolaridad; es el lamentable estado de la conciencia, que se encuentra dormida.

El sueño de la conciencia está presente en todos los libros sagrados de la humanidad. Una de las tareas de todos los mensajeros de lo Alto, ha consistido siempre, en llevar el mensaje del despertar de la conciencia o iluminación espiritual. Sin embargo, no ha sido comprendido por la mayoría de seres humanos. A muchos no les interesa y a otros, les genera un tibio interés, sin decidirse realmente a trabajar en su despertar, El estudio del estado de inconsciencia, que mantiene dormida a la humanidad es motivo de estudio de la Psicología gnóstica o Psicología del despertar. Enseñar a los buscadores de la luz, que es posible despertar, forma parte también de un sistema de educación especial. La educación para el desarrollo del Ser o educación para la auto liberación interior, para la transformación íntima. Desde la perspectiva de la Antropología gnóstica, un elemento recurrente en diferentes pueblos antiguos, para ilustrar que la humanidad vive con la conciencia dormida, es el de presentar a los seres humanos en estado permanente de un tipo de “borrachera”, “embriaguez” o “ebriedad”. A continuación, una compilación al respecto.

Análisis de expertos en Gnosis antigua

Elaine Pagels, en las páginas 178 y 179 de su obra: Los evangelios gnósticos afirma lo siguiente: “Tales gnósticos reconocían que la persecución de la gnosis coloca a la persona en un proceso solitario, difícil, ya que uno lucha contra la resistencia interna. Esta resistencia a la gnosis la caracterizaban como el deseo de dormir o estar borracho, es decir, de permanecer inconsciente”.

Similar explicación la encontramos en la introducción de la obra de Willis Barnstone & Marvin Meyer: “The Gnostic bible”, en la que se lee: “Humans in this world are imprisoned, asleep, drunken, fallen, ignorant. They need to find themselves—to be freed, awakened, made sober, raised, and enlightened. In other words, they need to return to gnosis”; que según el traductor automático de Google, podría traducirse, como: “Los seres humanos en este mundo están encarcelados, dormidos, borrachos, caídos, ignorantes. Necesitan encontrarse a sí mismos, ser liberados, despertados, hechos sobrios, elevados e iluminados. En otras palabras, necesitan regresar a la gnosis”. (Willis Barnstone & Marvin Meyer. The Gnostic Bible. Shamballa Boulder. USA. 2009, 3)

De manera parecida, lo explican Timothy Freke y Peter Gandy en su obra: “Jesús y la diosa perdida”. Según los autores: “Los gnósticos paganos imaginaban que a los que tomaban el camino de la izquierda se les daba de beber un «brebaje para olvidar», tras lo cual se encontraban reencarnados en un cuerpo físico. Los gnósticos cristianos también comparaban nuestro estado presente con el olvido, el sueño, la borrachera y la muerte, estados de los que debemos despertar a través de la Gnosis”. (Timothy Freke y Peter Gandy. Tr. Librada Piñero. Jesús y la diosa perdida – ¿Por qué las enseñanzas originales de los primeros cristianos fueron suprimidas por la Iglesia de Roma? RBA libros – integral. Barcelona. 2006, 158)

La borrachera en el Evangelio de Tomás

En el logion 13 del Evangelio de Tomás, se lee: «Respondió Jesús: «Yo ya no soy tu maestro, puesto que has bebido y te has emborrachado (embriagado) del manantial que yo mismo he medido». Luego le tomó consigo, se retiró y le dijo tres palabras.

Y en el 28, se lee: «Dijo Jesús: «Yo estuve en medio del mundo y me manifesté a ellos en carne. Los hallé a todos ebrios (y) no encontré entre ellos uno siquiera con sed» (ninguno sediento).

Allí mismo en ese logion, se lee: «Buscan de nuevo salir del mundo vacíos; pero ahora están ebrios».

La ebriedad en el Evangelio de la verdad

En el Evangelio de la verdad, en la sección denominada: «Respuesta a la llamada y contenido del libro», se lee: «El que llegue a poseer el conocimiento de este modo sabe de dónde viene y a dónde va. Sabe cómo una persona que habiendo estado embriagada ha salido de su embriaguez, ha vuelto a sí misma y ha corregido lo que le es propio».

También, en la versión de Barnstone & Meyer, en el Evangelio de la verdad, encontramos el siguiente texto, en el fragmento titulado:

THE FATHER CALLING THOSE WHO HAVE KNOWLEDGE (El Padre llama a quien tiene conocimiento)

That person desires to please him, finds rest,20 and receives a certain name. Those who thus are going to have knowledge know whence they came and whither they are going. They know it as someone who, having become intoxicated, has turned from his drunkenness and, having come to himself, has restored what is his own.

Mediante el traductor de Google, leemos:

Esa persona desea complacerle, encuentra descanso, y recibe cierto nombre. Aquellos que así van a tener conocimiento, saben de dónde vinieron y adónde van. Ellos se han reconocido como alguien que, embriagado, se ha apartado de su embriaguez y, habiendo vuelto en sí, ha restaurado lo que es suyo.

La embriaguez de la conciencia en El libro secreto de Juan

En El libro secreto de Juan, también conocido como el Evangelio apócrifo de Juan, se lee:

“12: 6 La embriaguez de las tinieblas le dejó. Reconoció a este ser que era como él y dijo: “¡Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”! 7 Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos se convertirán en una sola carne”.

En dicho libro, las referencias al sueño de la conciencia y la necesidad del despertar son muy claras y precisas:

12: 12 Hice esto para enseñar a los seres humanos y para despertarles del sueño.

12: 14 El Pensamiento Posterior también se les apareció como luz y despertó sus mentes.

16:11 «Dije: “Que quien oiga se alce de su sueño profundo”. 12 «Un durmiente lloró y derramó lágrimas amargas. Secándoselas, el durmiente dijo: “¿Quién pronuncia mi nombre? ¿Cuál es la fuente de esta esperanza que ha venido a mí, morando en la atadura de la prisión?”.

16:15 Protégete contra los ángeles de la miseria, los demonios del caos, y todos los que te atrapan, y ten cuidado con el sueño profundo, y la trampa en el centro del infierno”.

Continuando con El libro secreto de Juan, en la parte titulada: Jesús se dirige a Pedro y a Juan, en The Gnostic Bible, encontramos:

When he called the two of them, he took them aside and commanded the

rest to keep doing what they were doing.

The savior said, «You have been treated kindly, . . . have not understood.10

Do you not want to be filled?

Your hearts are drunk.

Do you not want to be sober?

You ought to be ashamed.

Con apoyo del traductor de Google, leemos:

Cuando los llamó a los dos, los hizo a un lado y ordenó al

descansar para seguir haciendo lo que estaban haciendo.

El salvador dijo: «Has sido tratado con bondad … no has entendido».

¿No quieres que te llenen?

Vuestros corazones están borrachos.

¿No quieres estar sobrio?

Deberías estar avergonzado.

En la creación de Eva

Barnstone y Meyer, citan el siguiente texto: “Adam saw the woman beside him. At once enlightened afterthought appeared and removed the veil that covered his mind. He sobered up from the drunkenness of darkness. He recognized his counterpart and said, This is now bone from my bones and flesh from my flesh”, que puede traducirse, como: “Adán vio a la mujer a su lado. De inmediato apareció una idea tardía iluminada y quitó el velo que cubría su mente. Se puso sobrio de la embriaguez de la oscuridad. Reconoció a su contraparte y dijo: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”.

En el Poimandres

En la parte III de la obra de Willis Barnstone & Marvin Meyer: “The Gnostic bible”, dedicada a la literatura hermética, precísamente en el Poimandres, el “Conocimiento de Ra”, es decir, el primer tratado del “Corpus hermeticum”,  sección: “Para predicar”, página 510 (en la versión en pdf), 530, en la versión impresa:

“GOING FORTH TO PREACH

I thanked and blessed the father of all, and was sent forth, empowered and instructed concerning the nature of all and with a supreme vision. And I began to preach to the people of beauty, of piety and gnosis: «O people born of the earth, given over to drunkenness and sleep and ignorance of god, end your drunkenness and unreasoning sleep.»

Mediante el traductor de Google, leemos:

Agradecí y bendije al padre de todos, y fui enviado, empoderado e instruido concerniente a la naturaleza de todos y con una visión suprema. Y comencé predicar a la gente de la belleza, de la piedad y de la gnosis: «Oh gente nacida de la tierra, entregada a la borrachera y al sueño y a la ignorancia de Dios, termina tu embriaguez y sueño irracional «.

En otra versión, en español, del Poimandres; del texto citado se lee: «Habiendo hablado así, Poimandrés, se unió a las Potencias ante mis ojos. Y yo, cuando hube dirigido al Padre de todas las cosas acciones de gracias y plegarias, fui despedido por Poimandrés, después de haber sido investido de potencia e instruido sobre la naturaleza del Todo y sobre la visión suprema. Y comencé a predicar a los hombres la belleza del temor de Dios y del conocimiento. «Oh pueblos, hombres nacidos de la tierra, vosotros que os habéis abandonado a la embriaguez, al sueño y a la ignorancia de Dios, sed abstemios, cesad de revolcaros en la crápula (borracheera, embriaguez), hechizados como estáis por un sueño de bruto».

En el tomo III de «La gnosis eterna», Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos; compilada, editada y traducida por Francisco García Bazán; hay otra referencia a la embriaguez del estado del sueño. Se encuentra en el «Corpus hermeticum», las enseñanzas de Hermes Trismegisto a Poimandres; en la sección titulada: «El mal mayor entre los hombres es la ignorancia de Dios».

«VII ¿Adónde vais, oh, hombres, en estado de ebriedad, después de haber bebido el vino sin mezcla de la instrucción de la ignorancia, que ni lo podéis asimilar, sino que estáis por vomitar? ¡Manteneos firmes en estado de sobriedad! ¡Mirad hacia lo alto con los ojos del corazón! Y si todos no podéis, al menos los que puedan, porque la maldad de la ignorancia inunda toda la tierra y corrompe al alma aprisionada en el cuerpo sin permitirle anclarse en los puertos de salvación».

«No permitáis que la corriente poderosa os lleve a la deriva, sino que aprovechando la corriente de regreso los que podáis llegar al puerto de salvación, anclados en él, buscad un guía que os conduzca hasta las puertas del conocimiento, en donde está la luz resplandeciente, la inmaculada de oscuridad, en donde ninguno está ebrio, sino todos sobrios y dirigiendo el corazón hacia el que quiere ser visto; porque no es audible, ni descriptible, ni visible para los ojos, sino para el intelecto y el corazón». (texto citado, páginas 46 y 47. Trotta, Madrid, 2017)

Resulta de lo más sorprendente, que, en un texto similar, pero en este caso, de Henri Durvill, en «Los misterios iniciáticos»; se lee una frase muy similar, que es la siguiente: “Buscad un piloto que os encamine hacia las puertas de la Gnosis, donde refulge la deslumbradora luz, limpia de tinieblas, donde nadie se embriaga, donde todos son sobrios y vuelven sus miradas hacia el que quiere ser contemplado, el inaudito, el inefable, invisible para los ojos de la carne, visible para la inteligencia y el corazón”.

Henri Durvill, cita nuevamente la embriaguez y la sobriedad; en esta vez, apoyado en el Poimandres o Pimandro.

“En Pimandro, Hermes todavía incluido en la categoría del discipulado, recibe las enseñanzas de Pimandro o sea la consciencia superior directora del hombre cuando se somete a las órdenes de la inteligencia soberana o divina. Según esas orientaciones, primeramente, el discípulo ha de saber mirar el espectáculo del mundo creado, en el cual cada ser es la imagen de una realidad superior. Debe admitir la ciencia para poseer mayores medios de acercarse a la inteligencia infinita, y perfeccionarse en el conocimiento. Debe estimar este saber, tan necesario, por encima de todas las alegrías materiales, y por esto ha de ser sobrio, ha de despreciar los placeres físicos, que sólo conceden una satisfacción vana y fugaz, que se paga bien caramente con el entorpecimiento de la inteligencia. La sabiduría, al contrario, nos proporciona dichas inefables, y nos conduce a alturas llenas de luz, que no pueden escalar la generalidad de las gentes. Cuando las pasiones quedan dominadas, y sólo le queda al hombre la sensibilidad precisa para saber sentir los males que otro hombre sufre, el adepto debe abrir su corazón, buscar en lo alto un guía, un maestro de su inteligencia, y así ayudado, saber caminar por los caminos de perfeccionamiento que a Dios conducen”.

«Lo primero que hay que hacer -dice Pimandro a su discípulo- es desgarrar esas vestiduras que te cubren, esos ropajes de ignorancia, principio y fundamento de la perversidad, cadena de la corrupción, cubierta tenebrosa, muerte viviente, cadáver sensible, sepulcro que contigo llevas, ladrón doméstico, enemigo en el amor, celoso en el odio. Tal es la vestidura adversaria que llevas sobre ti. y te atrae hacia abajo, temiendo que la percepción de la verdad y del bien, le haga odiar la maldad de tu enemigo, y descubrir los traidores lazos que te tiende, obscureciendo a tu vista lo que nos resulta a los demás claro, ahogándote en la materia, haciendo que te embriagues con infames voluptuosidades, todo, en suma, para que nunca oigas lo que a tus oídos les conviene oír, y para que jamás veas lo que a tus ojos les conviene ver».

La ebriedad de la conciencia en la cultura clásica

En demonología, el demonio de la borrachera, es denominado Algol, representado en la mitología griega por Medusa a quien Perseo decapitó con su espada. Por ese motivo, en Astronomía, Algol, es el ojo de la Gorgona Medusa, un trío de estrellas variables de la constelación del Perseo. Algol, significa: “estrella endemoniada” o “la cabeza del demonio”.

Entre los mitos griegos alusivos a la embriaguez, se halla el de la boda de Pirítoo, hijo de Ixión y Día con Hipodamía, hija de Butes, fueron invitados los centauros, ya que los cónyuges tenían parentesco con ellos. Los centauros ya borrachos intentaron violar a Hipodamia y raptar a las invitadas. Los invitados varones se unieron para combatir con los centauros y expulsarlos de Tesalia; en una reminiscencia de la guerra entre la raza solar (hombres y mujeres despiertos), contra la raza lunar, los centauros, seres humanos mitad bestia, símbolo del Ego animal.

En los Diálogos de Platón

En “El Fedón”, se encuentra también la analogía de la embriaguez de la ilusión con la que nos vemos deslumbrados ante lo material. Sócrates, afirma lo siguiente: “¿No decíamos que, cuando el alma se sirve del cuerpo para considerar algún objeto, ya por la vista, ya por el oído, ya por cualquier otro sentido (porque la única función del cuerpo es atender a los objetos mediante los sentidos), se ve entonces atraída por el cuerpo hacia cosas que no son nunca las mismas; se extravía, se turba, vacila y tiene vértigos, como si estuviera ebria; todo por haberse ligado a cosas de esta naturaleza?” A lo que Cebes, le responde: “Sí”, para que luego, Sócrates continúe su exposición: “Mientras que cuando ella examina las cosas por sí misma, sin recurrir al cuerpo, se dirige a lo que es puro, eterno, inmortal, inmutable, y como es de la misma naturaleza, se une y estrecha con ello cuanto puede y da de sí su propia naturaleza. Entonces cesan sus extravíos, se mantiene siempre la misma, porque está unida a lo que no cambia jamás y participa de su naturaleza, y este estado del alma es lo que se llama sabiduría” (Platón. Diálogos. Porrúa. México. 1976, 403, 404)

La borrachera en Mesoamérica

Respecto de las referencias a la borrachera, embriaguez o ebriedad asociada al sueño de la conciencia; ya hemos visto que han varias muy interesantes en Platón y los textos de la Gnosis antigua. Más asombroso aún, resulta encontrar en otras culturas y cosmovisiones idénticas analogías.

Samael Aun Weor, en su obra “La doctrina secreta de Anahuac”, comenta lo siguiente: “Dice la leyenda de los siglos que el Señor Quetzalcoatl en vísperas de su caída, decía: «Mis casas de ricas plumas, mis casas de caracoles, dicen que yo he de dejar.»

 «Lleno entonces de alegría, mandó a traer a la reina, a la estera preciosa.»

 «-Id y traed con vosotros a la reina Quetzalpetatl (la Eva de la Mitología hebraica), la que es deleite de mi vida, para que juntos bebamos, bebamos hasta embriagarnos.»

 «Fueron los pajes hasta el Palacio de Tlamachuayan y de allí a la reina trajeron.»

«-Señora reina, hija mía, nos manda el rey Quetzalcoatl que te llevemos a él, quiere que con él goces.»

 «Ella les responde: -Iré.»

 «Cuando Quetzalpetatl llega, va a sentarse junto al rey; le dieron de beber cuatro veces y la quinta en honor de su grandeza.»

 «Y cuando estuvo embriagada comenzaron a cantar los magos y se levantó titubeante el mismo rey Quetzalcoatl y le dijo a la princesa en medio de cantos: -Esposa, gocemos bebiendo de este licor.» (Se refiere al licor de la lujuria.)

 «Como estaban embriagados nada hablaban ya en razón.» (El lujurioso no entiende razones.)

 «Ya no hizo el rey penitencia, ya no fue al baño ritual, tampoco fue a orar al templo. Al fin el sueño les rinde. Y al despertar otro día, los dos se pusieron tristes, se les oprimió el corazón.»

 (En la Mitología hebraica se dice que Adam y Eva también se pusieron muy tristes después de haber comido del fruto prohibido y fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos, entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.)

«Dijo entonces Quetzalcoatl: -Me he embriagado, he delinquido. Nada podrá ya quitar la mancha que he echado en mí. Entonces con sus guardianes se puso a cantar un canto. A la multitud que esperaba afuera, se le hizo esperar más.»

 «Mortificado, lloroso, lleno de pena y angustia, al ver que sus malos hechos eran conocidos ya y sin que nadie lo consolara, ante su Dios se puso a llorar.»

Fernando Navarro en su obra: “Dioses y deidades prehispánicas”, explica que, entre los mexicas, los macehuales, es decir, la gente común son víctimas del caracol de la existencia, es decir, la sucesión de nacimientos y de muertes conforme a las leyes de ritmo, retorno y recurrencia. Navarro, explica que los macehuales: son dominados por los tochtli («conejos») por estar asociados al pulque, la embriaguez”. El autor explica que, el pulque, es decir, el producto del maguey indicaba en la cultura nahua “la condición de «borracho», equiparable a «inconsciencia personal». Para Navarro, en la cosmovisión del México antiguo, el conejo hace referencia “a la condición de debilidad («embriaguez») por medio de la cual Tezcatlipoca ejerce su dominio sobre el mundo y asocia a los conejos con los defectos de carácter. De manera que, en la antigua tradición mexicana, el pulque y los conejos» era la manera como los antiguos “se referían a los defectos psicológicos y el estado de ausencia de conciencia plena que nos producen”. Para Navarro, “los cuatrocientos surianos” o muchachos, de las tradiciones prehispánicas, están relacionados “directamente con los Centzon totochtin “los cuatrocientos conejos” en su sentido de las diversas condiciones anímicas derivadas de la embriaguez”.

Dejamos a continuación una amplia explicación del autor, al respecto del siniestro papel que juegan los “conejos” en nuestra vida y cómo eliminarlos: “Si tomamos a los innumerables conejos como «defectos del carácter», como causantes de la «inconsciencia» y falta de responsabilidad de las personas, podemos inferir que los innumerables enemigos son «defectos personales que se nos oponen» , es decir que entran en combate, pero que solo asumen tal condición cuando la persona se propone eliminarlos de su naturaleza interior. Es entonces que se revelan, confabulan y se resisten a desaparecer como verdaderos «combatientes» que se nos enfrentan.

Esto también significa que mientras la persona no tome conciencia de su presencia como algo que debe de enfrentar, que están en su interior y que son parte de la persona, pero como «espinas que tiene clavadas», (parientes, al fin y al cabo) no pasa nada relevante con ellos, solo son parte de la identidad del ser humano común. (ver el mito de «el nacimiento de Huitzilopochtli» en el libro «Mitos prehispánicos develados»).

Podríamos decir que el poder de Tezcatlipoca sobre el mundo reside en que el ser humano vive «aconejado», es decir carga a innumerables defectos en su alma, por eso una de sus «armas» de identidad es la red con la que atrapa. La eliminación de esos «enemigos internos» -(en expresión idomática moderna diríamos «defectos de tipo psicológico»)- nos confiere una nueva identidad y nuevas cualidades antes ocultas por su presencia.

Al comenzar a intentar esa labor de purificación interior (eliminar a los conejos) es indispensable la ayuda y asistencia de Tlazolteotl esa es la razón de la estrecha relación de Tlazolteotl con la luna y los conejos en la religión de Quetzalcoatl.

Es interesante pensar que solo a los combatientes de la guerra sagrada se les presentan los Totochtin como verdaderos enemigos armados y confabulados entre sí, es en esa etapa del desarrollo espiritual que asumen ese papel y por lo que son conocidos con la condición de «enemigos». Finalmente cabe destacar que en el mito en que aparecen fue descrita su derrota por haber sido realizada por Huitizilopochtli «como cuando se cazan conejos». Para cualquier persona sus defectos, traumas, vicios, etc., son «los conejos»: inofensivos, ocultos en las madrigueras del subconsciente y muy prolíficos. Para el sacerdote inmerso en la Guerra Florida son sus innumerables enemigos a vencer”.

Explica, además, Navarro ciertas características de los “conejos”, como derivados del pulque. Veamos: los “derivados del pulque eran llamados tochtli (“conejo”) adicionándole nombres particulares que indican los actos de llorar, pelear, gritar, saltar, cantar, tener miedo, dormir, engañar, etc., Cada uno de ellos era una forma distinta de representar los efectos que el alcohol produce en las personas cuando se embriagan”; es decir, el sueño de la conciencia.

En su extenso análisis, Navarro explica que antiguamente, “cada persona tenía su propio «tipo de conejo», por los efectos mas visibles que mostraba identificado como comportamiento alocado debido a ello. Si utilizáramos los términos modernos para expresar esto sería equivalente a decir que «el tipo de conejo que más lo representa» es el rasgo psicológico particular característico. Así, los conejos estaban relacionados con el sueño y el despertar, por lo que eran también formas de expresión de los opuestos, es decir servían para mostrar el origen de la inconsciencia y por oposición cuando desaparecen a la lucidez. Cada uno encarnaba una de las múltiples formas en que los diferentes aspectos del carácter se manifestaban en las personas, pues había quienes cantaban, alardeaban, mentían, saltaban, dormían, reñían o lloraban, haciendo evidente esa forma tan propia que esa cultura milenaria tenia para referirse a lo que causa las transgresiones a los designios divinos y por supuesto que al deshacerse de ellos o evitarlos se recuperaban las cualidades que ellos opacaban”.

Resulta de lo más interesante el análisis de Fernando Navarro, ya que en el Popol Wuj, los “cuatrocientos muchachos fueron muertos por Zipacná, uno de los enemigos que hubieron de vencer en sus heroicos trabajos, Junajpú e Xbalamqué. Con la explicación de Navarro, se entiende por qué, al morir, los “cuatrocientos muchachos” se convierten en las estrellas que para Recinos, son las Pléyades. Los cuatrocientos muchachos arrastraban un árbol con cuyo tronco, pretendían convertirlo en “viga madre” de su casa y con él intentaron “sepultar” a Zipacná, pidiéndole que excavará un hoyo profundo en la tierra donde colocarían el tronco. Cuando creyeron que habían vencido a Zipacná. En la versión de Recinos del Popol Vuh, se lee que: “¡Qué bien nos ha salido lo que le hicimos! Ya murió, dijeron los jóvenes. Si desgraciadamente hubiera continuado lo que había comenzado a hacer estaríamos perdidos, porque ya se había metido entre nosotros, los cuatrocientos muchachos. Y llenos de alegría dijeron: —Ahora vamos a fabricar nuestra chica durante estos tres días. Pasados estos tres días beberemos por la construcción de nuestra casa, nosotros los cuatrocientos muchachos”. La chicha es la bebida de los pueblos originarios de Guatemala, hecha de maíz fermentado. Recinos anota que para Brasseur de Bourbourg, “los cuatrocientos muchachos que perecieron en una orgía, son los mismos que adoraban en México bajo el nombre de Centzon-Totochtin, los cuatrocientos conejos invocados como dioses protectores del pulque y los borrachos”.

Finalmente, para Navarro, “es evidente que los “conejos” se refieren a una condición general de los seres humanos en la que estos dominan a las personas, pero sin reacción de rechazo sino más bien de complacencia o aceptación con sus defectos. Ellos representan todos aquellos aspectos psicológicos que se mantienen en las madrigueras subterráneas del subconsciente, reproduciéndose prolíficamente y definiendo o dominando la vida de las personas.

Mientras que los Centzon Huitznahuac o “surianos” son ya «enemigos armados dispuestos a la guerra», esto es así por tratarse de una condición especial que adquiere el ser humano cuando ya inició la Xochiyaoyotl «guerra florida», es decir cuando está en una etapa de su desarrollo espiritual que le exige enfrentase a sus propias debilidades personales, sus vicios, incluyendo sus defectos ocultos. En tales condiciones sus defectos son verdaderos obstáculos -enemigos internos-, por lo que superarlos se convierte en una lucha constante y exigente. Por eso son presentados como enemigos internos y a la vez como «parientes cercanos» del guerrero. En ese orden de ideas es la descripción que se hace en los mitos afirmando que Huitzilopochtli venció a los Centzon huiznahuac «persiguiéndolos como conejos». La simbología es elocuente: Son muchos, viven en las cuevas del subconsciente, si solo los persigues no es fácil atraparlos, se reproducen rápidamente, una vez atrapados son fáciles de sacrificar…son los vicios y defectos de las personas.

La leyenda de los cuatrocientos surianos está asociada al dios azteca Huitzilopochtli, el dios colibrí. En Wikipedia, se encuentra la bella leyenda del nacimiento del dios sol de los mexicas: “Según la leyenda, Huitzilopochtli nació de Coatlicue, la Madre Tierra, quien quedó preñada con una bola de plumas o algodón azulino que cayó del cielo mientras barría los templos de la sierra de Tollan. Sus 400 hermanos al notar el embarazo de su madre y a instancias de su hermana Coyolxauhqui, decidieron ejecutar al hijo al nacer para ocultar la supuesta deshonra, pero Huitzilopochtli nació y mató a la mayoría. Tomo a la serpiente de fuego xiuhcoatl entre sus manos y le dio forma de hacha y venció y mató a Coyolxauhqui con una enorme facilidad, quien quedó desmembrada al caer por las laderas de los cerros. Huitzilopochtli tomó la cabeza de su hermana y la arrojó al cielo, con lo que se convirtió en la Luna, siendo Huitzilopochtli el Sol”.

Estuardo Guzmán, en su obra el Tchod, explica a la luz de la Cosmovisión Gnóstica, el profundo significado solar que se encierra detrás del mito del nacimiento de Huitzilopochtli, quien, con su arco y sus rayos solares, vence a los cuatrocientos surianos, equivalentes también de los cuatrocientos muchachos del Popol Vuh, así como a la Coyolxauhqui, de quien se encuentra su monumento en el museo del Templo Mayor de Tenochtitlan, en México, D.F. En dicho monolito, aparece la Coyolxauhqui, partida en cuatro pedazos, en clara alusión a las cuatro fases de la Luna. En otras interpretaciones a la fragmentación de la Coyolxauhqui, se explica que, es preciso, cantear con el hacha de doble filo, al Ego o yo psicológico, separarlos en sus partes constitutivas, para facilitar su estudio, comprensión y eliminación. Solo con la muerte adviene lo nuevo. Si la crisálida no muere, será imposible que nazca la bella mariposa. Si la semilla no muere, no germinará y se desarrollará la planta. Es, mediante la muerte mística, como el ser humano puede liberarse de la embriaguez o ebriedad que produce el sueño de la conciencia, liberar su Esencia maravillosa y volver a sus orígenes, a la tierra prometida.

 

El día de San Juan, el solsticio de verano y las fiestas solares

El día más largo del año y el solsticio de verano

 

Un solsticio es el momento en el cual, el Sol, en su movimiento aparente en la eclíptica, se detiene en su ruta hacia el norte (en el solsticio de verano, en el hemisferio de junio). Es el instante en que el Sol, “se queda quieto” y da marcha atrás, hacia el hemisferio sur. En el hemisferio norte, es el día del solsticio de verano, cuando ocurre el día más largo y la noche más corta En sentido inverso, en el hemisferio sur, ocurre en solsticio de invierno y con él, la noche más largo y el día más corto. El 21 de diciembre (en el hemisferio norte), ocurre el solsticio de invierno. Es el momento de máximo traslado hacia el sur en la ruta aparente del Sol; mientras en el hemisferio sur, ocurre el solsticio de verano.

El Sol, la estrella de nuestro Sistema Solar o Sistema solar de Ors, en su movimiento aparente por la eclíptica, presenta cuatro posiciones sumamente importantes: los dos equinoccios y los dos solsticios. La eclíptica es la línea curva que el Sol recorre sobre la Tierra en su movimiento aparente. Es la ruta del Sol, los planetas y las constelaciones zodiacales. Las grandes fiestas sagradas de todas las religiones solares están relacionadas directamente con las principales posiciones del astro rey. Es claro que es perfectamente posible trazar una gran cruz cósmica para identificar las cuatro posiciones esotéricas.

El brazo horizontal de dicha cruz cósmica lo podemos representar por los dos solsticios. A la izquierda, el solsticio de invierno y a la derecha, el solsticio de verano. El solsticio de invierno, en el hemisferio norte, corresponde a la noche más larga, que ocurre el 21 de diciembre. Hoy no se puede negar que ese momento se corresponde esotéricamente con la época de Navidad y de ninguna manera es producto de la casualidad.

Es innegable que el solsticio de verano también se corresponde con una festividad importante en el cristianismo y en todas las antiguas religiones. Así, el 24 de junio se celebra el día de San Juan Bautista. Por esta época, los antiguos celtas y sus sacerdotes, los druidas celebraban el Alban Heruin o Litha. En esta fiesta se encendían múltiples hogueras con trozos de madera de abeto y de roble.

El día de san Juan se celebra el 24 de junio, tres días después del solsticio de verano y seis meses después del nacimiento del niño Sol. El 21 de junio, es también el solsticio de Cáncer, ya que los habitantes ubicados en el Trópico de Cáncer, situado 23.5 grados al norte del Ecuador, verán al Sol justo a 90 grados por encima de sus cabezas.

El solsticio de verano, en el hemisferio norte, se asocia a la noche mágica, la noche de san Juan y al día de San Juan Bautista, el 24 de junio. En sentido, inverso, en el hemisferio sur, corresponde al solsticio de invierno, la fiesta de Inti Raymi, la fiesta del Sol o la fiesta del niño sol, fecha en la que en la tradición incaica y andina, se celebra el nacimiento del dios Sol o Inti. En la Cosmovisión Inca y en todo el antiguo Tahuantinsuyo (el imperio Inca), conforme al ciclo de las estaciones en el hemisferio sur, Navidad se celebraba,  el 24 de junio. Tres días después del solsticio de invierno del hemisferio austral. Extraordinario paralelismo con el nacimiento de Cristo, en el hemisferio norte, tres días después del solsticio de invierno boreal (el 21 de diciembre). Este es el Inti Raymi, el nacimiento de Apu Inti Wiraqocha, el nacimiento del dios Sol, el más grande acontecimiento en el calendario sagrado Inca.

El Inti Raymi, es la Navidad del  Cristo Wiracocha en el hemisferio sur, el nacimiento del Apu Inti y los mismos eventos cósmicos que ocurren en el hemisferio norte, el 24 de diciembre, acontecen en esta fecha para el hemisferio sur y los Runas (pobladores de los Andes) se regocijan con este gran acontecimiento. Entonces el Inca inicia su camino del Inti Ñan para gloria del Tawantinsuyo. Ciertamente existen tres auxiliares en este proceso : El Sol (Inti), la sal (cachi) y el camino (Capac Ñan). El Sol es el Logos Solar, el Cristo que ilumina nuestros días y nos saca de la oscuridad. La Sal es el Hombre, la sustancia de las cosas, las aguas transmutadas, la castidad y el amor. El Camino es la senda del filo de la navaja, el trabajo sobre sí mismo y los tres factores de la revolución de la conciencia. Adoremos al Sol, transustancialicemos la Sal y sigamos el Camino. «Apu Inti Taytallay amado Dios Sol, Dios de los Incas, Dios nuestro, ven hacia nosotros, limpiamos, purificanos, transformamos, sacanos de nuestra oscuridad, ilumina nuestra conciencia y nace en nuestro corazón, en nuestro Ser.Illa Ticsi Wiraqocha».

Si volvemos a la cruz cósmica, santa y bendita, podemos hacer corresponder su palo vertical con los dos equinoccios. El lado superior lo relacionamos con el equinoccio de primavera que ocurre aproximadamente el 21 de marzo. En los tiempos actuales se acepta que otra de las fiestas sagradas más importante del Cristianismo: la Semana Santa. Con más propiedad: el domingo de Resurrección coincide con la primera luna llena después del equinoccio de primavera.

Al otro lado de esta cruz cósmica imaginaria encontramos el equinoccio de otoño que ocurre el 22 de septiembre. Por estos días en el santoral, se celebra el día de San Mateo evangelista, nuestra Señora de la Merced y a Cleofas, uno de los primeros discípulos del Señor.

 

La ley de Octava

 

Según cuenta George Ivanovich Gurdjieff (1) en el volumen III de su obra: “Del todo y de todo, esta sagrada ley fundamental fue descubierta en la Atlántida por un sabio llamado Teofani. Narra el maestro G que: “este mismo Teofani se encontraba cierta vez vertiendo una mezcla sobre una plancha de mármol para que se secara, mezcla que consistía en el extracto de una planta llamada entonces «Patetuk», resina de pino, y en crema de la leche de las entonces famosas «cabras jenionianas», con el fin de obtener un mastique, que servía para mascar después de comer; cuando notó, por vez primera, que siempre, cualquiera que fuera la forma de preparación y la cantidad de la mezcla que vertía sobre la plancha de mármol, aquélla asumía invariablemente, después del enfriamiento final, una forma compuesta por siete superficies planas definidas”.

“Este hecho, inesperadamente comprobado por Teofani, lo asombró enormemente y

provocó en su presencia común el intenso deseo de elucidar ante su Razón las causas radicales de esta conformidad con la ley aún desconocida para él y por consiguiente, desde ese momento, comenzó a repetir la misma cosa, pero ahora con una finalidad consciente”.

“Poco después, todavía al principio de esta investigación iniciada por Teofani, sus amigos, también seres instruidos de aquella época con quienes él compartió el comienzo de sus diversos experimentos dilucidaron  sobre sus comprobaciones, se interesaron a su vez y

participaron también en sus investigaciones posteriores”.

“Bien, pues, después de prolongados y cuidadosos experimentos, este grupo de seres terrestres instruidos se volvió consciente y se convenció de forma categórica de que casi todos los resultados cósmicos que observaban a su alrededor y que se materializaban en el curso de sus manifestaciones en estados externos transitorios que son percibidos por los órganos de los seres de una u otra forma definida, presentan siempre siete aspectos independientes”.

Esta ley fundamental sagrada explica porqué los antiguos hablaban de siete planetas, siete maravillas del mundo, las siete artes, las siete tragedias y desde hace mucho tiempo, cada semana tiene siete días. En forma similar en la tradición hebrea y cristiana, se habla en Génesis de los siete días de la Creación. Ya hemos hecho referencia a que el Cristianismo conmemora cada año la Semana Santa que inicia en domingo de Ramos y culmina en domingo de Resurrección. De acuerdo con la ley de Octava, domingo de Ramos corresponde al Do de la primera escala y domingo de Resurrección al Do de la siguiente.

No es casualidad que existan siete sonidos fundamentales o notas musicales, que el átomo tenga siete niveles de energía, la tabla periódica tenga siete capas o niveles y que existan siete unidades fundamentales de medida según los físicos.

La cruz doble y las ocho posiciones sagradas del Sol

De acuerdo con la fundamental Ley de octava o ley del cósmica Heptaparaparshinokh, hay ocho posiciones sagradas del Sol en su ruta por la eclíptica. Esas ocho posiciones solares se corresponden con la cruz doble que no es más de la superposición de una cruz latina y una cruz de san Andrés. En los cultos asociados a la cultura celta se habla de la rueda del año,  un ciclo de ocho festividades. De cuatro de estas ya hablamos. Son las que corresponde con las fiestas de los equinoccios y los solsticios. Las otras cuatro festividades ocurren aproximadamente a medio camino entre las primeras cuatro.

Es así como entre las fiestas del solsticio de invierno dedicadas al niño Sol y las de Semana Santa dedicadas a la crucifixión y resurrección del Señor, hay fiestas importantes, entre ellas, entre los celtas, el Imbolc y entre los cristianos el Dos de Candelaria, la fiesta de las luces o de las candelas, que entre otras razones, celebra la presentación del niño Dios en el templo y días después viene la fiesta del Carnaval.

Otras fiestas solares no menos importantes ocurren a finales de abril y principios de mayo. Corresponde al día de la Cruz y al paso del Sol por el cenit en la región maya. A finales de julio y principios de agosto se celebra a Marta de Betania, así como a nuestra Señora de los Ángeles. Finalmente, unos 40 días después de iniciado el otoño, en el hemisferio norte se celebra la fiesta de las últimas cosechas, el Samhaim de la cultura celta y la fiesta romana a la diosa Pomona, la diosa de los árboles frutales. Es el tiempo para dedicarlo a la memoria de los ancestros. En tiempos antiguos se creía que era tiempo propicio para que se abrieran las puertas de la cuarta y quinta dimensión (el mundo astral, el mundo de los vivos y de los muertos o mundo de los sueños) permitiendo a los “valores” de los antepasados hacer contacto con los vivos. Esta creencia está presente en la cultura celta y romana. También en la cosmovisión maya.

Es claro que hay otras fiestas también importantes, como las fiestas de los equinoccios y las de los solsticios, la fiesta de San Juan Apóstol y la de Santiago el Mayor, entre otras fiestas menores. No puede olvidarse entre ellas, las dedicadas a la divinidad femenina, como las fiestas de Mayo dedicadas a la santa Madre, a la Madre Divina particular e individual de cada quien y la festividad en honor a María Magdalena patrona de los gnósticos cátaros y por qué no decirlo, de todas las escuelas gnósticas cristianas.

En el calendario celta, había cuatro grandes celebraciones. La primera, se festejaba el 2 de febrero, la segunda, a finales de abril o principios de mayo, la tercera en agosto y la última a finales de octubre y principios de noviembre. Eran cuatro festividades relacionadas con las cuatro principales posiciones del Sol, en su aparente movimiento en la eclíptica: los dos solsticios y los dos equinoccios. Lo curioso es que las celebraciones ocurrían alrededor de 40 días después de cada posición principal. Es decir más o menos en medio del solsticio de invierno, el 21 de diciembre; el equinoccio de primavera, el 20 o 21 de marzo; el solsticio de verano, el 21 o 22 de junio y el equinoccio de otoño, el 22 de septiembre. Entre cada solsticio y equinoccio, hay un día interestacional o día intercuartil o día de cruce de cuartos. Un día interestacional o intercuartil se ubica más o menos a medio camino entre un equinoccio y un solsticio. Los equinoccios corresponden a los únicos días del año en que el Sol nace justo en oriente y en el que los días y las noches tienen la misma duración. El 21 de diciembre, en el hemisferio norte se registra la noche más larga. En sentido inverso, en el hemisferio sur, ocurre el día más largo. En el hemisferio norte el día más largo se observa en el solsticio de verano, que en el hemisferio sur, en sentido inverso, corresponde al solsticio de invierno, la noche más larga. En consecuencia, hay dos solsticios, dos equinoccios y cuatro días de cruce de cuartos para completar ocho subdivisiones en un año. Son ocho puntos matemáticos en el calendario que constituyen las ocho principales posiciones del Sol durante el año.

Conforme al Mito Solar, en el calendario cristiano, el nacimiento del niño Dios de Belén, ocurre tres días después del solsticio de invierno y el Drama Cósmico del viacrucis, muerte y resurrección del Señor, ocurre invariablemente en Aries, en el primer plenilunio después del equinoccio de primavera. Seis meses después y tres días después del solsticio de verano, en el hemisferio norte, ocurre, como hemos visto, la celebración del día de San Juan y en el hemisferio sur, el nacimiento de Inti, el niño Sol entre los incas. Los cuatro días interestacionales o intercuartiles se corresponden con celebraciones importantes en el antiguo calendario celta, como también en el santoral cristiano.

Las grandes fiestas sagradas de todas las religiones solares están relacionadas directamente con las principales posiciones del astro rey. Conforme a la ley de octava, son ocho las principales posiciones del Sol que se corresponden con una octava completa en la escala musical (de un do menor a un do mayor en la escala). La ley de octava explica los diferentes fenómenos naturales, ya sea acústicos, ópticos o de las diferentes ramas de la ciencia. No es casualidad que sean siete días de la semana, que según la Biblia, hayan sido siete los días de la Creación, que en la antigüedad, existieran siete maravillas, que sean siete los niveles de energía en el átomo y siete las unidades fundamentales de la Física.

Esas ocho principales posiciones del Sol a lo largo del año, son las siguientes: A finales de enero y principios de febrero, los celtas celebraban la fiesta de Imbolc, dedicada a Brigid o Brigit, diosa del fuego y patrona de la orfebrería, la poesía y la sanación. Era el “festival de la luz, de la luz de la sabiduría y el conocimiento, de la luz de la curación y de la luz del fuego”. Esta fiesta coincide en el cristianismo con el 2 de Candelaria, que marca, en las tradiciones de Navidad, el final de la época de los belenes o nacimientos en honor del niño sol.

El festival de mayo, denominado por los celtas: Beltaine o Beltane, coincidía con el tiempo de la siembra y corresponde con el calendario cristiano con el día de la Cruz, el día de los constructores y la ascensión del Señor.

El tercero, en agosto, era el festival de las cosechas.  “Lammas es el nombre cristiano que se utilizó en el medioevo y significa «mucho pan», debido a que este día se horneaban hogazas de pan con los primeros granos cosechados y se dejaban en los altares de los templos como ofrenda en honor del dios del sol Lughnasad, Lugh, el nombre irlandés del dios solar celta conocido como Lleu en Gales y como Lugos en Francia”. En el calendario cristiano, a finales de julio hay celebraciones importantes, como la de Santiago, Joaquín y Ana y a principios de agosto la transfiguración del Señor. Las iglesias orientales y occidentales de Europa, celebran por esta época la bendición de las nuevas frutas.

En la tradición celta, durante la época del Samhain, los fantasmas, los desencarnados, los seres del más allá o mundo astral podían presentarse ante los vivos y por ello, usaban trajes y máscaras a fin de ahuyentar a las entidades malignas. Se encendían hogueras y se consideraba momento propicio para la adivinación. Era momento para rendir culto a Samagin, el “señor de la muerte” e invocarlo consultándole por el futuro y otros asuntos.

En síntesis, las ocho principales posiciones del Sol, se relacionan con las siguientes celebraciones cristianas.

  • Nacimiento: Navidad
  • Candelaria y carnaval
  • Muerte y resurrección: Semana Santa
  • Día de la Cruz,
  • Verano: Día de San Juan
  • Otoño: San Mateo apóstol
  • Santiago apóstol, santa Ana y san Joaquín, Marta de Betania
  • Hallowen, Todos los santos y Día de difuntos

San Juan Bautista

Juan el Bautista, es el mismo profeta Elías reencarnado; por eso es que se lee en Evangelio de Mateo: “He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir”. (Mt 11:10 – 14)

“Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista”. (Mt 17: 10-13)

El Avatar de la Era de Acuario, en su obra “Las Tres Montañas”, explica que: “»Los nazarenos eran conocidos como bautistas, sabeanos y cristianos de san Juan. Su creencia era que el Mesías no era el hijo de Dios, sino sencillamente un profeta que quiso seguir a Juan». «Orígenes, (Vol. II, página 150) observa que «existen algunos que dicen de Juan que él era el ungido. (Christus)». «Cuando las concepciones metafísicas de los gnósticos, que veían en Jesús al Logos y al ungido, empezaron a ganar terreno, los primitivos cristianos se separaron de los nazarenos, los cuales acusaban a Jesús de pervertir las doctrinas de Juan y de cambiar por otro el bautismo en el Jordán». (Codex Nazaraeus, II, Pág. 109)». No está demás aseverar con gran énfasis el hecho trascendental de que Juan el Bautista era también un Christus”.

En la obra citada, el Buda Maitreya explica el papel que representa el Bautista en el Drama Cósmico, que “Quiero referirme con gran solemnidad al Bautista, vivísima reencarnación de Elías, aquel coloso que vivió en las asperezas del Monte Carmelo, teniendo por toda compañía la vecindad de las bestias feroces, y de donde salía como el rayo para hundir y levantar reyes; criaturas sobrehumanas, unas veces visible, otras invisible, a quien respetaba hasta la misma muerte. Ostensiblemente el esotérico Bautismo Divinal del Cristus, Juan, tiene muy profundas raíces arcaicas. No está demás, en este párrafo, recordar el bautismo de Rama, el Cristo-Yogui del Indostán:  «Cuando estuvieron a media yodjana de la rivera meridional del Sarayu: Rama -dijo dulcemente Visvamitra- es conveniente que arrojes agua sobre ti mismo, conforme a nuestros ritos. Voy a enseñarte nuestros saludos para no perder tiempo. Primero recibe estas dos ciencias maravillosas: la potencia y la ultra potencia. Ellas impedirán que la fatiga, la vejez u otro mal, invada nunca tus miembros. Pronunciando este discurso Visvamitra, el hombre de las mortificaciones, inició en las dos ciencias a Rama, ya purificado en las aguas del río, de pie, la cabeza inclinada y manos juntas».

(Esto es textual del Ramayana e invita a los buenos cristianos a meditar). El fundamento diamantino bautismal, incuestionablemente se encuentra en el sahaja maithuna. (magia sexual). Plena información sobre sexo-yoga era urgente al candidato antes de recibir las aguas bautismales.

Rama hubo de ser previamente informado por Visvamitra, antes de ser bautizado; así conoció la ciencia de la potencia y de la ultra potencia. En la transmutación científica de las aguas espermáticas del primer instante, se encuentra la clave del bautismo. El sacramento bautismal en sí mismo está lleno de una honda significación; es de hecho un compromiso sexual. Bautizarse equivale de hecho a firmar un pacto de magia sexual. Rama supo cumplir con este terrible compromiso; practicó el sahaja maithuna con su esposa sacerdotisa. Rama transmutó las aguas seminales en el vino de luz del alquimista y al fin encontró la «palabra perdida» y el Kundalini floreció en sus labios fecundos hecho verbo. Entonces pudo exclamar con todas las fuerzas de su Alma: ¡El Rey ha muerto, viva el Rey!”. Es claro que, el bautismo, no es exclusivo del Cristianismo y se encuentra también en América y fue practicado por los mayas, como lo narra Diego de Landa en su obra: “Relación de las cosas de Yucatán”.

Juan es el Precursor, quien prepara el camino a nuestro Cristo Íntimo. Por eso en las letanías de San Juan Bautista, se lee:

San Juan Bautista,
Profeta del Altísimo,
Precursor de Cristo,
Hijo de Zacarías e Isabel,
Juan, santificado en el seno materno,
Juan, de nacimiento admirable,
Juan, de vida intachable,
Juan, de muerte martirial,
Juan, de gloria inefable,
Juan, el más grande de los nacidos de mujer,
Nuevo Elías,
Voz que clama en el desierto,
Invitación a la penitencia y a la conversión,
Ejemplo de obediencia,
Modelo de vida contemplativa Pregonero de la Verdad,
Heraldo del Mesías,
Primicia de la Buena Nueva,
Amigo del Esposo,
Lámpara encendida,
Mensajero de esperanza,
Camino hacia el Cordero,
Palmera florida,
Grande como los cedros del Líbano,
Fuerte como el roble,
Duro como el mármol, .
Noble como el oro de Ofir,
Puro como la miel silvestre,
Esplendor del Jordán,
Anticipo del nuevo Bautismo,
Ánfora de agua pura,
Justicia de los oprimidos,
Protector de los débiles,
Riqueza de los pobres,
Guía de los catecúmenos,
Fortaleza de los bautizados
Testigo de la Luz
Antorcha de la Santa Iglesia

El Kalki Avatar, explica en su obra “Las Tres Montañas” que “Cuando Juan el Bautista fue degollado, el Gran Kabir Jesús se retira en un barco «a un lugar desierto y apartado», es decir, a las tierras de «jinas», a la cuarta coordenada de nuestro planeta Tierra y es allí donde opera con la multitud el milagro de los cinco panes y dos peces, de los que comieron nada menos que cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, sobrando además doce cestos llenos de pedazos. Es ostensible que el gran sacerdote gnóstico Jesús, hubo de meter también a las multitudes dentro de la Cuarta Dimensión, con el evidente propósito de realizar el milagro”. Indudablemente, la decapitación de Juan el Bautista, significa que El Ego animal, el sí mismo, el mí mismo, debe ser degollado.

 

Juan, es la Palabra, el Ejército de la Voz, la Hueste colectiva de los Elohim creadores. En la palabra ELOJIM (Elohim) encontramos una clave trascendental que nos invita a la reflexión. Ciertamente, elojim, con J, se traduce como Dios en las diversas versiones autorizadas y revisadas de la Biblia. Es un hecho incontrovertible, no solamente desde el punto de vista esotérico sino también lingüístico, que el término elojim es un nombre femenino con una terminación plural masculina.La traducción correcta, «stricto sensu», del nombre elohim, o mejor dijéramos elojim, pues en hebreo la H suena como J, es diosas y dioses.

«Y el Espíritu de los principios masculino y femenino se cernía sobre la superficie de lo informe y la creación tuvo lugar.» Incuestionablemente, una religión sin diosas está a mitad del completo ateísmo.

HPB en el tomo 1 de su Doctrina Secreta explica que: “—las huestes angélicas del cristianismo, los elohim y «mensajeros» de los judíos—, los cuales son, el vehículo para la manifestación del pensamiento y de la voluntad divina o universal. Son las fuerzas inteligentes que dan y establecen en la Naturaleza las «leyes», al paso que ellos mismos obran conforme a leyes que les han sido impuestas de modo análogo por poderes todavía más elevados; mas no son «personificaciones» de los poderes de la Naturaleza, como erróneamente se ha creído”.

Eliphas Levi, en su obra: “El Gran arcano del ocultimos revelado”, explica lo siguiente:

“Según los hierofantes antiguos, la materia no es más que el substratum de los espíritus creados: Dios no la creó inmediatamente. De Dios emanan las potencias, los elohim, (1) que constituyen el cielo y la tierra y, según su doctrina, era así como debía de pronunciarse la primera frase del Génesis: Bereschit, (2) la cabeza o el primer principio; Bara, creó elohim, las potencias, aet-haschamain v’aet-ha-aretz, que son los que hacen (subentendido) el cielo y la tierra. Confesamos que esta traducción nos parece más lógica que la que daría un verbo Bara empleado en el singular al nominativo plural elohim. Estos elohim o potencias serían las grandes almas de los mundos, siendo sus formas la sustancia específica en sus virtudes elementales”

 

Entre las notas del traductor, se lee:

 

  • Elohim. Literalmente elohim significa El, los Dioses, el Ser de los seres, aquel que creó el cielo y la tierra, o mejor dicho la colectividad de las Divinas Potencias, la esencia del cielo y de la tierra. elohim es también dioses secundarios, irradiando del Dios Central, o pensamientos creadores, ordenadores y conservadores de los mundos. Los elohim irradian de la Trinidad o Tríada, del mismo modo que los colores irradian del prisma triangular que descompone el espectro solar. Los elohim son las primeras emanaciones de la conciencia suprema. Palabra hebrea.

 

(2) Bereschit. “En el principio”, la primera palabra que Moisés escribió en elGénesis. En Cábala, se escribe BRAShITh y dividiéndola en dos, se obtiene: BRA, creó, y ShITh, seis, esto es, las seis fuerzas fundamentales que presiden la obra misteriosa de los seis días del Génesis. Las seis letras de que se compone corresponden al signo del Macrocosmo, que es el hexagrama o doble triángulo (estrella de Salomón). La formación del Macrocosmo (universo) se divide en seis fases a las que se da el nombre simbólico de “días”. El número 6 es relativo a la creación porque se forma por la adición de los números que componen la Trinidad: 1 + 2 + 3 = 6. La primera Trinidad, simbolizada por el triángulo con la punta hacia arriba, es eterna y existe por sí misma; la segunda, es el reflejo de la primera, por lo que se simboliza por el triángulo invertido.

 

Es evidente que en tiempos muy lejanos, el mismo Judaismo tenía en su cosmovisión la concepción de que en la emanación primaria, el amanecer del Día Cósmico o la Creación, Dios se desdobla en dioses. Así se entrevé en la misma Toráh, la versión hebrea del Pentateuco o primeros cinco libros del Antiguo Testamento o Tanaj. En Bereshit (Génesis) de la Toráh (hebrea), es recurrente la referencia a elohim. Sabido es que en el hebreo arcaico, elohim es una palabra plural.

 

Así, en el primer versículo de Bereshit (Génesis) se lee: “En el comienzo creó Elohim los cielos y la tierra”. Entre los comentarios de versículos del libro de Génesis (Bereshit) y Haftarot, en versión castellana con traducción, supervisión, selección exegética, notas y comentarios del rabino Marcos Edery, publicado por Editorial Sinai de Tel Aviv, se lee que: “Por otra parte nos recuerda Abardanel que en la Toráh en particular y en el Tanaj en general el nombre Elohim es usado también para aquellos seres celestiales, emisarios de D’s que son llamados también Elohim por estar al servicio de Elohim; así como a las cortes que imparten justicia de acuerdo a la Toráh de Elohim”.

 

Solo de esta manera se explican versículos de la Toráh (hebrea) y de la Biblia (cristiana), que se refieren a Dios en plural. El siguiente versículo es por demás ilustrativo: “Dijo Elohim: Hagamos al Ser Humano a Nuestra Imagen, como a Nuestra Apariencia y que dominen —ellos— los peces del mar y las aves de los cielos y los animales y toda la tierra y todos los reptiles que reptan sobre la tierra”. (Bereshit 1:26). En la Biblia de Jerusalén, no hay mucha diferencia en relación con la denominación en plural de la divinidad: “Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra»”. La parte conducente de este versículo en la versión de Reina – Valera dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”

 

El ejército de la Voz, se desenvuelve y desarrolla en nueve círculos que se corresponden con las nueve esferas del mundo sensible. Empezando por el círculo inferior, el adepto debe convertirse en Ángel, más tarde en Arcángel y por último debe ingresar en el reino de los Principados. Continuando con el segundo círculo, el adepto debe transformarse primero en Potestad, después en Dominación y más tarde en Virtud. Concluyendo con el tercer circulo, el adepto debe convertirse primero en Trono, más tarde en Querubín y por último en Serafín.

 

La palabra produce figuras geométricas objetivas. Tales figuras se llenan de materia cósmica, y cristalizan materialmente. ¡En el principio era el, Verbo y el Verbo estaba con Dios. Y el Verbo era Dios: por él todas las cosas fueron hechas!… Las figuras geométricas de las palabras están demostradas concretamente en las cintas magnetofónicas. Basta hacer pasar la aguja para que resuenen con intensidad todas las palabras que el parlante haya pronunciado.

 

La combinación fonética hecha con sabiduría produce los mantras. Así, pues, un mantra es una sabia combinación de las letras cuyos sonidos determinan efectos espirituales, anímicos y también físicos. Antes de que se revelaran todos los idiomas de la torre de Babel, solo existía una lengua única, un lenguaje de oro… un idioma universal. Ese idioma tiene su gramática cósmica perfecta. Las letras de esa lengua de oro, están escritas en toda la Naturaleza. Quien haya estudiado las ruinas nórdicas, y los caracteres hebreos, chinos y tibetanos, podrán intuir ese «lenguaje cósmico» con sus letras enigmáticas. ¡El Verbo crea! ¡El Universo fue Creado por el Ejército de la Voz, por la Gran Palabra!

 

La noche de san Juan Bautista

 

La noche del 23 de junio, es la víspera de San Juan y corre paralela con la bienvenida del solsticio de verano en el hemisferio norte y solsticio de invierno en el hemisferio sur. Corresponde también a la fiesta de Litha entre los celtas. San Juan, señala el verano y el momento de máxima luz solar. Es la época del sol de la medianoche en el septentrión, en el extremo norte del mundo. El magisterio solar, se asocia al Sol con las fuerzas divinas por la mediación del verbo de San Juan se traza el puente entre lo humano y lo divino.

 

Las luminarias de san Juan
Es tradicional, que en muchos países, en la víspera de San Juan o noche de san Juan se enciendan hogueras en los hogares y en las plazas públicas. Son las luminarias de san Juan. La noche de san Juan es la noche mágica, la fiesta de los helechos, los lirios, las maderas aromáticas, el culto al fuego sagrado y el baño purificador. Por la intervención solar, en la noche de san Juan, el fuego expresa su poder. Los elementales del fuego, las salamandras del fuego conceden sus favores a quienes se los piden, ya sea a través de las luminarias, hogueras o velas. Se abren portales de la cuarta dimensión y por ello, desde tiempos antiguos, se conjuran los campos con el fuego de las luminarias, quemando lo viejo, como ocurre también en la noche del Siete de diciembre, la quema del Diablo, en Guatemala, se limpia lo viejo con el auxilio del fuego nuevo de la energía de san Juan.

 

Con las hogueras, la tierra se carga de poder benéfico. Hay hogueras que se encienden frente a la casa y hasta cuatro fuegos orientados hacia los cuatro puntos cardinales. Para obtener buena fortuna, como protección, medicinal, fertilizante. En las hogueras colectivas, se danza en torno de las danzas y la euritmia comunal. La vibración del grupo aumenta con el ritmo, la danza. Se aprovecha a practicar métodos de predicción, la lectura del porvenir mediante las flamas cambiantes del fuego. Los danzantes saltan siete, nueve o trece veces sobre el fuego activando los poderes ígneos preservando al ejecutante de todo mal. Los males se curan, los solitarios encuentran la pareja amada. En acción coordinada actúan las fuerzas telúricas con las solares.

 

Desde la antigüedad, los romanos celebraron esta fiesta bajo los designios de Jano, el dios de doble cabeza.

 

Otras tradiciones asociadas a la noche de san Juan, consisten en sumergirse entre el agua mientras la Luna brille en el cielo. Así se elimina lo negativo que uno tenga en su vida. Un baño ritual que limpia y purifica a la vez que asegura salud el resto del año. Algunos saltan sobre las olas del mar como símbolo de fertilidad. Es tradicional el ramillete de hierbas de san Juan que se sumerge en agua para que al día siguiente, se laven la cara con esa agua. Entre las plantas incluidas en el ramillete, están el mirto, la ruda, el romero, la malva, la menta, lavanda, flor de San Juan. Otra tradición consiste en dormir, la noche de san Juan con una rama de verbena bajo la almohada para atraer la prosperidad económica. Otra tradición consiste en procurar un deseo determinado. Para ello habrá que colocar bajo la almohada una rama de hiedra junto con un papel en blanco que contiene el deseo escrito y dormir con una vela encendida en la habitación. Al despertarse, lo primero que habrá que hacer es quemar el papel en lo que quede de la vela y enterrar la cera junto a la hiedra.
El helecho macho
La noche de san Juan es propicia para ceremonias de magia blanca. Una de esas ceremonias está dedicada al helecho macho.
Una planta ideal para tener en el hogar por sus grandes propiedades de protección contra las fuerzas negativas. Se dice que: “esta bella plana es el símbolo de la armonía y el amor y que es ideal para plantar o consagrar en la Noche de San Juan o el solsticio de verano, pídele un deseo esa noche y si ya tienes una ya la vez florecer en la noche de San Juan será muy afortunado ese año”.

La ceremonia del helecho macho es muy antigua. Se dice que los celtas buscaban esa noche “la flor del paporot”, que en realidad, es la búsqueda de las semillas del paporot o helecho macho.

En los estudios gnósticos, se advierte que para ser merecedor de conseguir las semillas, previamente hay que tener una preparación adecuada, en la que los asistentes deben asistir como si fuesen a una boda o a una fiesta, así como guardar castidad y limpiarse de larvas astrales.

 

El solsticio de verano y la constelación de Cáncer

 

El solsticio de verano, se corresponde con el signo zodiacal de Cáncer, que rige del 21 de Junio al 22 de julio. Cáncer, es casa de la Luna. La Luna influye sobre la glándula timo, que regula el crecimiento del ser humano. La Luna influye sobre todos los jugos lechosos de todas las especies vivientes. La Luna ajusta la procreación de todo lo viviente. La Luna gobierna la savia de los vegetales y el flujo y reflujo de los mares. La Luna tiene poder sobre la sal, y la sal es la base de todo lo viviente. Dentro de nuestro organismo existen doce sales, que son las doce sales de los doce signos zodiacales. Los cancerinos son pacíficos, pero a veces demasiado coléricos. Tienen disposición para las artes manuales, las artes prácticas, son muy sensibles y su carácter cambia con las fases lunares. Les va bien en viajes largos. Tienen viva imaginación. Son románticos, amorosos y muy tenaces. Tienen naturaleza suave, retraída y encogida, virtudes caseras. En Cáncer, algunos individuos son demasiado pasivos, flojos, perezosos. Son muy aficionados a las noveles y películas.

 

El maestro Huiracocha en la lección de cáncer en su Curso Zodiacal, explica que: “El Sol llega a cáncer el 21 de Junio; es el astro rey en el máximo de ascensión, y entonces celebramos el solsticio de verano. En la fiesta de la Rosa, de San Juan, celebramos también al Sol en su máximo de actividad sobre nuestro corazón o Sol corporal. Los Misterios nos presentan dos grandes luminarias; el Sol y la Luna. La Luna es el planeta de Cáncer, Cáncer es el signo de los artistas, de los pensadores; pues, anima la imaginación, y sabemos por nuestros estudios ocultos, que necesitamos preparar primero la imaginación para lograr la inspiración.
También, en Plantas Sagradas, Huiracocha nos enseña que: “En casi todas partes, se llama al algarrobo, “pan de san Juan”, ya que dice la leyenda que el Bautista no tomaba otro alimento que el fruto de este árbol. Al preguntársele el porqué, respondió que ese árbol, siendo lunar, marchaba en su evolución a convertirse en solar, de lo cual era símbolo el Bautismo y la Redención. Cuando san Juan murió mártir, se perdió su cabeza después de la horrible exposición, y al encontrarla los cristianos se había convertido en Ortiga. La Ortiga es mercuriana, pero con influencias de Marte, y por eso el hierro que contiene es doblemente medicinal. Analizada la Ortiga, vemos que tiene las mismas sales que la sangre humana. Su extracto, por consecuencia, es de grandiosos resultados para mantener prolongadamente una vida sana”. El algarrobo (Ceratonia siliqua), es un árbol originario del Mediterráneo, resistente a la sequía. La variedad americana, es conocida también como “árbol de la vida”, árbol de Campeche o prosopis juliflora. De este árbol, se obtiene una harina de alto valor nutritivo. La ortiga, una planta que se caracteriza por sus propiedades urticantes, que producen escozor, comezón o picazón, irritación e inflamación en la piel. Una variedad común en Guatemala, de la ortiga es el Chichicaste (Chichicaste grandis) y la Chaya o Chay (Cnidoscolus chayamansa o Cnidoscolus aconitifolius), también conocida como árbol espinaca,  cuyas hojas, al ser cocinadas, por lo menos diez minutos y en recipientes que no sean de aluminio; en combinación con el maíz y las hojas o semillas (pepitas) de calabaza (ayote o güicoy, en Guatemala), tiene grandes propiedades nutritivas.

 

La magia rúnica nos enseña que correspondiente a la edad de bronce, se encuentran cincelados en las rocas, muchas cabezas con coronas de espinas. Existió un culto al dios de las espinas, las cuales bien consideradas y examinadas juiciosamente nos presentan con claridad la figura simbólica de la runa thorn, también llamada torn o dorn; cuya significación es espina en el alemán moderno. Tiene el significado de voluntad en el lenguaje nórdico. Donar, por consecuencia, era el dios de la voluntad, el dios de la espina.

 

En los sagrados misterios del culto a la espina se daban prácticas especiales para desarrollar la voluntad consciente. Dorn, espina, significa voluntad. Recordad hermanos gnósticos que nuestro lema divisa es thelema. El divino rostro coronado de espinas significa thelema, es decir voluntad consciente. Si Fa ha sido el Padre, ur, es la madre y Thorn, es el Hijo. Las tres runas, representan, en consecuencia a la Trinidad. Thorn es el emblema del Cristo cósmico, de la voluntad cósmica.

Dorn es también el phalus, el principio volitivo de la magia sexual (maithuna). Hay que acumular inteligentemente mediante el phalus esa energía seminal que al ser refrenada y transmutada se convierte en thelema, voluntad. De esta manera entenderemos por qué los rosacruces eligieran el símbolo de la rosa, que no solo tiene hojas y pétalos, sino también espinas.

 

Ármate con voluntad de acero, recuerda buen lector que sin la espina que punce, que hiera, no salta la chispa, no brota la luz. Solo con thelema (voluntad Cristo) podremos regresar desde el tártaro hasta la luz del Sol. En verdad os digo, que la voluntad Cristo sabe obedecer al Padre así en los cielos como en la Tierra. Cuidaos de la mala voluntad, esta última en sí misma es la fuerza de satán, deseo concentrado La gran enseñanza esotérica de esta runa, nos dice: “ármate con voluntad de hierro y tuyo será el triunfo. Es también el símbolo de la reencarnación».

 

 

Fuentes

http://www.soy502.com/articulo/mezquite-arbol-vida-combate-desnutricion

https://www.botanical-online.com/medicinalsgarrofercastella.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Urtica

https://es.wikipedia.org/wiki/Chichicaste_grandis

https://es.wikipedia.org/wiki/Cnidoscolus_aconitifolius

http://yucatantoday.com/la-chaya-y-sus-propiedades-nutricionales/

http://www.cienciaydesarrollo.mx/?p=articulo&id=69

https://wikiguate.com.gt/chaya-planta/

https://www.youtube.com/watch?v=hLtShSY_PjQ

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2017/06/23/nueve-ritos-espantar-meigallo-san-xoan/00031498218126182542424.htm

http://www.abc.es/20100623/local-comunidad-valenciana/noche-juan-201006231009.html

https://elpais.com/elpais/2018/06/20/ciencia/1529494288_452925.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Inti_Raymi

https://circulosolar.wordpress.com/2012/06/22/celebrando-el-solsticio-el-inti-raymi/

 

El desarrollo de la atención

En los estudios gnósticos, en congruencia con las diferentes escuelas esotéricas y espirituales del mundo oriental, El desarrollo de la atención tiene un especial interés. Todas las antiguas religiones hacen referencia a que el ser humano en el estado en el que se sitúa actualmente, se encuentra dormido y hacen el llamado al despertar de la conciencia. En las escuelas gnósticas, se insiste en la necesidad de practicar la auto observación, pero esta resulta imposible o estéril, si no se realiza desde el recuerdo de sí. Sin embargo, el recuerdo de sí, exige ante todo: atención. Es por ello que un requisito fundamental para lograr ese despertar se centra en desarrollar la fuerza de atención.

Henriette Lannes, alumna de Gurdjieff y quien fuera la responsable del Colet Gardens, la escuela de Cuarto camino de Londres; escribe en su libro: “Dentro de la pregunta”, lo siguiente: “Ahora quiero decirles que si no profundizan más en su atención no lograrán ni su meta interior ni su meta exterior”[1] También anotó: “No vivimos desde algo vivo en nosotros mismos, algo que pudiera en verdad, ser llamado «Yo», sino desde algo que en un momento está considerando y en el siguiente haciendo otra cosa. Si pudiera llegar a ser un poco más seria, podría comenzar a entrenar mi atención. Este trabajo significa en primer lugar venir a nuestra realidad, vivir en algo real en nosotros mismos, en la esencia, no simplemente en la noria de las opiniones y las influencias. Este trabajo necesita un instrumento de alta precisión; con dedos torpes estoy condenado a fallar. El significado fundamental de nuestro esfuerzo es adquirir y perfeccionar ese instrumento: nuestra atención. La atención puede ser medida como un vino, como una seda. Puede ser burda, o puede ser fina y sutil. Tenemos muchísima inteligencia o muchísima estupidez. Cuando expreso algo hablándole a alguien, se necesita más o menos atención. ¿Cuánto nos damos cuenta de que estamos dando atención, «prestando atención», para usar la frase hecha en castellano?”[2]

El mismo Gurdjieff, lo dice de esta manera: “Sólo una cosa me resultaba evidente, y es que la necesidad de no identificarse y de «acordarse de sí» en todo momento en el curso del proceso de la vida ordinaria, exige la presencia en uno de una fuerza de atención permanente, y que esta fuerza sólo es suscitada en el hombre por la acción de un recuerdo constante que venga del exterior”[3]. Es de puntualizar algunos aspectos: el trabajo en el despertar de la conciencia, consiste en un trabajo sobre sí mismo y este trabajo dará resultados solo como producto de esfuerzos individuales y de ayuda de otros que ya despertaron o que no se duerman tan fácilmente. Esos esfuerzos deben realizarse lo más frecuentemente posible y deben ser lo más exigentes que se pueda.

En el diccionario, la atención, es decir, la acción de atender, se define a partir del término latino attentio del que surge el origen etimológico del término. Un vocablo aquel que se compone de tres partes: el prefijo ad– que es sinónimo de “hacia”, el verbo tendere que puede traducirse como “estirar” y finalmente el sufijo –ción que es equivalente a “acción y efecto”. Pero, ¿qué es la atención? ¿Es realmente importante prestar atención? En la escuela, el colegio, la universidad, las reuniones de trabajo; usualmente se insiste en que los asistentes presten atención. Situación que generalmente no ocurre. ¿Por qué? Sencillamente porque los asistentes, como ya se ha venido explicando, se encuentran solo “de cuerpo presente”; no así de “mente presente”.

Una comparación oportuna. Por ejemplo: en un réquiem, una misa de cuerpo presente; es indispensable que haya un cadáver en velación. Pues para estar atentos, necesitamos que sea la mente la que esté presente, no solo el cuerpo. Con la observación diaria y especialmente, con la constatación o toma de “instantáneas personales o “fotografías mentales” de actos, pensamientos, sentimientos, conductas, actitudes; una persona puede constatar rápidamente que la mente es viajera. No está habituada a permanecer dentro del cuerpo físico. Oscila entre el pasado y el presente. Viaja por acá, allá y acullá. Es por eso que urge enfocar la mente a la vida presente en cada instante, atar a la mente a lo que se vive a cada instante para prestar atención. Esta es condición obligada para avanzar hacia el despertar. Para ampliar lo anterior, es conveniente que el lector tenga una clara conceptualización de lo que se debe entender por atención. La atención es la acción de atender. Y atender, es sinónimo de aguardar, es decir, según el DRAE: “Esperar a que llegue alguien o algo, o a que suceda algo”. Esta acepción del diccionario, asocia el significado de la atención al estado de alerta o estado de vigilancia con atención (vigilar con atención), estar vigilante “como el vigía en época de guerra”.

En otra de las de las acepciones del DRAE, se explica que atención es: “Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible”. En los estudios gnósticos, la atención es la dirección de la actividad. Según la Geometría y la Física, la dirección es una línea recta con dos sentidos (derecha e izquierda, arriba y abajo o hacia adentro y hacia afuera). Esto significa que para estar atento se debe realizar una sola actividad a la vez. Y al realizar dicha actividad, debe atenderse al fenómeno, acontecimiento u objeto exterior y al mismo tiempo al efecto en el interior. Es indispensable para lograr lo que se denomina en la práctica gnóstica: “Alerta percepción, alerta novedad”. Podemos y debemos vigilar con atención nuestras percepciones y nuestras reacciones, las impresiones que recibimos y las impresiones que surgen en nuestro aparato psicológico; a fin de detectar anomalías en nuestro pensar, sentir y actuar; para no ser derrotados, para no ser vencidos, para no ser sorprendidos por los elementos subjetivos de nuestras percepciones.

Parece sencillo y trivial. Con razón todo mundo exige a los demás que le presten atención. Pero, ¿será que es fácil prestar atención?, ¿alguna vez alguien se ha detenido a enseñar a prestar atención?, ¿quién ha aprendido a dedicarle atención a algo, a un objeto, situación o acontecimiento?, ¿es posible estar vigilante en cualquier momento o lugar y durante algún tiempo? En la escuela, el colegio, la universidad, es común escuchar docentes que exigen a sus estudiantes que les presten atención. Pero, ¿cuándo les explicaron qué es y en qué consiste la atención? ¿Cuándo les propusieron ejercicios para desarrollar la atención? ¿Cuándo verificaron que sus estudiantes adquirieran el valioso aprendizaje de la fuerza de atención? Es evidente que nunca. ¿Por qué no es posible prestar atención a hechos, fenómenos, objetos o conversaciones? Un fenómeno usual en la psiquis de la humanidad mecánica es la distracción. Algo contrario a la atención. La humanidad se distrae fácilmente y lo peor, creen que distraerse resulta saludable y beneficioso. Hasta se aconseja distraerse: “Sal a distraerte un poco” dice la mamá a la hija o al hijo.  Es indudable que la recreación y dedicarle tiempo al ocio sano es aconsejable y necesario. Pero si realmente se quiere despertar conciencia, distraerse para nada será aconsejable.

La distracción es el resultado de intentar hacer varias cosas a la vez. Un ejemplo sencillo es el del padre de familia que llega al hogar después de una larga jornada de labores. A la hora de la cena, al mismo tiempo que se alimenta, conversa con la esposa, amonesta a los hijos, mira televisión, hojea el periódico y hasta se da el lujo de hablar por teléfono cerrando temas del trabajo y de acariciar a la mascota. Conclusión: su atención se ha difuminado en múltiples actividades a la vez.

En la vida diaria, diferentes hechos o situaciones cotidianas, ejemplifican la importancia de atender una sola actividad a la vez. Así por ejemplo, en una agencia bancaria, el personal que labora ahí, está entrenado para atender a una sola persona a la vez. Eso ocurre con el personal de atención al cliente y en especial, con el receptor y pagador. Sería absurdo que en la ventanilla, el empleado bancario quisiera atender a todos los usuarios y cuenta habientes a la vez. Lo mismo ocurre en una tienda de abarrotes. El dependiente de la tienda, debe dedicarse a un cliente a la vez. En caso contrario, habría caos y desorden, dolores de cabeza, equivocaciones y molestias. Sin embargo, es indudable que en sus pensamientos, sentimientos y en múltiples actividades, las personas intentan realizar varias acciones a la vez. Y lo peor, es que idealizan y potencian tal tipo de actividades como grandiosas y positivas.

Henriette Lannes, dice al respecto: “Llego a darme cuenta de cómo trabaja la atención; de que quiero, deseos y he decidido prestar atención. Es difícil prestar atención a uno mismo de tal manera que nos libre de pensamientos y deseos extraños; difícil experimentar la vida a través de la atención. La sensación es vida; la sensación es energía interior. Al principio es tan escasa, tan volátil. Pero podemos llegar a un momento en el que recibamos la plenitud de la vida a través de la sensación. Vacíos estamos cuando comenzamos y permanecemos vacíos durante mucho tiempo. Estar vacío es un estado sumamente pobre, pero nunca hemos tenido nada diferente, excepto cuando éramos bebés, y lo hemos olvidado. Si paro de pensar, es decir, detengo mi relación con mis pensamientos, tendré una experiencia de la vaciedad. Es por eso por lo que la gente nunca deja de escuchar la radio o de leer los periódicos, porque más allá de eso está la vaciedad. ¿Qué significa eso? ¿Existe realmente el vacío? ¿Cómo es que la vida continúa? Estoy vivo, a pesar de que puedo no experimentarlo. Sé que estoy vivo. Lo sé con mi cabeza, pero ¿lo siento?, ¿tengo la sensación de eso?”[4]

La señora Lannes, explica además que: “Si yo estuviera completamente vivo, todo a mi alrededor estaría completamente vivo, como en realidad lo está. ¿Qué es necesario para que yo experimente eso? Una calidad de atención diferente, activa, recogida. No me será dada, aunque lo elemental está dado: no puedo crear la atención. La atención llega a través de mis sentimientos, de mi cuerpo; todos mis centros pueden dar diferentes tipos de atención. Potencialmente podrían tener la atención junta, y en ese momento el hombre sería transformado, recreado. Es un reto. ¿Puedo mantener la atención? ¿Puedo unir la atención? Veo como todo el tiempo soy derrotado, desgarrado. Si fuese serio en ese momento temblaría. Diría: «Éste es mi ser; esto es lo que soy»[5]. Dice además, Henriette Lannes: “Despertar en la mente significa primordialmente silencio, recibiendo impresiones, escuchando, viendo en silencio: la cabeza bien despierta a lo que está aquí ahora. Si trato de relajarme y solamente escucho, oiré muchos más sonidos de los que generalmente oigo. Si no puedo alcanzar una parte de mí que siento como real, trato de despertarme en ese sentido. Si trato de despertar en los pensamientos, girarán en círculos. No son concretos, como lo es mi cuerpo, mi vida. Después de haber recibido una impresión de lo que está frente a mí, trato de no etiquetarla. Trato de recibir el impacto directamente por mis ojos, porque mi cabeza permanece en silencio. Entonces me doy cuenta de mi cuerpo. La posición de mi columna y de mis miembros. Siento alguna posibilidad de recoger la atención, porque mi cabeza permanece en silencio y se interesa en mi cuerpo. Tratamos de comenzar así. Nunca comenzaremos alterando nuestros pensamientos. Tenemos diferentes niveles de pensamiento, sentimiento y movimiento, y a veces permanecemos enterrados en el sótano de la casa sin tener ni idea de su altura y sus riquezas. Ahora deseo saber cómo llegar a la planta baja: hay niveles, escalas, como peldaños. Pero si mi mente se apropia de esta idea, la degradará. Trato de desenredar mi atención. Si pudiera desenredar mi atención podría pensar y confrontar mis asociaciones de la forma correcta. Lo intento sin desanimarme. No puedo hacer otra cosa que entrenar mi atención, y pienso que eso no es suficiente. Soy un tonto. Perfeccionar nuestra atención es perfeccionarse a uno mismo” Todavía puedo escuchar la voz del señor Gurdjieff en mis oídos: «nunca se canse, día tras día practique, practique»; contra todo lo que desea soñar, divagar”.[6]

Samael Aun Weor, en su obra: “Mensaje de Navidad 1964-65” afirma lo siguiente: “la Gnosis vive en los hechos, se marchita en las abstracciones y es difícil de hallar, aún en los pensamientos más nobles”. El Maestro enfatiza en el trabajo en la atención que se debe realizar en la actividad diaria: “trabajemos y descansemos felices abandonándonos al curso de la vida. Agotemos el agua turbia y podrida del pensamiento habitual y en el vacío fluirá la Gnosis y con ella la alegría de vivir”. Explica además que: “esta tensión continua de la mente, esta disciplina, nos lleva al despertar de la conciencia” y aclara que: “Si estamos comiendo y pensando en negocios es claro que estamos soñando. Si estamos manejando un automóvil y estamos pensando en la novia, es lógico que no estamos despiertos, estamos soñando; si estamos trabajando y estamos recordando al compadre o a la comadre, o al amigo, o al hermano, etc., es claro que estamos soñando”. Es claro que la distracción, la ausencia de atención, permitir que la mente viaje errante fuera del cuerpo físico y del “tiempo real”, estar sumergido en abstracciones mientras se realiza una actividad distinta, realizar varias actividades a la vez, todo ello en conjunto, conduce al sueño de la conciencia.

El Kalki Avatar, en el libro citado, narra la siguiente anécdota: “-Le preguntaron al maestro Bokujo: «¿Tenemos que vestir y comer todos los días? ¿Cómo podríamos escapar de este?» -El Maestro respondió:

-«Comemos, nos vestimos».

—»No comprendo» –dijo el discípulo.

«Entonces vístete y come» – dijo el Maestro.

“Esta es precisamente la acción libre de los opuestos: ¿Comemos, nos vestimos? ¿Por qué hacer un problema de eso?, ¿por qué estar en otras cosas mientras estamos comiendo y vistiendo? Si estas comiendo, come; y si estas vistiéndote, vístete, y si andas por la calle, anda, anda, anda; pero no pienses en otra cosa. Haced únicamente lo que estáis haciendo, no huyas de los hechos, no los llenes de tantos significados, símbolos, sermones y advertencias. Vívelos sin alegorías, con mente receptiva de instante en instante”.

Quien esto escribe, cuando empezó a estudiar con seriedad la Psicología Gnóstica, su instructor de Cuarto camino le recomendó que se dedicara a desarrollar la fuerza de atención, mediante ejercicios de estado de alerta. La instrucción práctica consistió en “darse cuenta de lo que entra y de lo que sale” por su aparato psíquico. Es claro que para realizar esta práctica se requiere vivir el presente, llevar a la práctica la filosofía de la momentaneidad. Para tal efecto, es preciso sujetar a la mente al cuerpo físico. Al inicio del ejercicio, el estudiante descubre que la mente viaja constantemente fuera del cuerpo. La mente oscila entre el pasado y el futuro, rara vez se encuentra en el cuerpo en “tiempo real”. Otra consecuencia o síntoma de la falta de atención en las personas es la falta de memoria o la nula o poca capacidad para escuchar.

El escritor norteamericano William Walker Atkinson, más conocido como Yogui Ramacharaka en “Serie de lecciones sobre Raja Yoga dice: “Podemos definir toscamente la atención diciendo que es la activa dirección de la mente a cualquier objeto». La palabra «atención» deriva de las latinas ad tendere, que significan «extender hacia». En la Psicología del despertar se habla de las cinco funciones psicofisiológicas: intelecto, emoción, movimiento, instinto y sexo. Cada una de ellas tiene su centro de gravedad, es decir, son cinco los centros de la máquina humana.

Pedro Demianovich Ouspensky, en su obra: “Fragmentos de una enseñanza desconocida, refiriéndose al centro pensante define la atención, como: “la dirección de la actividad del centro intelectual”, es decir, podemos afirmar que la atención es la dirección de la actividad, de la actividad de los centros y que: “el estudio de la atención hace posible distinguir el trabajo de las diferentes partes de los centros”. Los centros a los que se refiere Ouspensky, son las funciones psicofisiológicas: pensamiento, emoción, movimiento, instinto y sexualidad.

La Psicología de la auto realización enseña que de acuerdo con el Principio de Correspondencia, a la manera de los fractales de la Naturaleza, cada centro replica en sí mismo a los restantes. De tal manera que en cada centro se encuentra una parte intelectual o superior, una parte intermedia o emocional y una parte inferior, mecánica o instintiva-motor-sexual. De acuerdo con la Psicología del despertar de la conciencia, las tres partes de los centros están determinadas por el tipo de atención que se presta a determinado asunto. La parte mecánica trabaja con atención cero y en consecuencia trabaja solo con asociaciones mecánicas, la parte emocional de cada centro trabaja con atención plena. Los conocimientos derivados de este tipo de atención, son de carácter semi consciente. Sin embargo, existe la atención dirigida por el esfuerzo, el amor y la voluntad. Es la que resulta del acto de recuerdo de sí. Este tipo de atención es la que trabajan las partes superiores de cada centro. Con la práctica de la observación de sí, el estudiante de la Gnosis eterna y universal, evidencia que cada centro a su vez está dividido en tres partes: una mecánica, una emocional y una intelectual. En apoyo a lo anterior, los avances en Neurociencia han demostrado que el cerebro humano está dividido en tres y en dos partes. Existe una región más primitiva del cerebro: el denominado cerebro reptiliano, una parte emocional: el sistema límbico y una parte que es a la vez analítica y lógica, por un lado, en el hemisferio izquierdo de la corteza cerebral o neocórtex y otra parte, global, creativa y sintética, en el hemisferio derecho. Los centros, en particular, el centro intelectual, se divide en tres partes: mecánica, emocional e intelectual; pero a la vez, en dos partes: positiva y negativa.

José Jesús Leal en el capítulo titulado: “El centro intelectual” de su obra: Psicología del Despertar, explica las formas de recibir el conocimiento:

  1. “Un conocimiento puede ser recibido con atención cero, en este caso, se dice que el conocimiento cae sobre la parte más mecánica de un ser humano tal como ocurre en la humanidad mecánica, formándose asociaciones mecánicas como en el caso de los idiomas”.
  1. “Un conocimiento puede ser recibido con atención plena, en este caso se dice que el conocimiento está formado por asociaciones semi conscientes; de lo anterior se deduce que el ser humano tiene conocimientos más emotivos que intelectuales”.
  1. “Un conocimiento puede ser recibido con atención dirigida por la voluntad; de lo anterior se deduce que el hombre está creando asociaciones conscientes siempre y cuando esa atención dirigida se halle acompañada del acto de recuerdo de sí o íntima recordación de sí mismo”.

“Cuando una persona trabaja con atención dirigida, las demás partes de su centro intelectual colaboran en un todo armónico y es cuando decimos que el centro intelectual se ha encendido en su totalidad. No se trata absolutamente en pensar que estamos trabajando en el centro, ni que nos hallamos en estado de atención dirigida, ni de tensionar los músculos innecesariamente, para que exista atención dirigida y recuerdo de sí, lo único que se necesita es un porcentaje de Esencia libre, la voluntad y el amor”.

“Cuando un hombre se encuentra en la parte mecánica, o sea cuando se halla en estado de atención igual cero, decimos que se encuentra en el peor lugar de sí mismo. Cuando un hombre se halla en atención plena entonces decimos que se halla en la parte normal de sí mismo y finalmente cuando un hombre se halla en la parte intelectual de sí mismo o en estado de atención dirigida, decimos que se encuentra en su parte superior”.

“Los chispazos de genialidad de un ser humano corresponden a ciertos contactos con la parte intelectual de los centros. El hombre de cuarto camino trabaja sobre todo con esta parte, en estado de atención dirigida. La parte intelectual de los centros trabajan con H12; sin embargo las demás partes también trabajan con sustancias subordinadas a la parte intelectual de los centros. Mientras la parte intelectual crea, la parte emocional capta el sentido y la parte mecánica registra las palabras. Finalmente, en la parte intelectual el centro queda al servicio de la conciencia”.

Ouspensky en sus “Conferencias psicológicas” explica que: “La división de un centro en tres partes es muy simple. Una parte mecánica trabaja casi automáticamente; no requiere ninguna atención. El trabajo de la parte emocional requiere atención plena, pero en esta parte del centro la atención no requiere ningún esfuerzo. Es atraída y mantenida por el mismo asunto, muy a menudo a través de la identificación, que generalmente es llamada «interés», o «entusiasmo», o «pasión» o «devoción». La parte intelectual del centro intelectual incluye en sí misma una capacidad de creación, construcción, invención y descubrimiento. No puede trabajar sin atención, pero la atención en esta parte del centro debe ser controlada y mantenida allí por la voluntad y el esfuerzo”.

La atención mecánica, se define en el trabajo psicológico gnóstico, como: atención cero. Es una atención errante o la actitud de no prestar atención o vivir determinado momento sin atención. En los centros educativos de la educación mecanicista y cansona (la escuela, el colegio y la universidad), muchos docentes quieren que los alumnos presten atención, pero un tipo de atención a la fuerza, sin ningún tipo de motivación. Los docentes más competentes y dedicados se apoyan en la motivación. Esta es una forma de explicar la atención “plena” o emocional. De esta manera se explica que las personas prestan atención y por consiguiente: aprenden, solo aquellos conocimientos que les gustan, que les atraen. En el camino del despertar de la conciencia, por encima de la atención emocional, es necesario construir la atención dirigida. Por otro lado: es claro que al realizar esfuerzos por desarrollar la atención dirigida, esta no debe desperdiciarse en asuntos inútiles o triviales. La atención superior, es el tipo de atención que interesa desarrollar en la Psicología Gnóstica.

Para mantener la atención de manera continua, Ramacharaka propone el siguiente ejercicio: “interceptar gradualmente todo pensamiento o impresión del mundo externo, ‘del cuerpo, y aún de los mismos pensamientos, para concentrarse y meditar sobre el «Yo soy» pero sin decir «Soy esto» o «Soy aquello» o «Hago esto» o «Pienso aquello», sino simplemente: «yo soy «. Este ejercicio enfocará la atención en el centro mismo de la existencia interna y reunirá todas las energías mentales, en vez de dejar que se dispersen sobre las cosas externas. Un sentimiento- de paz, fuerza y poder será el resultado, porque la afirmación con el pensamiento en ella subyacente, es en el alto grado poderosa e intensa, porque es una afirmación de positiva y real existencia y una introspección del pensamiento hacia esta verdad”.

Ramacharaka advierte al respecto que: “a primera vista parece muy fácil, pero la práctica mostrará lo difícil que es sostener firmemente la atención. La mente propende a vagar y trasladarse de un objeto o asunto a otro, y será necesario mucha práctica para mantenerla en el punto conveniente”. Explica también Ramacharaka que: “el gran obstáculo para el eficaz uso de la voluntad en la mayoría de las personas, es la falta de habilidad para enfocar la atención. Los yoguis comprenden claramente este punto y muchos ejercicios de Yoga Raja están destinados a vencer esta dificultad. La atención es la prueba externa de la voluntad”.

Más adelante, Ramacharaka cita a varios autores que afirman que: «el esfuerzo de la atención es el fenómeno esencial de la voluntad”. “El primer paso hacia el desenvolvimiento de la voluntad consiste en el ejercicio de la atención”. En forma similar en “La práctica del Zen”, Chang Chen-Chi, anota que las dos primeras sugerencias de la práctica Zen son: “atender interiormente al estado de ánimo antes de que surja un pensamiento. Cuando surge un pensamiento, interrumpirlo instantáneamente y volver a la actitud de atención interior”. El venerable Zopa repite mucha la siguiente frase: » Ata con la cuerda de la atención el elefante de tu mente al poste del objeto de meditación». “Nuestra mente, que está acostumbrada a galopar en todas direcciones y sin control, es como un elefante desbocado y sin rumbo. A través del trabajo sobre sí le damos un punto de referencia hacia donde deberemos dirigir nuestra atención.

La división de la atención

Jean Vaysse, en su obra: “Hacia el despertar a sí mismo” y publicado en español por Ganesha, explica que: “esta atención de la que tenemos necesidad aquí es sin duda lo que más falta nos hace. Ella es de una índole particular que no tenemos habitualmente y que hasta ahora no conocíamos. La atención que tenemos de ordinario es una atención en un solo sentido, dirigida hacia lo que observamos. Con una atención de esta clase y la actitud que ella trae consigo, la observación, aplicada a uno mismo, permite un análisis elemental (el de la psicología corriente) pero no las constataciones integradas al conjunto que somos, tal como las buscamos. La atención que necesitamos es de otro nivel: aquella que, mientras la observación prosigue, toma en cuenta todo lo que somos: es una atención de doble sentido, una atención desdoblada: y ella trae consigo una actitud diferente de nuestra actitud habitual. No tenemos naturalmente una atención de este tipo, salvo por accidente en ciertos momentos de sorpresa o de peligro donde ella acompaña un vislumbre de conciencia; pero es posible tenerla “artificialmente” por un esfuerzo especial y puede ser desarrollada en nosotros mediante ejercicios apropiados”[7].

En este mismo orden de ideas, Jeanne de Salzmann, la gran guardiana de las enseñanzas de Gurdjieff y de Ouspensky, anota en su obra: “La realidad del Ser”, lo siguiente: “Debo reconocer que en mi estado habitual mi atención no está dividida. Cuando me abro a lo exterior, estoy naturalmente interesado. Mi atención está completamente tomada, estoy perdido en la vida, identificado. Toda mi capacidad de estar presente se pierde. Me pierdo, pierdo mi propio rastro, el sentimiento de mí mismo, mi existencia pierde su sentido. Entonces, el primer cambio requerido es una separación en la que mi atención se divide. Nuestro esfuerzo debe ser siempre claro: estar presente, que es el comienzo del recuerdo de sí. Cuando la atención se divide, estoy presente en dos direcciones, tan presente como pueda. Mi atención se dirige en dos direcciones opuestas y yo estoy en el medio. Es el acto del recuerdo de sí. Quiero mantener una parte de mi atención sobre la conciencia de pertenecer a un nivel superior y, bajo esa influencia, trato de abrirme al mundo exterior. Debo hacer un esfuerzo para permanecer relacionado, un esfuerzo de atención. Trato de conocer realmente lo que soy. Lucho por seguir estando presente, a la vez con un sentimiento de mí que se vuelve hacia una calidad mejor y con un sentimiento ordinario ligado a mi persona. Quiero ver y no olvidar mi pertenencia a esos dos niveles. Debemos ver dónde está nuestra atención. ¿Dónde está nuestra atención cuando nos recordamos de nosotros? ¿Dónde está nuestra atención en la vida? El orden sólo puede nacer cuando entramos en contacto directo con el desorden. No estamos en el desorden; somos el estado de desorden. Si miro lo que soy realmente, veo el desorden y donde hay un contacto directo, hay una acción inmediata. Comienzo a darme cuenta de que mi Presencia está donde está mi atención”.[8]

La atención consciente

La atención dirigida combinada con el recuerdo de sí, conduce a lo que en Psicología Gnóstica se denomina: El Tercer estado de conciencia. La atención consciente, nos lleva al estado de alerta. El estado de alerta exige vigilarnos con atención dirigida por el esfuerzo voluntad. Los estudiantes gnósticos bien saben que: “el estado de alerta es indispensable”. Samael Aun Weor, recomienda recurrentemente que hay que aprender a mantenerse en estado de alerta “como el vigía en época de guerra”, esto significa, aprender a prestar atención, como los custodios de valores monetarios, como los custodios del señor Presidente, del Primer ministro o del Rey o la Reina.

A quien se inicia en este tipo de trabajo, es natural que se le dificulte entender y vivenciar el profundo significado de la atención consciente. Algo que puede resultar ilustrativo es invitarlo a que se fije en la mirada de la mayoría de personas, en especial, cuando estas no se encuentren “haciendo nada”. Generalmente, encontrará que la mirada de las personas “está vacía” debido a que su atención es oscilante, es decir, es del tipo de atención mecánica. A continuación compare estos resultados con la mirada que tienen los niños menores de dos años de edad, con la mirada de la mayoría de animales, en especial la de los felinos o de un animal cuando está al acecho o cazando una presa. En estos casos, la mirada es distinta. Evidencia otro tipo de atención.

Samael Aun Weor, en su obra: “Educación Fundamental”, explica lo siguiente: “Si sabemos poner atención consciente podemos ahorrar energía creadora. Desafortunadamente los maestros y maestras no les enseñan a sus discípulos lo que es la atención consciente. Doquiera dirijamos la atención gastamos energía creadora (el ens seminis). Podemos ahorrar esa energía si dividimos la atención, si no nos identificamos con las cosas, con las personas, con las ideas. Cuando nosotros nos identificamos con las personas, con las cosas, con las ideas, nos olvidamos de sí mismos y entonces perdemos la energía creadora en la forma más lastimosa”. Identificarse implica, atarse, aferrarse, apegarse a las personas, partes del cuerpo, sentimientos, ideas, y objetos.

Finalmente, en su obra “Psicología revolucionaria”, el Avatar de la Era de Acuario, explica que: “El hecho concreto y definitivo de que el trabajo íntimo empiece con la atención concentrada en la observación plena de sí mismo, es motivo más que suficiente como para demostrar que esto exige un esfuerzo personal muy particular de cada uno de nosotros. Hablando francamente y sin ambages, aseveramos en forma enfática lo siguiente: Ningún ser humano podría hacer este trabajo por nosotros. No es posible cambio alguno en nuestra psiquis, sin la observación directa de todo ese conjunto de factores subjetivos que llevamos dentro”. Y más adelante, amplía sus explicaciones de la siguiente manera: “Observar y observarse a sí mismo son dos cosas completamente diferentes, sin embargo, ambas exigen atención. En la observación la atención es orientada hacia afuera, hacia el mundo exterior, a través de las ventanas de los sentidos. En la autoobservación de sí mismo, la atención es orientada hacia dentro y para ello los sentidos de percepción externa no sirven, motivo éste más que suficiente como para que sea difícil al neófito la observación de sus procesos psicológicos íntimos. El punto de partida de la ciencia oficial en su lado práctico, es lo observable. El punto de partida del trabajo sobre sí mismo, es la autoobservación, lo autoobservable”.

Y en otro apartado de dicha obra enfatiza en que: “La observación de sí que es un ciento por ciento activa, es un medio de cambio de sí, mientras el conocer, que es pasivo, no lo es. Ciertamente conocer no es un acto de atención. La atención dirigida hacia dentro de uno mismo, hacia lo que está sucediendo en nuestro interior, si es algo positivo, activo… se necesita incuestionablemente de una atención dirigida intencionalmente hacia adentro de sí mismo; no de una atención pasiva. La atención dinámica proviene realmente del lado observante, mientras los pensamientos y las emociones pertenecen al lado observado. Todo esto nos hace comprender que el conocer es algo completamente pasivo y mecánico, en contraste evidente con la observación de sí que es un acto consciente. No queremos con esto decir que no exista la observación mecánica de sí, más tal tipo de observación nada tiene que ver con la autoobservación psicológica a que nos estamos refiriendo”.

[1] Lannes, Henriette. 2011. Dentro de la pregunta. Madrid, Ganesha, 33

[2] Lannes, Henriette, 34, 35

[3] Gurdjieff, George I. 2004. Barcelona. Editorial Sirio, 30

[4] Lannes, 35

[5] Lannes, 36

[6] Lannes, 36, 37

[7] Vaysse, Jean. 1992. Hacia el despertar a sí mismo –Aproximación a la enseñanza dejada por Gurdjieff. Buenos Aires. Ganesha, 55

[8] Salzmann, Jeanne. 2011. La realidad del Ser – El cuarto camino de Gurdjieff. Madrid. Ganesha/Gaia, 44