El poder de la oración

Introducción

“Gozoso en la esperanza, sufrido en la tribulación, sé constante en la oración”. El Señor nunca desprecia la oración del humilde”.

Entre los significados del DRAE para la palabra oración, seleccionamos las siguientes: “Súplica, deprecación, ruego que se hace a Dios o a los santos”. “Elevación de la mente a Dios para alabarlo o pedirle mercedes. Se entiendo por deprecación a un ruego, súplica, o petición. En Wikipedia encontramos que, en su significado espiritual o religioso, la palabra oración,significa: “el esfuerzo de comunicarse con Dios, un santo o un difunto, ya sea para ofrecer pleitesía, hacer una petición o simplemente expresar los pensamientos y las emociones personales”.

Sin embargo, Orígenes, en su “Tratado de la oración”, explica que si bien el significado más común para la palabra es el de plegaria, nos advierte que tiene otro significado, el de voto o promesa. Orígenes cita como ejemplo el voto de Ana en el primer libro de Samuel: “ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.” (I S. 1:10-11).

Los estudios gnósticos enseñan que hay muchos tipos de oraciones y que también varían de acuerdo con su finalidad. El presente trabajo, es una recopilación de las enseñanzas de diversos maestros espirituales reconocidos por el Gnosticismo contemporáneo y tiene la finalidad desde el punto de vista de la Gnosis la de proporcionar la más amplia explicación acerca de la oración y su enorme poder espiritual. A continuación iniciamos con algunos comentarios, enseñanzas y explicaciones de la fundadora de la Sociedad teosófica, la V.M. Helena Petronila Blavatsky.

La Oración

“Uno de los principales elementos de las religiones exotéricas. Si leemos y meditamos bien las siguientes palabras de San Mateo, encontraremos en ellas la norma fiel que ha de guiarnos en la oración: “Mas tú, cuando orares, entra en tu cámara, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público… No os asemejéis a ellos (a los gentiles), porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que se lo pidáis” (VI, 6-8). –El significado de este pasaje es que, una vez concentrados en nosotros mismos y cerradas las puertas de los sentidos a toda suerte de impresiones exteriores, fijemos nuestro pensamiento en el Espíritu de Dios que mora en el sagrario de nuestro corazón, en nuestro ser interior, único Dios que podemos conocer, procurando con perseverante esfuerzo elevarnos a Él y obrar siempre de acuerdo con su voluntad, con el designio divino”.

“Así, pues, el verdadero teósofo, en vez de orar ante seres creados y finitos y de dirigir sus preces a lo Absoluto, que es una pura abstracción, trata de reemplazar la oración, vana y estéril, con actos meritorios y buenas acciones, ajenas por completo a todo interés personal, tanto a lo que se refiere a la vida presente como a la futura. La oración, tal como generalmente se entiende, paraliza la actividad y destruye en el hombre la confianza en sí mismo. Por otra parte, si una persona consigue un bien moral o material con sólo dirigir sus ruegos a un Dios o a un santo, ¿de qué recompensa es merecedor en perfecta justicia? Además, ¿a qué pedir nosotros, pobres ignorantes, gracias y dones a una Divinidad omnisciente, que, como tal, sabe mucho mejor que nosotros nuestras necesidades?

Esta reflexión es de mayor peso aun si tenemos en cuenta que las más de las veces la oración obedece a móviles puramente egoístas, puesto que pedimos con afán favores personales que redundan en daño de nosotros mismos o en grave perjuicio de nuestro prójimo. He aquí en qué términos se expresa Mr. Leadbeater sobre este punto: “Yo mismo siento aun, como teósofo, lo que siempre sentí como sacerdote de la iglesia cristiana: que rogar a Dios en favor de uno mismo o para lograr alguna cosa personal, implica falta de fe en El, pues denota claramente que Dios necesita que le digan lo que conviene a sus hijos. Jamás me sentí tan seguro de lo que más me convenía, que me pudiera yo creer en disposición de dictárselo al supremo Gobernador de cielos y tierra. Siempre me ha parecido que Él lo sabía mucho mejor que yo, y que, siendo Padre amoroso, ya hacía por mí cuanto podía hacerse, sin necesidad alguna de mis súplicas, con tanta más razón cuanto mis peticiones podían probablemente ir encaminadas al logro de un deseo que en modo alguno me conviniese”. (Véase: Inspiración, por Leadbeater, en el Loto Blanco de julio y agosto de 1917). Además, suponiendo que uno rece sus oraciones con verdadera devoción, y no de uno modo rutinario, maquinal y con ánimo distraído (que es lo más frecuente), la inmensa mayoría de las preces sólo sirven para halagar y satisfacer la condición egoísta, codiciosa y pedigüeña de los falsos devotos, que, como decía Ruiz de Alarcón:

“Tanto la intención cruel
sólo a este fin enderezan,
que si el Padrenuestro rezan,
es porque piden con él.”

“Por último, ¿no es un notorio contrasentido y además una falta de sumisión a la voluntad divina formular peticiones y más peticiones conforme a nuestro propio gusto, cuando por otra parte, en la oración dominical, decimos a nuestro Padre celeste: “Hágase tu voluntad”? -La palabra “oración”, además del significado que generalmente se le da de ruego o petición, significaba principalmente en otro tiempo invocación o encanto. El mantra, o sea la oración rítmica cantada de los brahmanes, tiene precisamente este sentido”.

“Para el teósofo y el ocultista, la oración no es una súplica o una petición; es más bien un misterio, un proceso oculto mediante el cual los pensamientos y deseos finitos y condicionados se transforman en voliciones espirituales y en voluntad. Tal proceso se denomina “transmutación espiritual”. La intensidad, la vehemencia de nuestras ardientes aspiraciones, cambian la plegaria en “piedra filosofal”, que transmuta el plomo en oro. Nuestra “oración de voluntad” se convierte en fuerza activa y creadora, que produce efectos de acuerdo con nuestros deseos. El poder de la voluntad se convierte en un poder viviente”. (Tomado del Glosario teosófico)/p>

HPB dice además en el tomo II de “Isis sin Velo“: “La oración es poderoso estímulo de la intuición, porque es anhelo y todo anhelo actualiza voluntad. Por otra parte, las emanaciones magnéticas del cuerpo, durante los esfuerzos físicos y mentales, determinan la autosugestión y el éxtasis. Plotino aconseja orar en soledad y apartamiento para mejor conseguir lo que se pide. Platón daba también el mismo consejo, diciendo que “la oración había de ser silenciosa en presencia de los seres divinos, hasta que aparten éstos la nube de los ojos del orante y le permitan ver con la luz que de ellos irradia”. Apolonio de Tyana se retiraba en secreto para “conversar” con Dios, y siempre que sentía necesidad de contemplación se arrebujaba en su blanco manto de lana”.

Jorge Adoum, en su obra: “La magia del verbo”, expone que: “Hablar es crear. Este es el objetivo de la oración. Pero ¿qué es la oración?, y ¿para quién es la oración?, y ¿para qué es la oración? Explica además el Mago Jefa que: “Orar significa hablar, oración es discurso, ruego y súplica. En gramática es un conjunto de palabras que expresan un conjunto cabal. Entonces, oración es invocación o una llamada a alguien en su auxilio, por medio de la palabra o verbo, y la palabra es el conjunto de varios sonidos”. Continúa explicando el Dr. Adoum que: “La oración es la vocalización de una o más palabras que salen, por necesidad, del corazón, para producir por medio de la ondulación de tono un efecto en nuestro organismo, o en los demás seres. Las letras son nombres de entidades divinas que efectúan estas vibraciones u ondulaciones que necesitamos, por medio de la aspiración y la respiración. Hasta el suspiro es una oración. Hasta el silbido es una oración que eleva la mente a cierto grado en el que la percepción espiritual es más intensa”.

“Estas palabras sagradas que producen estos efectos son llamadas mantram por los yoguis. Estas palabras crean por medio del ritmo y la nota clave de cada persona. El Íntimo, según nuestros puros pensamientos y aspiraciones, puede darnos la verdadera pronunciación de las palabras sagradas”.

En forma similar, Eliphas Levi en su obra: “El libro de los esplendores”, escribió: “El sabio, discreto vigilante, percibe esta manifestación, ve desde la tierra luces de lo alto. Es por dos ventanas de arriba que el Espíritu celeste desciende en los seres de aquí abajo”.

Y en “La clave de los grandes misterios, el mismo abate Constant, afirma: “El acto de esperanza es la oración. La oración es la expansión del alma en la sabiduría y el amor eternos. Es la mirada del espíritu hacia la verdad, es el suspiro del corazón hacia la suprema belleza. Es la sonrisa del niño hacia su madre. Es el murmullo del bien amado que se inclina hacia los brazos de su bien amada. Es la dulce alegría del alma amorosa que se diluye en un océano de amor. Es la tristeza de la esposa en la ausencia de su esposo. Es el suspiro del viajero que piensa en su patria. Es el pensamiento del pobre, que trabaja para alimentar a su esposa y sus hijos”.

Alphonse Lois Constant, continúa diciéndonos: “Oremos en silencio y elevemos hacia nuestro Padre desconocido una mirada de confianza y de amor; aceptemos con fe y resignación la parte que El nos ha dado en las penurias de la vida, y todos los latidos de nuestro corazón serán palabras de oración. ¿Acaso tenemos necesidad de mostrar a Dios aquellas cosas que le pedimos y El no conocerá lo que nos es necesario? ¡Si lloramos, ofrezcámosle nuestras lágrimas; si estamos alegres, ofrezcámosle nuestra sonrisa; si Él nos golpea, bajemos la cabeza; si Él nos acaricia, durmamos entre sus brazos!”

“Nuestra oración llegará a ser perfecta cuando oremos sin saber que lo estamos haciendo. La oración no es un clamor que ensordece los oídos, es un silencio que penetra en el corazón. Dulces lágrimas vienen a humedecer los ojos, y los suspiros se escapan como el humo del incienso. En ella, nos sentimos presa de un amor inefable por todo lo que es bondad, verdad y justicia; una vida nueva palpita en ella y no tememos el morir, pues la oración es la vida eterna de la inteligencia y el amor, es la vida de Dios sobre la Tierra. ¡Amarse los unos a los otros, he aquí la ley y los profetas! Meditad y comprended estas palabras. ¡Y cuando las hayáis comprendido no leáis más, no busquéis más, no dudéis más, amad! ¡No seáis más sabios, no seáis más eruditos, amad! Esta es toda la doctrina de la verdadera religión; religión significa caridad y Dios mismo no es sino amor”.

Maurice Nicoll, en su obra: “El nuevo hombre” comenta: “Los evangelios hacen tantas referencias a la oración, que conviene reunir unas cuantas para procurarse una idea de lo que Cristo enseñaba acerca de su significado y de las condiciones que son necesarias para recibir una respuesta. La oración se dirige hacia algo que está por encima del hombre, algo que se encuentra en un nivel superior a uno mismo. Ya hemos visto que, según se les emplea en los Evangelios, el lenguaje de las parábolas transmite un sentido desde un nivel superior a uno inferior. La oración es la transmisión de un significado de un nivel inferior a uno superior. El primer caso es la comunicación del cielo a la Tierra; el segundo es de esta a aquel. Ya que hemos visto lo difícil que es el que lo superior se comunique con lo inferior, no deberá sorprendemos el hallar una dificultad similar para que esto se comunique con aquello. Y es que no hay contacto entre los dos niveles”.

Más adelante explica que: “en vista de las dificultades que hay para establecer comunicación entre los niveles inferior y superior podemos comprender que el contacto directo con Dios no es cosa tan fácil como creen algunas personas religiosas. Estas a menudo piensan que pueden tomar contacto con un nivel superior, o sea con Dios, permaneciendo lo que son. No advierten que para lograr este vinculo tienen que cambiar de manera de ser, tienen que ser diferentes”. Nicoll, afirma además que: “Únicamente el hombre interior del individuo es quien puede obtener respuesta a las oraciones y comunicarse con un nivel superior. El aspecto externo y mundano del hombre, el hombre presumido, no puede orar”.

En la obra citada, el Dr. Nicoll, explica además el pasaje del Evangelio, narrado en Marcos 9 y en el que se explica cómo sana Jesús a un endemoniado y porqué sus discípulos que lo habían intentado ya, no pudieron curarlo. “hay un caso en el que Jesús mismo se refiere a las dificultades que hay para curar cierta clase de enfermedad y dice que se precisa mucha oración y mucho ayuno antes de poder intentar la curación”.

El gnóstico que aprende a combinar la meditación con la oración, incuestionablemente puede establecer contacto, objetivo y consciente con los dioses de la Naturaleza. Antes de empezar las prácticas de oración y meditación combinadas, debe aprender a relajar bien su cuerpo. En su obra: “El Cristo Social, el Venerable Maestro Samael Aun Weor, afirma lo siguiente: “En el mundo de las inquietudes espirituales se habla mucho de materializaciones de mahatmas, esas materializaciones son posibles con el ayuno, más la meditación y la oración”.

Hay que perseverar en la oración; perseverar en el partimiento del pan y del vino. Retirarse de las idolatrías y herejías; hollar la senda de la santidad y hacer las primeras obras buenas para subir al Padre y recibir el Espíritu Santo. “Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.

El Kalki Avatar, explica en su obra: “Mensaje supremos de Navidad 1967-1968”, lo siguiente: “el místico por medio de la oración y de la meditación consigue el ascenso de algunas flamas sagradas por el canal medular”. Asimismo, en el “Tratado de Medicina oculta” indica: “normalmente no se explica por qué Jesús, el Cristo, y sus discípulos curaban con la sola imposición de manos, la oración y ungiendo con crisma. La respuesta subyace en el poder del fuego serpentino y la eliminación de los agregados psicológicos, es decir, en el avance que tenían dentro del camino que lleva al Padre.

El Venerable Maestro Huiracocha, en su obra: “La Iglesia Gnóstica” explica lo siguiente: “En las oraciones bien sentidas, vibra la sustancia de Cristo. Los siete rishis sagrados, enseñaban a sus discípulos a orar como sigue: Tú, Logos solar, que eres la base de todo amor, penetra en mí, ilumíname y hazme progresar porque, sin ti, Logos Solar, nada puede tener existencia… Los rishis fueron los que enseñaron los grandes mantrams de la iniciación. Zaratustra habla también de la sustancia solar que es Dios en sí. Francisco de Asís, ora en su montaña sagrada diciendo: Loor a ti, Oh Señor, con todas tus criaturas y sobre todo, a nuestro hermano el Sol. Él labora y Tú, Señor, El que alumbra en Él. Él es hermoso e irradiante como símbolo tuyo, Oh Altísimo”.

Jorge Adoum en su obra: “Del sexo a la divinidad o historia y misterio de las religiones” explica que en las personas en las que el cuerpo está bien equilibrado con el espíritu, “la vida es una oración” y que en los tiempos antiguos, alegorizados por el Paraíso terrenal, “el dador de vida estaba en ellos y ellos estaban en él”.

Explica además el Dr. Jorge Elías Adoum, en la obra citada, que: “El sacrificio al fuego «y del fuego», la oración, la invocación y todas las ceremonias que acompañan al sacrificio vienen siendo practicados hasta nuestros días por todas las religiones del mundo. El sacerdote védico y el brahmánico tienen la creencia de que los señores invisibles y las almas de los antepasados asisten durante el sacrificio mediante el fuego, acompañado con los cánticos y oraciones”.

En consonancia con los principios gnósticos relativos a la sexualidad sagrada, el Mago Jefa explica que: “La más santa oración y la más sagrada de las funciones es la sagrada unión sexual para la generación y, a continuación, para la regeneración. Ningún acto puede ser más santo que el que imita a la Deidad. Ser como Dios, obrar como Dios, es la base de todas las religiones y de la iniciación”.

En forma similar, Arnoldo Krumm Heller, explica en su obra “Logos Mantram Magia“, lo siguiente: “declaro que para mí en la vocalización, en el uso de los mantrams y la oración, mediante el despertar de las secreciones sexuales, resido el único camino de llegar a la meta y todo lo demás, que no sea por aquí, es perder lastimosamente el tiempo”. Afirma además el citado maestro que los senderos que conducen al lenguaje de la luz, son: “fe, conocimiento de sí mismo, infantilismo, modestia, oración”.

Hay necesidad de que el iniciado ore diariamente a Dios. Toda oración debe ir acompañada de una copa de vino y de un pedazo de pan. “Haced esto en memoria mía”, dijo nuestro Divino Salvador. En su obra: “Las Siete palabras“, el Avatar de la Era de Acuario, explica lo siguiente: “orad siempre, hermanos míos, y luego partid el pan y bebed el vino. Esta solemne enseñanza se la debo al ángel “AROCH”, ángel de mando. Cada persona puede, a solas, orar y perseverar en el partimiento del pan y del vino. El pan y el vino se pondrán siempre sobre un paño limpio y perfumado. El pan y el vino solo se pueden llevar a la boca después de la oración. Con el pan y con el vino entran a nuestro organismo humano billonadas de átomos crísticos que viene a despertarnos todos nuestros poderes ocultos. La oración se hace siempre de rodillas. Hay que saber orar: orar es conversar con Dios”.

“Cuando el ángel Aroch, ángel de mando, me enseñó esta clave maravillosa de la unción gnóstica, también me enseñó a orar. Son indecibles aquellos instantes inefables en que el ángel Aroch, en figura de niño, de rodillas y con las manos juntas sobre el pecho, levantaba sus ojos purísimos hacia el cielo. Su rostro parecía de fuego en aquel instante, y lleno de amor profundo exclamaba: “Señor, Señor, no me dejes caer, no me dejes salir jamás de la luz, etc.”. Luego partió el pan y nos dio a comer, y escanció dentro de una pequeña jarra de plata, el vino, lo sirvió entre algunas copas y nos dio a beber.

Postura de la oración

Ya se recomendó hacer la oración de rodillas. A este respecto, el V.M. Huiracocha, en “La Iglesia Gnóstica” explica que: “Los orientales toman, para sus oraciones, una posición difícil de imitar por nosotros en la que esconden los pies para que la corriente terrestre no pase a través de ellos. Quieren evitar la realidad de la Tierra y hacer en sí una abstracción para ser sólo mundo suprasensible, fuera de los sentidos. Los occidentales, en cambio, al mismo tiempo que elevamos nuestras oraciones a lo invisible, a lo alto, a Dios, doblamos la rodilla para recibir la corriente terrena, pues solo en la conjunción armónica de esos dos mundos se encuentra la luz, la iniciación, la redención…”

En una pagoda budista de la China los monjes, le enseñaron al V.M. Samael, una forma muy especial de oración, una asana o postura sagrada para pedir al Buda íntimo y de hecho a la Madre cósmica particular del Buda íntimo.

Indicación: Primero: arrodíllese; Segundo, siéntese sobre sus talones al estilo musulmán; Tercero, abra sus brazos en cruz; Cuarto, orando a la Madre Divina, inclínese con los brazos abiertos hacia adelante y hacia atrás, pero permaneciendo sentado firmemente sobre los talones.

Manos en aspas

El Buda Maitreya explica que, ya siendo un iniciado de Misterios mayores, en cierta ocasión en un templo sagrado, le ocurrió lo siguiente: “sentado con mucha humildad crucé mis brazos sobre el pecho para asistir a la ceremonia final. Desafortunadamente, yo tenía la pésima costumbre de cruzar los brazos en forma tal que el izquierdo quedaba sobre el derecho. “Así no debéis cruzar los brazos” -me dijo un adepto del templo – y luego añadió: “El derecho debe ir sobre el izquierdo“. Yo obedecí sus indicaciones. ¿Habéis visto sarcófagos egipcios? Los brazos de los difuntos cruzados sobre el pecho ilustran estas afirmaciones. Cualquier cráneo entre dos canillas o huesos de muerto, como señal de peligro, dice lo mismo. Hacer la voluntad del Padre, así en los cielos como en la Tierra, morir en el Señor, es el hondo significado de tal símbolo…

En otras entradas continuaremos con el estudio de la oración. Abordaremos el tema de la oración consciente, diferentes tipos de oraciones, oraciones a la Madre Divina y al Padre interno. Dedicaremos una apartado especial al Padre Nuestro.

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