La conciencia y algunas definiciones de Gnosis

Introducción:

En este sitio:: gnosis Guatemala y para bien de la Gran Causa, consideramos importante, trasladar algunas definiciones de la Gnosis. Hemos seleccionado algunas de autores no gnósticos que escriben acerca de esta sublime sabiduría. Entre los autores seleccionados, hay algunos académicos reconocidos que realizan trabajos de investigación en universidades de gran prestigio en el mundo.

Los académicos de los que seleccionamos citas, se han especializado en el estudio teórico de la Gnosis antigua. La última definición que anotaremos, es la que aparece en el Mensaje de Navidad 1974-1975 del Kalki Avatara de la Era de Acuario: Samael Aun Weor y que lleva el título de: La Doctrina Secreta de Anahuac.

A leer la presente entrada, se podrá concluir que hay un concepto que resulta sumamente importante para entender qué es gnosis y qué se persigue con los estudios gnósticos. Este concepto crucial para el estudiante gnóstico, es la conciencia.

Concepto y definiciones de Gnosis

Antes de entrar a definir la palabra Gnosis, consideramos esencial, acudir al diccionario de la lengua para clarificar este concepto. En el diccionario de la Real Academia Española, encontramos lo siguiente: “gnosis. (Del gr. γνῶσις, conocimiento). 1. f. Conocimiento absoluto e intuitivo, especialmente de la divinidad, que pretendían alcanzar los gnósticos.

De la palabra gnosis, derivan muchas otras palabras. Por ejemplo, dos palabras derivadas de Gnosis, son:
gnoseología. (Del gr. γνῶσις, -εως, conocimiento, y -logía). 1. f. Fil. Teoría del conocimiento. Un poco más amplia la explicación del significado de gnoseología, la encontramos en el Diccionario Panhispánico de dudas, en el que se lee lo siguiente: gnoseología. ‘Teoría del conocimiento’: … Este sustantivo, así como el cultismo gnosis (‘conocimiento absoluto, especialmente de la Divinidad’), proceden de la voz griega gnosis (‘conocimiento’). Aunque en el caso de otros cultismos que empiezan por gn- se aceptan las variantes sin g- (gnetáceo/netáceo, gnómico/nómico, etc.; → g, 2.1.3), las voces gnosis, gnoseología y su derivado gnoseológico no admiten su escritura sin g-, posiblemente para evitar su confusión con nosología y nosológico, de diferente etimología y significado (→ nosología).

También en el DRAE, encontramos: diagnosis. (Del gr. διάγνωσις, conocimiento). 1. f. Acción y efecto de diagnosticar. 2. f. Biol. Descripción característica y diferencial abreviada de una especie, género, etc. 3. f. Med. diagnóstico (‖ arte o acto de reconocer una enfermedad).

Hemos visto ya que en el DRAE se define Gnosis así: “Conocimiento absoluto e intuitivo, especialmente de la divinidad”. Y en el Panhispánico de dudas, como: “conocimiento absoluto, especialmente de la Divinidad”.

Asimismo, en el Diccionario Práctico del Estudiante, también publicado por la Real Academia Española –RAE, se lee: “conocimiento absoluto e intuitivo de las cosas divinas, especialmente de la divinidad misma”.

José Montserrat Torrents, en su versión de El Evangelio de Judas, Editorial EDAF, define en sentido estricto a la Gnosis, así: “conocimiento religioso reservado a una élite”. Montserrat Torrents, es un académico catalán, una autoridad de reconocido prestigio internacional en el estudio y conocimiento del copto. Doctor en Teología y catedrático de la Universidad de Barcelona.

Stephan A. Hoeller, en su libro: Jung Gnóstico y los Siete Sermones a los muertos, de Editorial Sirio, da en el glosario de la obra, la siguiente definición de la Gnosis: “conocimiento espiritual al que se accede a través de la intuición”.

En el capítulo titulado: “¿Qué son los gnósticos?”, del libro citado, Hoeller, expone lo siguiente en relación con los gnósticos: “no eran miembros de una secta ni de una nueva religión, como afirmaban sus detractores, sino personas que compartían una cierta actitud frente a la vida. Puede decirse que esta actitud consistía en la convicción de que el conocimiento personal, directo y absoluto de las auténticas verdades de la existencia es accesible a los seres humanos y, más aún, que la adquisición de dicho conocimiento siempre debe constituir la realización suprema de la vida humana”.

“Este conocimiento, o Gnosis, no era racional ni científico, ni siquiera era considerado como un conocimiento filosófico de la verdad, sino como un saber que surgía en el corazón de una forma intuitiva y misteriosa y, por ello, en al menos uno de los textos gnósticos (el Evangelio de la verdad) es denominado Gnosis Kardias, el conocimiento del corazón”.

“Evidentemente se trata de un concepto religioso que es a la vez sumamente psicológico, ya que el significado y el propósito de la vida no es ni la fe –con su énfasis en la certeza ciega de la existencia de Dios y su igualmente ciega represión- ni las buenas obras, sino el discernimiento y la transformación interior, para decirlo en pocas palabras, un proceso psicológico profundo”.

Philip Gardiner en la introducción a su libro: Gnosis el Secreto del templo de Salomón revelado, de ediciones Obelisco, dice lo siguiente:

“Son muchas las personas que no comprenden lo que significa la palabra gnosis; otras creen que significa simplemente conocimiento, y lo dejan ahí. Sin embargo, existe un significado más profundo. Es una palabra que da origen al título de gnóstico, o alguien que tiene un conocimiento especial. La verdadera definición del término gnosis es la experiencia mística directa de lo Divino en el yo. Es la realización de nuestra verdadera naturaleza, y no se puede discernir mediante un dogma o una doctrina intelectual, sino sólo a través de la experiencia”.

David Grez en la introducción a la versión de Los Evangelios Gnósticos de Editorial Sirio, escribió lo siguiente: “el nombre lo tomaron de la palabra gnosis, vocablo griego que significa conocimiento. Este término había sido ya empleado por diversas corrientes de la filosofía griega, sobre todo por los platónicos y los pitagóricos”.

“Con esta expresión designaban ellos al conocimiento verdadero de la esencia de algo, por oposición al conocimiento de las apariencias de las cosas, sometido a los vaivenes del cambio. Es decir que el término gnosis exige un objeto al que referirse. Ese objeto en la mayoría de los textos gnósticos es Dios”.

“La gnosis sería, pues, el conocimiento de Dios o de alguna propiedad de Dios, pero se trata de un conocimiento inmediato y absoluto, es decir, que es recibido a la manera de una revelación o una visión, sin necesidad de sucesivas y progresivas deducciones del entendimiento. Por tanto, es un conocimiento muy alejado de la manera racional y cartesiana a la que los europeos modernos estamos acostumbrados”.

Más adelante dice: “los gnósticos creían en la posibilidad de alcanzar un conocimiento completo de la verdad mediante un despertar o una revelación inmediata, que ampliaría sus capacidades de comprensión hasta límites insospechados…”

Para Henri-Charles Puech, auténtica eminencia en la materia, profesor de estudios gnósticos y maniqueos; en su libro: En torno a la Gnosis, publicado por Taurus, el significado de Gnosis, sería “una experiencia interior mediante la cual, durante una iluminación que es regeneración y divinización, el hombre se reapropia de su verdad, se rememora y recupera la conciencia de sí, es decir, la conciencia de su auténtica naturaleza y origen; y, a través de esa recuperación, se conoce o se reconoce en dios, conoce a Dios y aparece ante sí mismo como emanado de Dios y ajeno al mundo…”

Elaine Pagels, una prestigiada autoridad mundial en investigación de la Gnosis antigua, en la introducción a su libro: Los evangelios gnósticos, publicado por Editorial Crítica, afirma lo siguiente: “actualmente, a estos cristianos se les llama “gnósticos”, del griego gnosis, palabra que suele traducirse por “conocimiento”. Porque del mismo modo que a aquellos que dicen no conocer nada sobre la realidad última se les denomina “agnósticos” (literalmente: “que no conocen”), a la persona que sí afirma conocer tales cosas se le llama “gnóstica” (“conocedora”).”

“Pero gnosis no significa principalmente conocimiento racional. La lengua griega establece una distinción entre el conocimiento científico o reflexivo (“él conoce o sabe matemáticas”) y el conocimiento a través de la observación o la experiencia (“él me conoce”), que es la gnosis. Tal como la utilizan los gnósticos, podríamos traducirla por “intuición”, porque gnosis entraña un proceso intuitivo de conocerse a uno mismo. Y conocerse a uno mismo, decían ellos, es conocer la naturaleza y el destino humano”.

“Según el maestro gnóstico Teodoro, que escribía en Asia Menor hacia 140-160, el gnóstico es aquel que ha llegado a entender “quiénes éramos y en qué nos hemos convertido; dónde estábamos… hacia dónde nos apresuramos, de qué se nos está librando; qué es el nacimiento y qué es el renacimiento”. Sin embargo, conocerse a uno mismo, en el nivel más profundo, es al mismo tiempo conocer a Dios, este es el secreto de la gnosis”.

“Otro maestro gnóstico, Monoimo, dice: abandonad la búsqueda de Dios y la creación y otros asuntos de parecida índole. Buscadle tomándoos a vosotros mismos como punto de partida. Averiguad quién hay dentro de vosotros que se adueña de todo y dice: “mi Dios, mi mente, mi pensamiento, mi alma, mi cuerpo”. Averiguad las fuentes del pesar, del gozo, del amor, del odio… Si investigáis cuidadosamente estas cuestiones, las encontraréis en vosotros mismos”.

Finalmente, el Kalki Avatara de la era de Acuario, Samael Aun Weor, en el capítulo titulado Antropología Gnóstica de su libro: la Doctrina Secreta de Anahuac, explica lo siguiente “hablando muy francamente y sin ambages, diremos: la Gnosis es un funcionalismo muy natural de la conciencia, una “Philosophia perennis et universales”. Incuestionablemente, Gnosis es el conocimiento iluminado de los misterios divinos reservados a una élite”

En íntima relación entre la Gnosis y la conciencie, hemos leído que Hoeller escribe acerca de un conocimiento personal, directo y absoluto que conlleva un proceso psicológico profundo. Gardiner, hace referencia a la experiencia mística directa. Por su lado, Grez, nos habla de alcanzar el conocimiento de la verdad, mediante el despertar. Puech por su parte se refiere a que en la Gnosis se busca recuperar la conciencia de sí, la conciencia de la auténtica naturaleza y origen. Mientras Pagels habla de un proceso para conocerse a uno mismo. Cita a Teodoro quien reafirma que el secreto de la Gnosis es conocerse a uno mismo, que en el nivel más profundo equivale a conocer a Dios. Este planteamiento, según Pagels, lo refuerza Monomio al afirmar que la búsqueda de Dios, se encuentra en nosotros mismos.

Samael Aun Weor, también enfatiza en que los métodos de la Gnosis implican “ una serie coherente , clara, precisa, de elementos fundamentales verificables mediante la experiencia mística directa. También afirma que la Gnosis es un funcionalismo de la conciencia. Pero, ¿qué es la conciencia?

Para responder, nuevamente acudimos al DRAE, que da las siguientes definiciones: 1. f. Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta. 2. f. Conocimiento interior del bien y del mal. 3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas. 4. f. Actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto. 5. f. Psicol. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.

Para los gnósticos, la conciencia es experiencia, es la experiencia del ciclo o la experiencia vivida por la esencia, por el alma humana. La conciencia y el conocimiento de sí son indispensables para lograr la Gnosis.

Sin embargo, los estudios gnósticos de todos los tiempos, explican claramente, que la conciencia se encuentra dormida en el ser humano. La conciencia se encuentra atrapada entre los elementos indeseables de nuestra conducta. De ahí que el mensaje gnóstico se oriente hacia el despertar de la conciencia.

A este respecto, Samael Aun Weor, afirma en La Doctrina Secreta de Anahuac que: “la esencia, la conciencia, embutida, embotellada, enfrascada entre los diversos elementos que constituyen el mí mismo, el ego, desafortunadamente se procesa dolorosamente en virtud de su propio condicionamiento”.

Disolviendo al yo, la esencia, la conciencia despierta, se ilumina, se libera, entonces deviene como consecuencia o corolario el auto-conocimiento, la auto-gnosis.

Indubitablemente, la revelación legítima tiene sus basamentos irrefutables, irebatibles en la autognosis.

La revelación gnóstica es siempre inmediata, directa, intuitiva. Excluye radicalmente a las operaciones intelectuales de tipo subjetivo y nada tiene que ver con la experiencia y ensamble de datos fundamentalmente sensoriales”.

Terminamos esta entrada con esta otra frase de Samael Aun Weor: “conocerse a sí mismo es haber logrado la identificación con su propio Ser divinal”.

El Águila

El águila imperial
Majestuosidad y poder del Ser

El Águila desde siempre se ha utilizado para simbolizar lo real y majestuoso por excelencia, tanto en la Tierra como en el Cielo. O también como símbolo de poder, en la enseña principal de algunos ejércitos modernos o del pasado, como la legión romana, por ejemplo. Asimismo queda trazada con las líneas imaginarias que forman las estrellas de la constelación del Águila: constelación septentrional de la Vía Láctea.

Se asocia al Evangelio de Juan y al elemento aire. Volando, en plena libertad, por los acantilados en amplios círculos, es para la mayoría de
los indígenas de América del Norte, el símbolo del
Gran Espíritu (Wakan-Tanka), manifestándose en los tres mundos: el Supramundo, el Mundo Terrenal y el Inframundo, que ellos consideran circulares. Disposición ésta que utilizan en todas sus reuniones y construcciones, dado que para ellos, el poder del Mundo, siempre actúa en círculos. Cielo, Tierra, Luna y Sol, estaciones, vida y muerte, viento, nación, etc., todos son círculos de poder. Y sólo conciben el cuadrado como la unión de las cuatro direcciones del Universo dentro de ese Círculo. Lo cual nos recuerda la “cuadratura del círculo” o la búsqueda de la perfección.

En el libro “La Doctrina Secreta de Anahuac”, del antropólogo contemporáneo Samael Aun Weor leemos lo siguiente: el águila triunfante posada sobre el nopal, devorándose a una serpiente, en el escudo de armas de

los Estados Unidos Mexicanos, no es más que la traducción fiel del glifo arcaico que otrora designara a la gran Tenochtitlan. El emblema mexicano no es otra cosa que la alegoría del Espíritu fusionándose con la materia, para que se cumpla el axioma hermético: “asciende de la Tierra al Cielo, (de la materia al espíritu) y desciende del Cielo a la Tierra. Recibe la fuerza de las cosas superiores y de las inferiores. Tendrás por este medio la gloria del mundo y toda oscuridad huirá de ti.

Pero, para lograr ser tragado por el águila, primero, el adepto debe ser tragado por la serpiente y esto último, no sería posible, sin la eliminación de las impurezas, por lo cual tiene que ser asistido por “ella” (la Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes),


para aniquilar esas inmundicias y purificarse.
Al candidato al adeptado le esperaban siempre espantosas luchas, terribles batallas contra sus propias pasiones animales, personificadas en los múltiples “agregados psíquicos” o “elementos Inhumanos” que se deben reducir a polvareda cósmica, con el auxilio especial de la “mujer serpiente”, que entre el mismo simbolismo de los aztecas es Coatlicue, la del faldellín de serpientes y rostro de la muerte, es decir, la divina diosa Madre Muerte.

En el Antiguo México existían órdenes místico-guerreras, como las de los caballeros águilas y caballeros tigres,

que buscaba transformar a cada uno de sus adeptos en el sublime Quetzalcóatl (serpiente de plumas preciosas), o sea en el Águila que se ha tragado la Serpiente, como símbolo de la Unidad Múltiple Perfecta, es decir, fusionarlo a la Divinidad. Y continúa diciendo el V.M. Samael: el adepto, victorioso, se convierte en un «Hijo de la Serpiente», en una serpiente que debe ser tragada por el Águila del Espíritu (el Tercer Logos). El Águila de Anahuac, es el mismo Cronos Saturno, es Shiva, el «Primogénito de la Creación», el Ser de nuestro Ser, el archi-Hierofante y archi-Mago, nuestro divino Augoides, el Logoi Individual. La mitología griega considera a Cronos como uno de los dioses más antiguos, como un verdadero creador de dioses. Saturno-Cronos (el Águila Rebelde) se traga a la culebra (que se ha tragado a la conciencia) para transformarnos en dioses.

Si el germen no muere, la planta no nace; si la Serpiente no fuera tragada por el Águila Saturnina, nunca nos fusionaríamos al Real Ser. El Águila del Espíritu con sus vivientes plumas de oro puro, volando altanera por el firmamento estrellado, tiene la costumbre de cazar exclusivamente en los terrenos purgatoriales. Esa Águila Misteriosa se precipita terrible como el rayo para arrebatar el alma hacia las esferas del fuego universal. Ganímides transformado en águila fue transportado al Olimpo para servir de copero a los dioses.

A los pies de Júpiter-Zeus, padre de todos los dioses aparece el águila, como su emblemático símbolo, de majestad y poder. En Roma, durante la apoteosis del Emperador, era soltada un águila sobre la cabeza de este, para que con una rama de olivo o palma, se elevara al cielo como símbolo del alma y de la inmortalidad.

El águila participa también en muchos mitos sobre la creación del mundo, como símbolo del Logos, del fuego, que fecunda las aguas genesíacas (la serpiente) del primer instante, para que surja el Universo. Bicéfala, la vemos majestuosa como insignia de los emperadores bizantinos, en los diseños heráldicos y entre los grabados de los alquimistas medievales, como símbolo de la dualidad. Por último, diremos con gran énfasis, acompañando a Hermes Trismegisto: si separamos lo sutil de lo espeso, con gran industria, podremos elevarnos cual águilas altaneras hasta el Olimpo, morada de los dioses.

Colaboración de:
César Owen / España